Cuando pensamos en problemas dentales, solemos imaginar caries, problemas de encías o dientes torcidos, pero hay algunas afecciones poco conocidas que también afectan la salud bucodental y que pueden causar preocupación cuando se presentan. Es frecuente que al ver la boca abierta de un recién nacido veamos unos pequeños granitos de color blanco o amarillento que se ubican en las encías o en el paladar.
En este artículo, vamos a profundizar en qué son las perlas de Epstein, cómo identificarlas en adultos, los posibles tratamientos y lo que se puede hacer para prevenirlas.

¿Qué son las perlas de Epstein?
Las perlas de Epstein son pequeñas lesiones benignas, que se presentan como protuberancias blancas o amarillentas en el techo de la boca, también conocido como el paladar. Estas perlas son un tipo de quiste gingival que afecta a los recién nacidos, de forma más o menos común.
Las perlas de Epstein son quistes gingivales que se manifiestan en la boca de los recién nacidos. Se presentan como pequeñas protuberancias de color blanco o amarillento, ubicadas principalmente en las encías o el techo de la boca.
Estas formaciones son el resultado de la acumulación de queratina, una proteína natural que se encuentra en la piel y otros tejidos. Durante el desarrollo fetal, la piel de la boca del bebé puede quedar atrapada y formar estas perlas debido a la queratinización.
Estas pequeñas protuberancias están formadas por queratina, una proteína natural que también se encuentra en nuestra piel, cabello y uñas. En pocas palabras: las perlas de Epstein son un pequeño «extra» del proceso natural de formación de la boca del bebé.
Es de hecho la queratina lo que va a constituir el interior de la perla de Epstein.
Estas células atrapadas forman pequeños quistes llenos de queratina, que son las perlas de Epstein.
Son comúnmente vistas en recién nacidos y se consideran una parte normal del desarrollo del bebé.
Frecuencia y factores de riesgo
Se estima que aparecen en un 60-85% de los recién nacidos. Las perlas de Epstein son muy comunes en recién nacidos. De hecho, los estudios realizados estiman que entre el 60% y el 85% de los bebés las desarrollan.
Existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de su aparición. Por ejemplo, son más frecuentes en bebés que nacen de madres de mayor edad, en aquellos que nacen después de la fecha estimada de parto, o en los que presentan un mayor peso al nacer.
Es importante destacar que, aunque puedan parecer preocupantes, no son dolorosas ni perjudiciales para el bebé.

Síntomas y causas de las perlas de Epstein
Las perlas de Epstein no tienden a causar ningún síntoma salvo el de su propia apariencia, es más, se detectan de forma accidental.
Esta se muestra como un quiste blanquecino o amarillento en las encías o en el paladar del bebé. No generan dolor y es por eso también por lo que no se suelen tomar medidas al respecto.
Es cierto que su apariencia recuerda mucho a la de los dientes de leche que están a punto de irrumpir en la encía del bebé, por lo que si además la perla se ha formado en esta zona, muchos papás y mamás suelen pensar que se trata de un diente a punto de despuntar, cuando en realidad no es así.
Generalmente las perlas de Epstein ocurren cuando la piel de la boca del bebé queda “atrapada” durante el proceso de desarrollo. Así, a medida que la boca del bebé continúa desarrollándose y tomando forma, esta piel atrapada puede llenarse de queratina, una proteína que encontramos naturalmente en la piel.
Por este motivo, estas protuberancias se desarrollan en el útero, y no pueden prevenirse ni evitarse. Es frecuente que encontremos lesiones muy similares en la cara, llamadas de forma común “engordaderas” cuya formación sigue los mismos pasos que las perlas de Epstein pero en la piel de la cara y no en la mucosa de la boca.
Diagnóstico y posibles confusiones
Distinguir las perlas de Epstein de otras afecciones bucales es crucial para evitar preocupaciones innecesarias.
A menudo, estas perlas se confunden con dientes natales o con signos de candidiasis bucal. Sin embargo, las perlas de Epstein son firmes, indoloras y no afectan la alimentación del bebé.
Reconocer estas diferencias permite a los padres actuar con confianza y tranquilidad.
Las perlas de Epstein, a pesar de su apariencia similar a los dientes, no son lo mismo que los dientes natales. Estos últimos son dientes que están presentes al nacer o que erupcionan durante las primeras semanas de vida y pueden causar problemas de alimentación o riesgo de atragantamiento.
Por otro lado, la candidiasis bucal, una infección por hongos común en los recién nacidos, se manifiesta con manchas blancas en la boca que pueden ser dolorosas.
Mientras que las perlas de Epstein son inofensivas y desaparecen por sí solas, los dientes natales y la candidiasis bucal requieren evaluación y posible tratamiento por parte de un pediatra.
Aquí hay una tabla comparativa para ayudar a diferenciarlos:
| Afección | Características | Requiere tratamiento |
|---|---|---|
| Perlas de Epstein | Protuberancias blancas o amarillentas, firmes e indoloras | No |
| Dientes natales | Dientes presentes al nacer | Sí (evaluación y posible extracción) |
| Candidiasis bucal | Manchas blancas en la boca, puede ser dolorosa | Sí (antifúngicos) |

Tratamiento y cuidados necesarios
Las perlas de Epstein no solo son benignas, sino que son prácticamente inofensivas. Es más, lo más habitual es que desaparezcan de forma espontánea una o dos semanas después del nacimiento del bebé. Por tanto, no se requiere seguir ningún tipo de tratamiento médico.
Aún así, si aparecen molestias en la boca o rechazo de tomas se deberán revisar por el pediatra y es que en función de los síntomas que tenga el bebé, el examen de la boca puede revelar la existencia de dientes natales, o bien si está teniendo lugar una erupción dental muy precoz inmediatamente después del nacimiento.
Además, es probable que el médico quiera destacar la candidiasis bucal, un tipo de infección por levaduras muy común en los recién nacidos y en bebés menores de 2 meses, que también pueden causar pequeñas protuberancias de color blanco, o la presencia de una capa blanca en la boca y/ en la lengua del bebé.
Aunque las perlas de Epstein no requieren cuidados especiales, esta es una excelente oportunidad para comenzar a establecer hábitos de higiene bucal desde el principio. Después de cada toma, limpia suavemente las encías de tu bebé con una gasa húmeda o un paño limpio.
Cuando los dientes comiencen a salir, tu bebé ya estará acostumbrado a la limpieza oral.
Es esencial, eso sí, no manipularlos para intentar que se disuelvan. Mucho menos hay que romperlos, puesto que se podría provocar una infección sin querer.
Cuándo consultar al pediatra
Aunque las perlas de Epstein son inofensivas, hay situaciones en las que es recomendable consultar al pediatra.
Si el bebé muestra signos de incomodidad, rechaza la alimentación, o si los padres observan síntomas adicionales como fiebre o irritabilidad, es importante buscar asesoramiento médico.
El pediatra puede realizar un examen para confirmar que se trata de perlas de Epstein y no de otra afección bucal como dientes natales o candidiasis bucal.
Además, si los padres tienen dudas sobre la salud bucal del bebé, siempre es mejor consultar con un profesional para asegurar el bienestar del recién nacido.
Perlas de Epstein en adultos
Las perlas de Epstein en adultos suelen confundirse con otras afecciones bucales, como aftas, abscesos o incluso cáncer oral, lo que genera preocupación en quienes las presentan.
Causas en adultos
El origen exacto de las perlas de Epstein en adultos no siempre está claro, pero existen algunos factores que podrían influir en su aparición.
- Un traumatismo en el paladar puede desencadenar la aparición de estas pequeñas protuberancias.
- Las perlas de Epstein pueden ser una forma de quistes de retención, que se forman cuando una glándula salival se bloquea.
Tratamiento en adultos
En la mayoría de los casos, las perlas de Epstein no requieren tratamiento ya que tienden a desaparecer por sí solas con el tiempo.
- En casos donde la perla causa incomodidad, el odontólogo puede optar por retirarla utilizando instrumentos estériles.
- El uso de enjuagues bucales puede ayudar a mantener la zona limpia y reducir cualquier riesgo de infección mientras las perlas desaparecen por sí solas.
- Para evitar empeorar la situación, es recomendable evitar alimentos muy calientes, especiados o crujientes que puedan irritar el paladar.
Prevención en adultos
- La higiene bucal adecuada es clave para evitar muchos problemas dentales, incluidas las perlas de Epstein.
- El uso de dentaduras postizas o aparatos ortodónticos puede causar irritación continua en el paladar si no están bien ajustados.
Mitos sobre las perlas de Epstein
- Uno de los mitos más comunes es que estas protuberancias pueden contagiarse, lo cual es falso.
- Otro mito es que siempre es necesario eliminarlas mediante cirugía.
- Aunque puedan parecer preocupantes, las perlas de Epstein no son una señal de cáncer.
Nódulos de Bohn vs. Perlas de Epstein
Hay que diferenciar los nódulos de Bohn de las Perlas de Epstein. Tanto es así que a veces, erróneamente, se suele denominar perla de Bohn al paladar blanco del bebé.
Los nódulos de Bohn (o quistes de Bohn) son tumores en las encías de los bebés. Suelen ser unos pequeños bultos blancos de consistencia firme, de uno o dos milímetros de diámetro, que se encuentran situados en la encía del maxilar y el paladar. Pueden presentarse en cantidades únicas o múltiples, en dependencia de la extensión de dichos nódulos. Su aspecto es muy similar al de los granos de arroz.
Dichos quistes de Bohn aparecen en la mucosa bucal, lingual o en la periferia del paladar. Por otro lado, las perlas de Epstein se encuentran en el paladar medio y son menos frecuentes que los nódulos.
Ambas patologías son nódulos de queratina, no obstante debido a ciertos factores podemos diferenciarlas fácilmente:
- Las perlas de Epstein aparecen únicamente en la parte central del paladar, a diferencia de los nódulos de Bohn que aparecen, principalmente, en las encías y alrededores. Este debería ser el primer indicativo para diferenciar entre las perlas de Epstein y los nódulos de Bohn, su zona de aparición dentro de la cavidad bucal.
- Las perlas de Epstein son restos atrapados en la línea de fusión y tienen una naturaleza diferente a los nódulos de Bohn, son de naturaleza epitelial.
- Por último, las perlas de Epstein son muy blancas y son considerablemente mayores de tamaño que los nódulos de Bohn, que suelen ser bastante pequeños.
La aparición de las perlas de Epstein y los nódulos de Bohn en la boca de los bebés es absolutamente inofensiva, no presenta factores de riesgo y se cura por sí sola. Tras unos pocos meses la queratina de los quistes se rompe y las lesiones desaparecen.
Muchas veces se recomienda realizar un leve masaje digital y esperar a que antes de la salida de los dientes de leche estos quistes blanquecinos o amarillentos de la cavidad oral desaparezcan por sí solos. No obstante, si los quistes de Bohn o las perlas de Epstein no desaparecen con el tiempo sería el único caso en el que la intervención debería ser inmediata.
Aún así, nunca está de más solicitar una cita e informarse debidamente. ¡Mejor prevenir que curar!