El seno maxilar es el mayor de los senos paranasales y el primero en desarrollarse en los seres humanos. Se origina en el tercer mes del desarrollo embrionario a partir de una evaginación lateral del epitelio del meato medio nasal. Antes del nacimiento, se produce un segundo proceso de neumatización.
Los senos paranasales son extensiones aéreas de la cavidad nasal, constituidas por los senos etmoidales, frontales, esfenoidales y maxilares (1). Los senos maxilares son las cavidades sinusales de mayor tamaño, ocupan el cuerpo del maxilar superior y se encuentran limitados por cuatro paredes; sin embargo, pueden presentar tabiques internos.
El conocimiento previo a una cirugía, a través de estudios radiológicos, es de importancia relevante para el éxito del acto quirúrgico. El empleo de tomografías computarizadas de haz de cono como herramienta para realizar estudios morfológicos y morfométricos del seno maxilar se debe principalmente a las ventajas del tipo de imagen.
La enfermedad de los senos paranasales, particularmente la de los senos maxilares, es común y puede causar sintomatología que simula patología dental. Debido a la estrecha relación entre las estructuras dentales y los senos maxilares, puede presentarse también alguna patología odontogénica que afecte los senos maxilares.
Actualmente para el estudio de los senos paranasales, se utilizan algunas tecnologías avanzadas en imágenes diagnósticas que reemplazan de cierta manera a la radiología convencional (5). Es así como la tomografía computarizada ofrece una excelente delineación de la anatomía ósea de los senos paranasales.
Seno maxilar y odontología
Paredes del Seno Maxilar
El seno maxilar está limitado por cuatro paredes:
- Pared medial: Es la más compleja, presentando un orificio natural de drenaje (ostium maxilar) hacia el cual el moco es transportado por la actividad ciliar (2). Esta pared puede presentar además defectos descritos como ostium accesorios, los cuales corresponden a orificios que se abren en el sitio de las fontanelas nasales (2, 3).
La pared medial del seno maxilar es la más compleja, presentando un orificio natural de drenaje (ostium maxilar) hacia el cual el moco es transportado por la actividad ciliar (2). La pared medial puede presentar además defectos descritos como ostium accesorios, los cuales corresponden a orificios que se abren en el sitio de las fontanelas nasales (2, 3).
Veamos más en detalle el sistema de drenaje del seno maxilar.
Sistema de Drenaje
El sistema de drenaje del seno maxilar se localiza en la cara antero-superior de la pared medial y está constituido por un ostium y un infundíbulo de 7-10 mm de longitud y de varios milímetros de diámetro. El drenaje linfático se realiza, a través de la cara, hacia los colectores ganglionares submandibulares.
Se ha señalado que tanto el infundíbulo etmoidal como el meato medio constituyen unas de las estructuras más afectadas por variaciones anatómicas, produciendo estrechez de estas vías, facilitando a su vez procesos infecciosos (4).
Los senos paranasales presentan variaciones anatómicas marcadas fundamentalmente por su desarrollo prenatal y postnatal, ligados a la neumatización general del neumocráneo y a estructuras que inhiben o permiten su desarrollo.
Veamos algunas de las variaciones anatómicas más comunes.
Variaciones Anatómicas del Seno Maxilar
Un estudio que incluyó exámenes descriptivos de TCHC en 48 pacientes identificó variaciones morfológicas en:
- Septo interno del seno maxilar
- Celdilla de Haller
- Proceso unciforme
- Bulla etmoidal
Los resultados del estudio mostraron:
- Presencia de septo interno del seno maxilar en el 76,74% de los individuos.
- Presencia de celdillas de Haller en el 16,28% de los individuos.
- Proceso unciforme horizontal en el 79,07% de los sujetos y vertical en el 20,93%.
- Bulla etmoidales bilaterales en el 62,79% de los casos.
A continuación, profundizaremos en cada una de estas variaciones.

Septo Interno del Seno Maxilar
En el estudio, se observó septo interno del seno maxilar en el 76.74% de los pacientes evaluados. Una revisión sistemática reciente identificó una prevalencia de septo entre el 21.6% y 66.7% de los casos (11). La mayoría de estudios incluidos en esa revisión, usaron radiografías panorámicas, lo cual corrobora lo descrito por algunos autores que indican la baja confiabilidad de ese tipo de radiografías, en la detección de septo en el interior del seno maxilar (11).
Underwood (12) notó que la localización del septo interno del seno maxilar se presenta debido a su desarrollo en tres diferentes momentos de la erupción dental. Shibli y cols. (13), corroboran lo observado en el presente estudio, indicando que la prevalencia de septo no tiene relación con la edad ni el sexo del sujeto.
Celdillas de Haller
En el presente estudio se identificó presencia de celdillas de Haller en el 16,28% de los sujetos, prevalencia similar a la encontrada por otros investigadores (14). Es importante tener presente que el desarrollo de las celdillas de Haller puede bloquear la entrada al seno maxilar o lateralizar la pared medial del mismo.
Proceso Unciforme
Zhu y cols. (15), observaron prevalencias de procesos unciformes similares a las encontradas en el presente estudio. El proceso unciforme se encuentra neumatizado en un 2,5% de los casos (15), y de acuerdo a la medida de esta neumatización, puede llegar a obstruir el drenaje de los senos maxilares.
Bulla Etmoidal
En la presente investigación se encontraron frecuencias de bullas etmoidales similares a las descritas por otros investigadores (16, 17). Se encuentra neumatizada en un 65-70%, con gran variación en tamaño y extensión. En algunos casos se han encontrado dehiscencias en la pared lateral de la bulla, sobre la lámina papirácea, con herniación de la grasa orbitaria (16, 17).
Para resumir las variaciones anatómicas encontradas, observemos la siguiente tabla:
| Variación Anatómica | Prevalencia |
|---|---|
| Septo interno del seno maxilar | 76.74% |
| Celdillas de Haller | 16.28% |
| Proceso unciforme horizontal | 79.07% |
| Proceso unciforme vertical | 20.93% |
| Bulla etmoidales bilaterales | 62.79% |
Importancia Clínica y Diagnóstico por Imagen
La enfermedad de los senos paranasales, particularmente la de los senos maxilares, es común y puede causar sintomatología que simula patología dental. Debido a la estrecha relación entre las estructuras dentales y los senos maxilares, puede presentarse también alguna patología odontogénica que afecte los senos maxilares.
Actualmente para el estudio de los senos paranasales, se utilizan algunas tecnologías avanzadas en imágenes diagnósticas que reemplazan de cierta manera a la radiología convencional (5). Es así como la tomografía computarizada ofrece una excelente delineación de la anatomía ósea de los senos paranasales.
Por su parte, la tomografía computarizada de haz de cono (TCHC), introducida a finales del siglo XX para el estudio de las estructuras dentomaxilofaciales, permite la obtención de imágenes milimétricas a través de la adquisición de un volumen de datos que proporcionan información en las tres dimensiones del espacio.
El conocimiento previo a una cirugía, a través de estudios radiológicos, es de importancia relevante para el éxito del acto quirúrgico. El empleo de tomografías computarizadas de haz de cono como herramienta para realizar estudios morfológicos y morfométricos del seno maxilar se debe principalmente a las ventajas del tipo de imagen.