Mandíbula Inflamada: Causas, Síntomas y Tratamientos

Una mandíbula inflamada puede ser el resultado de diversas causas, desde problemas dentales hasta condiciones médicas subyacentes. Es importante identificar la causa para un tratamiento efectivo. Si experimentas este tipo de inflamación, es importante buscar atención médica para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados.

¿Qué es la inflamación mandibular debajo del oído?

La inflamación mandibular debajo del oído es un problema que puede causar una gran incomodidad y, en algunos casos, alarma. Esta condición se refiere a la hinchazón y dolor en la región mandibular, justo por debajo de la oreja, y puede estar asociada con diversas causas, desde infecciones hasta problemas en la articulación temporomandibular.

Causas de la Inflamación Mandibular Debajo del Oído

La inflamación en la región mandibular justo debajo del oído puede tener varias causas, cada una de las cuales requiere un enfoque específico para su diagnóstico y tratamiento:

  • Infecciones en las glándulas salivales: Una de las causas más comunes de la inflamación mandibular debajo del oído es una infección en las glándulas salivales, especialmente en la glándula parótida, que se encuentra cerca de la mandíbula y debajo de la oreja. Estas infecciones pueden ser causadas por bacterias o virus, y suelen presentarse con hinchazón, dolor y, en algunos casos, fiebre.
  • Problemas en la articulación temporomandibular (ATM): La articulación temporomandibular conecta la mandíbula con el cráneo, y es fundamental para los movimientos de masticación, habla y apertura de la boca. Cuando esta articulación se inflama o se lesiona, puede causar dolor e hinchazón en la región mandibular, incluyendo la zona debajo del oído.
  • Infecciones dentales graves: Las infecciones dentales graves, como los abscesos, también pueden provocar inflamación en la mandíbula cerca del oído. Un absceso es una acumulación de pus que se forma en respuesta a una infección bacteriana en la raíz de un diente o en el tejido circundante.
  • Linfadenitis: La linfadenitis es la inflamación de los ganglios linfáticos, que son parte del sistema inmunológico del cuerpo. Cuando los ganglios linfáticos ubicados en la región debajo de la mandíbula se inflaman, pueden causar hinchazón y dolor en esta área.
  • Tensión muscular: La tensión en la mandíbula puede ser provocada por diversas causas como el estrés, la ansiedad o la inflamación, entre otras. Ambos estados de ánimo son una de las causas fundamentales de la aparición de tensión e inflamación muscular. Esta tensión puede manifestarse de manera puntual o gradualmente, perdurando incluso durante largos periodos.

Síntomas de la Inflamación Mandibular

La ATM (articulación temporomandibular) inflamada puede presentar una variedad de síntomas que pueden afectar la función normal de la mandíbula y causar molestias significativas:

  • Dolor: El dolor de mandíbula es uno de los síntomas más comunes de una ATM inflamada. Puede manifestarse como dolor en la articulación misma, en el oído, en la mandíbula, en la zona temporal o en el cuello.
  • Hinchazón: La hinchazón en la región debajo del oído puede ser evidente a simple vista, y en algunos casos, la inflamación puede extenderse hacia el cuello o la cara. La inflamación mandibular consiste en una acumulación desmedida de fluidos sobre un área afectada. La misma ocasiona que la mandíbula aumente su tamaño más de lo habitual y desarrolle una especie de bulto en ella.
  • Dificultad para abrir o cerrar la boca: La inflamación de la ATM o de los tejidos circundantes puede dificultar la apertura y cierre de la boca. La inflamación en la articulación temporomandibular puede dificultar el movimiento normal de la mandíbula. Resistencia al abrir la boca.
  • Chasquidos o crepitación: Pueden ocurrir sonidos anormales, como chasquidos, crepitación o crujidos, al mover la mandíbula. Una articulación temporomandibular tensa no permite realizar ciertos movimientos en su totalidad y puede causar chasquidos meniscales al realizarlos.
  • Dolor de cabeza: El dolor asociado con la ATM inflamada puede irradiarse hacia la cabeza y causar dolores de cabeza, especialmente en la zona temporal o frontal.
  • Otros síntomas: Dependiendo de la causa, pueden aparecer otros síntomas como fiebre, dolor de oído, secreción purulenta en caso de abscesos, o síntomas sistémicos si la infección se ha diseminado.

Prestar atención a los síntomas asociados puede darte pistas sobre el origen de tu dolor.

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Tratamientos para la Inflamación Mandibular

El tratamiento de una mandíbula inflamada dependerá de la causa subyacente y la gravedad de los síntomas. Es necesario buscar atención de un profesional en casos más severos, cuando los síntomas sean persistentes e intensos. Una vez que se tiene un diagnóstico, el paciente puede recibir diversas opciones de tratamientos de parte del profesional de salud dental. Para desinflamar la mandíbula existen diversos tratamientos que van desde simples medicamentos o terapias, hasta cirugías bucodentales especializadas.

Tratamientos Médicos

  • Antibióticos: Si la inflamación es causada por una infección bacteriana, el tratamiento con antibióticos suele ser necesario.
  • Drenaje de abscesos: En el caso de abscesos dentales, puede ser necesario drenarlos para aliviar el dolor y la hinchazón.
  • Férulas dentales: Para los problemas relacionados con la ATM, el tratamiento puede incluir el uso de férulas dentales para evitar el bruxismo. Estas férulas personalizadas actúan como una barrera física que protege los dientes y la articulación temporomandibular. Ante el dolor de mandíbula causado por el bruxismo, el tratamiento también suele pasar por prescribir una férula de descarga. Y es que, además de reposicionar y relajar los músculos, la férula actúa como un tope físico, que evita que los dientes superiores e inferiores choquen entre ellos.
  • Fisioterapia: Mediante la fisioterapia se busca mejorar la movilidad y función de la mandíbula. Un fisioterapeuta también puede aplicar tratamientos tópicos como el calor y el frío; así como otras técnicas entre las cuales se encuentra el ultrasonido. Fisioterapia: tu médico te indicará cómo debes hacer los ejercicios para estirar y fortalecer los músculos de la mandíbula.
  • Medicamentos: Dependiendo de la gravedad de la lesión, también se puede recurrir a los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno para ayudar a reducir el dolor y la inflamación. En algunos casos, se pueden recetar relajantes musculares para aliviar los espasmos musculares que contribuyen al dolor en la articulación. Medicación: también puedes consultar con tu médico o dentista qué tomar para relajar la mandíbula.
  • Tratamiento dental: Si la inflamación es causada por problemas dentales, como caries o abscesos, puede ser necesario recibir tratamiento dental, como empastes, endodoncias o extracciones.
  • Cirugía articular abierta: Finalmente, si la inflamación es causada por problemas con la estructura articular, puede ser necesaria una cirugía articular abierta. Cuando se trata de casos graves y que no responden a otros tratamientos se consideran las opciones quirúrgicas.
  • Artrocentesis: La artrocentesis es uno de los tratamientos disponibles. Este procedimiento consiste en hacer punciones en la articulación con una aguja pequeña para extraer el líquido que puede estar provocando la inflamación. Es un tratamiento no invasivo que consiste en una leve inserción de pequeñas agujas sobre la articulación, para así irrigar el líquido por medio de las mismas. Artrocentesis: se considera mínimamente invasiva. Dicho todo lo anterior, es posible que, en casos severos, haya que realizar infiltraciones, lavados o artrocentesis.

Medidas Caseras y Complementarias

  • Reposo y cuidado bucal: Descansar la mandíbula tanto como sea posible y evitar alimentos duros o pegajosos puede ayudar a reducir la presión sobre la mandíbula inflamada. Mantener un reposo relativo te ayuda a relajar y aliviar el dolor, la inflamación y disminuir la tensión de la musculatura mandibular.
  • Compresas frías o calientes: Este método puede ser efectivo para reducir la inflamación y aliviar el dolor de la ATM. Para aplicar este método, coloca una bolsa con hielo o una compresa de agua caliente a los lados de la cara durante 15 - 20 minutos. Aplicación de frío o calor: el frío contribuye a disminuir la inflamación y el dolor, mientras que el calor ayuda a relajar los músculos. Prueba a combinar compresas frías y calientes en la zona de la mandíbula, en función de qué temperatura sea la que más te alivia las molestias.
  • Masajes y ejercicios mandibulares: También puedes darte masajes suaves en los músculos de la mandíbula y el cuello. Los ejercicios mandibulares también son beneficiosos. Ubica tus manos en el área de la mandíbula y haz un poco de presión llevando la lengua hacia arriba, hacia el músculo. Hazlo durante un minuto o divídelo en dos series de 30 segundos cada una. Dejando la lengua fuera de la boca, utiliza tres dedos para dar un masaje de forma ascendente desde la zona del hueso temporal hacia la sien. El movimiento debe ser lento y firme. Abrir la boca a una altura de dos dedos y masajea con los pulgares en el área bajo el pómulo, en ambos lados de la cara. Estos ejercicios ayudarán a relajar el músculo, aliviando así los síntomas de la inflamación. Sin embargo, recuerda que no debes ejercer demasiada presión ni forzar los movimientos.
  • Dieta blanda: Cuando la ATM está inflamada es recomendable seguir una dieta blanda que no requiera masticación excesiva. Evita alimentos duros, crujientes o pegajosos. También es importante evitar los movimientos bruscos o extremos con la mandíbula. Alimentación: mientras dura el episodio de dolor, restringe el consumo de alimentos duros, crujientes o que exigen más esfuerzo de masticación.
  • Evitar hábitos nocivos: Intentar reducir la presión entre los dientes. No masticar artículos duros como bolígrafos, lápices, hielo, entre otros.
  • Medicamentos de venta libre: Además de las recomendaciones anteriores, puedes recurrir a los medicamentos sin prescripción médica. Las medicinas de venta libre como los antiinflamatorios resultan efectivas para disminuir el dolor y la inflamación en los músculos de la cara.
  • Técnicas de relajación: Las técnicas de relajación y los ejercicios caseros ayudan a aliviar la inflamación leve. El estrés puede empeorar los síntomas de la inflamación de la articulación temporomandibular .

Ejercicios para la Mandíbula

  • Resistencia al abrir la boca: colocamos el pulgar debajo del mentón y el índice en la parte anterior del mentón. Abrimos la boca lentamente y, a la vez, vamos empujando contra la barbilla suavemente, haciendo resistencia.
  • Masajes para el bruxismo: realizamos masajes circulares, lentamente, con la yema de los dedos en la zona de la sien y delante de la oreja.
  • Ejercicios para no apretar los dientes: aprieta la mandíbula con mucha fuerza durante 8-10 segundos. Tras esto, relaja los músculos y mueve la mandíbula suavemente de izquierda a derecha.
  • Estiramiento de las cervicales: doblamos el cuello, llevando la oreja hacia el hombro.

¿Cuándo preocuparse por el dolor debajo de la mandíbula?

  • El dolor es intenso y empeora rápidamente: un dolor submandibular que va en aumento, con inflamación marcada del cuello o la cara, debe ser evaluado pronto.
  • Dificultad para respirar o tragar: ¡Urgencia médica! Como mencioné, esto podría indicar una infección grave (que está bloqueando la garganta) o una reacción alérgica severa.
  • Fiebre alta persistente (> 38.5°C) o síntomas sistémicos fuertes: si además del dolor bajo la mandíbula tienes fiebre por más de 2-3 días, escalofríos intensos, debilidad marcada, sudores nocturnos o pérdida de peso, es fundamental buscar ayuda.
  • Bulto anormal que no desaparece: como regla general, cualquier ganglio inflamado que dure más de 2-4 semanas sin reducirse, o que crece con el tiempo, debe ser evaluado. Lo mismo si notas la zona endurada o muy sensible después de semanas.
  • Dolor de mandíbula acompañado de dolor en el pecho/brazo: podría ser coincidencia, pero por seguridad médica atiende primero lo crítico. Mejor descartar un problema cardiaco.
  • Apertura bucal limitada (trismo): si de pronto no puedes abrir bien la boca (se te “traba” la mandíbula) y eso viene con dolor, consulta pronto.
  • El dolor no mejora con nada: Has probado analgésicos suaves, reposo, compresas calientes o frías y han pasado varios días sin mejoría o incluso empeora.
  • Escucha a tu instinto: si algo en tu dolor te preocupa o parece fuera de lo común, es preferible consultar. Como médico, siempre les digo a mis pacientes que “es mejor venir por algo que termina siendo sencillo, que quedarse en casa con algo grave por miedo o duda”.

Tabla Resumen de Causas y Tratamientos

Causa Síntomas Comunes Tratamiento
Infección de glándulas salivales Hinchazón, dolor, fiebre Antibióticos, hidratación
Problemas de ATM Dolor al masticar, chasquidos, limitación de movimiento Férulas, fisioterapia, antiinflamatorios
Absceso dental Dolor intenso, hinchazón, sensibilidad Drenaje, antibióticos, endodoncia o extracción
Linfadenitis Hinchazón de ganglios, dolor al tacto Tratar la infección subyacente
Tensión muscular Dolor sordo, rigidez, dolor de cabeza Relajación, masajes, ejercicios, calor

Esperamos que este artículo te haya ayudado a entender mejor las causas del dolor de mandíbula, así como a saber cuáles son los tratamientos y remedios caseros más eficaces para controlarlo.

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