Tratamiento de la Maloclusión Clase III en Adultos: Un Enfoque Multidisciplinario

La maloclusión clase III, también conocida como prognatismo mandibular, es una de las alteraciones dentofaciales más complejas. Implica una relación incorrecta entre la mandíbula y el maxilar superior, con un adelantamiento de la primera respecto al segundo. Esta condición no solo afecta a la estética facial, sino también a la masticación y el habla y, en algunos casos, a la respiración. Por eso, es conveniente tratarla cuanto antes.

Representación visual de la maloclusión Clase III.

¿Qué es la Clase III?

La clase III es una anomalía que afecta a los huesos maxilares y/o a los dientes. Se produce cuando hay una desalineación entre la arcada superior y la inferior, ya que la mandíbula está más adelantada que el maxilar superior. En la mayoría de los pacientes, la etiología de la misma puede estar combinada entre componentes esqueléticos y dentoalveolares.

Tipos de Clase III

En función de su origen (dental o esquelético) podemos distinguir dos tipos de clase III:

  1. Dental: Este tipo de maloclusión ocurre cuando los dientes están desalineados pero los huesos maxilares tienen una relación normal entre ellos. Suele tratarse con ortodoncia y tener un buen pronóstico, ya que el problema no involucra la estructura ósea.
  2. Esquelética: En este caso, el trastorno también afecta a los huesos maxilares. Se debe a un sobrecrecimiento de la mandíbula o a una falta de desarrollo del maxilar superior. Es el tipo más complejo y puede requerir una combinación de ortodoncia (para corregir la posición de los dientes) y cirugía ortognática (para corregir la posición y el tamaño óseo).

Causas de la Clase III

La maloclusión de clase III puede deberse a varios factores:

  • Genética: La predisposición hereditaria juega un papel crucial en el desarrollo de la clase III, especialmente en los casos esqueléticos.
  • Factores ambientales: Determinados hábitos infantiles, como chuparse el dedo pulgar de manera prolongada, pueden causar clase III.
  • Pérdida temprana de los dientes de leche: Los dientes temporales (de leche) actúan de guía para el crecimiento de las piezas dentales permanentes. Por eso, cuando los dientes de leche se caen antes de tiempo se pueden producir alteraciones en la erupción de las piezas dentales permanentes.

Consecuencias de No Tratar la Clase III

Ignorar una maloclusión de clase III puede tener graves repercusiones, tanto funcionales como estéticas:

  • Desgaste dental: Una mordida inadecuada genera desgastes excesivos en determinados dientes, lo que puede derivar en fisuras o fracturas.
  • Problemas en la articulación temporomandibular (ATM): La sobrecarga que genera la clase III en los huesos maxilares puede ocasionar dolor, ruidos o limitaciones en la mandíbula (falta de apertura y movimiento).
  • Dificultades masticatorias: Las discrepancias en los huesos maxilares afectan a la eficiencia de la masticación, lo que puede impactar negativamente en el proceso de digestión.
  • Problemas en el habla: en algunos casos, la clase III puede alterar la pronunciación de determinados sonidos.
  • Trastornos respiratorios: En casos severos, la clase III puede obstruir parcialmente las vías respiratorias, dando lugar a problemas para respirar correctamente. Esto, a su vez, puede conducir a ronquidos y apnea del sueño.
  • Impacto psicológico: Una apariencia facial comprometida puede generar inseguridades y perjudicar la autoestima.

Tratamiento para la Clase III

El tratamiento de la maloclusión de clase III depende de su tipo, su severidad y la edad del paciente. En el paciente adulto, debido a que el crecimiento esquelético ha cesado, las opciones de tratamiento se reducen a dos posibilidades: camuflaje o cirugía ortognática. Por lo regular, una apariencia facial estéticamente deficiente es el principal motivo de consulta del paciente, pero a menudo es acompañado por problemas funcionales, desórdenes temporomandibulares y aspectos psicosociales.

Ejemplo de corrección de Clase III mediante cirugía ortognática.

Estos casos complejos requieren un planeamiento cuidadoso, una actuación multidisciplinaria y cooperación por parte del paciente. Aproximadamente, el 4% de la población presenta una deformidad dentofacial que requiere tratamiento ortodóncico-quirúrgico para corregirla; las indicaciones más comunes para el tratamiento quirúrgico son las clases II y III esqueléticas severas y las discrepancias esqueléticas verticales, en pacientes que ya no están en crecimiento.

  • Ortodoncia interceptiva (entre los tres y los nueve años): Es eficaz en niños que se encuentran en fase de crecimiento, ya que en esta etapa temprana de la vida es posible guiar el desarrollo óseo mediante distintos aparatos como máscaras faciales y disyuntores de paladar. Asimismo, en edades muy tempranas, aplicamos principios de rehabilitación neuro-oclusal (RNO). Lo esencial en la RNO no está en el aparato propiamente dicho, sino en la aplicación correcta de los principios terapéuticos basados en el crecimiento natural de los huesos.
  • Ortodoncia con brackets o alineadores transparentes (para adolescentes y adultos): La ortodoncia puede utilizarse, por lo general, a partir de los 11-12 años. Permite corregir la clase III de origen dental. Además, en algunos casos de clase III esquelética también es posible hacer un “camuflaje”. Esta es una alternativa de tratamiento, para evitar la cirugía, que consiste en hacer menos evidente una anomalía dento-esquelética ligera o moderada. Es decir, con el tratamiento de camuflaje no se corregirá el tamaño y la posición de los huesos maxilares, pero se podrá disimular la clase III.
  • Ortodoncia + cirugía ortognática (solo adultos): Este tratamiento combinado está indicado en casos severos, en pacientes adultos que presentan alteraciones esqueléticas significativas y tienen seriamente comprometidas su estética y funcionalidad (masticación, habla, respiración…). La cirugía ortognática se combina con ortodoncia para lograr un resultado funcional y estético óptimo. Por un lado, la cirugía permite corregir las discrepancias en el tamaño y la posición de los huesos maxilares. Por otro lado, la ortodoncia ayuda a solucionar las malposiciones en los dientes.

La modificación del crecimiento facial mediante ortopedia dentofacial puede ser un método eficaz para resolver las discrepancias esqueléticas de la mandíbula Clase III en niños en crecimiento. Si el prognatismo se diagnostica en la edad adulta, y dependiendo del sitio en donde se presenta, hay distintas opciones de tratamiento:

  • Para una clase III que es únicamente dental, el tratamiento indicado es la ortodoncia, aunque es importante mencionar que una mordida cruzada funcional conservada en el tiempo puede transformarse en esqueletal, de ahí la importancia de un tratamiento precoz.
  • Para un mentón sobredesarollado (un prognatismo aparente pero no real), el tratamiento consiste en una mentoplastia o cirugía de reducción del mentón.
  • Cirugía Monomaxilar, cuando el cirujano maxilofacial sólo actúa sobre una de las dos estructuras esqueléticas.

Cuando el mismo paciente presenta prognatismo mandibular e hipoplasia maxilar, el tratamiento indicado es una cirugía ortognática bimaxilar. En esta intervención quirúrgica, el maxilar puede moverse en tres dimensiones para compensar sus deficiencias y segmentarse si presenta deficiencia transversal. La mandíbula, a su vez, puede adelantarse o retraerse para encontrar al maxilar en su posición ideal según la necesidad del paciente. En estos casos normalmente se requiere también una mentoplastia para lograr un mejor balance estético de la máscara facial.

Es importante mencionar que en la gran mayoría de los casos quirúrgicos de prognatismo mandibular o clase III es necesario llevar a cabo un tratamiento ortodóncico previo y posterior a la intervención. En una primera etapa prequirúrgica se recurre a la ortodoncia para preparar al paciente para la cirugía a la hora de reubicar los maxilares en la posición planeada. La etapa de ortodoncia postquirúrgica tiene el objetivo de mantener la nueva relación de ambos maxilares lograda con la cirugía, así como ajustar los detalles oclusales.

La maloclusión de clase III esquelética en el adulto, así como las demás deformidades dentofaciales, son casos de difícil diagnóstico y, muchas veces, de pronóstico reservado, debido a la complejidad de situaciones que se presentan en este grupo de pacientes. Proponer un tratamiento multidisciplinario en los pacientes con estas características y, además, comprometidos estomatológicamente (ausencias dentales, enfermedad periodontal, etc.) es de gran importancia para lograr los objetivos establecidos en un plan terapéutico bien diseñado, ya que la ortodoncia por sí sola no sería capaz de restablecer la armonía dentofacial, evitando de esta manera que hubiese éxito y estabilidad en los tratamientos.

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