Después de años de experiencia en el cuidado de la salud bucodental, es evidente que muchos pacientes cometen el error de acudir al dentista solo cuando experimentan dolor o molestias. Sin embargo, la clave para una sonrisa saludable reside en la odontología preventiva, que busca evitar o disminuir problemas como la caries y las enfermedades periodontales.

La Importancia de la Odontología Preventiva
La odontología preventiva no solo evita la aparición de complicaciones en la boca, sino que también detiene el avance de estas hasta alcanzar una curación completa. Una profilaxis dental es el mejor método para evitar complicaciones en los dientes y en la boca. Gracias a la odontología preventiva podemos prevenir problemas como la caries, la gingivitis o la periodontitis. Afecciones que causan mucho dolor y que necesitan de una gran inversión para ser remediadas.
El cuidado de nuestros dientes y bocas debe empezar cuando cumplimos los tres años. Desde pequeñitos tenemos que acostumbramos a cepillarnos los dientes después de cada comida. También se debe prestar atención a la pasta y el cepillo de dientes, así como en, caso necesario, utilizaremos el hilo dental. Por otra parte, en la clínica se realizarán revisión cada seis o doce meses de los dientes y de la boca en general.
Beneficios de las Revisiones Periódicas
Acudir a consulta de manera regular para someterse a una revisión implica una gran cantidad de beneficios para nuestra boca:
- En primer lugar, reduciremos drásticamente las posibilidades de sufrir caries, ya que el dentista nos mostrará cómo debemos cepillarnos los dientes y usar el hilo dental.
- Al mismo tiempo, en este tipo de consultas se identifican rápidamente este tipo de afecciones, lo que nos permite evitar sufrir molestias agudas, así como reducir el coste del tratamiento.
- Por otro lado, en estas sesiones el dentista realiza exámenes completos de la mandíbula y la boca, lo que permite detectar otras complicaciones como las maloclusiones (desviación del cierre dental).
- Además, ayudan a reducir los problemas dentales relacionados con ciertas condiciones médicas crónicas.
Recuerda: El primer paso que hay que dar, sí se quiere lucir siempre una sonrisa brillante, es acudir de manera habitual a una clínica para un chequeo. Y es que, en este tipo de consultas es donde se pueden detectar a tiempo cualquier tipo de complicación, por inapreciable que sea.

Fases de la Odontología Preventiva
Para entender los principales objetivos y las actividades de la práctica odontológica preventiva es necesario conocer cuáles son los diversos niveles donde actuar. En este sentido, no se trata solo de prevenir la aparición de una enfermedad, sino también detectar cualquier progreso de afección para la curación de la misma o minimizar su progresión.
Existen tres fases principales de la odontología preventiva:
- Prevención Primaria: Tiene como objetivo principal reducir la aparición de enfermedades y afecciones bucales. La fluoración de las aguas de abastecimiento público es un ejemplo de ello como prevención de la caries dental.
- Prevención Secundaria: Surge cuando la prevención primaria no existe o ha fallado. Es decir, en esta fase, el dentista consigue mejorar el pronóstico de la enfermedad y permite mantenerla bajo control.
- Prevención Terciaria: Interviene en caso de que la enfermedad ya esté establecida en el paciente. Se procede a la lesión y evitar un mal mayor derivado de la enfermedad o afección bucal.
¿Qué es la Prevención Secundaria en Odontología?
La prevención secundaria se realiza cuando no se ha aplicado prevención primaria o ha fracasado. Esta actividad se lleva a cabo cuando la enfermedad está poco avanzada, y ya han aparecido ya signos y síntomas. Esta prevención es la encargada de limitar la lesión y evitar que se desencadene alguna complicación derivada de la afección bucal.
En esta fase, el dentista consigue mejorar el pronóstico de la enfermedad y permite mantenerla bajo control.
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Medidas y Ejemplos de Prevención Secundaria
La prevención secundaria se centra en la detección temprana y el tratamiento oportuno de las enfermedades bucodentales. Algunos ejemplos y medidas clave incluyen:
- Cuidados Preventivos: La visita frecuente al dentista ayuda a detectar a tiempo la aparición de caries dentales o problemas gingivales, lo que permite realizar tratamientos menos invasivos y complejos.
- Cuidados Restauradores: Cuando los tratamientos preventivos, como fluorización, remineralización y sellado de fisuras no tienen éxito y la pieza dental ya está cavitada por la caries dental, es necesario un tratamiento restaurador. Éste consiste en que el dentista limpie el diente, preservando la mayor cantidad de tejido sano, y sustituya el tejido perdido por un material restaurador.
La Caries Dental y el Riesgo Individual
La caries dental es una enfermedad multifactorial ya que depende del huésped, del sustrato, del medio y va en función al tiempo. La caires no afecta a todo el mundo por igual, por tanto es útil establecer unos protocolos de actuación para cada paciente según su riesgo de caries.
Para poder reducir el riesgo de caries se debe intentar modificar los factores etiopatogénicos, reduciendo el número de bacterias cariogénicos por debajo de niveles de riesgo. También se debe disminuir la susceptibilidad de los tejidos dentales y favorecer la remineralización de los mismos en estadios iniciales de la enfermedad. Finalmente se debe modificar la dieta, es decir el ambiente de las bacterias. Realizando un reducción de alimentos con azúcares fermentables entre comidas y promover el consumo de sustitutos del azúcar no fermentables.
Tipos de pacientes según el riesgo de caries:
- Pacientes con bajo riesgo de caries: No presentan lesiones incipientes o cavidades de caries primarias o secundarias durante los últimos 3 años.
- Pacientes con un moderado riesgo de caries: Suelen ser pacientes mayores de 6 años que presentan 1 o 2 lesiones incipientes o cavidades de caries en los últimos 3 años.
- Pacientes con un alto riesgo de caries: Presentan 3 o más lesiones incipientes o lesiones de caries durante los últimos 3 años, además de la presencia de múltiples factores de riesgo como una baja exposición de flúor.
- Pacientes con un extremo riesgo de caries: Son pacientes de alto riesgo con necesidades especiales o que tienen una carga adicional de hiposalivación grave.
Recomendaciones Finales
No nos cansaremos nunca de repetirlo. El paciente todavía no ha sufrido ningún tipo de complicación. Son las medidas que se toman sobre uno o varios individuos, con el objetivo de evitar que una enfermedad aparezca.
- cepillaros los dientes después de cada comida, incluso si solo habéis tomado una fruta o un refresco.
- Evitar los alimentos ricos en azúcares como los zumos industriales, las golosinas o el chocolate, ya que incrementan las posibilidades de desarrollar caries.
- Por último, consumir, al menos, dos litros de agua al día. Si se ingiere la suficiente agua al día, se evitan problemas como la sequedad bucal.
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