Triste noticia llega desde Marbella: el empresario Carlos Goyanes, marido de Cari Lapique, falleció a los 79 años durante sus vacaciones en la Costa del Sol, su refugio cada verano. La noticia fue adelantada por 'El Economista' y confirmada por Vanitatis.
Carlos Goyanes y Cari Lapique. Fuente: El Mundo
Aunque hacía algo más de un año fue sometido a una operación para implantarle un marcapasos, su salud no le había dado más problemas y llevaba una vida sana y activa, como se podía ver en las redes sociales de su esposa, que siempre ha compartido su día a día familiar, especialmente orgullosa de sus dos hijas y sus cinco nietos. De hecho, no hace mucho publicaba una imagen de una celebración de cumpleaños en la que también estaba su marido.
Cari Lapique no se encontraba con él en el momento del fallecimiento, puesto que se había acercado a Sotogrande a hacer algunas compras y pasar un día de playa junto a su hermana Miriam y recibía la noticia por voz de su hija mayor. La muerte de Carlos Goyanes ha sido completamente inesperada y repentina.
Aunque tenía algunos 'stent' en el corazón, se cuidaba mucho y desde hacía tiempo ni fumaba ni bebía, poniendo especial atención a las comidas.
Una vida discreta y mediática
Carlos Goyanes era un hombre sumamente discreto, aunque protagonizó una de las bodas más mediáticas de nuestro país: su enlace con Marisol, la niña prodigio del cine español, a la que su padre, Manuel, descubrió como productor musical. Se casaron en 1969, pero lo suyo no funcionó y se separaron sin haber tenido hijos.

Marisol en 1964. Fuente: Wikimedia Commons
En 1973, Marisol conocería a Antonio Gades. Dos años después, Carlos daría de nuevo el 'sí quiero', esta vez a Cari Lapique, el amor de su vida. De su matrimonio nacieron Caritina y Carla, y los cuatro formaron una familia unida, a la que después se sumaron Jorge Benguria, marido de la hija pequeña, y Pedro Matos, con quien Caritina lleva casada desde 2008. Desde hace unos años, la alegría de la pareja eran sus cinco nietos, con quienes Cari y Carlos compartían todo el tiempo que podían.
Cari y Carlos formaban hasta el día de hoy uno de los matrimonios más estables de la alta sociedad española. El secreto lo contaba la propia Cari hace unos años en una entrevista a 'Diez Minutos': “hablar mucho”, pero no solo durante las crisis, “sino siempre”. Un consejo al que añadía que “si hay amor y paciencia, sales adelante".

Cari Lapique y Carlos Goyanes en la boda de su sobrino, Felipe Cortina. Fuente: Semana
No son momentos fáciles para ella, pero no tenemos ninguna duda de que su círculo más cercano sabrá brindarle el apoyo que necesita estos momentos. Entre sus amigas más íntimas se encuentra Isabel Presyler o Nuria González, que han pasado por lo mismo que ella, recibiendo todo el cariño necesario. De igual forma, su hermana Miriam, la madre de los hermanos Cortina, también se quedaba viuda en el año 2020 y la propia Cari se convertía en el mejor soporte emocional para superar la pérdida.
Este mismo miércoles está prevista una misa funeral en el tanatorio de San Pedro de Alcántara, muy cercano a su residencia de vacaciones, el mismo sitio donde el empresario y productor musical ha fallecido, dejando a su familia completamente desolada.
Un golpe tras otro para la familia Goyanes-Lapique
Están siendo unos momentos durísimos para el clan Goyanes-Lapique. La muerte de Caritina Goyanes, a los 46 años, ha sumido a sus seres queridos en una conmoción difícil de asumir y también de superar. Con su muerte, la empresaria ha dejado dos hijos pequeños y a un viudo, Antonio Martos, con quien acababa de celebrar 16 años juntos.
La madre de Caritina, Cari Lapique, a quien vimos devastada y por última vez durante el entierro de la empresaria, ha optado por desaparecer del ojo público mientras busca la manera de sobreponerse a la pérdida, no solo la de su hija mayor, también a la de su marido, Carlos Goyanes, quien falleció el pasado 7 de agosto. Mientras lidia con el luto y con la realidad de rehacer su vida, Cari Lapique ha tomado una complicada decisión con la que busca la forma de pasar página.
No hay consuelo para Cari Lapique, que en apenas 19 días ha tenido que hacer frente al fallecimiento del todo repentino de su marido, Carlos Goyanes, a los 79 años, y 19 días después, el de su hija mayor, Caritina Goyanes, a los 46. Padre e hija morían a causa de un infarto en la casa donde, desde hace décadas, veranea la familia Goyanes-Lapique, situada en la exclusiva urbanización de Guadalmina, en Marbella.
Se trata de una de las zonas más prestigiosas de la periferia de la ciudad marbellí donde, cada año, se trasladaba el clan al completo o por separado para pasar unos días de desconexión y tranquilidad fuera del ajetreo de la capital del país. El problema ahora es hacer frente a un domicilio lleno de recuerdos y donde se ha sucedido tanta tragedia inexplicable. Es por ello que, Cari Lapique, a sus 72 años, se está planteando no volver a su casa marbellí, no ya por un tiempo, sino para siempre.
"Me cuentan que quiso salir inmediatamente de la casa. Dos muertes en esa casa... Cari Lapique, devastada en el funeral de su hija Caritina Goyanes. La casa familiar de los Goyanes-Lapique en Marbella repleta de recuerdos
Resulta del todo lógico que Cari Lapique no se plantee regresar ahí donde vivió etapas tan felices, rodeada de los suyos, pero que, ahora, asocia connotaciones tan funestas y dolorosas. Un domicilio que le recuerda que sus seres queridos ya no están y hace más difícil si cabe el poder pasar página.
"La familia Utiliza la casa fundamentalmente en verano, pero me comentan que es probable que se deshagan de esa casa. Volver a ir donde falleció tu marido y tu hija es muy duro", añadía el colaborador, tajante.
"Cuando muere Carlos Goyanes, Cari se fue a la casa de su hermana Miriam, en Mallorca, precisamente para cambiar ese escenario y cambiar el duelo, para preparar ese funeral que ahora ha sido doble", sentenciaba Beatriz Cortázar desde el plató de Antena3. La periodista recordaba entonces la fatal llamada que recibió Cari Lapique de su yerno, Antonio Motos, cuando se encontraba en la vivienda mallorquina de su hermana, sobrellevando el luto por la muerte de su compañero de vida.
Fue el viudo de Caritina Goyanes y padre de sus dos hijos, Pedro, de 13 años, y Minicari, como la llaman cariñosamente, de apenas 10, quien le trasladó a la matriarca de los Goyanes-Lapique la terrible noticia de que su hija había fallecido de forma prematura a causa de un infarto.
De la noche a la mañana, Antonio Matos se quedaba el pasado 26 de agosto sin su compañera de aventuras y madre de sus hijos, con quien ha compartido 16 años de feliz relación y matrimonio. Al viudo de la empresaria le toca en estos momentos hacer frente a un durísimo duelo y la complicada labor de continuar con su vida. Esto, además, de cuidar a Pedro y Minicari cuyo bienestar depende, de ahora en adelante, exclusivamente de él.
Se desconoce, por el momento, cuándo volverá al trabajo el viudo de Caritina Goyanes, como han apuntado varias fuentes cercanas a su entorno. Antonio Matos trabaja en una correduría de seguros de Madrid, de la que es socio y, aunque aseguran quienes le conocen que "quiere estar fuerte por sus hijos", necesita tiempo para acostumbrarse a su nueva realidad, que le está costando encajar.

Durante su infancia Carlos Goyanes decía que de mayor quería ser millonario. Y lo logró por vía sanguínea y por méritos profesionales. El empresario y ex productor musical ha fallecido este miércoles en su mansión marbellí durante la siesta. Su esposa, Cari Lapique, se encontraba en Sotogrande y viajó a la velocidad del rayo para despedir a quien ha sido el amor de su vida durante casi medio siglo. Este próximo mes de septiembre habrían celebrado su 49 aniversario de boda.
Los focos se posaron en la vida de Carlos por obra y gracia de su padre, el productor cinematográfico Manuel Goyanes, que ha pasado a la historia del cine como el descubridor de Marisol. Al ver que aquella niña rubia, bella y pizpereta le podía hacer ganar millones no dudó en acogerla en su enorme piso madrileño para ser educada y tutelada como una futura estrella. Estuvo diez años con la familia. Por ello no resultó extraño que Carlos, tres años mayor que la niña prodigio, hubiera visto en ella algo más que a una hermana.
Tal y como le comentó Marisol a José Aguilar, su biógrafo oficial, "empezamos a coquetear como los críos. Ten en cuenta que yo no me relacionaba con otra gente que no fueran las que me dejaran en aquella casa. Cuando ya siendo mayor quería conocer a chicos me lo prohibían, y si de los que conocía me gustaba alguno me lo aislaban inmediatamente. Yo era intocable, era su negocio". Vaya si lo fue. La campaña de merchandising que orquestó se ha visto pocas veces en la industria del entretenimiento.
La gran amistad entre Carlos y Marisol desembocó en amor y al poco tiempo en boda. Ella fue quien se lo pidió. Se casaron en mayo de 1969 en una multitudinaria ceremonia que fue una auténtica histeria colectiva porque entre los invitados se encontraban otros grandes de las artes como Lola Flores, Rocío Dúrcal y Concha Velasco. La luna de miel fue atípica porque la pasaron con el fotógrafo César Lucas jugando al tute. Años después las fotografías de la actriz desnuda aparecieron en la portada de Interviú.

Carlos Goyanes y Marisol en los años 70. Fuente: Diario Femenino
El momento más duro de la relación llegó cuando la actriz tuvo un aborto. El sufrimiento la sumió en una depresión de la que tardó en salir, aunque Carlos hizo lo que pudo para salir del bache. Tres años después se separaron. Se dice que no se hablaron desde ese momento, pero nada más lejos de la realidad ya que se tenían mucho cariño. Marisol no le puso ninguna pega para la nulidad eclesiástica.
En 1975 se casó con Cari Lapique, igual de hermosa que Marisol pero con orígenes aristocráticos y una considerable fortuna. Los Lapique eran algunos de los invitados estrella al palacio del Pardo y eran íntimos de Carmen Franco, que amadrinó el enlace, y de los marqueses de Villaverde. Carlos tenía fama de don Juan, era guapote y con gran sentido del humor, cualidades que le fascinaban a Cari. Esta tuvo serios problemas para quedarse embarazada y tras muchos sacrificios llegaron Caritina (47) y Carla (41).
El momento más duro del matrimonio ocurrió en 1989 cuando encarcelaron durante cinco meses a Carlos Goyanes como presunto implicado en la Operación Mago contra el narcotráfico. Cari se lo ocultó a sus hijas. A Carla, que era su ojito derecho, solía decirle que papá estaba en Australia, uno de los países preferidos de la familia. La socialite y relaciones públicas hizo una colecta para conseguir 30 millones de pesetas para la fianza. Al final no fue juzgado por falta de pruebas.
Poco a poco Carlos prefirió alejarse de los focos para dejar a las mujeres de su casa que brillaran por sí mismas.
Este mes de agosto es muy complicado para Cari Lapique, la socialité se enfrenta al primer verano sin su marido, Carlos Goyanes, y sin su hija, Caritina. En agosto de 2024, padre e hija fallecían con tan solo 19 de días de diferencia, mientras se encontraban de vacaciones en Marbella.

Carla Goyanes devastada junto a su madre, Cari Lapique, tras la muerte de Carlos Goyanes. Fuente: Vanitatis
El pasado 7 de agosto se cumplía el primer aniversario de la muerte de su marido, una historia de amor que comenzó a principios de los años 70. Ambos pertenecían a grupos sociales muy diferentes, incluso él ya había estado casado con la famosa actriz y cantante, Marisol, de la que se separó en 1972. El próximo 26 de agosto será un día difícil para la familia, y es que tras el primer aniversario de la muerte de Carlos Goyanes, llega el de su hija Caritina, que falleció tristemente a los 46 años.
Este verano está siendo especialmente difícil para Cari Lapique. Por primera vez, lo vive sin su marido, Carlos Goyanes, quien falleció el 7 de agosto de 2024, mientras dormía la siesta a causa de un infarto. Su partida dejó un profundo vacío en su familia, sobre todo, en su mujer, con la que estaba a punto de celebrar sus bodas de oro, que las cumplirían este año, concretamente, el 20 de septiembre. Ella ha afrontado estos meses con entereza, arropada por el cariño de su hija, Carla, y de sus cinco nietos, que se han convertido en su mayor consuelo.
Sin dudarlo, ha querido compartirla con sus seguidores en redes sociales. En ella aparece su esposo, Carlos Goyanes, con Beltrán, el hijo menor de su hija Carla Goyanes, tomada en el primer verano del niño, en 2019. Recuerda Cari, que siempre están ahí. Aunque no los veamos, los sentimos”. Teresa de la Cierva o Fiona Ferrer también le mandaban mensajes de cariño y consuelo. “Un beso enorme”, escribía esta última. Samantha Vallejo-Nágera recordaba: “Ideal el abuelo Carlos”.
Pero el dolor de Cary no termina ahí, porque en breve llega otro terrible aniversario para la dueña del showroom de la firma de moda Yowe: la muerte de su hija Caritina. El 26 de agosto fallecía su hija mayor, Caritina Goyanes. Murió de forma repentina, a los 46 años, a causa de un infarto, mientras descansaba en su casa de Marbella. La noticia causó una auténtica conmoción entre su familia, amigos y sus seguidores en redes sociales. Desde entonces, Cary ha encontrado consuelo en los recuerdos, en sus nietos y en el cariño de quienes la rodean. La fotografía compartida en sus redes es una muestra de ese proceso de duelo que está atravesando, donde los bonitos recuerdos son un bálsamo para el alma.
La familia Goyanes-Lapique ha sido durante décadas una de las más emblemáticas del panorama social español, y su historia está marcada por la elegancia, la discreción y la unión familiar. En este año de ausencias, Cary Lapique se ha convertido en un símbolo de fortaleza y ternura, recordando a los suyos cada día de su vida. Este verano, tan difícil para la empresaria, su entorno se ha volcado para que no esté sola. La muerte ha sido totalmente inesperada para la 'socialité' y su familia.
Durísima pérdida en el seno de la familia Goyanes Lapique. En la madrugada de este miércoles, día 7 de agosto, ha fallecido Carlos Goyanes, el marido de Cari Lapique, a los 79 años en su casa de Marbella mientras dormía.
La salud de Carlos Goyanes le dio un susto en dos ocasiones en su vida. La primera, en febrero de 2016, cuando el empresario estuvo varios días ingresado a causa de un infarto. Además, como informa Beatriz Cortázar, la periodista que ha avanzado el deceso en El economista, hace más o menos un año fue operado para que le pusieran un marcapasos.
Como es natural, nada más ser informada de la trágica noticia, la madre de Carla Goyanes (41) se ha desplazado a la ciudad andaluza. Los restos de Carlos se velarán en el tanatorio de Marbella, donde se espera la asistencia de todos los familiares. Se explica que Carlos Goyanes se hallaba estos días disfrutando, como marca el período estival, de unos plácidos días de vacaciones en familia.
Hoy todos lloran su muerte y el verano, abruptamente, ha tocado a su fin para su familia más cercana. Carlos Goyanes llevaba cerca de cinco décadas casado en segundas nupcias con Cari Lapique, con la que tuvo a Caritina (44) y Carla. La última ocasión en la que se le vio, a través de las redes sociales, fue hace tres semanas, cuando tuvo lugar la celebración conjunta del cumpleaños de su nieto Carlitos y de su yerno, Jorge Benguria. El matrimonio formado por Carlos y Cari era uno de los más sólidos del panorama nacional.
Antes de conocer a la gran mujer de su vida, Goyanes contrajo matrimonio con la actriz y cantante Marisol (76), cuando ambos apenas alcanzaban los 20 años. Su romance fue intenso, pero breve. El vínculo entre Carlos y Pepa Flores no sólo fue el amoroso. Goyanes era hijo de Manuel Goyanes, un conocido productor cinematogáfico que descubrió a Marisol y comenzó a despuntar en la década de los 30.
"Cuando nacieron mis hijas y cuando me casé con Carlos, él estaba separado. Por otro lado, la etapa de la pandemia fue especialmente dura para Carlos Goyanes. Más allá de su parcela más amorosa y sentimental, especial apartado y consideración merece su vertiente como empresario. Goyanes fundó la productora Guión Producciones Cinematográficas, además de ser vicepresidente de Uniespaña y del grupo sindical de producción. Amén de todo esto, el padre de Carla Goyanes fue miembro del Consejo Superior de Cinematografía.
Cari Lapique ha vuelto al trabajo después de dos meses difíciles marcados por la trágica muerte de su esposo, Carlos Goyanes, y su hija mayor, Caritina Goyanes. Este martes, la empresaria decidió retomar las riendas de su showroom de moda en el madrileño barrio de Salamanca, un paso complicado pero necesario para empezar a recuperar cierta normalidad. La empresaria de 72 años se presentó en el showroom 'Yowe', visiblemente afectada pero decidida a seguir adelante. Con un conjunto discreto de traje marrón de cuadros y gafas de sol, Cari mostró entereza en su primer día de vuelta al trabajo, aunque su expresión reflejaba el dolor del duelo. El apoyo más importante, sin duda, vino de su hija Carla Goyanes, quien no ha dejado de expresar el orgullo que siente por su madre. En redes sociales, Carla elogió la fortaleza de Cari, compartiendo un mensaje emotivo: “Orgullosa de lo fuerte que es mi madre, que vuelve al trabajo cumpliendo sus compromisos con vitalidad”.
Este verano ha sido durísimo para Cari Lapique. El 7 de agosto falleció su esposo, Carlos Goyanes, víctima de un infarto, y solo dos semanas después, el mismo destino le arrebataba a su hija mayor, Caritina. Durante estos dos meses, Cari se ha refugiado en su familia, alejándose de la vida pública y los compromisos laborales para procesar el duelo. La vuelta al trabajo, aunque difícil, es vista por expertos como una forma positiva de enfrentar el duelo.