Ortodoncia y Ortopedia Maxilofacial: ¿Cuáles son las diferencias?

A menudo se confunden los términos de ortodoncia y ortopedia maxilar, si bien ambos cumplen una función correccional.

La palabra “ortodoncia” proviene del griego. El tratamiento de ortodoncia sirve para corregir los dientes que están en mala posición recobrando su función masticatoria, su posición natural y estética. Mediante la ortodoncia corregimos el malposicionamiento de los dientes, para conseguir una buena masticación de los alimentos, una buena pronunciación, acceso a la higiene bucal y mejorar nuestra sonrisa.

Mientras que la ortodoncia significa el control del movimiento de los dientes, la ortopedia dentofacial (ortopedia dental) implica la orientación del crecimiento y el desarrollo facial, los cuales suceden principalmente durante la niñez y la adolescencia.

En este nuevo post hablaremos de las diferencias entre la ortopedia y la ortodoncia. Ambos tratamientos son utilizados en la odontología para corregir anomalías del desarrollo bucodental. Si bien ambos se utilizan para corregir, su diferencia radica sobre que anomalías deberán subsanar.

La ortodoncia es la especialidad creada para corregir anomalías en los dientes y huesos mal posicionados. La ortopedia maxilar es la encargada de prevenir, corregir y tratar alteraciones del desarrollo de los huesos maxilares. Se centra en rehabilitar la función masticatoria en pacientes que se encuentran en proceso de dentición mixta.

La ortopedia maxilar es una disciplina odontológica que se centra en la adaptación funcional de la musculatura bucal. A diferencia de la ortodoncia, que se enfoca principalmente en la correcta posición de los dientes, la ortopedia maxilar abarca un campo mucho más amplio. Este tratamiento no solo busca alinear los dientes, sino también corregir la posición de la lengua, labios, maxilares y en general todos los elementos que conforman el aparato masticatorio.

Podemos decir que la ortopedia maxilar se ocupa de tratar la anomalía esquelética subyacente, por lo que su finalidad no es únicamente estética, sino también funcional. De hecho, esta especialidad se encarga de diagnosticar, prevenir y tratar las deficiencias o excesos de crecimiento de los maxilares, normalizando tanto la forma como el tamaño de los huesos faciales.

Aquí ortho + padeia (educar), forman ortopedia que significa guiar para una correcta formación del cuerpo. Los tratamientos ortopédicos buscan modificar el patrón de crecimiento de los huesos. Si el niño tiene falta de crecimiento de una parte con respecto a otra, la ortopedia buscará estimular el desarrollo de esa área. Es muy importante diagnosticar a tiempo las anomalías en el crecimiento de los maxilares para actuar cuanto antes. Mientras el niño está creciendo este tipo de problemas de descompensación entre los maxilares pueden corregirse mediante aparatos.

Es preventiva. De esta forma tendremos aparatología funcional de los maxilares con distintos tipos de aditamentos que servirán para realizar expansión, movimientos hacia delante de la mandíbula, estimulación del crecimiento del maxilar superior, limitación del crecimiento mandibular, rotaciones dentales, entre otros.

La ortopedia suele tratarse de aparatos removibles que mediante fuerzas biológicas actuan en dientes, lengua, labios, músculos… y se encargan de corregir la función, tanto respiratoria ,masticatoria, de deglución etc. La ortodoncia en cambio solo se encarga de realizar mediante aparatos fijos y actualmente férulas removibles de alinear y colocar los dientes en una posición correcta mediante fuerzas mecánicas que hacen que se desplacen los dientes para tener una ,mejor función y estética.

Cómo saber si mi hijo necesita Ortopedia facial

¿Cuál es la diferencia entre la ortodoncia y la ortopedia?

La principal diferencia es que la ortodoncia, cuando se utiliza sin cirugía maxilofacial, solo puede actuar exclusivamente sobre los dientes. Mientras que, como ya te explicamos, la ortopedia funcional actúa sobre huesos, dientes y musculatura.

Tenemos entonces que la ortodoncia es la rama de la odontología que diagnostica primero y corrige después las maloclusiones dentales. Con la ortodoncia tratamos de mover los dientes.

La ortopedia maxilar infantil tiene como objetivo guiar el desarrollo facial, corregir discrepancias esqueléticas y mejorar funciones.

Así que, para dar una respuesta definitiva, tenemos que evaluar el caso en conjunto con los padres o responsables del niño.

La evaluación temprana ofrece la posibilidad de detectar a tiempo los problemas y lograr un tratamiento más eficaz. Las Asociaciones Americana, Europea y Española de Ortodoncia recomiendan hacer la primera visita al ortodoncista antes de los siete años de edad. A esta edad, es posible que no sea necesario un tratamiento ortodóncico ni ortopédico, pero un examen minucioso nos indicará el momento más conveniente para comenzar el tratamiento.

¿A qué edad se puede empezar la ortopedia funcional de los maxilares?

Esto depende de la madurez del niño, en general están listos para empezar con estos tratamientos alrededor de los 4 años de edad. Sin embargo, hemos tenido casos desde los 2-3 años, dependiendo de qué requiera el paciente y como te acabamos de mencionar, de su madurez.

Se recomienda comenzar los tratamientos de ortopedia maxilar en edades comprendidas entre los 4 y los 12 años. A lo largo de ese periodo, la estructura facial se encuentra en pleno desarrollo.

En la mayoría de casos, el mejor momento para empezar la ortodoncia es cuando han salido los dientes definitivos, entre los 11 y 12 años y cerca del pico de crecimiento puberal. El tratamiento de ortodoncia suele requerir un aparato fijo en todos los dientes durante aproximadamente 1 año y medio o 2 años.

¿Y hasta qué edad funciona la ortopedia?

Antes se creía que la ortopedia solo funcionaba en niños, pero se ha demostrado que sus capacidades de corregir hábitos o alteraciones musculares se mantienen incluso para los adultos. Lo que si es cierto es que aproximadamente hasta los 14-16 años puede ser utilizada para cambios óseos/esqueletales.

¿Cuánto dura un tratamiento de ortopedia?

A diferencia de la ortodoncia, donde te podemos hablar de tiempos estimados de tratamiento, la ortopedia normalmente acompaña al niño durante su crecimiento. No te vamos a mentir, hay casos en los que las correcciones son tan puntuales que, si podemos establecer un tiempo de tratamiento, pero en casos más severos, podemos requerir diferentes tipos de aparatos durante el crecimiento del niño, para lograr el objetivo.

La duración de la ortopedia maxilar para niños varía en función de las necesidades de cada paciente, pero suele situarse entre 12 y 36 meses.

En términos generales, oscila entre 6 y 18 meses, aunque en los niños los resultados pueden observarse de manera más rápida gracias a que aún están en etapa de crecimiento.

¿Qué ventajas tiene tratar a tu hijo con ortopedia en edades tempranas?

  • Mejorar la estética tanto facial como dental de tu hijo. Esto no es solo para que “luzca más bonito”, si no que será un impacto directo en la confianza que tenga en sí mismo durante su crecimiento y desarrollo.
  • Evitar futuras extracciones. Es posible que tu hijo igual requiera ortodoncia en un futuro, pero si empezamos a trabajar los problemas de espacio, con tiempo, podremos evitar que necesite una ortodoncia más larga y con extracciones.
  • Evitar cirugías maxilofaciales. Los casos más severos, donde la mandíbula o el maxilar están muy por delante o muy por detrás, son los casos en los que se ven mejores resultados y pronósticos con la ortopedia funcional de los maxilares. Ya que con esta, podemos evitar que luego en su segunda etapa con ortodoncia, tengamos que realizar cirugía para cortar-adelantar-retroceder sus huesos para corregir su perfil.
  • Mejorar su calidad de vida y evita otros tipos de tratamientos/cirugías. Cuando los niños tienen los maxilares muy estrechos debido a la falta de crecimiento de los mismos o a hábitos como succión digital, no pueden respirar correctamente y por lo tanto se ve afectada su oxigenación. Situaciones similares pasan cuando los maxilares se encuentran posicionados muy por detrás de su posición ideal. Si esto no se corrige a tiempo, no solo afectará su calidad de vida durante la niñez, si no también conllevará a posibles tratamientos o cirugías para corregir estas alteraciones.

¿Entonces estos aparatos solo sirven para corregir la estética?

Podrías pensar que todas esas funciones que te acabamos de nombrar solo mejorarían el aspecto físico de tu pequeño, pero la realidad es que todas estos cambios logrados con la aparatología funcional de los maxilares, también ayudan con alteraciones de la respiración, al modificar el tamaño de las vías respiratorias superiores; de la masticación y la deglución, al corregir la posición de los dientes y maxilares; e incluso de la fonación/pronunciación de palabras, al corregir la posición y movimientos de la lengua.

Tipos de aparatos en ortopedia maxilar

La aparatología utilizada en ortopedia maxilar puede ser removible o fija, dependiendo de los objetivos del tratamiento.

Los aparatos removibles permiten guiar el crecimiento de los huesos, corregir mordidas y facilitar la expansión del maxilar. Su ventaja es la facilidad de higiene y la comodidad, aunque dependen en gran medida de la colaboración del paciente.

Los aparatos fijos (brackets, arcos, ligaduras, elásticos y muelles) ofrecen mayor control y permiten realizar prácticamente cualquier movimiento ortodóntico. No obstante, requieren una atención especial en la higiene para evitar problemas como caries o desmineralización del esmalte.

La elección del tipo de aparato se realiza en función de las necesidades específicas de cada paciente, como el avance mandibular, la expansión del maxilar o la corrección de arcadas.

En ortodoncia podemos usar distintos aparatos como pueden ser los brackets metálicos o estéticos; la ortodoncia lingual, la ortodoncia con férulas o invisible como Invisalign. Es el ortodoncista el que nos aconsejará los tipos de ortodoncia que pueden resolver el problema en función del tipo de maloclusión y la edad del paciente.

Anomalías que se pueden prevenir o tratar

Mediante la ortopedia maxilar es posible corregir o evitar una gran variedad de problemas:

  • Crecimiento excesivo de la mandíbula (belfo).
  • Deficiente desarrollo del maxilar superior.
  • Crecimiento mandibular reducido.
  • Problemas de apnea del sueño en niños.
  • Respiración oral crónica.
  • Arcadas dentales estrechas con apiñamientos.
  • Mordidas abiertas, cruzadas o profundas.

En muchos casos, detectar estas anomalías a tiempo evita complicaciones mayores en la adolescencia o la adultez.

La importancia de la edad y el crecimiento

Uno de los factores más relevantes en ortopedia maxilar es la edad del paciente. En los niños, este tratamiento resulta especialmente efectivo, ya que permite guiar el crecimiento de los maxilares desde etapas tempranas. Incluso desde los 2 años de edad es posible comenzar a corregir alteraciones como mordidas profundas o cruzadas que se originan por una mala posición mandibular.

Pérdida prematura de los dientes de leche

La pérdida prematura de un diente puede ocurrir por una gran variedad de causas.

¿Qué repercusiones tiene perder un diente antes de tiempo?

  • Alteraciones fonéticas. Los dientes son necesarios para pronunciar correctamente ciertos fonemas (f, d). Si no se recupera el diente perdido, es muy probable que el niño no sepa pronunciarlos y necesite la ayuda de un logopeda.
  • Movimientos indeseados. Los dientes se desplazarán hacia el espacio vacío, produciendo apiñamiento y problemas en la erupción del nuevo diente.
  • Asimetría facial y pérdida de espacio.

Casos especiales: Prognatismo y Retrognatia

Es frecuente ver a personas que presentan un crecimiento irregular de la mandíbula. El prognatismo es una extensión o crecimiento mandibular excesivo del maxilar inferior (mandíbula). El prognatismo hace que los dientes superiores encajen por detrás de los inferiores, derivando, a su vez, en notables dificultades para masticar o hablar.

Por su parte, la retrognatia mandibular implica que el hueso mandibular crece poco o de forma incorrecta, generando una mandíbula inferior pequeña que causa la no alineación de ambas mandíbulas. Las causas del retrognatismo son mayoritariamente genéticas.

La actuación de ortopedia maxilofacial implica la fractura de la mandíbula y su recolocación en el punto adecuado, adelantando la mandíbula en el caso de la retrognatia y retrasándola en el del prognatismo.

En ambos trastornos óseos, el tratamiento con ortopedia maxilar corrige estas malformaciones de los huesos maxilares, pero requieren de tratamientos con ortodoncia para afinar los resultados y ofrecer a los pacientes una solución completa a sus problemas.

tags: #ortodoncia #y #ortopedia #maxilofacial