¿Por Qué Aprieto los Dientes? Causas, Consecuencias y Soluciones

Apretar los dientes al dormir o apretar los dientes despierto durante el día es uno de los problemas de salud dental más habituales, habiendo aumentado considerablemente el número de casos en los últimos años. En odontología, esta patología de apretar los dientes es conocida como bruxismo. Te invitamos a leer este artículo en el que te damos las claves para conocer todo de esta afección bucodental tan extendida y, lo más importante, qué hacer para revertirla.

Un buen día te das cuenta de algo: «¡Aprieto los dientes sin darme cuenta! ¡No puedo controlarlo! ¿Por qué aprieto tanto los dientes al dormir? ¿Tendré bruxismo?«.

O podría incluso ocurrir que ni siquiera lo hayas detectado tú, sino otra persona. El bruxismo es un trastorno silencioso, ya que muchas veces se manifiesta cuando dormimos o en momentos de estrés sin que seamos conscientes. Sin embargo, su impacto en la salud bucodental puede ser significativo. Si experimentas varios de estos síntomas, es probable que padezcas bruxismo.

¿Qué es el Bruxismo?

El bruxismo se define como un hábito oral inconsciente de apretar, rechinar y hacer sonidos masticables rítmicos y no funcionales con los dientes, movimientos que no forman parte de la función masticatoria y que conducen a un trauma oclusal. El bruxismo como hábito parafuncional está presente en la vida cotidiana necesitando un abordaje multidisciplinar para su tratamiento. Esta parafunción se suele descubrir cuando el paciente acude por primera vez al dentista.

Sin embargo, este no es un signo determinante de bruxismo porque el desgaste de los dientes puede ocurrir al ingerir alimentos ácidos o al cepillarse los dientes de manera inadecuada (erosión y/o abrasión dental).

El acto de apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria se llama bruxismo. El término técnico latino para rechinar los dientes es bruxismo. En la clasificación CIE-10, este fenómeno se incluye en "Otros trastornos somatomorfos" (F45.8) y "Otros trastornos del sueño" (G47.8).

El bruxismo es otro de los problemas bucodentales más frecuentes. Se estima que la prevalencia global combinada de bruxismo (sumando el del sueño y el de vigilia) es alrededor del 22%. Estas cifras, sin embargo, varían según la región geográfica. El bruxismo es más frecuente en mujeres que en hombres. En mujeres, la ocurrencia de bruxismo del sueño aumenta significativamente en la edad adulta comparada con etapas más jóvenes, mientras que en los hombres no se observó esa variación con la edad.

Las últimas evidencias científicas refuerzan que no existe una única causa, sino una interacción de factores neurológicos, genéticos, psicológicos y externos.

Un meta-análisis de estudios en gemelos publicado en 2024 demostró que la concordancia de bruxismo del sueño es significativamente mayor en gemelos monocigóticos que en dicigóticos.

Tipos de Bruxismo

Existe una división clara entre el bruxismo diurno y el bruxismo nocturno, existiendo diferentes características y causas. Estos dos tipos de bruxismo tienen diferentes entidades clínicas que ocurren en diferentes grados de conciencia y tienen diferentes factores etiológicos. Estos dos tipos de bruxismo son diferentes y necesitan ser diagnosticados de manera diferente, requiriendo un plan de tratamiento diferente.

Aunque en la mayor parte de la literatura se menciona al bruxismo como un trastorno nocturno, existen casos en los que su aparición se observaba durante el día. Existen muchas razones por las que se aprieta la mandíbula o se rechinan los dientes durante el día. Para controlar el bruxismo diurno, es importante intentar reducir los niveles de estrés. Si se está rechinando los dientes mientras se está despierto durante el día, es muy probable que también se haga por la noche.

En niños pequeños se considera que existe un bruxismo fisiológico, relacionado con la estimulación y desarrollo normal de la cara, boca y dentición de los niños. Este bruxismo suele darse durante la dentición temporal y suele ir desapareciendo poco a poco a medida que salen los dientes definitivos.

  • Bruxismo diurno: Como su propio nombre indica, consiste en apretar los dientes inconscientemente estando despierto.
  • Bruxismo nocturno: Ocurre durante las horas de sueño. Puede estar relacionado con el Síndrome de Apnea Obstructiva Crónica o apneas del sueño.

Causas del Bruxismo

La causa del bruxismo es reconocida como multifactorial y compleja. Se distingue conceptualmente entre bruxismo primario (idiopático, sin causa médica identificable) y bruxismo secundario, asociado a otras condiciones como ciertos trastornos neurológicos (especialmente del sistema extrapiramidal, como la enfermedad de Parkinson u otros desórdenes del movimiento) y psiquiátricas, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad generalizada y la esquizofrenia, y el uso de fármacos o sustancias que afectan el sistema nervioso central.

Principalmente por factores emocionales como el estrés, la ansiedad o la tensión acumulada. La ansiedad, el estrés laboral, los problemas personales o una vida con ritmo acelerado pueden ser detonantes emocionales del bruxismo.

Cuando las personas rechinan los dientes, los aprietan inconscientemente y los frotan entre sí., ejercen una presión diez veces superior a la que ejercen al masticar: 480 kilogramos por centímetro cuadrado y durante 45 minutos al día! A la larga, la presión desgasta el esmalte y causa graves problemas dentales.

Desde el punto de vista neurofisiológico, el bruxismo del sueño se ha relacionado con los microdespertares o activaciones breves del sistema nervioso autónomo durante el ciclo de sueño, especialmente en la fase no REM. Estudios con polisomnografía (registro de sueño) han demostrado que los episodios de bruxismo nocturno suelen ir precedidos por un aumento abrupto en la frecuencia cardíaca y respiratoria, indicativo de una micro-alerta cerebral, aun cuando el individuo no despierte por completo.

De hecho, el bruxismo nocturno coexiste con frecuencia junto a otros trastornos del sueño, como el síndrome de apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas, trastornos de conducta en sueño REM e incluso otras parasomnias.

Una hipótesis fisiopatológica sugiere que en algunos casos el bruxismo podría ser una respuesta refleja que busca “resolver” un problema durante el sueño.

Antiguamente se creía que las interferencias o maloclusiones dentales causaban el hábito de apretar o rechinar, pero hoy se considera que los factores oclusales tienen un impacto limitado o no concluyente en el origen del bruxismo, especialmente en el bruxismo del sueño. En otras palabras, corregir la mordida por sí solo raramente elimina un bruxismo de base central. Sin embargo, las alteraciones oclusales podrían actuar como factores contribuyentes al agravar las consecuencias del bruxismo.

Aunque tradicionalmente se ha considerado que los problemas de oclusión dental (una mala alineación de los dientes) pueden ser una causa del bruxismo, la evidencia científica reciente no respalda esta teoría. Estos factores locales como las maloclusiones dentales o la pérdida de dientes sí pueden agravar el impacto del bruxismo sobre la ATM.

El estrés psicológico, la ansiedad y ciertos rasgos activan el sistema nervioso simpático, preparando al cuerpo para la “lucha o huida”.

Automasaje de mandíbula para relajar la tensión

Consecuencias del Bruxismo

Además hay otras enfermedades que están estrechamente relacionadas con el bruxismo. La asociación entre el bruxismo y los trastornos temporomandibulares (TTM) -un conjunto de condiciones que afectan a la articulación temporomandibular (ATM) y/o los músculos masticatorios, provocando dolor orofacial, ruidos articulares y alteraciones funcionales- ha sido objeto de numerosos estudios.

En la práctica, es bien conocido que pacientes bruxómanos a menudo desarrollan dolor mandibular o disfunción articular, y viceversa, muchos pacientes con síndrome de ATM refieren antecedentes de apretar o rechinar los dientes.

Un meta-análisis publicado en 2023 cuantificó esta asociación de manera contundente: la presencia de bruxismo incrementa más del doble la probabilidad de presentar un trastorno de ATM en comparación con no bruxar. Mecanísticamente, el sobreesfuerzo muscular causado por el apretamiento repetitivo podría llevar a fatiga e hiperactividad del músculo masetero y temporales, desencadenando dolor muscular y puntos gatillo.

No obstante, es importante señalar que la relación bruxismo-TTM no es necesariamente causal en el 100% de los casos, sino más bien un factor contribuyente o exacerbador. Existen individuos con bruxismo intenso que sorprendentemente no desarrollan TTM significativo, y viceversa pacientes con TTM que no reportan bruxismo (lo cual indica que también intervienen otros factores genéticos, posturales, traumáticos, etc.

Uno de los problemas del bruxismo, especialmente del nocturno, es la dificultad para detectarlo. Al ser un movimiento de dientes involuntario, los bruxistas no son conscientes de su situación hasta que alguien no se lo dice o las consecuencias empiezan a ser perceptibles a simple vista. Una de las formas más habituales de diagnosticarlo y controlarlo es visitando al dentista con frecuencia.

Rechinar los dientes también puede deteriorar el esmalte, la principal capa protectora de los dientes. Además, causar un desgaste significativo de los dientes lleva a la pérdida de esmalte dental, exposición de la dentina, sensibilidad dental y fracturas de los dientes o restauraciones dentales.

El bruxismo del sueño o nocturno está muy conectado con otros trastornos de sueño. Además, el bruxismo nocturno puede interrumpir el sueño, lo que resulta en insomnio o sueño de mala calidad, afectando la fatiga diurna y reduciendo el rendimiento general durante el día.

El bruxismo prolongado puede llevar a trastornos de la ATM, que incluyen dolor en la articulación temporomandibular, dolor muscular, y dificultad para masticar o abrir la boca. Uno de los síntomas más evidentes de padecer bruxismo es despertarse frecuentemente con dolor en la mandíbula, cuello, oído y/o cabeza. Esto se debe a que estos movimientos involuntarios pueden sobrecargar la articulación temporomandibular, la articulación situada en cada lado de la mandíbula que nos permite hablar y masticar.

Con el tiempo, esto puede, incluso, derivar en una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) o generar contracturas, sobrecargas o incluso lesiones en otras partes del cuerpo. El apretamiento constante de los dientes puede causar dolor en los músculos masticatorios, en la mandíbula e incluso en el cuello. El bruxismo puede causar ansiedad y preocupación sobre la salud dental, lo que a su vez puede contribuir a más estrés y empeorar el problema.

La fricción con gran presión desgasta cada vez más el esmalte dental. Esto provoca astillamientos y, a la larga, también dañas la dentina. En el proceso, atacas coronas y carillas igual que tus dientes naturales. En el peor de los casos, los dientes pueden romperse por completo. Rechinar los dientes también tiene graves consecuencias para las encías: la recesión gingival y la gingivitis son frecuentes. Además, los dientes son mucho más propensos a la caries, ya que las pequeñas grietas del esmalte son el caldo de cultivo ideal para las bacterias.

El desgaste del esmalte dental puede tener varias consecuencias negativas para la salud bucal. El esmalte es la capa protectora más externa de los dientes y es fundamental para protegerlos de las bacterias, la placa y los ácidos que causan caries y otros problemas dentales. Cuando el esmalte se desgasta, se vuelven más vulnerables a estos daños.

  • Caries: Con el desgaste del esmalte, los dientes pierden su capa protectora y se vuelven más propensos a la formación de caries.
  • Cambios estéticos: El esmalte desgastado puede afectar la apariencia de los dientes, haciendo que se vean más opacos, amarillos o manchados.

La sensibilidad dental puede ser bastante molesta e incómoda para quienes la experimentan, y puede afectar la calidad de vida de una persona de varias maneras.

  • Dolor agudo: La sensibilidad dental puede causar dolor agudo y repentino en los dientes cuando se exponen a estímulos externos como alimentos fríos, calientes, dulces o ácidos, así como al cepillarse o usar hilo dental.
  • Disminución de la calidad de vida: El dolor y la incomodidad asociados con la sensibilidad dental pueden afectar la calidad de vida de una persona, limitando lo que pueden comer y beber, así como su capacidad para mantener una buena higiene bucal.
  • Problemas de alimentación: Las personas con sensibilidad dental pueden evitar ciertos alimentos y bebidas que desencadenen el dolor, lo que puede llevar a una dieta limitada y desequilibrada.
  • Impacto emocional: La sensibilidad dental puede afectar la autoestima y la confianza en uno mismo de una persona, especialmente si evitan sonreír o hablar debido al dolor o la incomodidad.

Una fractura dental es una lesión que ocurre cuando hay una rotura en alguna parte del diente, ya sea en el esmalte, la dentina o la pulpa. Estas fracturas pueden variar en severidad, desde pequeñas grietas superficiales hasta fracturas que comprometen la estructura completa del diente.

  • Fracturas de esmalte: Son las más superficiales y afectan solo la capa externa del diente, el esmalte.
  • Fracturas de esmalte y dentina: En estas fracturas, tanto el esmalte como la dentina (la capa interna del diente) están comprometidos.
  • Fracturas de raíz: Estas fracturas afectan la raíz del diente y pueden ser difíciles de detectar visualmente. Pueden ser resultado de un trauma facial severo o de la progresión de una caries no tratada.
  • Fracturas verticales: Son fracturas que se extienden verticalmente desde la superficie de masticación del diente hacia la raíz.
  • Fracturas complejas: Son fracturas que involucran múltiples estructuras del diente, como el esmalte, la dentina y la pulpa.

Diagnóstico del Bruxismo

El diagnóstico de bruxismo históricamente ha sido un desafío, dado que gran parte de la actividad ocurre inconscientemente (particularmente durante el sueño) y no existe un test clínico único y simple que lo confirme de manera infalible. En la práctica, el primer paso para identificar el bruxismo es a través de la evaluación clínica e historial del paciente.

Esto incluye el auto-reporte o el reporte de terceros: por ejemplo, preguntar al paciente si nota tensión mandibular o dolor al despertar, o si alguien ha escuchado sonidos de rechinamiento durante la noche. Existen cuestionarios estandarizados y escalas de evaluación que ayudan a cuantificar la frecuencia e impacto percibido del hábito.

Junto a la anamnesis, el odontólogo realiza un examen buscando signos clínicos indicativos de bruxismo, tales como facetas de desgaste dental inusual (que no se explican solo por la edad ni la dieta), hipertrofia de los músculos maseteros (volumen aumentado por ejercicio continuo), líneas de impresión o mordeduras en la mucosa y lengua, fracturas de restauraciones dentales sin causa aparente, y limitación o dolor a la palpación de los músculos mandibulares.

Entre las herramientas instrumentales para diagnosticar bruxismo, el estándar es la polisomnografía (PSG) con registro audiovisual. La PSG consiste en monitorear al paciente durante el sueño en un laboratorio especializado, midiendo la actividad bioeléctrica muscular (electromiografía de músculos maseteros/temporales), movimientos mandibulares, flujo respiratorio, esfuerzo cardíaco y actividad cerebral, entre otros parámetros.

La PSG permite detectar con precisión los eventos de bruxismo del sueño (llamados eventos de actividad rítmica masticatoria), diferenciándolos de otros movimientos orofaciales durante el sueño. No obstante, se trata de una prueba costosa y de difícil acceso general (requiere equipo y personal de un laboratorio del sueño), por lo que no se emplea de rutina en todos los pacientes.

Además de la PSG, se han desarrollado métodos menos complejos para registro domiciliario. Existen dispositivos intraorales similares a una férula o protector bucal que contienen sensores de presión, de electromiografía, o una plancha muy fina recubierta de colorante que marca los movimientos dentales, los cuales el paciente usa durante la noche para registrar la actividad de apriete/rechinamiento.

En cuanto al bruxismo diurno, la observación directa es difícil fuera del consultorio. Una estrategia reciente es el uso de aplicaciones móviles de monitoreo basadas en evaluación momentánea: apps que envían recordatorios aleatorios al paciente durante el día preguntándole si en ese instante está apretando los dientes o no, creando así un registro diario de la frecuencia de bruxismo consciente. Del mismo modo, dispositivos de biofeedback.

Tratamientos para el Bruxismo

Ahora que ya tenemos claro qué es el bruxismo, qué lo provoca y qué consecuencias tiene, es momento de profundizar sobre los tratamientos para este trastorno bucodental. Hay que tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el problema puede desaparecer por sí solo, por lo que no es necesario ningún elemento añadido.

Clásicamente la piedra angular en el manejo odontológico del bruxismo son las férulas oclusales (placas de descarga nocturnas). Estas son dispositivos removibles de resina acrílica rígida que el paciente usa típicamente durante el sueño. Su objetivo principal es proteger las piezas dentales del desgaste y distribuir de forma más homogénea las fuerzas oclusales para reducir el estrés en dientes individuales.

Para desarrollar las férulas de descarga se toman unos moldes o escaneados digitales de la boca para poder estudiar el caso, para a continuación preparar el dispositivo adecuado a cada dentadura. Un especialista en fisioterapia de la articulación temporomandibular puede ayudar a descontracturar y relajar los músculos masticatorios, disminuyendo así el cansancio muscular y el dolor de cabeza.

La fisioterapia de la articulación temporomandibular incluye técnicas manuales para estirar y relajar los músculos masticatorios, masajes en puntos gatillo del masetero/temporal, movilizaciones suaves de la mandíbula y ejercicios de propiocepción mandibular. Estas intervenciones buscan disminuir el dolor muscular y mejorar la amplitud de movimiento de la mandíbula cuando está limitada. Otra técnica utilizada es el dry needling o punción seca de los músculos masticatorios, que consiste en introducir agujas finas (similares a las de acupuntura) en los puntos musculares contracturados para lograr su relajación reflejada.

Además de los tratamientos anteriormente mencionados, hay que tener en cuenta que, si el bruxismo ha provocado ya un grave desgaste de los dientes, el odontólogo puede tener que remodelar las superficies de masticación de los dientes. Para ellos es posible que haya que colocar restauraciones como pueden ser incrustaciones, coronas, etc. Aunque no se suele recurrir a la medicación para tratar este problema, algunos profesionales podrían recomendar el uso de relajantes musculares y/o medicamentos contra la ansiedad y el estrés.

Entre los fármacos sistémicos, los relajantes musculares y ansiolíticos de acción nocturna son los más empleados. Por ejemplo, bajas dosis de benzodiacepinas como el clonazepam antes de dormir pueden reducir la actividad muscular mandibular durante el sueño y mejorar la calidad del mismo, aunque su uso prolongado se limita por riesgo de dependencia y somnolencia diurna. Otros fármacos probados incluyen ciertos antidepresivos tricíclicos (ej. amitriptilina en dosis bajas) que además de mejorar bruxismo pueden aliviar dolor crónico facial, y...

Dado que ciertas maloclusiones pueden agravar la sobrecarga articular, en pacientes con discrepancias óseas marcadas o contactos prematuros podría valorarse un tratamiento de ortodoncia o incluso ortognático (quirúrgico) como parte del manejo integral. La corrección de la mordida (por ejemplo, descruzar una mordida profunda o alinear un apiñamiento severo) puede mejorar la distribución de fuerzas durante la función y potencialmente reducir la intensidad de la parafunción en algunos casos.

Sin embargo, es importante manejar las expectativas: corregir la oclusión no garantiza que el bruxismo desaparezca, puesto que, como se discutió, el hábito tiene componentes centrales independientes de la mordida. Aun así, en un paciente bruxista con maloclusión, el alinear dientes y optimizar la relación maxilar/mandíbula puede aliviar otros factores de estrés o compensación neuromuscular.

Remedios y Consejos Adicionales

  • Para controlar el bruxismo diurno, es importante intentar reducir los niveles de estrés.
  • Uno de los mejores tratamientos para el bruxismo nocturno es usar un protector bucal ajustado por el odontólogo.
  • Evita dormir boca abajo. Acostarte de lado o boca arriba favorece una posición más relajada de la mandíbula.
  • Si vives en Sevilla, estaremos encantados de atenderte en nuestra clínica dental, donde el equipo liderado por el Dr. Rafael Martínez encontrará la mejor solución para tu caso.
  • Si sospechas que puedes estar apretando los dientes sin darte cuenta, no lo ignores.
  • Practica la relajación consciente.
  • Acuérdate regularmente de comprobar si aprietas los dientes. Cuando vuelvas a apretar los dientes, afloja conscientemente la mandíbula y estira los músculos maxilares como se describe en los ejercicios anteriores.
  • Si no quiere hacer los ejercicios de relajación para los músculos de la mandíbula por su cuenta en casa, sino que prefiere contar con el apoyo de un profesional, es aconsejable acudir a un fisioterapeuta. El fisioterapeuta también puede enseñarle ejercicios adecuados para hacer en casa, teniendo en cuenta otros dolores como el de espalda y el de cuello.
  • Algunos dentistas recomiendan tomar magnesio para el rechinar de dientes. Cuando tenemos suficiente magnesio en la sangre, nuestros músculos están menos tensos y es menos probable que se produzcan calambres musculares. Lo mejor es tomar magnesio por la noche. Se dice que el rechinar de dientes disminuye significativamente al cabo de tres o cuatro semanas de tomar magnesio con regularidad.
  • Si cuida mucho sus dientes, notará rápidamente si algo va mal y, por ejemplo, nota abrasión en las superficies de masticación o asperezas debidas a astillamientos en el esmalte. También es importante que acudas a una revisión con tu dentista cada seis meses.
  • El estrés puede desencadenar el hábito de apretar los dientes durante la noche por varias razones. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo tiende a experimentar una mayor tensión muscular, incluyendo los músculos de la mandíbula. Además, el estrés también puede afectar nuestros patrones de sueño y llevarnos a un estado de hipervigilancia durante la noche. Otro factor relacionado con el estrés es la ansiedad, que a menudo acompaña a situaciones estresantes.
  • El consumo de café, té, bebidas energéticas y alcohol antes de dormir puede aumentar la actividad muscular involuntaria y empeorar el bruxismo nocturno.
  • El calor ayuda a relajar los músculos de la mandíbula y reducir la tensión acumulada durante el día.
  • La postura corporal influye en la salud de la mandíbula y la articulación temporomandibular (ATM).

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