La Orca y sus Dientes: Características y Adaptaciones

Posiblemente las orcas son una de las especies más fáciles de reconocer por sus colores blanco y negro, lo que no muchas personas conocen es que este mamífero acuático no es una ballena, sino que realmente es una especie de delfín. Si quieres saber qué lo diferencia de la ballena y por qué siempre se la ha denominado “la ballena asesina”, aquí obtendrás todas tus respuestas.

El nombre científico de la orca es el de Orcinus Orca, siendo el único miembro de esta especie que se encuentra dentro de la familia de los Delphinidae. Es la especie de mayor tamaño de delfín que existe, algo que lo ha hecho que se le confunda con un tipo de ballena.

Las orcas son prácticamente inconfundibles gracias a que presentan una coloración en blanco y negro muy característica y muy bien definida. La mayor parte del cuerpo es negro azabache pero presenta unas manchas bien delimitadas. Además de la coloración blanca y negra de su piel, existen otras características que podrán ayudarte a identificarla mejor.

Se observa dimorfismo sexual tanto en el tamaño y peso del cuerpo como en el tamaño y forma de la aleta dorsal. Los machos pueden medir entre 7-9 metros y pesar de unas 4,5 a 9 Toneladas. Las hembras son menos fuertes y menores alcanzando longitudes entre 6 y 8 metros y pesar de 2 a 3 toneladas.

La aleta dorsal de los machos es bastante más alta que la de las hembras, pudiendo alcanzar los 1,8 m de longitud, mientras que la de las hembras no supera el metro. Se encuentra un poco adelantada respecto a la longitud total del cuerpo. Proporciona estabilidad al animal en sus desplazamientos. A medida que el animal va creciendo, se hace cada vez mayor. Varía mucho de tamaño y con frecuencia tiene cicatrices y muescas en el borde posterior. Si la miramos de perfil, tiene forma de triángulo isósceles y vista de frente es ondulada, en el caso de los machos adultos.

Las aletas pectorales, que también crecen con la edad, son grandes, en forma de pala o remo y negras. En los machos más viejos pueden llegar a medir hasta un 20% de la longitud total de su cuerpo. La aleta caudal presenta una muesca marcada en el centro y sus extremos son ligeramente apuntados.

La fama que han obtenido estos animales de asesinos viene dada por la violencia en sus ataques. El seudónimo de “ballena asesina” se le ha ido dando de manera equivocada, por el hecho de que se trata de un delfín y no una ballena, pero la costumbre popular y el habla han hecho denominarla como ballena, a pesar de ser otra especie diferente.

Las orcas se le han visto atacando no solo a pequeños peces, sino también a depredadores del mar como tiburones, ballenas e incluso otros delfines, aunque prefieren otro tipo de alimentos por la facilidad en sus capturas, como por ejemplo el atún, o incluso las focas o leones marinos. En su dieta también entran tiburones y ballenas.

No es habitual que ataquen al hombre ni a las embarcaciones en las que se encuentran, a no ser que se les atosigue demasiado o incluso si llevan varios días sin comer a causa de la falta de alimento, si decidirán atacar a las personas, pero no es algo que ocurra comúnmente.

Las orcas tienen la dieta más variada de todos los cetáceos. Es el depredador marino de los océanos. Se las conoce por su voracidad, de ahí su popular nombre de “ballena asesina”. No tiene depredadores naturales distintos de los humanos.

Características Dentales de la Orca

Las orcas poseen una impresionante dentadura diseñada para lograr la máxima eficiencia depredadora posible. Poseen entre 20-26 dientes grandes (hasta 13 cm de longitud) en cada mandíbula. Son dientes homodontos y con las puntas ligeramente romas y curvadas un poco hacia dentro.

Estos dientes, profundamente enraizados en sus mandíbulas, no solo facilitan la captura de sus presas, entre las que se encuentran peces, focas, y hasta grandes cetáceos y tiburones, sino que también son esenciales para agarrar y desgarrar el alimento. A diferencia de los humanos, las orcas no mastican su comida; en su lugar, utilizan su dentadura para despedazar a las presas más grandes antes de tragarlas.

Es capaz de cazar a una gran diversidad de vertebrados e invertebrados (más de 140 especies han sido registradas como presas de orcas). Además, es el único cetáceo que se alimenta de otros mamíferos marinos (hasta 50 especies diferentes han sido documentadas).

Los taxones de mamíferos que son presa de las ballenas asesinas incluyen otros cetáceos, tanto misticetos como odontocetos, pinnípedos, sirenios, mustélidos y, en raras ocasiones, ungulados. Una variedad de especies de peces (arenque, salmón, atún, etc.), también son alimento importante de las ballenas asesinas, incluyendo varios tiburones y otros elasmobranquios.

Otros animales registrados como presas de ballena asesina incluyen calamares, pulpos, tortugas marinas y aves marinas. Aunque la ballena asesina es un depredador generalista a escala global, las poblaciones locales pueden exhibir notables especializaciones de forrajeo.

La relación de las orcas con sus presas es compleja. Las técnicas de caza varían dependiendo de la región geográfica en la que habite la orca y del tipo que sea así como de la presa a cazar. Estos cetáceos, más que ningún otro mamífero, tienen la habilidad de adaptarse a los cambios de las condiciones medioambientales.

Cazan en grupo y han desarrollado una gran cantidad de técnicas de caza. Los distintos grupos suelen especializarse en tipos diferentes de presas. Algunas dependen del salmón, el atún o el arenque; otras acechan a pinnípedos y /o pingüinos o siguen las rutas migratorias de algunas ballenas consumiendo las lenguas de misticetos; otras acosan y cercan bancos de peces.

En muchas áreas también se alimentan de aves como pingüinos, gaviotas y cormoranes. En América del Norte, ocasionalmente cazan ciervos mulos y alces mientras pasan de una isla a otra. A veces se alimentan de la carroña que desechan los pescadores o roban peces de palangres y cañas de pescar.

El comportamiento de muchas de sus presas puede estar influido por el terror que les provocan las orcas. Por ejemplo, los narvales se mantienen inmóviles sin hacer ruido cuando sienten la presencia de las orcas y los pingüinos salen del agua para refugiarse en tierra firme o en el hielo.

Existen registros que sugieren que las orcas pueden atacar a veces a los cachalotes, y aunque los cachalotes generalmente consiguen salvarse, hay veces que las orcas consiguen su propósito. Se han observado ataques de orcas a treinta y cinco especies diferentes de mamíferos marinos, entre ellas veinticuatro especies diferentes de cetáceos, incluyendo algunas que son mucho más grandes que ellas mismas (cachalotes, ballena gris e incluso rorcual azul).

Sin embargo, no todas las orcas se alimentan de otros mamíferos. Una orca consume cerca de 5% de su peso corporal por día.

Antes del ataque, las orcas identifican a sus presas ya sea visualmente o por los sonidos que emiten. A veces emiten sonidos para concentrar a los bancos de peces en una columna compacta cerca de la superficie para que sea más fácil atraparlos.

En la Península de Valdés, en Argentina, a veces las orcas se lanzan fuera del agua intencionadamente para alcanzar lobos y elefantes marinos cuando se encuentran en la orilla de la playa.

Por ejemplo, las orcas de Noruega y Groenlandia, se han especializado en capturar arenques, a los cuales concentran en una “pelota o bola de cebo” de unos 3-4 m de diámetro. Las orcas rodean la bola evitando que se escape ningún pez creando con la boca una pared de burbujas. Repetidas veces les enseñan sus vientres blancos para asustarlos y así se mantengan unidos. Una vez que los tienen bien concentrados, los golpean con la cola hasta aturdirlos y luego se los comen. A esta particular técnica se la conoce como “carrusel” y también la practican los delfines mulares.

También pueden saltar y sacar la cabeza para mirar o buscar presas en el exterior (focas en trozos de hielo de la Antártida). Al sur del Océano Indico, las orcas están especializadas en cazar pingüinos emperadores. Antes de cazarlos, los persiguen desde las aguas profundas y cuando están en la zona costera donde la velocidad del pingüino disminuye muchísimo, aprovechan para atraparlos. Con esta técnica las orcas deben tener especial cuidado de no cometer ningún fallo.

Cuando cazan ballenas grandes, forman con frecuencia grupos con una predeterminada división de tareas. Algunas orcas prefieren individuos jóvenes de ballenas grandes a las que normalmente les atacan primero en la cabeza. En el Golfo de Alaska, las orcas cazan a las ballenas grises jóvenes en grupos de tres o cuatro, bien coordinadas, mordiendo a su presa en múltiples lugares para que se desangre y nadando encima de su orificio nasal para ahogarla. Barrett-Lennard en 2010 llegó a estimar que las orcas eliminaban al menos al 33% de la población de ballenatos de ballenas grises nacidos cada año.

En el Estrecho de Gibraltar, las orcas y las pesquerías de atunes han estado interaccionando desde hace más de 500 años. Aquí las orcas no son animales residentes, su estancia en el estrecho coincide con la migración del atún rojo (Thunnus thynnus) (Esteban, 2015). La migración del atún rojo por aguas del Estrecho de Gibraltar se repite año tras año y las orcas, familiarizadas con este suceso biológico, esperan allí a sus presas. Los atunes entran al Mediterráneo en primavera para reproducirse y regresan al Atlántico en verano.

Los individuos jóvenes van aprendiendo las diferentes técnicas de caza observando a los miembros adultos de su grupo. En algunas ocasiones, ciertos adultos ejercen de verdaderos profesores para que las crías aprendan la técnica. Por ejemplo, en las Islas Crozet, al sur del Océano Indico, las madres empujan a las crías para que varen en la orilla a modo de entrenamiento y ayudarlas a regresar al agua en caso necesario.

La Salud Dental en Orcas Cautivas

En su hábitat natural, el desgaste de los dientes ocurre de manera gradual, lo cual incluso ayuda a determinar la edad del animal, observando el patrón de erosión dental.

Una de las conductas más dañinas para los dientes de las orcas cautivas, la cual ha sido observada y estudiada, es la masticación de superficies duras como el metal y el cemento de sus tanques. Dada la prevalencia de los problemas dentales en orcas cautivas, los veterinarios han tenido que desarrollar y adaptar una serie de técnicas especializadas para manejar dichas complicaciones.

Cuando una orca sufre la exposición de la pulpa dental debido a fracturas en los dientes, los veterinarios suelen recurrir a la pulpotomía, un tipo de tratamiento endodóntico que implica la extracción parcial de la pulpa para mantener la vitalidad de la pieza dental. Las resinas protectoras se utilizan para proteger los dientes deteriorados y prevenir daños adicionales. Los veterinarios pueden administrar determinados antibióticos para tratar o prevenir ciertas infecciones dentales secundarias.

La prevención es una parte muy importante del manejo de la salud dental de las orcas en cautividad. Los veterinarios realizan exámenes dentales regulares con el objetivo de identificar posibles problemas potenciales antes de que se conviertan en algo más serio.

En cautividad esta situación es peor incluso después de desarrollados los ejemplares. Contrariamente a lo que pudiera parecer, la dentadura de las orcas no es como la del resto de mamíferos, pues además de ser morfológicamente distinta, no la usan para cortar, desgarrar y triturar, sino para atrapar a sus presas. Eso ocurre cuando viven en la naturaleza, pero en cautividad se sirven de los dientes para manipular objetos y explorar y morder el recinto en el que viven. Y en ambos casos, aunque las causas son distintas, «los problemas son los mismos y los dientes acaban dañados».

En muchos casos acaban «con la parte blanda totalmente expuesta, lo que les puede provocar no sólo dolor, sino inflamaciones e infecciones», explica Javier Almunia, experto en cetáceos y director de Loro Parque Fundación. La ferocidad que aparenta la boca de una orca esconde, sin embargo, una dentición que, por sus propias características, es fácilmente erosionable. Se trata de dientes de forma cónica que, como el resto, están cubiertos por una capa de dentina, pero que, sin embargo, en la zona donde se encajan en la encía son especialmente frágiles. Ahí, indica Almunia, la pulpa del diente suele perder la dentina y quedar expuesta dando lugar a problemas bucodentales.

Las orcas que viven en cautividad «reciben cuidados dentales» y diariamente los cuidadores les lavan los dientes con agua destilada y agua oxigenada diluida. «Es la manera de evitar inflamaciones o infecciones», dice Almunia. Para comprobar si hay inflamación se fotografía la boca de los animales con una cámara infrarroja que permite ver cualquier irregularidad. Además, mensualmente se les hace un análisis de sangre para comprobar que si hay infección. Si los resultados son positivos, los veterinarios hacen exploraciones específicas y si la pulpa del diente ha quedado expuesta tienen que desvitalizarla.

Esa desvitalización del diente se hace practicando un agujero en la pieza afectada con un taladro para facilitar. Con el diente desvitalizado, la limpieza se realiza de una manera más fácil y están descartadas las enfermedades. De entre los 40 y 42 piezas dentales que tienen las orcas, las de mandíbula inferior delantera son las que más usan y, por tanto, las que con el paso de los años más se dañan. Es en esas piezas donde se les suelen practicar las desvitalizaciones porque «son los elementos», dice Javier Almunia, «que les pueden causar más problemas de salud».

Las higienes dentales están incluidas en el plan de entrenamiento de las orcas, de manera que los animales «acceden voluntariamente a que se les limpien los dientes».

En el caso de las orcas en cautiverio, los problemas dentales se ven incrementados de forma exagerada. Casi todas presentan desgaste moderado o grave y rotura ocasional de piezas dentarias. Estas lesiones en la dentadura dejan la pulpa del diente expuesta, lo que conlleva dolor e inflamación. Para evitar las infecciones a veces se realizan “pulpotomías modificadas” a las orcas en cautividad, que consiste en extraer con un taladro la pulpa o parte del nervio y cubrirlo después. Este procedimiento es doloroso e incrementa el estrés del animal pues en el mejor de los casos utilizan anestesia local. Debido a que no siempre se procede a cubrir el agujero, éste permanece como una vía fácil de entrada para las bacterias a través del alimento, por ejemplo.

En España, Morgan también sufre este tipo de problemática en el Loro Parque. Según fotografías de la Dra Ingrid Visser en 2013, Morgan tenía los dientes frontales desgastados hasta las encías, otros parcialmente desgastados y uno fracturado.

Los centros que mantienen orcas en cautiverio cuentan al público que tienen un programa de “cuidado dental superior”, haciendo creer que gracias a ellos las orcas pueden tener una mejor higiene bucal. Nada más alejado de la realidad: las orcas necesitan esos cuidados porque el mero hecho de vivir en cautividad tiene como consecuencia el deterioro de la dentadura. La salud dental está involucrada o es la principal causa de muchas de las infecciones letales que han padecido las orcas en los delfinarios.

Característica Descripción
Número de dientes 20-26 en cada mandíbula
Tamaño de los dientes Hasta 13 cm de longitud
Forma de los dientes Homodontos, cónicos, con puntas romas y curvadas hacia dentro
Función Agarrar y desgarrar presas, no para masticar
Problemas en cautiverio Desgaste por morder superficies duras, exposición de la pulpa dental, infecciones
Tratamientos Pulpotomía, resinas protectoras, antibióticos, exámenes dentales regulares

El VIOLENTO ATAQUE de una ORCA a un DELFÍN | Diario AS

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