En diversas culturas y tradiciones esotéricas, se ha mencionado la existencia de una "cruz" en el paladar, a menudo asociada con la Cruz de Caravaca. Este fenómeno ha despertado curiosidad y debate, especialmente entre aquellos interesados en la espiritualidad y los dones especiales. Fue en un foro donde alguien mencionó lo de la cruz de Caravaca en el paladar, otros dicen que cualquier tipo de cruz.

Cruz de Caravaca, símbolo religioso y amuleto protector.
¿Qué es la Cruz de Caravaca?
La Cruz de Caravaca es un símbolo religioso sagrado muy popular en España que ha sido utilizado durante siglos por los cristianos de todo el mundo.
La Cruz de Caravaca es un crucifijo al que se atribuyen poderes milagrosos. Se cree que fue traída a España por Santiago el Mayor en el siglo XII. Representa la unión de lo material con lo espiritual, el brazo más largo es la Tierra y el más corto y elevado el Cielo.
La cruz de Caravaca es uno de los símbolos de España y es venerada por los católicos de todo el mundo. La cruz se considera un poderoso talismán contra el mal y se utiliza como amuleto protector desde la Edad Media.
Es conocida como la «Cruz de los Milagros» debido a los numerosos milagros que se le han atribuido. Es un poderoso símbolo de fe y protección. Es uno de los símbolos más comunes y valiosos.
La Cruz de Caravaca puede usarse como joya de moda o también es utilizada por muchas personas que buscan una cura milagrosa para sus dolencias.
Hay muchas historias de personas que han sido curadas por el poder de la Cruz de Caravaca. Algunos dicen que el poder de la cruz viene del mismo Jesucristo, mientras que otros creen que es un regalo de Dios. No importa lo que creas, no se puede negar que la Cruz de Caravaca ha ayudado a muchas personas necesitadas.
La Cruz de Caravaca se considera una de las reliquias religiosas más importantes de España. Además de las leyendas anteriores, existe una del Rey Musulmán Abu Zayd, un sacerdote y dos ángeles cargando la Cruz de Caravaca. Solo es una leyenda y existen diferentes versiones.
La Cruz de Caravaca es un poderoso amuleto de protección que puede traer buenos augurios. Protege al portador contra todo tipo de mal y daños, mantiene a la familia a salvo de los desastres económicos, así como le trae suerte en cualquier empresa.
La tradición de regalar Cruces de Caravaca continúa hasta nuestros días. Si busca un regalo único y significativo para alguien especial, piensa en regalar una Cruz de Caravaca.
Significado Esotérico de la Cruz en el Paladar
En un sentido religioso se trata de una cruz poderosa y con mucha milagrería tras ella, pero también nos encontramos con personas que la tienen en el paladar.
Estas personas suelen estar dotadas de una capacidad especial, de ser muy perceptivas, de ser especialmente intuitivas, casi con un poder para anteponerse a los acontecimientos que van a suceder o poder ver el futuro de otras personas. Igualmente pueden tener poderes mesiánicos, donde poder estar en comunicación con seres fallecidos, o tener el don -como se ha indicado- de la premonición.
Es una marca que se puede presentar en otras partes del cuerpo, en el paladar siempre será que son personas muy sensibles. Cada zona del cuerpo que tiene esta marca indica una peculiaridad de la persona aunque la más destacada siempre, por oculta, y por la importancia en el paladar.
En determinadas culturas se habla de reencarnación, de haber sido alguien del pasado e incluso de poder recordar, en determinadas circunstancias, esa vida pasada.
Si la persona tiene la marca de la Cruz de Caravaca en el paladar puede que no haya desarrollado ninguna cualidad excepcional o que la tuviera como marca de nacimiento y haya ido desapareciendo poco a poco con el paso del tiempo.
Realmente también nos dice que esa persona tiene una protección natural y que ahuyenta todo lo malo que le pueda llegar. Aunque lo cierto es que suele señalar a las personas que tiene el don de hablar con el más allá, con seres difuntos o sentir de su presencia, mucho más en el tránsito entre esta vida y la siguiente.
Se localiza siempre en la zona más cercana a la dentadura, cerca de los dientes delanteros -paletas-. Tras ellos podemos ver el extremo superior y como se abre, en su zona más ancha, hacia afuera quedando la zona central casi al centro del paladar y que marca la "grabación" de la Cruz de Caravaca en la persona. en las líneas de lo que es el cielo de la boda y que es todo un símbolo.
En la tradición esotérica se dice que esa persona tiene un don natural para la clarividencia que entronca mucho con el sentido espiritual que tiene y con la tradición cultural.
Cuando se tiene esa marca se debe hacer un análisis introspectivo de su persona, de la sensibilidad que tiene, si nota o no presencias, si ha vivido fenómenos paranormales o si ha tenido premoniciones de sucesos que han pasado o que van a pasar y se ha cumplido más allá de la mera casualidad.
Si es así y tiene esta marca es un síntoma inequívoco de lo acertado que es el razonamiento de llamar "elegidas" o "elegidos" a las personas que tienen la Cruz de Caravaca grabada en el paladar.
También, como último significado, es la cercanía de la persona a Dios, de la atracción de energías positivas y de la limpieza del alma de quién la posee, tener una protección natural, innata contra todo lo malo.
La Festividad de la Santa Cruz: Un Símbolo de Amor Divino y Salvación
La festividad tiene sus raíces en la antigüedad tardía, una época en la que la cruz se convirtió en una parte importante del arte y el culto cristianos.
La cruz, que una vez fue una forma vergonzosa de ejecución para criminales, ha pasado a convertirse en un símbolo predominante de Cristo y del cristianismo.
Para los cristianos la cruz tenía un significado más profundo, puesto que entendían que la muerte de Cristo en la cruz fue "completada" por el hecho de que Dios lo resucitó de entre los muertos tres días después. Esta resurrección se considera como un símbolo de la "victoria" de Cristo sobre el pecado y la muerte.
A principios del siglo IV, el emperador Constantino [legalizó el cristianismo][7], autorizando la excavación de algunos de los lugares santos de la vida de Cristo en lo que se llamó la "Tierra Santa".
En el siglo V, surgió la leyenda de que durante estas excavaciones piezas de cruces fueron descubiertas [por la madre de Constantino][8], Helena. Los creyentes afirmaron que cuando una mujer enferma fue tocada con una de las piezas se produjo curación milagrosa, prueba de que se trataba de una parte de la verdadera cruz de Cristo.
Durante los siglos IV y V se construyeron numerosas iglesias cristianas en el Imperio Romano. Con el apoyo financiero imperial, estos grandes edificios fueron decorados con complejos mosaicos que representan figuras de las santas escrituras, especialmente de Cristo y los apóstoles.
Durante el período medieval, el Cristo crucificado era comúnmente retratado como una figura serena.
Durante la Reforma, las iglesias protestantes rechazaron el uso del crucifijo.
Durante la Alta Edad Media, la cruz se relacionó con una [serie de guerras santas][20] libradas desde la Europa cristiana para liberar la Tierra Santa de las garras de los gobernantes musulmanes.
En el siglo XIX, el término "cruzada" llegó a referirse más generalmente a cualquier tipo de lucha por una razón "justa", ya fuera religiosa o secular.
Aún a día de hoy, el periódico del Ku Kux Klan se llama El Cruzado y son varios los grupos de supremacía blanca que utilizan formas de la cruz como símbolo de su propia campaña racista en banderas, tatuajes y ropa.
La festividad de la Santa Cruz se centra en el significado de la cruz como un símbolo poderoso de amor divino y salvación para los primeros cristianos.

Graffiti de Alexámenos, una de las representaciones más antiguas de la crucifixión.
Los Saludadores: Curanderos y la Cruz en su Cuerpo
Los saludadores fueron en España curanderos dotados de un supuesto poder que les permitía curar a las personas y animales afectados por el mal de la rabia o hidrofobia, empleando para ello su aliento y su saliva.
Ese don especial para curar la rabia lo tenían por alguna de estas circunstancias de su nacimiento:
- Ser el séptimo hijo, varón o hembra, de un matrimonio si sus hermanos anteriores fueran del mismo sexo.
- Haber nacido en Jueves Santo, Viernes Santo, Nochebuena o el día de la Encarnación.
- Haber llorado en el vientre de su madre y que ésta lo hubiese oído, pero no lo hubiera revelado a nadie antes del nacimiento.
- Ser el mayor de dos hermanos gemelos.
- Haber nacido con el mantillo o bolsa amniótica.
Se consideraban los saludadores familiares de Santa Catalina de Alejandría o de Santa Quiteria, abogadas contra la rabia, y por eso llevaban grabado en el paladar, en la lengua o en otras partes de su cuerpo el símbolo de ellas, sobre todo el crucifijo o la rueda con la que sufrió martirio aquella santa.
Se creían poseedores no sólo de la virtud de curar con su aliento y su saliva, sino de resistir impunemente la acción del fuego sobre su cuerpo. Podían andar con los pies descalzos sobre una barra de hierro al rojo vivo, meterse en un horno encendido, beber agua y aceite hirviendo y lavarse con ellos las manos.
Para poder ejercer su oficio, los saludadores debían ser examinados por los obispos en sus diócesis respectivas o por el Tribunal de la Inquisición, quienes les proporcionaban una licencia.
Con estos exámenes los eclesiásticos comprobaban más que la capacidad del saludador para curar, el que su poder no proviniera de un pacto con el demonio.
Los ayuntamientos contrataban a los saludadores pagándoles una cantidad de dinero o de trigo para que atendieran a los vecinos y a sus ganados. Si el saludador vivía en otra población se comprometía a hacer un par de visitas al año, casi siempre en primavera y otoño, y cuando se le avisase por haber ocurrido algún caso de rabia.
Aunque siempre utilizando su aliento o su saliva, los saludadores de las distintas zonas de España empleaban procedimientos diferentes para curar.
Fue frecuente que el saludador echara agua en una vasija y escupiera en ella. Luego miraba al fondo atentamente y decía ver al perro y conocer si tenía la rabia. Si era así y había mordido a un animal, le soplaba y escupía en la herida. Si se trataba de una persona, le chupaba primero la mordedura y luego la escupía también.
Los saludadores estuvieron en general socialmente bien considerados, y muchos de ellos gozaron de buen prestigio por su gracia para curar la rabia.
Por el contrario, otras muchas personas consideraron a los saludadores como unos embaucadores que se aprovechaban de la ignorancia de las gentes.
Los saludadores que empleaban sólo el poder de su aliento y su saliva para sus curaciones, sin pactar con el demonio, no fueron perseguidos por la Iglesia.
Todos esos saludadores que empleaban en sus ceremonias oraciones cristianas, persignaciones, estampas religiosas, etc., fueron perseguidos y castigados.
Hacia mediados del siglo XVIII el número de saludadores farsantes y pícaros aumentó de tal forma, que se les prohibió ejercer sus actividades por las autoridades civiles y eclesiásticas.
A pesar de estas órdenes siguieron existiendo saludadores hasta principios del siglo XX.
En la segunda década del siglo XX en algunos pueblos del suroeste de la provincia de Madrid, utilizaban todavía los servicios de salud...