Soy ortodoncista y a lo largo de los años muchos padres me han preguntado en qué consiste el famoso aparato para ensanchar el paladar. En el mundo de la odontología, el término disyuntor dental puede sonar complejo para quienes no están familiarizados con él. A pesar de sus múltiples beneficios, muchos padres desconocen su importancia y enorme utilidad.
Proceso 𝗠𝗘𝗦 𝗮 𝗠𝗘𝗦 | HYRAX + BRACKETS | Tratamiento ORTODONCIA
El disyuntor palatino, también conocido como expansor palatino, es un dispositivo ortodóncico utilizado para corregir ciertos problemas de mordida y alineación dental. Este dispositivo ha sido fundamental en el campo de la ortodoncia, ayudando a abordar una variedad de problemas que van desde el apiñamiento dental hasta la mordida cruzada posterior. Se trata de un dispositivo de ortodoncia infantil diseñado para ensanchar gradualmente el paladar (expansor palatino o disyuntor maxilar) cuando este es demasiado estrecho. Este tipo de tratamiento pertenece a la ortodoncia interceptiva (ortodoncia temprana), que busca corregir problemas óseos del maxilar en niños en crecimiento antes de que sean más graves en la adultez.
La ortodoncia interceptiva se trata de un enfoque estratégico y preventivo para intervenir en el desarrollo dental y esquelético en etapas tempranas. La ortodoncia interceptiva desempeña un papel fundamental en la corrección temprana de problemas ortodónticos y en la prevención de problemas más graves en la edad adulta, contribuyendo, a su vez, a mantener una buena salud bucodental.

¿Qué es y cómo es físicamente un expansor de paladar?
Imagina una pequeña placa metálica (a veces combinada con acrílico) que encaja en el techo de la boca. Tiene un tornillo central con un orificio donde se inserta una llave para activarlo. Al girar esa llave, el tornillo separa las dos mitades del aparato, empujando suavemente los huesos del paladar hacia los lados. Básicamente, el expansor se fija en la parte superior de la boca (normalmente a los molares superiores) y, mediante un tornillo central, va separando lentamente ambos lados del paladar. En resumen: un expansor palatino es un aparato ortodóntico que va pegado al paladar y sirve para corregir un paladar estrecho, ampliando la arcada superior de forma controlada y efectiva.
¿Cuándo se usa un expansor de paladar?
Por eso, el expansor de paladar se usa principalmente en niños y preadolescentes, aprovechando que la sutura del paladar aún no se ha cerrado por completo. ¿Cuándo se usa un expansor de paladar? Lo ideal es entre los 6 y 12 años, aproximadamente, aprovechando la etapa de crecimiento. Yo suelo evaluar a los pacientes alrededor de los 7 años; si detecto un paladar estrecho a esa edad, recomiendo expansor temprano para aprovechar al máximo la flexibilidad ósea. Después de los ~14 años el hueso palatino ya está casi osificado y la expansión es mucho más difícil (en adultos, para lograrlo se requiere cirugía en la mayoría de casos).
¿En qué casos indicamos los ortodoncistas este aparato?
Seguramente te preguntes si tu hijo o hija realmente necesita un expansor de paladar. La intención de búsqueda principal de quien investiga esto suele ser justamente saber cuándo hace falta usar un expansor y para qué problemas dentales sirve:
- Paladar estrecho u ojival: Esta es la razón principal. Si el maxilar superior del niño es demasiado estrecho o alto, el expansor permitirá corregir esa forma y ensanchar el arco. Un paladar estrecho (atrésico) suele detectarse porque los dientes superiores no encajan bien con los inferiores al morder, y puede deberse a genética o hábitos como chuparse el pulgar o uso prolongado de chupete. El paladar estrecho es la indicación número uno para usar el expansor.
- Mordida cruzada posterior: Ocurre cuando la arcada superior es más estrecha que la inferior, haciendo que al morder algunos dientes de arriba queden por dentro de los de abajo. La causa suele ser el paladar estrecho, y un expansor puede corregir esta maloclusión transversal al ensanchar el maxilar.
- Apiñamiento dental (falta de espacio): Si en la radiografía vemos que no hay suficiente espacio para los dientes permanentes (por ejemplo, los colmillos vienen “montados” o hay dientes retenidos), expandir el paladar puede crear espacio extra. Esto previene tener que extraer dientes sanos más adelante por falta de sitio.
- Dificultad respiratoria o deglución atípica: Algunos niños con paladares muy estrechos presentan respiración oral (respiran por la boca) o problemas al tragar y hablar. Al ensanchar el paladar, aumenta el espacio en las fosas nasales y puede mejorar la respiración nasal y la pronunciación.
- Mordida abierta anterior (en ciertos casos): Aunque la mordida abierta suele relacionarse más con hábitos linguales, un paladar estrecho con deglución atípica puede influir. Al expandir y corregir la postura de la lengua, algunos casos leves de mordida abierta mejoran.
- Tratamiento pre-quirúrgico o complementario: En adolescentes mayores o adultos jóvenes, a veces usamos expansores especiales como parte de un plan más amplio (por ejemplo, previo a una cirugía ortognática o combinado con una máscara facial para problemas de crecimiento). Por ejemplo, en casos de mordida clase III (mandíbula grande) usamos la máscara facial junto con el expansor para estimular el crecimiento hacia adelante del maxilar. También en ortopedia de adultos, el expansor tipo MARPE (que incluye mini-tornillos) puede intentar una expansión ósea cuando el paladar ya está más fusionado, evitando o retrasando una cirugía.
¿Cómo funciona el expansor de paladar?
Pasemos ahora a la parte práctica: entender cómo se instala este aparato en la boca del paciente y cómo logra ensanchar el maxilar superior. Como ortodoncista, dedico mucho tiempo a explicar esto a los padres antes de comenzar el tratamiento, porque sé que puede sonar un poco aterrador al principio.
Colocación del expansor (paso a paso):
- Primero realizamos un estudio del caso y tomamos registros de la boca del niño. Hacemos moldes o un escaneo intraoral para confeccionar un expansor a medida que encaje perfectamente en su paladar.
- Una vez listo, colocamos el expansor en la boca: va posicionado en el cielo del paladar y lo fijamos a las muelas superiores con cemento dental (es parecido a colocar brackets, pero con bandas alrededor de las muelas).
- Después de cementarlo, enseño a los padres cómo activarlo. El expansor tiene un tornillo con un orificio, y se utiliza una llave especial para girarlo. Por lo general, indico que se gire la llave una vez al día (a veces en días alternos, según el caso).
Cada giro es muy pequeño (un cuarto de vuelta) y genera una leve presión en los huesos del paladar. Con cada ajuste, las dos mitades del expansor se separan un poquito, empujando a la vez los lados del maxilar hacia afuera. Al activar el tornillo diariamente, el paladar se va ensanchando milímetro a milímetro. Este proceso se denomina disyunción palatina. Lo maravilloso es que el organismo del niño responde generando nuevo hueso en el espacio que vamos abriendo en la sutura. En otras palabras, el expansor estimula crecimiento óseo: no solo mueve dientes, expande el hueso de forma estable.
En la fotografía anterior puedes observar un efecto muy típico: la aparición de un pequeño diastema (espacio) entre los incisivos centrales. Muchos padres se asustan al verlo, pero en la clínica siempre les explico que es una señal positiva de que el paladar se está expandiendo correctamente. Ocurre porque al ensanchar el maxilar, los dos incisivos de enfrente se separan un poco. No hay de qué preocuparse: ese espacio luego se corrige solo o con ayuda de la siguiente fase de tratamiento (ya sea con brackets o con un simple retenedor).

Duración del tratamiento
La fase de activación del expansor -cuando estamos girando el tornillo diariamente- suele durar unas 3 a 4 semanas aproximadamente. A veces incluso menos de un mes es suficiente para lograr la anchura deseada del paladar (cada caso es distinto). En mi experiencia, en torno a 15-20 días de activaciones es lo típico en expansiones rápidas en niños pequeños, y quizá algo más (4-5 semanas) en preadolescentes.
Después de esta fase activa, el expansor permanece colocado varios meses más pero ya sin activarlo, cumpliendo una función de contención o mantenimiento. Mantener el aparato fijo sirve para estabilizar el hueso recién formado y evitar que el paladar vuelva a su posición inicial. Suele permanecer unos 6 meses de mantenimiento (a veces hasta 9-12 meses en total desde el inicio). En total, un tratamiento completo con expansor de paladar puede oscilar entre 6 meses y 1 año de duración, sumando fase activa y fase de retención. Durante ese tiempo, se programan visitas de control periódicas. Al principio suelo ver al paciente semanalmente o cada 15 días mientras activamos, para asegurarme de que todo va bien y hacer ajustes si hiciera falta.
¿Es doloroso el proceso?
Esta es una de las preguntas más frecuentes de los padres. Puedo asegurar, basándome en la reacción de cientos de niños, que usar un expansor de paladar no suele doler. Los primeros días tras la colocación y en cada activación, el niño notará presión en los dientes y en el paladar, incluso una ligera molestia que describen como “tener congestión” o “picor en la nariz” a veces. Es normal, ya que estamos aplicando fuerza al hueso. Pero no es un dolor agudo, y esa sensación disminuye en pocos minutos u horas. La mayoría de los pacientes se adaptan rápidamente al expansor en unos días. Si hubiera alguna molestia mayor (poco común), se puede dar un analgésico suave como paracetamol y consultar al ortodoncista.
Además de la presión, ¿qué nota el niño al llevar el expansor? Al principio todos refieren que “sienten algo raro en el paladar”. Es lógico: de repente tienen un aparato ocupando el techo de la boca. Aumenta la salivación los primeros días (fabrican más saliva de lo normal), y puede que hablen un poquito gangoso o con la lengua “torpe” al pronunciar ciertas letras. Les cuesta decir la R o la S perfectamente los primeros días. Pero aquí viene la buena noticia: en cuestión de 3-5 días el niño se acostumbra y habla casi normal, y en unas dos semanas ni se nota que lo lleva puesto. He visto pacientes que el primer día están muy conscientes del aparato, y al cabo de una semana prácticamente se olvidan de que lo llevan.
Cuidados e higiene necesarios
Una vez colocado el expansor, siempre dedico una sesión a explicar los cuidados e higiene necesarios, tanto al niño como a sus padres. Un aparato de ortodoncia fijo requiere unas rutinas especiales para mantenerlo limpio y funcionando bien.
- Higiene oral minuciosa: Es fundamental mantener los dientes y el aparato limpios para evitar acumulación de placa bacteriana. Recomiendo cepillar después de cada comida (3 veces al día), usando un cepillo infantil convencional o eléctrico, prestando especial atención a la zona alrededor del expansor y la unión con las encías. Hay que cepillar también el paladar y el tornillo del expansor, pues ahí se pega la comida. A muchos padres les enseño a usar un irrigador de agua (Waterpik) para limpiar debajo del aparato, es muy útil para sacar restos de comida. También sugiero enjuague bucal sin alcohol apto para niños, una vez al día, para mantener las encías sanas (ojo: colutorios con alcohol pueden resecar, mejor evitarlos).
- Alimentación adecuada: El niño puede comer con el expansor puesto, pero hay que hacer algunas adaptaciones de dieta para no despegarlo ni dañarlo. Los primeros días, mientras se acostumbra, mejor alimentos blandos (purés, tortilla, pasta, pescado) porque quizá le cueste masticar cosas duras. Tras esa fase inicial, podrá comer de todo salvo alimentos muy duros o pegajosos. Debemos evitar frutos secos, caramelos duros, chicles y toffees, turrones pegajosos, etc. Cualquier cosa que haya que morder con fuerza (por ejemplo manzanas enteras, zanahorias crudas) conviene trocearla antes. Y cuidado con alimentos que se puedan enredar en el aparato, como carnes fibrosas tipo bistec muy hecho o embutidos con nervio, porque se lían alrededor del tornillo. En general, con sentido común se puede llevar una dieta bastante normal.
- Evitar manipulaciones indebidas: He tenido pequeños pacientes muy curiosos que no pueden evitar toquetear el expansor con la lengua (¡o con los dedos!). Hay que explicarles que no deben andar empujándolo ni jugando con él. Tampoco deben morder objetos duros (bolígrafos, juguetes) porque podrían despegar alguna banda.
- Control de activaciones: Normalmente los padres serán los encargados de girar la llave según las indicaciones que doy. Al principio puede imponer un poco hacer “clic” en el tornillo, pero les enseño en la clínica cómo hacerlo correctamente. Hay que seguir exactamente la pauta (por ejemplo, un giro al día durante 21 días). Si un día se olvidan, no pasa nada grave (el tratamiento se alarga un día más), pero no conviene hacer parones largos sin mi supervisión. La constancia es clave para el éxito: si se activa menos de lo prescrito, el paladar puede no expandir lo suficiente; y si alguien por error girase de más, podría causar molestias innecesarias.
- En caso de cualquier problema con el aparato (si se despega alguna parte, si el niño siente dolor agudo, si no consiguen girar la llave), siempre digo que me llamen de inmediato. No es común, pero si se llegara a despegar una banda de una muela, intentamos que siga colocada como un aparato de quita y pon hasta que puedan venir a la clínica a recementarlo. No intenten pegar nada en casa; si se suelta, se mantiene en su posición si es posible y acudan a consulta.
Por último, mencionar que tras retirar el expansor, muchas veces colocamos un retenedor o mantenedor del espacio durante unos meses. Puede ser un aparato removible tipo placa, para que el hueso que se creó no se encoja y los dientes se estabilicen en su nueva posición. Luego, según el caso, se valorará iniciar la fase de ortodoncia correctiva (brackets o alineadores) si aún quedan malposiciones dentales que corregir. En bastantes niños pequeños, el expansor por sí solo resuelve el problema principal y puede que no necesiten más que controles de crecimiento.
Tipos de expansores
Hasta ahora me he centrado en describir el expansor fijo tradicional, que es el más usado. Pero conviene saber que no todos los expansores son iguales.
- Expansor fijo con bandas (tipo Hyrax): Es el más común en ortodoncia infantil. Consiste en una estructura metálica con un tornillo central (tipo Hyrax o similar) que se cimenta a las muelas mediante bandas metálicas. Permanece fijo 24 horas al día, lo que garantiza que la expansión es continua y no depende de la colaboración del paciente. Es ideal para expansiones significativas y para niños en dentición mixta o permanente temprana. Ventaja: muy efectivo y no requiere que el niño se acuerde de ponerlo.
- Expansor removible de acrílico: Es parecido a una placa de quita y pon, fabricada en acrílico, con un tornillo igualmente para expandir. Se usa más raramente en niños, porque requiere mucha colaboración (el paciente debe llevarlo puesto la mayor parte del día). Suelen indicarse en casos leves o en niños muy pequeños en dentición temporal, donde un fijo podría interferir con dientes de leche. Ventaja: al ser removible, se puede retirar para limpiarlo y al comer, facilitando la higiene. Desventaja: si el niño no lo usa el número de horas indicado (mínimo 18 h/día), no cumplirá su función.
- Expansor asistido por microtornillos (MARPE): Es una variante para pacientes más mayores (adolescentes tardíos o adultos jóvenes). MARPE son las siglas en inglés de Expansión Palatal Rápida Asistida con Miniscrews. En este diseño, el expansor incorpora 4 pequeños tornillos de titanio que se anclan direct...
¿Qué es el disyuntor McNamara?
El disyuntor McNamara se usa en los niños más pequeños que aún no han finalizado su recambio dental. Es decir, en aquellos que no han cambiado sus dientes de leche por los definitivos. El disyuntor McNamara es un aparato fijo que consta de dos placas de acrílico que se sujetan sobre los molares superiores íntimamente adaptado de tal manera que queda hermética. Este expansor debe su nombre al Dr.
10 Claves para un disyuntor exitoso en tratamientos de mordida cruzada
Un disyuntor es un aparato de ortodoncia empleado normalmente para realizar una disyunción de la sutura palatina media y producir una expansión esquelética en el tratamiento de la mordida cruzada posterior. Existen varios tipos de disyuntores en ortodoncia, en este artículo nos centraremos en los disyuntores de acrílico también como Disyuntor de de McNamara (o Disyuntor de Howe).
- Elige correctamente el tornillo de disyunción: El tornillo de expansión es el elemento principal en el disyuntor, por lo tanto, gran medida del éxito dependerá de la elección del tornillo. Elegiremos el de mayor tamaño posible. En el disyuntor debemos ver un número que indicará la capacidad de expansión expresada en milímetros. También será importante conocer el número de activaciones necesarias para expandir 1mm.
- Guías en el acrílico para saber la cantidad de expansión: La principal desventaja del Disyuntor de acrílico tipo McNamara es que una vez cementado no vemos dientes y encontraremos cierta dificultad para comprobar la cantidad correcta de expansión ya que perdemos la referencia. Para solucionarlo, colocaremos unas líneas en la cara oclusal del acrílico a modo de referencia. Estás guías suelen ir a nivel de los cúspides palatinas.
- Personaliza el aparato: Los principales laboratorios suelen ofrecer sin coste adicional la posibilidad de personalizar el aparato de ortodoncia. Podemos personalizarlo con nuestra información o al gusto del paciente.
- Surcos, rieles y pozos para mayor retención: Uno de los problemas que puede aparecer con los disyuntores de acrílico es la descementación. Para aumentar la retención en la cementación del disyuntor, un truco será realizar rieles, surcos o pozos en el acrílico para obtener una mayor superficie de adhesión.
- Tubos para brackets: Cuando realizamos la disyunción de la sutura palatina mediana es frecuente que se produzca una diastema entre los incisivos centrales superiores. Si decidimos mover con brackets los dientes anterosuperiores al mismo tiempo que el paciente lleva el disyuntor, debemos pedir tubos cementados en el aparato a la altura de los primeros premolares o primeros molares temporales.
- Brazos anteriores para tracción anterior: Las clases III esqueléticas están asociadas a una hipoplasia del maxilar en los tres planos del espacio. En muchos ocasiones, el tratamiento de elección es una disyunción maxilar unida con una tracción anterior mediante una máscara facial o mentonera de tracción anterior. En estos casos, tendremos que pedir en nuestro aparato ganchos de tracción anterior.
- Brazos linguales para protruir o mantener la longitud de arcada: Al realizar una expansión esquelética se producirá también una expansión dental generando un aumento de la longitud de arcada. Si queremos mantener la profundidad de arcada o incluso, protruir algún diente podemos colocar brackets por vestibular o unas ramas anteriores por lingual.
- Sellar el tornillo tras la disyunción: Para los tornillos que no dispongan de un sistema antirretorno, una vez terminada la expansión convendrá fijar o sellar el tornillo para impedir que gire hacia atrás. Podemos hacerlo introduciendo un trozo de alambre y haciendo un nudo o sellándolo con un material adhesivo como composte o ionómero de vidrio.
- Aditamentos para hábitos: reja lingual o perla lingual: Si además del problema transversal del maxilar el paciente presenta un mordida abierta anterior dentaria causada por un hábito de succión digital o interposición lingual, podemos añadirle a nuestro aparato una reja lingual. También podemos realizar ejercicios miofuncionales de reeducación lingual con una perla lingual.
- Tallar el acrílico para que contacten todos los dientes y evitar extrusiones: Antes de cementar el disyuntor en boca procederemos a comprobar su ajuste (y su correcto funcionamiento). Lo ideal es que venga de laboratorio tocando en todos los dientes.