María Jiménez y 'La Lista de la Compra': Un Éxito Inolvidable

La música española reciente tiene en su historia uno de los duetos más queridos y recordados: 'La Lista de la Compra'. Este tema, interpretado por María Jiménez y La Cabra Mecánica, se convirtió en un éxito rotundo.

El tema estelar de 'Vestidos de domingo', es lo más parecido a un boleto premiado con un toque de gracia. Veintidós años después de su publicación, la canción sigue sonando igual de fresca y adictiva que el primer día.

María Jiménez en 2009

El Origen de la Colaboración

La colaboración nació precisamente del estribillo: «Tú que eres tan guapa y tan lista, tú que te mereces un príncipe, un dentista, ¡tú!, te quedas a mi lado, y el mundo me parece más amable, más humano, menos raro ¡tú!».

«Recuerdo que estaba con la letra y me faltaba el estribillo», recordaría Miguel Ángel Hernando Lichis tras el bombazo del single. «Entonces salí a tomar una caña y en un bar vi un póster de María Jiménez. Su visión racial, con todo lo que significa, me inspiró.

Lichis, fan de la artista desde pequeñito, aseguraba que le «impactaba su forma dura» de hacer las cosas. «Aquel póster trajo a mi mente muchas ideas, me di cuenta de que tenía que ser ella quien lo hiciera.

En esa época me acababa de mudar y andaba todo el rato haciendo coladas, limpiando y pintando. Me notaba un poco maruja y ese fue el sentimiento de la canción: reivindicar las cosas como son, y no ese rollo estúpido del feminismo. Eso me irrita, ¡coño!, yo pongo lavadoras, cocino y hago la compra. No es un puñetero arquetipo femenino.

El Proceso Creativo

Al amparo de un aperitivo, María y Lichis rememoran su idilio artístico. «Habla tú, que lo contarás mejor, porque la historia empieza como un cuento», le espeta María.

Lichis, madrileño flemático y entusiasta a un tiempo, hace memoria. «Recuerdo que estaba con la letra y me faltaba el estribillo, entonces salí a tomar una caña y en un bar vi un póster de María Jiménez. Su visión racial, con todo lo que significa, me inspiró. Subí corriendo a casa y me salió de un tirón».

María asiente orgullosa y muerta de la risa: «¿Y por qué te da el subidón?». «De pequeño seguí a María por la tele —explica él—. Me impactaba su forma dura de hacer las cosas. Aquel póster trajo a mi mente muchas ideas, me di cuenta de que tenía que ser ella quien lo hiciera.

En esa época me acababa de mudar y andaba todo el rato haciendo coladas, limpiando y pintando. Me notaba un poco maruja y ese fue el sentimiento de la canción: reivindicar las cosas como son, y no ese rollo estúpido del feminismo. Eso me irrita, ¡coño!, yo pongo lavadoras, cocino y hago la compra. No es un puñetero arquetipo femenino. Yo también soy una maruja».

La compañía de La Cabra se puso en contacto con la Jiménez, de la que no se sabía nada desde el tremendo recopilatorio, 40 Grandes canciones, del pasado año. Mujer de raza con causa, María siempre ha optado por tirarse sin red a los géneros más fieros.

Su repertorio está lleno de canciones de José Alfredo Jiménez pasadas a rumba o bulería y entonadas al límite del desgarro y la pasión. «Siempre he interpretado cosas con fundamento, como Libre te quiero, de García Calvo, que es una locura.

Lo primero que hago es leer las historias. Si me llegan y me las creo, escucho la música. Es mi fórmula de trabajo. Cuando me llamaron para esto pedí información sobre él, porque no sabía quien era. Me mandaron las letras por escrito y sus discos. Me puse a escuchar su primer CD y me estaban encantando las melodías, pero cuando ya flipé fue cuando escuché Que te follen. ¡Ahora mismo, ahora mismo! ¡Ja, ja, ja! ¡Es total!

Luego, la de La lista de la compra me parecía mu jevi, mu jevi, me gustó muchísimo la historia. Cuenta algo tan normal, con lenguaje de la calle, que me parece perfecta. Lo que ha salido es mágico. En el estudio me suele pasar que cuando no sé ni cómo he hecho las cosas es cuando mejor quedan. Todo se grabó en 10 minutos, no me lo podía ni creer. Cuando salí vi a la chica de un compañero de Lichis, que lloraba. ¿Qué te pasa, hija?, le digo. “Ná, que me he emocionado”».

Aquella canción fue el single más exitoso del tercer disco de la banda de Lichis, La Cabra Mecánica, publicado en 2001 con el título de 'Vestidos de domingo' y producido por Alejo Stivel.

Entre la gloria de la canción española y el joven talento de barrio hay buen rollo. ¿Una lista de la compra de música? «Me pasa como a María —dice Lichis—, que escucho absolutamente de todo. En cada momento hay cosas que te marcan. Mis últimos descubrimientos son Martirio, María Jiménez y Bambino. También el hip hop, un territorio en el que pueden salir muy buenos letristas. Me gusta mucho Mala Rodríguez, que hace unas letras con un arte que te mueres. Ojos de Brujo también, con ese rollo de rumbita rapera es muy guapo».

María, que conoce el paño, sale al quite. «Es que en el ritmo de la rumba y del tango puede entrar todo lo que quieras, hasta la guía de teléfonos. Eso me pasó una vez en casa con mi marido, que fue muy divertido. Le dije que se podía meter la guía de teléfonos por tangos: “¡El doscientos veinticuatro, veinticinco, veintidós, mire usted —canta a ritmo de tanguillos—, no llame tan tempraaano, chiquiiillo, que me acabo de acostar hace un ratito, mi arma!”».

Días después, La Cabra Mecánica presentará su disco. María asegura que estará en Madrid y que cantará, ¡faltaría más! Y Lichis confiesa: «Conocerla es lo más grande que me ha pasado en la vida».

Para los más jóvenes, María Jiménez suena casi como una desconocida. No es justo que se pierdan el huracán de una voz que hace sangrar los versos que muerde. Tranquilos, hay María para rato.

«Estoy en un proyecto con Joaquín Sabina para hacer un disco. Me llamó justo la noche que tuvieron que ingresarlo, así que estamos dando tiempo para que se recupere. Joaquín dice que muchas canciones las ha escrito pensando en mí, como esa que hizo por Bambino, 19 días y 500 noches. Yo, a Bambino, siempre le decía, eres el rey; y él me decía, eres la reina. ¿Y entonces, quién manda en España? ¡Ja, ja, ja!».

Lichis también planea un disco con María: «Ya tengo dos temas. Me gustaría que nos sentáramos los dos; es mejor trabajar así, porque María canta de una manera muy particular, y las letras tienen mucho que ver con la interpretación. Si dices “hijoputa”, no significa lo mismo según la entonación que le des».

María salta como un resorte cantando: «”¡Ay, qué hijo puta es mi niño por la mañana!”. Vamos a operar del carácter a mucha gente, ese será un título: Opérate del carácter. Con la de siesos que hay desde por la mañana...

Los años noventa fueron bastante complicados para María Jiménez. Durante dicha década tan solo publicó discos que no tuvieron la repercusión que merecían y ella misma aseguró que no tenían ningún interés en promocionarla.

Cómo sería el ostracismo musical que hasta llegó a plantearse que existía una mano negra, ese concepto tan asentado y a veces tan certero dentro del mundo del espectáculo.

Por suerte su popularidad seguía intacta, de manera que el trabajo que no le daba la música se lo proporcionaba la televisión. Es la época en la que participa en series como Hostal Royal Manzanares, a modo de colaboración episódica; y Todos los hombres sois iguales; ésta ya de manera continuada, con un personaje fijo durante una temporada.

También la seguían llamando de algunos debates televisivos y de programas con carácter nostálgico. Su vida (con sus éxitos, su matrimonio y la pérdida de su hija) siempre era interesante como para repasarla una y otra vez. De ahí que su segundo refugio fuese habitualmente la prensa del corazón.

En ocasiones llenaba sus días acompañando a su marido, el actor Pepe Sancho, a los estrenos y rodajes. Él trabajaba incesantemente y vio reconocida su labor en forma de Goya por su interpretación en Carne trémula, de Pedro Almodóvar. Y María al lado, de esposa sonriente, sin ningún proyecto que avanzar y asumiendo con resignación que quizás su momento de gloria había pasado.

En algunas entrevistas reconocía plenamente que su único cometido era cuidar de su casa, su hijo y su esposo; seguramente como les ocurría a otras rumberas de antaño tales como Rosa Morena, Amina o Dolores Vargas. María no podía imaginar que con el cambio de siglo su suerte cambiaría.

Lichis, el cantante del grupo La cabra mecánica, se encontraba en un bar del madrileño barrio de Lavapiés, intentando evadirse de la última canción que le quedaba por componer de su futuro disco. De pronto, contempló detrás del camarero un poster de una María Jiménez radiante que le valió de inspiración.

Escribió aquello de “Tú que eres tan guapa y tan lista, tú que te mereces un príncipe, un dentista” y le puso por título La lista de la compra. Tenía claro que María debía cantar aquel estribillo, así que mandó a su representante a que la contactase. Un mensajero le entregó algunos discos, la maqueta del próximo y una foto del grupo. Se fumó un cigarrillo y en diez minutos ya había finiquitado la canción.

La lista de la compra sonó constantemente en las emisoras de radio, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos del 2001 y haciendo que la artista fuese descubierta por una generación que entonces tenían quince años y desconocían por completo que aquella mujer había sido toda una revolución en los años de la Transición.

Pocos meses después, el productor Gonzalo García Pelayo, con el que había trabajado en su disco de debut 25 años atrás, le propone volver al estudio de grabación para ponerle voz a las letras de Joaquín Sabina. El cantautor jienense había confesado a algunos amigos en común su deseo de escuchar sus temas en boca de Bambino o María Jiménez.

Y se obró el milagro, dando paso a Donde más duele, calificado por la artista como su disco más importante.

María regresó y lo hizo a lo grande. Las canciones hablaban de ella, de su momento personal, de su pasado y su presente. De sus alegrías y sus dolores. La espera de siete años sin grabar un disco había valido la pena. Aquella Lista de la compra no había sido casualidad, María estaba mejor que nunca y lo celebraba ataviada de pavo real, con unas telas que había descubierto por casualidad en El Corte Inglés de Lisboa, donde quedó fascinada con la seda natural y sus plumas.

Curiosamente tenía la misma edad que Cher cuando ésta regresó con Believe, arrastrando a los más jóvenes a comprar su disco, traspasando generaciones. Por entonces, 52 años en una mujer era prácticamente la jubilación dentro de la industria musical. Y más inconcebible aún lograr escalar a los primeros puestos de las listas de ventas. María lo logró y se hizo fuerte.

Tan fuerte que se vio con fuerzas para separarse de su marido, harta de las infidelidades que aseguraba sospechar.

Se operó las bolsas de los ojos, confesando que su mirada triste había cambiado y ya no había lágrimas en su vida. Se subió a una apisonadora, literalmente, dispuesta a combatir a su nuevo enemigo, la piratería, en una performance en la que destruía discos con la misma facilidad con la que recogía un premio al día siguiente.

Se había hecho tan fuerte que publicó sus memorias, dispuesta a relatar sus años de amargura junto al que había sido su marido. El cruce de acusaciones fue constante, pero eso no le impidió seguir grabando discos en los años posteriores, donde se entregaba al desgarro que siempre la había caracterizado.

No estaba dispuesta a doblegarse ni para hacer promoción, como aquella vez que acudió al sofá de Tómbola y tuvo que abandonar el plató porque no estaba dispuesta a apagar el cigarrillo que estaba fumando. Una vez consumido, minutos después, regresó. Ella, que venía de dar entrevistas cuando en este país tan sólo había un canal, no estaba por la labor de someterse a los nuevos modales y hasta tuvo su propio programa, Bienaventurados, en la autonómica de Andalucía, donde imprimía su sello canalla con los invitados.

Nos deja la mujer que un día resurgió cual Ave Fénix, con plumas de pavo real. El mundo del flamenco, podríamos decir que la sociedad en general, no habría sido lo mismo sin la figura de María Jiménez, que ha muerto a los 73 años de edad.

Su voz se escuchó alta y clara no solo en letras pegadizas que llevaron a miles de personas a corear sus melodías, sino en auténticas declaraciones con las que defendió su dignidad y principios. Su lucha contra la violencia de género, que ella misma sufrió en primera persona, se plasmó en sus melodías, pero también en la fundación que lleva su nombre y que ella misma presentó en Sevilla el pasado noviembre de 2022.

El objetivo de la asociación es ofrecer un espacio de refugio y amparo para las mujeres víctimas de violencia de género que, además, les sirva de trampolín para un nuevo comienzo a través de la formación y la asistencia laboral, como se detalló en su presentación. Ella misma supo reinterpretarse, como persona y como artista, dejando clara la fortaleza con la que enfrentaba los reveses de la vida.

Sus inicios fueron en un tablao flamenco con quince años y en 1976 publicó su primer disco con una mezcla de estilos que incluía rumbas, tangos, bulerías, boleros, rancheras y baladas. En 1978 vio la luz Se acabó, sin duda uno de los temas más coreados de la música.

Se convirtió esta letra, el grito de una mujer en contra de la violencia de género, en un auténtico himno contra esta lacra. Desde que vio la luz no ha dejado de sumar versiones y fans, erigiéndose en baluarte de una lucha que María nunca abandonó. A corazón abierto habló en varias ocasiones de la difícil situación que había tenido que atravesar en este sentido y lo plasmó en Calla canalla, sus memorias publicadas en 2002.

Dejamos un retazo de la letra de Se acabó que dice lo siguiente:"Se acabóPorque yo me lo propuse y sufríComo nadie había sufrido y mi pielSe quedó vacía y solaDesahuciada en el olvido y despuésDe luchar contra la muerte, empecéA recuperarme un poco y olvidéTodo lo que te quería y ahora yaY ahora ya, mi mundo es otro".

De esa primera época es también, entre muchas otras, Golpes de pecho. Aunque durante los años ochenta siguió publicando discos, llegó a lanzar unos veinte, su carrera tuvo un paréntesis de varios años hasta que en la década de los 2000 regresó.

En 2001 se reinventaba uniéndose a La cabra mecánica y a su vocalista Lichis, en La lista de la compra, cuya letra han utilizado algunos seguidores para despedirla."Tú que eres tan guapa y tan listaTú que te merecesUn príncipe, un dentista, ¡tú!Te quedas a mi ladoY el mundo me pareceMás amableMás humanoMenos raro".

Lo que han expresado algunos rostros conocidos es que sin ella el mundo es “menos amable, menos humano y más raro”, un tierno guiño al que es uno de sus temas más recordados. En el año 2022 se publicó el disco Donde más duele (cantar por Sabina) con diversas versiones de los éxitos del conocido cantautor, como 19 días y 500 noches, Con dos camas vacías, Por el bulevar de los sueños rotos y Noches de boda, entre otras. Una de ellas, El diario no hablaba de ti, la grabó con los hermanos Muñoz, de Estopa.

A pesar de que su estado de salud ya era delicado, la cantante publicó su último álbum en 2020 que llevaba por título La vida a mi manera.

¡Tú que te mereces un príncipe, un dentista! entonaban María Jenez y La Cabra Mecánica en el tema ‘La Lista de la Compra’. Y a esta canción se ha referido Óscar Castro, el nuevo presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas, para denunciar que el ciudadano sigue viendo al dentista como una persona que gana mucho dinero. A este respecto, sostiene que uno de los pilares del nuevo programa de este organismo va a ser comunicar y hacer ver a la sociedad que ‘somos profesionales de la salud muy bien formados y que todos los días nos levantamos para mejorar la salud’. ‘Tienen que vernos como somos: sanitarios’, subraya.

Óscar Castro habla del deterioro progresivo que está sufriendo la Odontología debido al actual momento de plétora profesional. También alude a la que las 17 autonomías ‘crean unas desigualdades tremendas. El Consejo de Dentistas va a perseguir de forma ‘perseverante, duradera y que actuará con el peso de la ley’ ante el intrusismo profesional; y argumenta ‘no que pueda hacernos competencia desleal, sino el grave peligro que supone para la salud del ciudadano’.

La publicidad engañosa es otro caballo de batalla del Consejo. Óscar Castro lamenta que algunas empresas ‘nos están bombardeando con anuncios en televisión donde se abusa del uso de la preposición ‘desde’, pero nunca utilizan el ‘hasta’, aparecen asteriscos y letra pequeña donde las condiciones de los tratamientos no están claras’. Pero lo que más le preocupa es que la Administración no pone coto a estas prácticas. Sin embargo, reconoce que ‘la ignorancia es atrevida. El presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas aconseja confiar en un dentista de confianza, ‘un profesional con nombre y apellidos que la gente sienta cercano’.

María Jiménez llevaba años cantando el actual eslogan feminista del pretendido #Metoo español, un himno de fuerza y despecho e incluso conocemos el caso de quien, en su puesto de trabajo, ha pinchado esa canción en el ordenador mientras recogía sus cosas y sin decir nada se marchaba de la oficina con la dignidad de los reyes.

«Se me está acabando lo buena que soy. Y me está llegando lo malo por dentro. Yo no sé matar, pero quiero aprender. Para disipar todo el mal que me has hecho. Y si llego a ser asesina por ti. Bajarás por esto derechito al infierno».

La crudeza de la segunda canción del LP debut de María Jiménez, el homónimo, de 1976, una ranchera esta en la que compramos un ticket a una montaña rusa emocional más tóxica que el mercado de Wuhan en 2020. Porque luego canta la de Triana: «Si por estas cosas que acabas de hacer se molesta Dios y te manda un castigo. Yo voy a rezar un rosario por ti pa que te perdone lo malo que has sido. Y si ya te tiene en el fuego el Señor, yo sería capaz de quemarme contigo».

Pese a que sabe del engaño... «De rodillas besabas la cruz. Y llorando con golpes de pecho. «Estoy a punto de llorar. De tanto recordar las horas que vivimos. Estoy forzando al corazón. Que cumpla con valor. Lo que nos prometimos. A veces quisiera irte a buscar. A punto de llorar. No sé cómo me aguanto. Es tan difícil de olvidar. Cuando hay un corazón que quiso tanto», canta otra vez Jiménez en esta ofrenda al dolor por una ruptura por las convenciones, por la diferencia de clases sociales, «ya no entiendo esas cosas de las clases sociales. Yo solo sé que me quieres como te quiero yo. ¡Vámonos! Donde nadie nos juzgue. Donde nadie nos diga que hacemos mal», dice como corolario guerrero en una versión de José Alfredo Jiménez aflamencada.

La canción que le hizo famosa. 1978, su emblema, también del feminismo, a pesar de que en su vida privada no estuvo lo suficientemente empoderada la pobre para sufrir una relación de largura con la alargada mano de Pepe Sancho. «Esa canción es la que siempre quiere escuchar todo el mundo, se ha convertido en un himno y no puedo dejar de cantarla», decía. ¿Quién no ha escuchado «Se acabó. Porque yo me lo propuse y sufrí»?

Comienza su hit así: «Todo lo que yo te haga, antes ya tú me lo hiciste. Y ahora, ¿qué quieres conmigo? Si tú para mí, no existes (Olé)».

Por cambiar el tono oscuro, en esta soleada rumba Jiménez realiza una declaración de amor sincera y apasionada. La letra es sencilla y directa, y la voz de Jiménez es expresiva y emocionante. La canción es un clásico del flamenco que sigue siendo popular hoy en día.

«Tú que eres tan guapa y tan lista, tú que te mereces un príncipe, un dentista, ¡tú! te quedas a mi lado y el mundo me parece más amable más humano menos raro». ¿Os suena? 'La Lista de la Compra', de La Cabra Mecánica, es una colaboración entre la banda y la cantante María Jiménez.

Lanzada en 2001, es una mezcla de estilos musicales, incluyendo rock, pop y flamenco, y una canción popularísima que cuenta la rutina de una mujer cansada de ella, anhelante de algo más, de darle sentido a su vida.

Otro comienzo dramático que se rompe con un grito agudo. «Porque la vida es así. Yo ando dejando jirones de las pieles de mi alma. Entre las desilusiones. Porque la vida es así. A tanto fui renunciando, que he renunciado hasta a ti cuando más te estaba amando. Y tú te figuras que soy muy feliz. ¡Ale!».

Una balada flamenca desoladora de su álbum de 1986 'Seguir viviendo', portada de mirada frontal de brillo taciturno, más temas como el siguiente a este que también es casi deprimente («De que sirve la vida si a un poco de alegría le sigue un gran dolor»), y aquí el cierre de la canción deja hasta mal cuerpo, pues la práctica o el forzamiento del desapego budista no entraba en los planes de Jiménez que ponía toda la carne en el corazón de su desconsuelo. «Me muero, me muero, ¡eh-hey! Muero por seguirte amando».

Canción Álbum Año
Se acabó María Jiménez 1978
La Lista de la Compra Vestidos de domingo 2001
Donde más duele Donde más duele (cantar por Sabina) 2022

María Jiménez - Sus 10 Mayores Éxitos (Colección "Decálogo")

María Jiménez y Lichis

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