La figura de Pedro Jorge Marques ha cobrado gran relevancia en el mundo de la tauromaquia, especialmente por su estrecha relación con el torero José Antonio Morante Camacho, conocido como Morante de La Puebla. Su historia es una de amistad, admiración y apoyo incondicional, que ha trascendido lo profesional para convertirse en un pilar fundamental en la vida del torero.
Pedro Jorge Marques no es solo el apoderado de Morante, sino también su confidente y ángel de la guarda. Su dedicación y entrega han sido cruciales en los momentos más difíciles de la carrera del torero, convirtiéndose en una figura indispensable en su entorno.

Primeros Años y Vocación
Desde muy joven, Pedro sintió una gran pasión por la tauromaquia. A los 12 años, conoció a Morante toreando y supo que había encontrado a su ídolo. Este encuentro marcó el inicio de una relación que cambiaría su vida por completo.
Inicialmente, Pedro ejerció como dentista, pero su verdadera vocación lo llevó a seguir de cerca la carrera de Morante. "Comencé a ir todos los meses a La Puebla, después cada 15 días. Salía a las cinco de la mañana de Lisboa y llegaba a las cinco de la tarde a Sevilla", contó Pedro a El Español.
La madre de Pedro recuerda: "Siempre estaba con él". Su admiración era tan grande que decidió dejar su profesión para dedicarse por completo a apoyar a Morante.
El Encuentro Cibernético
La historia de cómo se conocieron es curiosa. “Tenía 11 años y había un programa de ordenador que era mIRC, de hablar por internet, de chatear. Yo hablaba con una niña, que creía que era una niña pero tenía 18 o 20 años y que era muy amiga de Morante”, cuenta Pedrito el Portugués.
Dos años antes había vivido en directo la única puerta grande de Morante en Las Ventas y, al cruzarse con él en Sevilla, su madre le había pedido un autógrafo para el niño en un trozo de papel. La amistad cibernética cuaja y los padres llevan al niño a Sevilla para que se conozcan.
Pedro, “un crío con una conversación adulta para su edad”, según su madre, solventa la sorpresa inicial del desfase de edad y esa misma tarde viaja hasta La Puebla, donde cumple el sueño de conocer a su ídolo.

Apoderado y Ángel de la Guarda
Desde septiembre de 2023, Pedro asumió el rol de apoderado de Morante, aunque su labor de apoyo y protección se remonta a muchos años atrás. "Si no fuera por él no sé qué habría pasado. Dios sabe qué habría sido de él. Desde hace muchos años, Pedro vive pa él y no puede vivir sin él. Está pendiente. Es como si fuera su hermano o más que un hermano", comenta Pepi, la madre de Morante.
Tras el fin de la relación de apoderamiento con Toño Matilla el pasado mayo, las contrataciones de Morante pasan por el teléfono de Pedro, que rehúye del tradicional apelativo y se define como “un representante que no hace nada sin contar con el torero”.
La intensidad con la que crece su presencia, además, nunca disminuye. “Yo estuve cinco años entre La Puebla y Portugal: venía dos veces a la semana a Sevilla. 2000 kilómetros todas las semanas. Llegó un momento que ya era inviable, no quería faltar al trabajo, tenía clientes y me sentía mal por faltar a mis responsabilidades”, cuenta Pedro.
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Un Apoyo Incondicional
El papel de Pedro va más allá de lo profesional. Ha sido un apoyo fundamental para Morante, especialmente en momentos de dificultad. La madre del torero destaca su importancia: "Está pendiente. Es como si fuera su hermano o más que un hermano".
Pedro no se considera apoderado al uso, es más el amigo de un torero al que le ha tendido la mano en infinidad de ocasiones. Ha estado junto a José Antonio en las duras, momento donde se ve realmente quien está por interés y quien por lealtad.
Morante de La Puebla: Un Torero con Historia
José Antonio Morante Camacho (La Puebla del Río, Sevilla, 1979), conocido como Morante de La Puebla, es uno de los toreros más trascendentales de la historia. Su carrera ha estado marcada por la independencia y la búsqueda de su propio camino.
Alejado de las escuelas taurinas, José Antonio siempre tomó el camino de la independencia, ese en el que estos centros no aparecían por el horizonte, entre otras cosas porque no eran de su gusto.
A lo largo de su trayectoria, Morante ha contado con el apoyo de diversos apoderados, entre ellos Leonardo Muñoz, Miguel Flores, José Luis Marca, y Toño Matilla. Sin embargo, la figura de Pedro Jorge Marques ha sido clave en su resurgimiento y consolidación como una de las figuras más importantes del toreo actual.

La Fiesta de San Sebastián en La Puebla del Río
La relación de Morante con su pueblo natal es muy fuerte. Cada año, patrocina las fiestas de San Sebastián en La Puebla del Río, colaborando en cada detalle junto a Pedro Jorge Marques.
El pañuelo y el encierro tienen aires sanfermineros, el cafelito con el anís y la cuña de chocolate y crema de Las Melonas matinal lo tienen de fiesta de pueblo a mucha honra, que las calles se abarrotan de ambiente sano y jolgorio apenas Espartaco toma la palabra, antes de lanzar el cohete, para proclamar el amor que profesa a La Puebla porque de allí venían muchos de los que le acompañaron a ser figura del toreo.
La orografía de La Puebla explica el maravilloso suceso que se repite en su fiesta mayor. El pueblo, en lo alto, con su música, aperitivos, pasteles; trescientos metros abajo, la finca de Morante -que es un fuerte- donde recibe a sus invitados como si fuera una oasis vedado.
Tabla de Apoderados de Morante de la Puebla
| Apoderado | Periodo |
|---|---|
| Leonardo Muñoz | Inicios como novillero |
| Miguel Flores | Etapa de novillero con caballos |
| José Luis Marca | - |
| Álvarez Canorea | - |
| Manolo Macías | - |
| Manolo Camará | - |
| José Luis Peralta | - |
| Rafael de Paula | - |
| José Sánchez Benito | - |
| Curro Vázquez | - |
| Antonio Barrera | - |
| Manolo Lozano | - |
| Toño Matilla | - |
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