Periodontitis en Adultos Mayores: Causas, Tratamiento y Prevención

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las encías y el hueso que sostiene los dientes. Es una de las principales causas de la pérdida de dientes en adultos y, al contrario de lo que se podría imaginar, es una enfermedad muy extendida. De hecho, el 15% de la población sufre una forma severa de periodontitis y alrededor del 50% está afectado de diversas maneras.

Diferencias entre gingivitis y periodontitis.

🦷 ¿Qué es la Periodontitis o Piorrea? La enfermedad de las encías

Prevalencia de la Periodontitis en Adultos Mayores

Numerosos estudios epidemiológicos han mostrado que la prevalencia y la gravedad de la periodontitis aumentan con la edad cronológica. De acuerdo con el IV Estudio Alemán de Salud Bucal (DMS IV) el 40% de la población alemana de 65-74 años de edad padece una periodontitis grave con profundidades de bolsa de > 6 mm, mientras que, en el grupo de edad de los adultos jóvenes de edades comprendidas entre 35 y 44 años, sólo está afectado el 21%.

La periodontitis es más común en adultos mayores.

Si bien es posible que los estudios epidemiológicos disponibles no hayan tenido en cuenta todos los aspectos relevantes, se identifican más frecuentemente formas leves y moderadas de periodontitis en personas ancianas dentadas que formas avanzadas. La mayoría de las personas ancianas dentadas o parcialmente edéntulas suelen mostrar sólo unos pocos dientes afectados por cuadros patológicos severos. Son más raras las afectaciones múltiples.

Un estudio reciente llevado a cabo en Estocolmo en personas mayores de 80 años no institucionalizadas mostró que más del 50% de los sujetos de estudio por lo demás sanos cumplía los criterios de una periodontitis «severa». Un estudio chino observó la salud periodontal de un grupo de sujetos sanos y de un grupo de sujetos ancianos durante un período de 10 años. Se constató que la progresión de la periodontitis dependía de la gravedad de la enfermedad en el momento de iniciarse el estudio.

La edad mostró ser un factor de riesgo para la progresión de la periodontitis, pero no para la aparición de novo. Esto indujo a los autores a sospechar que los dientes afectados podían padecer un déficit inmunitario local asociado a la edad. También es posible que la enfermedad periodontal misma pudiera contribuir a esta disminución de la respuesta inmunitaria.

Factores de Riesgo y Grupos de Riesgo

Numerosos estudios muestran que las infecciones periodontales están correlacionadas con factores sociodemográficos complejos, como la edad, el sexo, el origen étnico, la formación y los ingresos económicos. Ahora bien, algunos hábitos, como una mala higiene bucal, fumar, no acudir con regularidad a las citas de revisión dental periódicas, el sedentarismo y un estilo de vida con mucho estrés, constituyen otros factores de riesgo. Y finalmente hay que mencionar la relación existente con distintas enfermedades sistémicas como la diabetes.

Mala higiene bucal es una de las causas de la periodontitis.

También es probable que varios de estos factores de riesgo sean interdependientes. Varios estudios pudieron mostrar que los pacientes frágiles, dependientes e institucionalizados presentan por regla general una muy mala salud bucal y un estado dental deficitario, además de una higiene bucal insuficiente, y que suelen padecer con mayor frecuencia gingivitis y periodontitis graves que las personas de la misma edad autónomas. Se consideran un grupo de riesgo especial los pacientes encamados, dado que se ha podido demostrar una relación entre las infecciones periodontales, la microflora oral y las neumonías por aspiración en pacientes frágiles, residentes en centros geriátricos.

En resumen, se puede afirmar que las personas dependientes institucionalizadas representan un grupo de alto riesgo para las enfermedades periodontales. La explicación se puede hallar, por un lado, en una mala higiene bucal derivada de una dependencia progresiva, y por otro lado, en un cambio de prioridades cuando otros problemas de salud pasan a un primer plano. En determinadas situaciones adquieren relevancia obstáculos como los problemas de movilidad, las dificultades de acceso a servicios odontológicos y también la escasez de recursos económicos. Las enfermedades sistémicas, la fragilidad, las limitaciones funcionales y la xerostomía inducida por medicamentos pueden dificultar la higiene bucal y aumentar la propensión de las estructuras periodontales a las infecciones.

Predisposición a las Enfermedades Periodontales

Se ha relacionado a menudo la aparición más frecuente de enfermedades periodontales en la vejez con un período de exposición más largo de las estructuras periodontales a la placa bacteriana. Parece ser que el propio proceso de envejecimiento o algunos problemas de salud asociados a la edad podrían influir también en la predisposición a las enfermedades periodontales. El conocimiento profundo de los cambios que experimentan los tejidos con el paso de los años no sólo es importante para comprender mejor la fisiopatología del envejecimiento, sino que también adquiere relevancia clínica en la planificación del tratamiento de pacientes ancianos y pacientes geriátricos.

Sin entrar a fondo en los fundamentos biológicos, existe la sospecha de que la edad es por sí misma un factor predisponente para las inflamaciones periodontales. Dado que las citocinas IL-1, IL-6, IL-10, el TNF-α, las metaloproteinasas de la matriz y la NADPH oxidasa NOX27 desempeñan un papel esencial en la destrucción periodontal, parece factible que los cambios en su estimulación y síntesis debidos a la edad puedan influir considerablemente en la predisposición a las enfermedades periodontales en la vejez.

El envejecimiento también cambia la capacidad del individuo para adaptarse al estrés ambiental. A nivel biológico esto representa un empeoramiento progresivo e irreversible de la función de diversos órganos y tejidos. Es posible que en la vejez los cambios de respuesta del huésped a los microorganismos de la placa influyan en la destrucción periodontal.

Tratamiento de la Periodontitis

Si el dentista concluye que hay una periodontitis, el tratamiento dependerá de la gravedad de la infección:

  • Raspado y alisado radicular: En este procedimiento de dos pasos para tratar la periodontitis, el odontólogo raspa la acumulación de sarro de los dientes por encima y por debajo de la línea de las encías (raspado).
  • Cirugía de colgajo: Si la inflamación de las encías y las bolsas cerca de los dientes persisten después de un procedimiento de limpieza dental profunda, el dentista puede recomendar una cirugía de colgajo. La cirugía de colgajo, un procedimiento habitual para tratar la periodontitis, la realiza un especialista llamado periodoncista. Durante la cirugía de colgajo, se elimina el sarro de las bolsas a lo largo de los dientes. Después se suturan las bolsas para que los tejidos de la encía vuelvan a adherirse a los dientes.
  • Injertos: Los casos graves de periodontitis, pueden requerir injertos de hueso o tejido para sustituir el que está infectado. El injerto puede consistir en una técnica llamada «regeneración tisular guiada«, en la que se introduce un pequeño trozo de membrana entre el hueso maxilar y la encía para permitir la regeneración del hueso y el tejido.

Tratamientos comunes para la periodontitis.

Prevención de la Periodontitis

Las medidas para prevenir la periodontitis incluyen el control de comorbilidades y, si es necesario, tratamientos restauradores destinados a mantener la salud bucodental. Asimismo, se recomienda el uso de cepillos dentales eléctricos, cepillos interproximales, irrigadores y enjuagues para reducir la carga microbiana en la cavidad bucal. Respecto a los enjuagues bucales, destacan los que contienen clorhexidina en su formulación, ya que se trata de un agente con acción bactericida y bacteriostática que ayuda a reducir la formación de biofilm dental.

Otra recomendación fundamental para el manejo de la periodontitis en los pacientes mayores es realizar controles dentales cada seis meses para evaluar la higiene bucal, la profundidad al sondaje y la pérdida de hueso alveolar. Además, es importante seguir una buena higiene bucal:

  • Cepíllate los dientes todos los días: Debes adquirir el hábito de cepillarte los dientes cada día; hazlo durante dos minutos y al menos dos veces al día, prestando especial dedicación al cepillado de la noche, que nunca debes olvidar.
  • Más allá del cepillo: Además del cepillado diario, es recomendable el uso del hilo dental o algún otro método de limpieza interdental, pues solo con el cepillado no se puede llegar a todos los rincones de tu boca. Cepilla también tu lengua cada día, pues en su superficie se retienen bacterias.
  • Refuerza la limpieza con el enjuague: Complementa la limpieza con un enjuague bucal en caso de que sea necesario y siempre siguiendo las recomendaciones de tu dentista.
  • Evita ciertos alimentos: Los alimentos ricos en azúcar, incluidas las bebidas refrescantes con gas, no ayudan a la salud bucodental.
  • Apuesta por otros: La alimentación también puede ayudar a mejorar tu salud bucodental. Algunos de los alimentos más sanos para tu boca son algunas frutas (arándanos, kiwi, uvas) y todos aquellos alimentos ricos en grasas insaturadas Omega 3, como el pescado azul (salmón, caballa) y los frutos secos (nueces). También, bebidas como el té verde, por sus propiedades antioxidantes.
  • No picotees entre horas: No picotear entre comidas es sano para tu salud, en general, y también para tu salud bucodental y más aún si después de comer algo no puedes cepillarte los dientes.
  • Cuídate si estás embarazada: Si te encuentras embarazada o planeas estarlo, pide cita con tu dentista, porque durante estos meses los cambios que experimentará tu cuerpo también pueden repercutir en tu boca y acarrearte ciertos problemas.
  • Máxima precaución ante ciertas enfermedades: Vigila especialmente tu salud oral o si eres una persona diabética o sufres alguna enfermedad cardiovascular.
  • Presta más atención si tienes predisposición genética: En algunos casos, los problemas dentales tienen un componente hereditario.
  • Destierra el miedo a ir al dentista: La prevención es la medida más efectiva ante la periodontitis.

El Rol de la Higiene Bucal

Es un hecho generalmente admitido que la microflora patógena presente en la película biológica y en la placa desencadena gingivitis y periodontitis. Algunos estudios de base poblacional de gran envergadura mostraron una relación evidente entre la presencia de placa, y la aparición y el grado de gravedad de enfermedades periodontales crónicas. Los primeros estudios llevados a cabo por Löe et al mostraron la posibilidad de inducir experimentalmente una gingivitis si se permitía la acumulación de placa bacteriana y también de recuperar rápidamente la salud gingival una vez eliminados eficazmente los depósitos microbiológicos mediante medidas de higiene bucal.

En resumen, se consiguió demostrar que una higiene bucal minuciosa y continuada, así como el control de otros factores de riesgo, consiguen retardar o incluso detener la progresión de la periodontitis crónica. La presencia de microorganismos es necesaria para desencadenar las enfermedades periodontales, pero otros factores, como las reacciones inflamatorias y el sistema de defensa del organismo huésped y, por lo tanto, una cierta predisposición a las enfermedades periodontales, también desempeñan un papel importante.

Enfermedades Sistémicas y Periodontitis

Se ha establecido una relación entre los procesos inflamatorios y distintas enfermedades crónicas y enfermedades asociadas a la vejez, como enfermedades cardiovasculares, artrosis, atrofia muscular, fragilidad y mortalidad. Varios estudios de base poblacional longitudinales y estudios intervencionales prospectivos de gran envergadura mostraron además que las infecciones periodontales y la pérdida dentaria se asocian a un aumento del riesgo de arteriosclerosis, cardiopatías coronarias e ictus.

Estas relaciones son plausibles desde el punto de vista biológico y se pueden demostrar mediante la determinación de marcadores inflamatorios sistémicos. Al mismo tiempo se han de tener en cuenta los factores de riesgo compartidos de ambas enfermedades desde la perspectiva etiológica.

Conclusión

En definitiva, la periodontitis es una enfermedad muy común en adultos mayores y tiene un impacto negativo en la salud general de esta población. Mantener una buena higiene bucal, realizar controles dentales regulares y controlar los factores de riesgo son clave para prevenir y tratar esta enfermedad.

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