¿Cuándo pueden los dentistas recetar antibióticos?

Los odontólogos, al igual que los médicos, tienen la capacidad de prescribir medicamentos, incluyendo antibióticos, para tratar infecciones odontogénicas. Estas infecciones pueden incluir pulpitis, abscesos periapicales, Gingivitis Ulcerativa Necrotizante (GUN), pericoronitis, periimplantitis y periodontitis agresivas.

Sin embargo, es crucial que esta prescripción se realice de manera responsable y basada en la evidencia científica, considerando los riesgos asociados con el uso indebido de antibióticos.

El problema de la resistencia a los antibióticos

En los últimos años, se ha observado un aumento significativo en la resistencia bacteriana frente a los antibióticos, debido en gran parte a la mala adecuación de estos tratamientos. El uso abusivo e imprudente de los antibióticos ha originado la necesidad de encontrar nuevos medicamentos para tratar enfermedades más difíciles de combatir y que antes se podían curar fácilmente.

El Dr. Juan J. Segura Egea, catedrático de patología y terapéutica dentales, señaló que, en muchos casos, tanto dentistas como médicos prescriben antibióticos que no están indicados. Un estudio realizado en la Universidad de Sevilla reveló que, incluso en situaciones donde la prescripción de antibióticos es necesaria, como en la necrosis pulpar con periodontitis apical sintomática, la prescripción no siempre es la norma.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la resistencia a los antibióticos como una gran pandemia que está provocando millones de muertes. La historia ha demostrado que las infecciones endodónticas pueden ser muy graves, y la aparición de los antibióticos aumentó la esperanza de vida media en el mundo, pero si no se cuida el tratamiento antibiótico, se podría perder esa ganancia.

Principios básicos del tratamiento antibiótico

El Dr. Segura Egea repasó los principios básicos del tratamiento antibiótico y cuándo se deben prescribir antibióticos para el tratamiento de las infecciones endodónticas según la evidencia científica. Los antibióticos ayudan al sistema inmune a luchar contra las bacterias, pero no curan la infección ni controlan el dolor. La infección bacteriana la controlan y curan las células y moléculas del sistema inmune.

Los antibióticos se deben prescribir cuando hay signos y síntomas clínicos (síndrome febril) que indiquen que el sistema inmunitario necesita ayuda para combatir la infección. Actúan sobre las bacterias incluidas en su espectro de acción, sean o no las responsables del proceso infeccioso, y también sobre toda la microbiota del huésped, incluidos los patógenos oportunistas.

Todos los antibióticos tienen efectos secundarios indeseables y ninguno respeta la microbiota normal. Es fundamental advertir a los pacientes sobre posibles efectos secundarios indeseables.

La administración inapropiada de antibióticos (indicación incorrecta, dosis insuficientes o subóptimas o duración excesiva del tratamiento) favorece el desarrollo de cepas bacterianas resistentes.

A mayor duración del tratamiento antibiótico, más probabilidad existe de que aparezca una cepa resistente. Prolongar el tratamiento antibiótico más allá de la resolución de los síntomas contribuye a que aparezcan más resistencias a los antibióticos. El tratamiento con antibióticos debe interrumpirse cuando los síntomas del paciente se hayan resuelto y haya evidencia clínica de curación.

En las infecciones endodónticas en las que estén indicados, normalmente serán suficientes tres o cuatro días. Esto obliga a la individualización del tratamiento y al seguimiento de los pacientes.

Dosis y administración

La primera dosis de antibiótico es esencial que sea una dosis de carga (doble que la de mantenimiento). La dosis inicial debe ser tal que el antibiótico alcance rápidamente un pico sérico 3-4 > concentración mínima inhibitoria (CMI). La dosis de carga es esencial para que la curva esté por encima de la CMI el máximo tiempo posible.

Los antibióticos pueden interactuar con los alimentos, el alcohol y otros medicamentos, como la azitromicina y el metronidazol.

Cuándo no prescribir antibióticos

El tratamiento de las infecciones pulpares nunca precisa tratamiento antibiótico. La pulpitis y la necrosis pulpar son procesos inflamatorios localizados y se tratarán mediante la apertura de cámara, el desbridamiento y el drenaje, que bastarán para resolver la inflamación, sin que haya necesidad de administrar antibióticos.

En cuanto al tratamiento del absceso apical agudo, no requiere antibioterapia salvo en determinados casos.

Antibióticos de elección

El antibiótico de elección es la amoxicilina, el antibiótico más eficaz contra las bacterias más frecuentes causantes de infecciones endodónticas y pocas bacterias han desarrollado resistencia frente a la amoxicilina. La asociación con ácido clavulánico aumenta su espectro de acción al inactivar a las beta-lactamasas.

La clindamicina es el antibiótico de elección en pacientes con alergia a las penicilinas.

Para el tratamiento de infecciones endodónticas, deben prescribirse las dosis de antibióticos recomendadas por la Sociedad Europea de Endodoncia (ESE). La primera dosis siempre debe ser de carga (doble).

Los antibióticos de segunda línea se prescribirán cuando no se observe mejoría clínica tras 48 horas.

El papel del dentista en la prescripción responsable

Se estima que los dentistas prescriben aproximadamente un 10% de los antibióticos, de ahí que su papel resulta esencial para prevenir y controlar la resistencia antibiótica. En aproximadamente un 90% de las prescripciones antibióticas que realiza el odontólogo se emplean fármacos tales como la amoxicilina, el metronidazol y la amoxicilina + ácido clavulánico.

El método más eficaz para prevenir el desarrollo resistencias es el uso de antibióticos solo en aquellos casos que sean imprescindibles, a dosis adecuadas y durante la mínima duración posible para asegurar la eliminación del patógeno implicado en infección.

Esta Campaña sobre el uso adecuado de antimicrobianos en Odontología ha sido diseñada para prevenir la resistencia a los antimicrobianos. Contiene información de utilidad, tanto para el público general como para los dentistas. Se trata de una Campaña dinámica que irá próximamente alimentándose con una App y una Guía complementaria para los dentistas. Para ello, se ha contado con el asesoramiento técnico de varias Sociedades Científicas adscritas al Consejo General.

En palabras del presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, “los antimicrobianos son una terapia complementaria importante para el tratamiento de las infecciones orales. Cuando se prescriben adecuadamente, existen claros beneficios para los pacientes. Pero también hay riesgos, entre otros, el desarrollo de resistencias a los antibióticos, por lo que es muy importante una utilización basada en la evidencia científica de los mismos.

La profesión odontológica ha trabajado arduamente para destacar la importancia de la administración de antimicrobianos y promover una prescripción responsable, es decir, cuando exista una indicación clínica para ello.

Uso Prudente de Antibióticos

El 18 de noviembre se celebra el Día Europeo para el uso Prudente de los Antibióticos, promovido por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, en el que participa el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña.

Evitar la automedicación: una prescripción errónea o innecesaria por parte del mismo paciente puede llevar a la elección equivocada de medicamentos y dosis para tratar enfermedades o infecciones que no se abordan con estos. Hay que acudir al médico para obtener un diagnóstico correcto y para obtener el tratamiento médico indicado.

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