La muerte de Caritina Goyanes ha afectado profundamente a muchas personas, especialmente a Lolita Flores, quien mantenía una estrecha relación con la familia Goyanes Lapique desde hace años. Este artículo explora la historia de amistad entre Lolita y Cari Lapique, marcada por momentos de alegría y también por la reciente tragedia que ha golpeado a la familia.

Caritina Goyanes con su familia. Fuente: Diez Minutos.
Un Vínculo Forjado a Través de los Años
La conexión entre Lolita Flores y la familia Goyanes Lapique se remonta a muchos años atrás. Lolita recordaba a su amigo Carlos con una emotiva carta en Instagram: "Me acuerdo de ti desde que tenía 7 años. He vivido a tu lado mi niñez, mi adolescencia, mis amores, mis matrimonios, mis alegrías y mis ausencias".
En aquellos años, la familia Goyanes Lapique era conocida por sus fiestas y reuniones en la alta sociedad madrileña y marbellí. Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas. El flamenco siempre estaba presente en esas fiestas en casas que hoy ya prácticamente no existen.

Lola Flores, figura clave en la vida de Lolita y amiga cercana de los Goyanes Lapique. Fuente: Wikipedia.
La Tragedia que Unió Aún Más a Lolita y Cari Lapique
Estos días están siendo, probablemente, los más duros a los que se ha tenido que enfrentar nunca la familia Goyanes Lapique, y es que al complicado momento que vivían todos mientras lloraban aún la pérdida del patriarca de la familia, Carlos Goyanes (79), el 7 de agosto, se sumó de forma trágica y sorprendente la de su hija mayor, Caritina Goyanes (46), sólo 19 días después -el lunes 26 de agosto- en unas circunstancias escalofriantes: también por un infarto, también mientras dormía y también en Marbella. La vida se cebaba con la familia no sólo por estas tristes muertes tan seguidas, sino porque justo el día anterior a la pérdida de Caritina, fallecía también su tío -hermano de Carlos-, Tito Goyanes.
Tras la muerte de Carlos, su viuda, Cari Lapique, decidía poner tierra de por medio y refugiarse en su hermana Miriam en Palma de Mallorca, donde precisamente se llevó la terrible noticia. Sólo unas horas después, Cari aparecía de nuevo en Málaga totalmente rota para darle el último adiós a su hija. Y las reacciones no se hicieron esperar, pues la última hora dejaba a todos helados ese fatídico lunes, especialmente a Lolita, que tenía una estrecha amistad con la familia: "No me quiero ni imaginar lo que debe estar pasando Cari con todo esto; primero el amor de su vida y ahora su hija", dijo la periodista Beatriz Cortázar.
Precisamente a Lolita la muerte de Caritina la pilló en el plató de 'TardeAR' donde protagonizó uno de los momentos más angustiosos de la historia del programa. Además, la cantante quiso rendir un pequeño homenaje a su amiga Cari Lapique, pidiendo por favor que no se tratara el tema más y que se dejara a esa familia tranquila.
Era al empezar el directo de 'TardeAR' con la esperada vuelta de Ana Rosa Quintana al plató tras su vacaciones cuando se precipitaba todo. Desde la redacción pedían paso para dar una última hora, pero ninguno de los que estaban sentados a la mesa se esperaban la triste noticia. Nada mas pronunciarse las palabras de que había fallecido Caritina, Ana Rosa se quedaba completamente helada, y hasta daba un bote en su asiento y le cambiaba completamente el rictus, aunque sin duda quien se llevó la peor parte fue Lolita, pues estaba muy unida a la familia desde hace años.
La actriz y jueza de 'Tu Cara Me Suena' desaparecía del plano con las manos en la cabeza por la terrible sorpresa. Con la mirada perdida, caminaba por el plató hasta que la propia Ana Rosa decidía ir a por ella y darle un abrazo antes de decirle que se marchase de Telecinco para estar al lado de la familia. Aguantando las lágrimas, Lolita desaparecía del plató, y es que su lugar estaba ahora junto a la familia en un momento tan complicado, especialmente de Cari Lapique, que en menos de un mes ha perdido a su marido y a su hija, noticia de la que se enteró estando en Palma, donde intentaba despejar su mente después de enterrar a Carlos.
Ana Rosa Quintana también era muy clara: "Yo me acerqué hace unos días a darle el pésame a Cari y la encontré devastada. No me quiero imaginar ahora".

Ana Rosa Quintana, mostrando su apoyo a Cari Lapique. Fuente: Wikipedia.
La Vida de Cari Lapique y su Familia
Cari Lapique, hija del empresario Manuel Lapique y de Caritina Fernández de Liencres y Liniers, una de las primeras socialités españolas ya en la década de los 60. Caritina fue incluso fotografiada por Richard Avedon y como recordaba Cari en Vanity Fair, “celebraba su cumpleaños en agosto. Recuerdo ver a los duques de Windsor y a Lola Flores, que era íntima”.
Cari Lapique y Carlos Goyanes pasaron por el altar el 20 de septiembre de 1975 y ella ha querido recordarlo en su perfil de Instagram con una bonita fotografía en blanco y negro de ese día tan especial para el matrimonio. “48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribía Cari Lapique junto a la instantánea en la que se ve a la pareja en el altar de la parroquia de la Virgen Madre de Marbella momentos antes de darse el ‘sí, quiero’.“Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos”, ha dicho Cari en diferentes ocasiones.
En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación.
Sus hijas siguieron sus pasos y brillaban con luz propia ya a mediados de los años 70, cuando Cari conoció al amor de su vida. Su boda se celebró en Marbella y no fue tan mediática como la de Marisol con Goyanes, pero entre los testigos que corroboraron su amor estaba Carmen Franco, madre de Carmen Martínez-Bordiú. De hecho, Cari y Carlos mantenían una buena amistad con ella y su primer marido, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz. La novia lució un vestido de organza blanca con pequeñas flores de raso en la parte superior y llegó al altar del brazo de su padre Manuel Lapique, vizconde de Villamiranda. Entre los 600 invitados había rostros tan conocidos como Lola Flores y su hija Lolita o Pitita Ridruejo.
Tras la boda, la pareja vivió años muy divertidos en los que las fiestas eran una constante. Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas.
Madre de dos hijas y ‘abuelona’, Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos. Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse.
Isabel Preysler recuerda con emoción a Caritina Goyanes, hija de su buena amiga Cari Lapique
El Legado de Carlos Goyanes
Por línea de sangre, Carlos pertenecía a la realeza del cine español. Hay que retroceder hasta enero de 1945, fecha en la que nació Carlos Goyanes Perojo, para empezar a enmarcar sus primeros pasos. A Benito le debemos la dirección de Malvaloca (1926), El barbero de Sevilla (1938) o La casta Susana (1944); la producción de Morena Clara (1954) y Pan, amor y...
En 1959, Manuel Goyanes descubrió a una niña llamada Pepa cuando actuó con el grupo Coros y Danzas de Málaga en la capital madrileña. Enseguida vislumbró el éxito. Sin embargo, por mucho que quisiera a su primo, se decantó por Marisol, a quien habían acogido en su casa, esquina con la Castellana, donde la tutelaron y la enseñaron a vestirse, comportarse en la mesa y hablar correctamente.
En mayo de 1969, Carlos se casó con Marisol, a la que conocía desde que era una niña. Su boda se celebró en la iglesia de San Agustín y el convite en El Pavillón en El Retiro y entre los invitados estaban Carmen Sevilla, Concha Velasco y Lola Flores.
Tras la muerte de Carlos Goyanes, Carla, en un acto de gran fortaleza, destacó que "era el mejor padre y abuelo que se pueda tener".

Marisol, figura importante en la vida de Carlos Goyanes. Fuente: Wikipedia.
La Familia Goyanes Lapique Hoy
En vida Carlos arregló todos los papeles para que Cari, Caritina y Carla no tuvieran problemas como herederas universales. El finado no tenía ninguna propiedad a su nombre, ni tan siquiera figuraba como copropietario de la mansión madrileña donde habitaba el matrimonio, ni tampoco de la de Marbella.
Desde que fuera cediendo cotas de poder en la empresa, Carlos decidió disfrutar mucho más de su familia. Aunque quería a todos con locura, sentía especial debilidad por Pedro, quizás porque había sido el primero en nacer. Según ha confesado Rosa Villacastín a EL ESPAÑOL, "Carlos siempre llevaba un collar de cuero del que colgaba algo redondo que no sé lo que significaba y eso se lo ha quedado Pedrito, su nieto mayor".
En cuanto saltó la noticia de su fallecimiento, los amigos que estaban en Marbella y alrededores no dudaron en acudir al tanatorio San Pedro de Alcántara. Se echó en falta a Isabel Preysler (73), íntima de Cari desde la adolescencia, pero se encontraba en la otra punta del mundo y no pudo viajar, aunque estaba previsto que se quedara unos días en casa de los Amusátegui.