La osteítis alveolar, comúnmente conocida como alveolitis dental o alveolo seco, es una complicación dolorosa que puede surgir tras la extracción de un diente. Se trata de una inflamación del alveolo dental, el hueco en el hueso donde se encontraba el diente extraído. A pesar de no ser grave, es crucial tratarla adecuadamente para evitar molestias prolongadas.

En este artículo, exploraremos en detalle la alveolitis dental, desde sus causas y síntomas hasta los diferentes tipos de tratamiento disponibles.
¿Qué es la Alveolitis Dental?
La alveolitis dental es una complicación postoperatoria que ocurre cuando el coágulo de sangre que se forma en el sitio de la extracción se pierde, no se forma adecuadamente o se descompone demasiado rápido. Cuando este coágulo no se forma del todo, o se se rompe o cae antes de que la herida haya cicatrizado, es cuando se puede producir la alveolitis, ya que los tejidos internos que soportaban el diente extraído quedan expuestos a bacterias orales y otros patógenos que pueden infectarlos. Como consecuencia de ello el hueso y los nervios quedan expuestos libremente a la acción de las bacterias, y la inflamación y el dolor hacen su aparición.
Esta afección es la complicación más común de las extracciones dentales, y aunque las causas exactas de la alveolitis dental aún se desconocen, existen factores de riesgo que pueden aumentar su probabilidad.
Clasificación de la Alveolitis
La alveolitis se puede clasificar en dos tipos principales:
- Alveolitis Seca: Se caracteriza por la ausencia de coágulos formados, de forma que la cavidad queda abierta y vacía. A veces la cavidad alveolar está hueca y seca, de ahí el nombre de alveolitis seca, con el hueso claramente visible.
- Alveolitis Húmeda: En este caso, la cavidad no está vacía sino que contiene algún tejido que la irrita o cuando el coágulo se forma, pero se desintegra o se rompe antes de tiempo, generando una infección.
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Causas y Factores de Riesgo
La alveolitis dental puede ser causada por varios factores, si bien no hay certeza al respecto de por qué puede suceder. A pesar de esto, se han identificado varios factores de riesgo asociados a esta complicación dental:
- Tabaquismo: Existe una fuerte correlación entre el tabaquismo y la alveolitis dental. También se ha señalado una relación dependiente de la dosis entre el tabaquismo y la aparición de la enfermedad. Fumar en los días siguientes a la extracción prácticamente duplica el riesgo de alveolitis, porque la succión y las toxinas del tabaco impiden la correcta coagulación y cicatrización.
- Higiene bucal insuficiente: Numerosos estudios apoyan esta hipótesis, basada en el hecho de que estos pacientes suelen tener infecciones bacterianas preexistentes, como pericoronitis o enfermedad periodontal avanzada.
- Edad del paciente: La literatura especializada afirma que cuanto mayor es el paciente, mayor es el riesgo de desarrollar alveolitis.
- Sexo y terapia hormonal: Estudios revelan que la incidencia de alveolitis es mayor en el sexo femenino que en el masculino. Curiosamente, las mujeres que toman píldoras anticonceptivas tienen ligeramente mayor incidencia de alveolitis. Se cree que los niveles de estrógeno pueden interferir en la coagulación normal.
- Zona operatoria: Existe una mayor incidencia de alveolitis en piezas dentarias mandibulares, 2,5 veces mayor que en las piezas maxilares.
- El tipo de cirugía: Existe una correlación positiva entre la cantidad de traumatismo durante la cirugía y la aparición de sintomatología dolorosa.
- Infecciones previas: Infecciones como la periodontitis y la pericoronaritis podrían predisponer al desarrollo de alveolitis.
Síntomas de la Alveolitis Dental
Los síntomas de la alveolitis pueden variar en intensidad y manifestarse de diferentes maneras. Los síntomas de la alveolitis dental incluyen dolor intenso y prolongado en el sitio de la extracción, así como una sensación de hueso expuesto. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor intenso: Un dolor agudo e intenso algunos días después de la extracción del diente, que puede extenderse a otras partes de la boca y el rostro. El dolor suele aumentar con la succión o la masticación y persiste durante varios días4.
- Alvéolo vacío: Si miras con cuidado (o el dentista al explorarte) se ve la cavidad sin coágulo, es decir, un agujero vacío donde se removió el diente, con el hueso expuesto o cubierto solo por una capa grisácea.
- Mal aliento y sabor: También se percibe mal olor bucal, fetidez a la exploración. Es frecuente percibir un sabor desagradable y olor fétido en la boca.
- Inflamación: En algunos casos el hueso alveolar expuesto se observa de color blanquecino y la mucosa perialveolar tumefacta. En alveolitis seca pura, la encía alrededor puede estar algo enrojecida o sensible. Si es alveolitis húmeda (infectada), suele haber encía muy inflamada, enrojecida y con supuración (pus).
- Posible fiebre o adenopatías: En algunos casos con infección, puede haber febrícula (décimas de fiebre) y ganglios inflamados en la mandíbula o cuello.
Si tras una extracción notas que el dolor se intensifica pasados 2-3 días en lugar de mejorar, sospecha alveolitis. También si el dolor no cede con analgésicos normales, o percibes mal olor/sabor persistente. La presencia de pus, inflamación importante, o fiebre son señales claras de que hay infección activa - en ese caso es urgente acudir al dentista.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza por las características clínicas y la sintomatología del paciente, la cual es altamente dolorosa y puede llegar a limitar las funciones en la cavidad bucal. El dentista hará una evaluación clínica para determinar si el paciente presenta alveolitis. Comenzará haciendo una inspección visual en el alveolo para determinar si hay ausencia total o parcial del coágulo. También buscará secreciones, restos de alimentos, si hay dolor, entre otros signos. En ocasiones es necesario realizar una serie de radiografías para determinar mejor el estado de las encías y los dientes, así como descartar otras afecciones bucodentales.
Tratamiento de la Alveolitis Dental
Dado que se desconocen los factores causales exactos de la enfermedad, actualmente no existe una terapia etiológica específica. No existen aún directrices para el tratamiento de la alveolitis. Algunos autores recomiendan desde el uso de medicamentos paliativos, como son los apósitos, y el uso de fármacos como los antibióticos, y en otros casos tratamientos más invasivos como el desbridamiento local.
El objetivo principal del tratamiento es aliviar el dolor y prevenir complicaciones. Las estrategias para reducir los síntomas de esta afección son diferentes y pueden implicar:
- Limpieza del alvéolo: Un dentista experimentado realizará una limpieza de la cavidad o un legrado. Se irriga y limpia cuidadosamente el hueco donde estaba el diente. Uso suero fisiológico estéril para eliminar residuos de comida o bacterias que se hayan acumulado en el interior. También removemos cualquier fragmento suelto de hueso o de coágulo disgregado que pueda haber.
- Apósitos Medicados: Tras la limpieza, aplicamos un medicamento tópico en los alveolos dentales afectados para aliviar el dolor y combatir la infección. Suelo colocar un apósito intraalveolar impregnado en medicamento. Los más usados liberan eugenol (derivado del clavo de olor) u otros anestésicos/antisépticos, que calman el dolor casi de inmediato y protegen el alveolo. Coloco esa gasa o esponjita medicada dentro del alveolo seco y la dejo en el sitio. El paciente suele notar alivio del dolor en cuestión de minutos una vez puesto el apósito.
- Analgésicos y Antiinflamatorios: Su prescripción es necesaria y apropiada, puesto que el principal objetivo de la terapia para la alveolitis es el manejo del dolor. Dependiendo del caso, receto analgésicos y/o antiinflamatorios para continuar tomando en casa (ibuprofeno, metamizol, etc., según cada paciente).
- Antibióticos: Si hay infección o alveolitis húmeda, añadiré un antibiótico por vía oral para controlar la infección (por ejemplo, amoxicilina o metronidazol, según el caso).
- Lavado con suero fisiológico: El lavado con suero fisiológico permite el saneamiento de los residuos alimenticios y de los cuerpos extraños.
Es crucial un seguimiento adecuado para asegurar que la alveolitis dental se resuelva completamente.
Remedios Caseros para Aliviar el Dolor
Además del tratamiento profesional, existen algunos remedios caseros que pueden ayudar a aliviar el dolor y promover la curación:
- Aceite de clavo (eugenol): Es un analgésico y antiséptico natural. Puedes empapar una bolita de algodón o gasa estéril con aceite de clavo (se compra en farmacias) y aplicarla suavemente sobre el alveolo durante 5-10 minutos, un par de veces al día. El eugenol ayuda a adormecer la zona y a combatir bacterias.
- Enjuagues de agua con sal: Los lavados bucales con agua tibia salada son simples y efectivos. Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y haz buches suaves, dejándolo remojar la zona de la extracción. La salmuera tiene efecto antiinflamatorio y desinfectante ligero. Hazlo 2-3 veces al día, especialmente después de comer, para mantener el alveolo limpio.
- Compresas de té negro: El té negro contiene taninos con propiedades analgésicas y coagulantes. Toma una bolsita de té húmeda y fría (después de mojarla en agua caliente, déjala enfriar) y colócala mordiendo suavemente sobre la zona afectada por unos minutos. Esto puede ayudar a disminuir el dolor y también a fomentar la formación de un coágulo.
Prevención de la Alveolitis Dental
Sí, puedes prevenir la alveolitis dental siguiendo algunas recomendaciones sencillas:
- Higiene Bucal Rigurosa: En los días previos a la cirugía, es de gran importancia mantener una correcta higiene bucal, mediante enjuagues con colutorios o geles de clorhexidina.
- Evitar Fumar: Si puedes trata de dejar de fumar antes de la extracción, ya que posteriormente se te aconsejará que no fumes durante algunos días.
- Seguir las Indicaciones del Dentista: Tras la exodoncia, tu dentista te habrá dado unas instrucciones precisas de cuidados (postoperatorio). Cúmplelas estrictamente: eso incluye mantener la gasa mordida el tiempo indicado, no enjuagar inmediatamente, tomar la medicación prescrita, etc.
- No enjuagues ni escupas durante las primeras 24 horas: En el día de la extracción, no enjuagues tu boca con ningún líquido (ni agua, ni enjuagues) y tampoco escupas saliva con fuerza. Si tienes exceso de saliva o sangre, déjala salir inclinando la cabeza o retírala suavemente con un pañuelo, sin hacer vacío en la boca. Enjuagarte demasiado pronto puede deshacer el coágulo inicial.
- Alimentos blandos: Inmediatamente después de una extracción dental, debes limitarte a consumir alimentos muy blandos, como yogur y puré de patatas. Al segundo día, a medida que la boca vaya recuperándose, podrás volver a consumir alimentos más sólidos.
- Evitar el uso de pajitas: La fuerza de succión al utilizar una pajita puede desalojar el coágulo y provocar una alveolitis seca.
Duración de la Alveolitis
No es posible determinar la duración de una alveolitis y la curación puede variar de una persona a otra. La duración de la alveolitis, una vez que se inicia el tratamiento, no suele exceder los diez días, aunque en algunas ocasiones puede extenderse hasta dos semanas. El proceso de sanación de la alveolitis seca dura entre 10 y 15 días dependiendo del tratamiento y de la capacidad de cicatrización de cada paciente. Así como de los cuidados que le ha proporcionado a su boca después de la extracción de la pieza dental.
¿Cuándo buscar atención médica?
Es importante mencionar que sentir dolor después de la extracción de un diente es normal. Pero si este persiste por varios días o aumenta su intensidad, debes llamar a tu dentista para que te haga una revisión y así determinar si presentas alveolitis.
Si observas inflamación en el área de la extracción, secreción de color blanco o amarillento que proviene del alveolo, mal olor proveniente de la zona del diente extraído, o fiebre; también son señales de que debes comunicarte con el dentista o cirujano dental.
Conocer las causas de la alveolitis seca te ayudará a prevenirla en caso de que deban extraerte alguna pieza dental. Siempre debes buscar los mejores especialistas para cuidar la salud de tu boca.