Muchas personas tienen miedo a los dentistas. Esto es un problema, ya que este miedo (la mayoría de las veces irracional) a la consulta de odontología hace que pospongamos las citas más de lo necesario, que nos saltemos revisiones y que solo acudamos a solicitar la ayuda de un profesional cuando tenemos un problema grave.

La importancia de la salud bucodental
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud bucodental es “la ausencia de dolor bucal o facial, de infecciones o llagas bucales, de enfermedades de las encías, caries, pérdida de dientes y otras patologías o trastornos que limiten la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, y que repercutan en el bienestar psicosocial”.
Para mantener una salud bucodental óptima es necesario llevar una correcta higiene bucal y cepillarse los dientes dos veces al día como mínimo durante dos minutos. Lo ideal sería lavarse los dientes después de cada comida y complementar este paso con un colutorio o enjuague bucal e incluso con hilo dental, a fin de retirar todos los restos de alimentos o sarro.
Debes elegir una pasta de dientes y un colutorio adaptados a tus necesidades bucales (blanqueamiento, dientes sensibles, caries…) y utilizar una técnica de cepillado que te permita llegar a todos los rincones de tu dentadura. Además, es importante llevar una dieta saludable, evitando el azúcar, el tabaco y el alcohol. Hay que complementar esta dieta rica en frutas y verduras con una correcta hidratación. Finalmente, es esencial acudir a tu clínica dental con frecuencia.
Preparándonos para la visita al dentista
Las visitas al dentista pueden ser molestas: a nadie le gusta estar media hora con la boca abierta y con otra persona mirando o trabajando en ella. La verdad es que no suelen ser dolorosas, mucho menos en la actualidad con todos los medios de los que disponemos para ser tratados y para hacer de la visita algo no placentero pero sí indoloro.
Lo primero de lo que nos tenemos que convencer es que el dentista no es un ser malvado cuyo trabajo consiste en hacernos sufrir. Como cualquier otro sanitario, es un profesional de la salud y su cometido es ayudarnos a sentirnos mejor.
Aquí te ofrecemos algunos consejos para que tu visita sea lo más llevadera posible:
1. Elige el momento adecuado
Programa tu cita en un momento del día en el que te sientas más relajado y tranquilo. Evita agendarla durante períodos de estrés o prisa.
2. Infórmate y relájate
Por eso es importante conocer en qué consiste el procedimiento al que nos vamos a someter: saber cómo y por qué se realiza una endodoncia nos hará estar más tranquilos a la hora de entrar en consulta. Esta información se la puedes pedir previamente a tu dentista, que te informará de cómo se llevará a cabo el proceso.
Una de las cosas más útiles que podemos hacer para perder el miedo al dentista, sobre todo si no le conocemos, es acudir a ver cómo trabaja. Ver cómo se comporta con otros pacientes, cómo se dirige a ellos y cómo realiza su trabajo nos ayudará a ganar confianza en nuestro médico.
Llegar nervioso a la consulta del dentista, sobre todo cuando vamos a exponernos a una intervención delicada como una extracción o una endodoncia, a veces es inevitable. Puedes, además, utilizar algunos métodos de relajación para controlar la ansiedad que nos puede provocar esta situación.
Antes de tu cita en el dentista, es clave que te prepares para reducir la ansiedad y sentirte mucho más tranquilo durante el procedimiento. Una de las formas más efectivas de lograrlo es emplear técnicas de relajación. Respiración profunda: una técnica simple, pero poderosa que puedes practicar en cualquier momento y lugar. Meditación: Dedica unos minutos cada día a sentarte en un lugar tranquilo, cerrar los ojos y concentrarte en tu respiración o en un mantra específico. Deja que los pensamientos pasen sin juzgarlos y enfócate en el momento presente.
Una de las recomendaciones que suelen hacer los dentistas a los pacientes que ven muy nerviosos es que se lleven unos cascos para escuchar música durante la intervención. Algunos de los instrumentos utilizados por los dentistas, como la turbina, hacen un ruido que puede resultar preocupante y molesto, a pesar de que sea perfectamente seguro: la música evitará que oigamos esos ruidos desagradables y al mismo tiempo puede ayudar a mantenernos relajados y a tener la sensación de que el tiempo pasa más rápido. Pregunta sin temor a tu dentista si le importa que utilices los cascos: es un recurso muy útil y que da muy buenos resultados.

Si te ves en la necesidad de tomar relajantes consulta siempre primero a tu dentista (para saber que no interferirá en el proceso) y a tu médico (para estar seguro de que puedes tomarlos sin peligro).
Si experimentas unos niveles de ansiedad o nervios muy elevados, pregunta sobre las opciones de sedación consciente disponibles.
¿Le tienes miedo al Odontólogo?😓😱 ¿Odontofobia? | Tips para Superar el miedo al dentista 😉
3. Acompañamiento y comunicación
Si es necesario ve acompañado a la consulta: ir con tu pareja, con un amigo o con tus padres te distraerá y hará que te sientas más seguro.
Antes de “enfrentarte” a tu cita dental, es importante que te sientas cómodo y seguro con el equipo dental que te atenderá. Una forma de hacerlo es hablar sinceramente sobre tus preocupaciones y miedos antes de la cita. Explica cómo te sientes y qué aspectos específicos te generan ansiedad. Cuando compartes tus temores con el equipo dental, estableces una comunicación abierta y honesta que es fundamental para construir una relación de confianza mutua. Esta comunicación no solo beneficia tu experiencia en el dentista, sino también mejora la calidad de la atención que recibes.
No dudes en pedir al equipo dental que te explique cada paso del procedimiento. Pregunta sobre el equipo que se usará, los procedimientos específicos que se llevarán a cabo y cualquier otro detalle que te preocupe.
Es recomendable que acudas acompañado por un familiar o amigo de confianza, especialmente cuando tu visita al dentista implique anestesia o sedación. Tras una intervención es posible que te notes débil o que la sedación persista ligeramente, por lo que no deberás conducir.
4. Higiene y puntualidad
Antes de tu cita con el dentista debes lavarte los dientes en profundidad y evitar ingerir alimentos o fumar tabaco.
Acudir con tiempo a la cita es imprescindible, ya no solo en tus visitas al dentista, si no también a cualquier otra especialidad médica. Esto evitará que la agenda se trastoque y se vayan retrasando una a una todas las citas previstas. Además, no olvides llegar con al menos diez minutos de antelación.
Dientes limpios. Puede parecer una recomendación demasiado obvia, pero muchas personas siguen acudiendo a sus citas sin haberse lavado previamente los dientes. Es fundamental para facilitar una correcta exploración.
Si somos fumadores, es preferible evitar fumar las horas previas a nuestra visita al dentista. El tabaco es una sustancia dañina que puede provocar halitosis, enfermedades periodontales y otros daños en la boca.
Puede parecer una obviedad, pero muchas veces, con las prisas o porque el dentista cerca de nosotros se encuentra a la salida del trabajo, se nos olvida lo más importante: lavarse los dientes. Por ello os recomendamos que llevéis un cepillo de dientes y un tubo pequeño de pasta dental.
5. Conoce a tu dentista
Un dentista te preguntará sobre tu historial médico, esto es, un resumen sobre tu salud dental. Esto incluirá tus anteriores visitas al dentista, diagnósticos y tratamientos previos, alergias a medicamentos, antecedentes de familiares… Todos estos datos servirán para completar tu historial clínico, a fin de que tu dentista haga un diagnóstico más preciso. Asimismo, según el tipo de visita, tu dentista te preguntará para qué has ido a verle. Además de preguntas, un dentista te hará un examen bucal a fin de verificar por sí mismo el estado de tus dientes y encías.

En primer lugar, es importante visitar el lugar para conocer a los doctores, al recepcionista y poder ver el ambiente de trabajo. Explícale al dentista tu situación. En caso de que tus nervios aumenten, una buena idea es pedirle un momento para descansar. Asistir con alguien hará que la situación sea más fácil. La primera consulta consiste en una revisión. El profesional diagnosticará si existe algún problema y te informará al detalle sobre el tratamiento más aconsejable. Si no te ha quedado claro alguna cuestión, es el momento de preguntar.
6. Recompénsate
Date una recompensa: desde tu comida favorita hasta una sesión de spa o dando un paseo por el parque.
Frecuencia de las visitas al dentista
La recomendación estándar es visitar al dentista una vez al año para una revisión. Los niños, por ejemplo, deberían acudir al dentista cada pocos meses, ya que los cambios en su dentadura se producen con rapidez y son difíciles de anticipar. De hecho, no deberían pasar más de seis meses entre una revisión y la siguiente.
Asimismo, aquellas personas con antecedentes familiares que pudieran poner en riesgo su salud bucodental deberían acudir al menos cada seis meses al dentista.
Los niños deben acudir al dentista una vez cumplido su primer año, a fin de detectar con prontitud cualquier patología bucodental que más tarde no se hubiera podido resolver de forma tan sencilla. En su defecto, deberían ir al dentista cuando les salgan las primeras piezas dentales y, nuevamente, cuando su primera dentadura esté ya completa. A partir de ese momento, si el niño presenta una correcta higiene bucal, se recomienda que acuda al dentista cada seis meses, a fin de realizar revisiones periódicas con las que detectar a tiempo posibles problemas que serían graves en el futuro.
Como mínimo una vez al año. Ésta tendría que ser la frecuencia con la que debería acudir al dentista la población general, tenga o no tenga patologías bucodentales. La salud bucal es muy importante, pero lo es más la prevención de dolencias que pueden detectarse en visitas anuales rutinarias. Unas citas en las que el odontólogo comprueba el estado de las piezas dentales, encías y mucosas de la boca.
Consideraciones adicionales
Al igual que es malo lavarse los dientes con poca frecuencia, tampoco es bueno cepillarlos en exceso. Si te lavas mucho los dientes puedes desgastar tanto las encías como el esmalte de tus dientes, fomentando el sangrado de encías y haciendo que la dentadura pierda su brillo natural. Para no dejar los dientes y las encías expuestos a posibles infecciones bucales, no deberías cepillarte los dientes más de tres veces al día.
Tabla resumen de consejos
| Consejo | Descripción |
|---|---|
| Programar la cita | Elige un momento del día en el que te sientas más relajado. |
| Informarse | Conoce el procedimiento al que te someterás. |
| Relajación | Utiliza técnicas de respiración profunda o meditación. |
| Música | Lleva audífonos para escuchar música durante la intervención. |
| Acompañamiento | Asiste con un familiar o amigo para sentirte más seguro. |
| Higiene | Lava tus dientes antes de la cita. |
| Puntualidad | Llega con tiempo suficiente para evitar el estrés. |
| Comunicación | Habla con tu dentista sobre tus miedos y preocupaciones. |