Los odontólogos y las organizaciones sanitarias han alertado sobre los peligros que podemos encontrar en internet para nuestra salud dental. Los tratamientos milagrosos, los remedios caseros o las soluciones de bajo coste que se ofrecen en la red al margen de la legislación sanitaria carecen de las necesarias garantías profesionales y suponen un gran riesgo para la salud oral de los usuarios.

Los colegios de dentistas de toda España han detectado en los últimos años cómo han proliferado las ofertas vinculadas a tratamientos dentales sin garantías sanitarias ni profesionales que están causando verdaderos problemas para la salud oral de la población. Las alertas sobre estos servicios y productos han estado motivadas en su mayor parte por las denuncias de usuarios o por las advertencias de profesionales de la odontología, que reciben a diario en sus consultas los casos de personas afectadas por estos tratamientos vendidos en internet sin garantías profesionales ni el pertinente control sanitario o profesional.
Estos tratamientos y productos sanitarios permiten actuar en la boca del paciente, sin el correspondiente control médico. En muchos casos, los productos no han sido sometido a ningún control de calidad, por lo que no son aptos para su comercialización en la Unión Europea.
Riesgos de Tratamientos Dentales Caseros
Uno de los grandes riesgos que podemos encontrar en internet tiene que ver con la proliferación de remedios caseros de tipo estético o destinados a solucionar determinados problemas dentales. Influencers, blogs de dudosa fiabilidad o redes sociales han popularizado el uso de productos como el agua oxigenada, carbón activo, bicarbonato de socio o diferentes tipos de aceites.
Productos como el bicarbonato de sodio, el vinagre o el carbón activo se recomiendan en las redes para mejorar el esmalte o para blanquear los dientes. Sin embargo, hay que ser muy precavidos con este tipo de remedios.
Por ejemplo, el bicarbonato es un producto muy agresivo que puede causar daños en las encías e incluso en las raíces de los dientes. Lo mismo ocurre con el agua oxigenada. Se trata de una sustancia caústica que puede provocar recesión de las encías, hipersensibilidad e incluso quemaduras.
Uso de Pinzas de Depilación para Eliminar Sarro
Otra práctica especialmente dañina para los dientes es el uso de instrumentos metálicos como las pinzas de depilación para eliminar el sarro dental. Se trata de una práctica especialmente agresiva que provoca heridas o recesión irreversible de las encías.
Si tienes algún problema de salud bucodental, lo más aconsejable es que acudas a un profesional. Lo mismo sucede si, por algún motivo, deseas mejorar el aspecto de tu sonrisa. En ningún caso se deben llevar a cabo tratamientos caseros o procedimientos que no cuenten con la supervisión de un profesional de la odontología.

Instrumental Clínico Odontológico
El instrumental dental es una herramienta de uso odontológico que se coge con la mano y se emplea para realizar diferentes tratamientos o técnicas. Pueden presentar diferentes tipos, ya sea sencillo o doble, siempre cuentan con una parte activa, la que realiza la función para la que fue diseñada y otra inactiva, por donde sujeta el profesional.
Los instrumentos para Odontología están fabricados en acero inoxidable alemán de alta calidad que garantiza una larga vida útil y un sencillo mantenimiento. Algunos de ellos presentan un refuerzo de carburo de tungsteno (TC) para una mayor eficacia de corte.
Aunque el acero inox es el material más empleado, también, existe instrumental dental de aluminio, titanio, y en ocasiones, cuenta con materiales cerámicos o plásticos, por ejemplo en sus mangos.
Importancia de la Ergonomía
Debido a que los odontólogos en su actividad diaria requieren de una gran precisión en sus movimientos mientras trabajan en áreas muy reducidas como es la cavidad bucal pueden correr el riesgo de sufrir lesiones en cabeza, cuello o espalda. Por eso, la parte no activa del instrumento debe ser ergonómica para mejorar su sujeción, evitar que resbale y ofrecer un mayor confort con menor esfuerzo físico y mental.
Clasificación del Instrumental Dental
El instrumental odontológico básico presenta numerosas variedades, y en la práctica, cada área odontológica o tipo de intervención cuenta con su propio instrumental. Pero, en líneas generales se clasifican por instrumentos de un solo componente o de dos, con parte activa recta o con diferentes angulaciones, cortante o no cortante.
Instrumental Dental Básico
Los instrumentos dentales básicos pueden variar pero, a continuación realizaremos una pequeña selección:
- Espejo bucal: ayuda a visualizar la zona a tratar.
- Bloque para mordida: trabaja la apertura de la boca o mejora la posición de la mandíbula.
- Jeringa: se utiliza para administrar la anestesia local intraoral.
- Explorador: se usa para comprobar si hay zonas con caries y para eliminar la placa dental.
- Sonda periodontal: para comprobar si hay bolsas periodontales introduciendo la punta delgada del instrumento dental para medir la profundidad del surco gingival.
- Condensador dental: es utilizado para reblandecer o moldear los conos de la gutapercha.
- Bruñidor dental: indicado para alisar o pulir las cavidades orales.
- Atacador: indicado para la obturación del conducto radicular.
- Instrumentos de extracción: fórceps, botadores o elevadores, luxadores, pinzas, alicates, limas o pinzas gubia.
- Cureta dental: se emplea para el raspado y alisado radicular.

Raspadores Dentales
A diferencia de estos, el raspador dental es una herramienta de uso profesional, pero también libre, que puede ser adquirido por internet. También existen los raspadores manuales, que cumplen la misma función, pero a través de un control manual de la fuerza empleada para retirar el sarro. Es importante destacar que, aunque los raspadores manuales están disponibles para el público general, su uso requiere de una técnica precisa para evitar daños en el esmalte y las encías.
El raspador dental eléctrico posee un mango largo y grueso, similar a un cepillo de dientes e ideado para poder sostenerse con firmeza. Se le denomina “acero al carbono” a la aleación de acero con carbono. Su característica principal es su capacidad para mantener el filo durante más tiempo y a través de más uso. Es muy resistente al desgaste, por lo que mantiene su integridad y filo durante mucho tiempo. Es un material comúnmente utilizado en el campo de la odontología, debido a sus excelentes propiedades.
El titanio es más biocompatible que el acero inoxidable, por lo que su uso no provoca reacciones adversas y, además, se emplea en casos de pacientes con alergias.
Uso y Precauciones del Raspador Dental
El borde tiene una curvatura pronunciada, diseñada para encajar con la forma natural de los dientes y encías. Se utiliza para limpiar el sarro que está por debajo de las encías; este tipo de sarro no es visible a simple vista. Se utilizan más en casos de periodontitis, para realizar una limpieza detallada de las superficies radiculares.
El sarro es la estructura que se forma cuando la placa bacteriana se ha endurecido. Para remover este sólido cálculo, se utilizan las puntas con bordes más afilados, que sean capaces de desprender estos residuos de nuestros dientes.
La placa bacteriana es una película pegajosa, pero suave, que se forma por encima del esmalte y que, al acumularse, se sedimenta dando lugar al sarro.
El raspador se utiliza con un ángulo de 40 y 90 grados en relación con la superficie del diente, para aumentar la eficiencia con la que se trabaja, mientras se mantiene a salvo la integridad del esmalte dental. Debe evitarse aplicar presión excesiva, y los movimientos deben ser cortos, repetitivos y controlados, siempre adaptándose a la forma de cada diente.
El dentista afila las herramientas cada cierto tiempo (aproximadamente cada tres sesiones) para mantener su eficacia.
Recomendaciones de Uso
El raspador dental debe ser usado bajo las órdenes y la supervisión de un dentista. La frecuencia general indicada para estas herramientas y su uso doméstico seguro es igual a una vez por semana.
Sin embargo, es crucial subrayar que el uso doméstico de raspadores dentales sin la supervisión y orientación adecuada de un dentista puede conllevar riesgos significativos, como lesiones en las encías, daño al esmalte dental y posibles infecciones. Es esencial que los usuarios sean conscientes de estos riesgos y sigan estrictamente las indicaciones de su dentista.
Debe empezar desde el extremo de la línea de las encías; a partir de aquí moverá el raspador en dirección hacia el borde del diente, con movimientos cortos y repetidos, sin aplicar demasiada presión.
Antes y después de cada uso, el raspador debe ser esterilizado. En el hogar, la forma más adecuada de hacer esto es limpiarlo con agua corriente para eliminar los residuos, sumergirlo en alcohol isopropilico y luego volverlo a pasar por agua. Es crucial asegurarse de que el alcohol isopropílico cubra completamente el raspador y se deje actuar durante al menos un minuto para desinfectar eficazmente.
El cepillo de dientes no es capaz de remover a la placa bacteriana en su totalidad, por lo que esta se va depositando en menor medida, justo por encima de la línea de nuestras encías. Es importante recalcar que el raspador dental no sustituye el cepillado diario ni el uso de hilo dental.
Por ejemplo, un raspado demasiado agresivo puede llevar a la recesión de las encías, mientras que un ángulo incorrecto de uso puede causar microfracturas en el esmalte dental.
El raspador dental no es un drill, no es una pinza, ni un mondadientes. Esta herramienta posee un manual para su uso seguro y no indiscriminado, el cual se les imparte a los estudiantes de odontología durante la carrera.
Conclusión
El raspador dental es una herramienta valiosa en la odontología, tanto para uso profesional como, con precaución, en el hogar. Sin embargo, su eficacia y seguridad dependen en gran medida de la técnica adecuada, el conocimiento de su uso y la supervisión de un profesional dental.
Limpieza, Desinfección y Esterilización del Material Reutilizable
El área de exploración y/o tratamiento debe disponer de los dispositivos adecuados y de los elementos de higiene de manos necesarios para garantizar una correcta asepsia. En los procedimientos odontológicos se forman aerosoles que se diseminan en el ambiente, en el cual se suspenden bacterias patógenas creándose un alto riesgo de infección, por lo tanto, se deben utilizar barreras de protección personal y barreras ambientales, mantener un flujo correspondiente de las áreas de trabajo clínico y el manejo adecuado de los desechos generados durante la atención.
Se tiene que disponer de un protocolo de limpieza, desinfección y esterilización del material reutilizable, que garantiza un triple sistema de validación mediante controles físicos, químicos y biológicos. El protocolo incluirá necesariamente la organización de la actividad, los métodos, los productos utilizados, el listado de elementos a limpiar y esterilizar, la periodicidad, el sistema de registro de la actividad, las responsabilidades del personal, las indicaciones y las actuaciones.
Para el lavado manual, el personal que realiza el procedimiento, debe usar en todo momento guantes gruesos de goma, delantal plástico y protección facial y ocular con el fin de prevenir exposiciones a fluidos corporales.
Se recomienda el lavado ultrasónico especialmente para instrumental de diseño intrincado donde es difícil de acceder a todas sus superficies y los que no pueden desarmarse como algunas pinzas de biopsia. Preparar la solución detergente usando agua tibia. Cepillar el instrumental. Realizar el procedimiento bajo el agua para evitar salpicaduras y aerosoles. Se debe usar un cepillo suave y escobillas.
No utilizar elementos abrasivos como esponjas de acero o de alambre, ya que esto puede rayar el instrumental y aumentar la corrosión. El instrumental fino y afilado debe lavarse separado del resto. Separar el instrumental de metales diferentes durante el lavado, para prevenir el depósito de electrolitos de otros metales. Inspeccionar.
Clasificación del Instrumental según el Riesgo
El instrumental se clasifica según el riesgo de infección en:
- Críticos: Instrumentos quirúrgicos cortopunzantes u otros que penetran en los tejidos blandos o duros de la cavidad bucal. Ejemplo: instrumental de cirugía, endodoncia, periodoncia y otros.
- Semicríticos: Instrumentos que no penetran las mucosas, pero pueden estar en contacto con ellas o expuestas a la saliva, sangre u otros fluidos, como es el caso del instrumental de ortodoncia, prótesis, y otros. La pieza de mano, la turbina, el contraángulo y el micromotor se consideran semicríticos y tras su uso se debe desinfectar y esterilizar en autoclave. Y tras el último uso del día aplicar lubricante específico para este instrumental.
- No críticos: Instrumentos o dispositivos que pueden tener un contacto frecuente con los aerosoles generados durante el tratamiento dental tocados por el paciente, o por las manos contaminadas del profesional dental durante el tratamiento. Por ejemplo, botones del sillón dental, mangos, interruptor de la lámpara del sillón, base de la jeringa triple, lámparas de fotopolimerización, mangueras del sillón entre otros. La escupidera se rocía entre paciente y paciente con spray desinfectante y se deja correr el agua para eliminar fluidos o restos orgánicos.
Se debe considerar que cada instrumento tiene un uso y un objetivo específico. Los porta- agujas de cirugía deben probarse colocando una aguja de sutura de tamaño mediano en su punta y deben cerrarse hasta el segundo diente. Después se introduce todo el instrumental embolsado en el autoclave.

Siguiendo estas recomendaciones y precauciones, se puede asegurar un uso seguro y eficaz de las pinzas y raspadores dentales, siempre bajo la supervisión de un profesional de la odontología.