La mermelada de naranja es una de las conservas más apreciadas, perfecta para disfrutar en desayunos y meriendas. Prepararla en casa es una excelente manera de controlar los ingredientes y obtener un producto natural y delicioso. A continuación, te presentamos una receta detallada para elaborar tu propia mermelada de naranja casera.
La mermelada de naranja dulce es una de las conservas que más nos gustan en casa y hago todos los años. Es fiel acompañante de tostadas o galletas, un toque interesante para una rebanada de pan con queso o mantequilla e incluso utilizada como toque de color y dulzor en repostería.
Es por ello que, en esta oportunidad, queremos enseñarte a preparar tu propia mermelada de naranja casera. Si eres amante de las naranjas, te puedo recomendar estas otras recetas con naranjas como las naranjas confitadas, la ensalada malagueña o este salmón a la naranja.
Elaborar mermeladas caseras tanto si son dulces, como la presente mermelada de naranja, como la mermelada de higos como si es salada, como la mermelada de tomate son una fantástica opción para comer sano ya que no llevan ningún aditivo.
Con las mermeladas me ha ocurrido igual que con otras recetas dulces que me encantan, he aprendido a hacerlas de un modo más saludable, sustituyendo el azúcar por panela y añadiendo más cantidad de fruta. Al igual que en mi receta de: Manzana asada al microondas, he sustituido el azúcar de la receta original por panela que también endulza, pero es mucho más natural y al no estar refinada, conserva mucho de sus nutrientes.
MERMELADA DE NARANJA CASERA. Receta muy fácil y natural. Loli Domínguez - Recetas
Ingredientes Necesarios
- 1 kg de naranjas (preferiblemente de Sevilla)
- 900 g de azúcar de caña o azúcar moreno
- Medio limón en dos trozos con piel
Sobran decir que no pasa nada si no tienes naranjas de Sevilla, cualquier naranja de buena calidad te servirá para hacer esta deliciosa mermelada casera. Recordemos que este tipo de recetas sirven para dar salida a gran cantidades de naranjas que a veces es imposible consumir.
Como pauta general, las frutas más ácidas, como es este caso, necesitan añadir su peso en azúcar, mientras que las más dulces necesitan menos cantidad. La fruta no debe cocerse en exceso porque podría perder el sabor e incluso dejar un regusto a quemado.
Una de las ventajas de preparar nuestras mermeladas caseras es poder controlar la cantidad de azúcar que incorporamos. Aquí encontrarás las cantidades que nos permiten guardar la mermelada mucho tiempo, pero si planeas consumirla pronto y si quieres un sabor menos dulce, la receta sale perfectamente con un 30 % del peso de la fruta, en lugar del 50 % como se hace en la versión tradicional.
Puedes aromatizar tu mermelada añadiendo especias, como canela en rama, anís estrellado o azafrán, por ejemplo. También tenemos que mencionar las nuevas posibilidades que nos ofrece utilizar especias para darle un toque diferente a la mermelada. Aunque en esta ocasión únicamente te vamos a contar la elaboración tradicional, sin nada adicional, no dudes en sacar tu vena cocinillas con nuevas combinaciones de sabores como la canela, vainilla o, incluso, un ligero toque de cardamomo o romero por si quieres experimentar con combinaciones más atrevidas.

Preparación Paso a Paso
1. Preparación de las Naranjas
Lava las naranjas bajo el grifo. Corta la parte superior e inferior de cada una de las naranjas a modo de sombrerito. Corta la piel restante de las naranjas en 5 cortes de arriba a abajo sin llegar a la pulpa. Introduce una cuchara sopera entre la piel y la pulpa para retirar la piel de las naranjas en trozos.
Retirar la piel a las naranjas, y con mucho cuidado dejar los gajos, sin ningún hilo de piel blanca. Esta segunda piel de las naranjas, es la que amarga. Por tanto si no la retiramos bien, hará que nuestra mermelada en vez de dulce, quede amarga.
Pelar las naranjas y quitar la parte blanca. Es la parte que amarga más de la naranja. Trocear en trozos medianos.
Lava las naranjas para que la piel quede bien limpia, las pelamos y reservamos la cáscara de 2 de ellas (1/3 del total de naranjas). Pelamos la mitad de un limón, con el mismo procedimiento, la piel con la menor parte blanca posible. El resto de las naranjas las pelamos dejándolas lo más limpias posible, eliminando todos los restos de la monda que queda pegada en la superficie de la pulpa.
Acto seguido, les quitamos la piel con un cuchillo o pelador de verduras, procurando sacar lo menos posible de la parte blanca para que no amargue.
Por otro lado, vamos a pelar las naranjas a cuchillo, procurando quitar la piel externa, que suele ser la más dura.

2. Preparación de la Piel de Naranja
Corta la piel de las naranjas en tiras. Vuelca las tiras de piel de naranja en una olla y cubre con agua, lleva a punto de ebullición durante 15 minutos, escurre el agua y repite la operación una segunda vez. De este modo conseguiremos eliminar el amargor de la parte blanca del interior de la piel. Las escurrimos, las cortamos menudas y reservamos.
Si vamos a añadir algunas pieles de la naranja, debemos hervirlas aparte durante unos 10 minutos para evitar que amarguen.
En caso de que tengamos la suerte de disponer de frutas de temporada de casa podemos elaborar una amplia variedad. Evitaremos así tirar un montón de fruta, ya que se recoge toda junta y podremos conservarla durante un tiempo más o menos prolongado, además de ser un fantástico regalo para amigos y vecinos.
Llevamos agua a ebullición en un cazo, echamos las tiras de naranja y del limón y las cocemos 4 minutos a fuego fuerte. Las retiramos y escurrimos.
Si queremos suavizar el sabor final de la mermelada, pondremos un poco de agua a calentar y cuando hierva, añadiremos las pieles y dejaremos que cuezan unos 5 minutos.
3. Cocción de la Mermelada
Limpiamos los gajos de las naranjas de la parte blanca de la piel que le haya quedado, cortamos los gajos en dos o tres trozos y los volcamos en una olla. Añadimos los dos trozos de limón y el azúcar. Agregamos las tiras de piel de naranja que tenemos reservadas. Llevamos a punto de hervor, bajamos a fuego medio-bajo y dejamos cocer entre 50-60 minutos. Durante este tiempo nos ocupamos de revolver de cuando en vez con una cuchara de madera. Retira los trozos de limón. En el proceso de cocción la naranja se habrá ido deshaciendo, pero si aún quedan algunos trozos grandes puedes poner el brazo de la batidora dentro de la olla y darle 3 o 4 golpes de triturado intermitente. La mermelada ya está espesita y lista para envasar. Puedes ver AQUÍ todo el proceso de envasado de conservas. El azúcar moreno le da un color distinto y precioso a esta mermelada, además de resultar más saludable.
En un recipiente, poner los trozos de naranja, la piel hervida (opcional) y mezclar con la panela, la canela y el jengibre. Poner a fuego fuerte en una olla durante unos 10 minutos y remover para que no se agarre al fondo. Una vez transcurrido este tiempo, retirar del fuego y dejar templar unos minutos para poder triturar un poco la mezcla con la batidora de mano. Volver a poner al fuego, unos 15 o 20 minutos. Esta vez el fuego será medio-bajo. Remover de tanto en tanto. Dejar atemperar un par de minutos, antes guardar en los tarros de cristal.
Pesamos las naranjas peladas, las cortamos en rodajas finas y retiramos las pepitas. Os aconsejo que las cortéis en un plato para no desperdiciar ningún zumo.
Tras pesarlas, les añadimos la mitad de su peso en azúcar. Ahora mezclamos con el zumo de 1 limón cuya función es ayudar a que el azúcar no cristalice, además de darle un toque antioxidante para que la preparación final no pierda color. Dejamos que repose un par de horas mínimo o de un día para otro para que el azúcar haga que la naranja suelte bien sus jugos.
En cuanto haya reposado, ponemos la olla a calentar a fuego medio, que coja temperatura poco a poco y no se queme. En cuanto rompa a hervir, si se forma espuma en la superficie, la vamos retirando con una espumadera.
Dejamos que la mermelada se cocine durante unos 40 minutos desde que empiece a hervir, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera.
Pasado el tiempo de cocción, comprobamos que la mermelada está lista bien midiendo su temperatura (105 ºC) o con la prueba del plato. Para ello, sacamos el plato del congelador, ponemos un poco de mermelada y dejamos que se enfríe. Si luego podemos hacer un surco sin que se cierre, ya tenemos la mermelada en su punto. Si esto no ocurre, limpiamos el plato y lo ponemos a enfriar de nuevo. Tras 5 minutos más de cocción, repetimos la prueba.
Para terminar, la podemos dejar tal cual o darle un golpe de batidora para que quede algo más lisa, sin necesidad de triturar por completo para que mantenga algo de textura.
No tiene ninguna dificultad, el único truco es conseguir eliminar el amargor de la parte blanca del interior de la piel de la propia naranja y por supuesto, utilizar una buena naranja dulce y con una pulpa jugosa. En este caso he utilizado azúcar moreno que no sólo es más saludable, también regala un color precioso al resultado final.
4. Envasado y Conservación
Esterilizar los frascos de cristal introduciéndolos en agua hirviendo por unos tres minutos. Sacar y secar con un trapo limpio.
Echamos la mermelada muy caliente en tarros de vidrio bien lavados en el lavavajillas o hervidos previamente si preferimos, apretamos la tapa y giramos los botes boca abajo para lograr que se envasen al vacío. Tanto los recipientes como las tapas deben estar perfectamente secos en el momento del envasado. Los dejamos así durante una noche antes de colocar el bote en posición normal y guardar. Cuando se hayan enfriado los conservamos en la nevera.
Cuando la mermelada aún esté caliente llena un tarro de cristal y deja 1 cm libre del borde limpio. Guarda la mermelada en un lugar fresco y seco.

Consejos Adicionales
- Control de Temperatura: El momento óptimo para retirar la mermelada del fuego es cuando el azúcar se enlaza con la pectina (aportada por el limón), aproximadamente a 105 ºC.
- Utensilios: Utiliza un cazo de acero inoxidable con triple capa y fondo grueso para un control rápido de la temperatura.
- Variaciones: Experimenta con especias como canela, anís estrellado o azafrán para personalizar tu mermelada.
- Presentación: Disfruta untando pan de jengibre con la mermelada para un desayuno especial.
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¡Anímate a preparar esta deliciosa mermelada de naranja casera y disfruta de un sabor auténtico y natural!