¿Qué Puede Revelar tu Boca? Lo Que los Dentistas Saben Sobre tu Salud Dental

Los dentistas no solo se encargan de mantener nuestra sonrisa brillante, sino que también pueden detectar una variedad de problemas de salud general a través de la salud bucal. A través de una simple exploración, los odontólogos pueden detectar patologías que afectan a la boca y otros problemas de salud como estrés, onicofagia (el hábito de morderse las uñas) o trastornos de la conducta alimentaria. La insistencia de todos los dentistas y especialistas médicos en la importancia de la revisión bucodental anual no es un capricho. Es la mejor manera de prevenir enfermedades bucales y dentales, pero también una forma de detectar precozmente otra serie de enfermedades.

Para profundizar en este tema, la odontóloga Núria Obradors, directora médica de las Clínicas Abaden, nos desvela cuáles son las ocho cosas que un dentista puede saber de un paciente a través de sus dientes.

1. Estrés

El estrés es considerado por muchos como la gran epidemia del siglo XXI. Según los últimos estudios, dos de cada diez españoles afirma haber sentido estrés la mitad de los días o casi todos los días del año.

El estrés es uno de los trastornos por excelencia del siglo XXI. Además, cuenta con el dudoso honor de causar daños irreversibles en el esmalte de los dientes. “Las personas con unos altos niveles de estrés son muy propensas a padecer bruxismo”, explica la odontóloga Núria Obradors. Hablamos de un hábito involuntario que se presenta sobre todo durante las horas de sueño y que consiste en apretar y/o rechinar los dientes.

“Las personas bruxistas tienden a presentar unos dientes demasiado cortos o con bordes muy regulares. Esto se debe a la acción de ‘limado’ que causa apretar o rechinar los dientes de forma constante y cada noche”, resalta la especialista.

2. Trastornos Alimenticios

La pandemia del coronavirus ha disparado los casos de trastorno alimentario. El uso de pantallas y redes sociales, así como el cambio en los hábitos alimentarios y la práctica deportiva, explican el alarmante aumento de TCA durante la infancia y adolescencia. No obstante, como resalta la doctora Obradors, “también pueden sospecharse tras una exploración bucodental rutinaria”.

Los trastornos alimenticios, especialmente la bulimia, también pueden sospecharse tras una exploración bucodental rutinaria. “Esto se debe a que los ácidos que se expulsan al vomitar son muy corrosivos y erosionan el esmalte. Y, ¿cuál es la consecuencia en los dientes? Se empequeñecen y se deja al descubierto la dentina, que es la capa intermedia del diente y está protegida por el esmalte. Contiene los túbulos dentinarios, que son unos pequeños canales sensibles a los cambios térmicos, ya sea frío o calor, y que pueden derivar en una mayor sensibilidad dental.

3. Hábito de Morderse las Uñas, Comer Pipas o Mordisquear Bolígrafos

Morderse las uñas es un hábito muy extendido entre la población y que tiene consecuencias directas sobre la salud bucodental. Las personas que se muerden las uñas, de manera compulsiva y prolongada, sufren daños en las piezas dentales. En concreto, desgaste en los dientes centrales (incisivos), ya que son los que se utilizan para morderse las uñas.

Las personas que se muerden las uñas de manera compulsiva y prolongada también sufren daños en sus piezas dentales. Este hábito -conocido como onicofagia- desgasta principalmente los dientes centrales (incisivos), que son los más utilizados para morderse las uñas.

También ocurre lo mismo en los pacientes que comen pipas de forma habitual o mordisquean bolígrafos. Resulta “frecuente que los incisivos de las personas que tienen estas costumbres presenten pequeñas astilladuras y grietas”.

4. Abuso del Chupete en la Infancia

Lo más sorprendente es que los odontólogos también pueden identificar hábitos durante la infancia. Por ejemplo, del abuso del chupete durante los primeros años de vida.

A través de la boca, los dentistas no solamente pueden advertir hábitos presentes, sino también situaciones que ocurrieron hace varias décadas. Este es el caso de los niños que se chupaban el dedo pulgar o usaban el chupete de manera prolongada durante la infancia.

Si se prolonga más allá de los tres años de edad, puede derivar en mordida abierta, que es una maloclusión en la que los dientes superiores e inferiores no contactan al cerrar la boca.

Estos hábitos, realizados más allá de los tres años, son la principal causa de la mordida abierta. La mordida abierta es una maloclusión en la que los dientes superiores e inferiores anteriores (delanteros) no contactan. Es decir, existe un espacio entre ellos que se originó por la interposición prolongada del chupete o del dedo pulgar.

5. Tabaquismo

Es otro de los hábitos tóxicos que los profesionales detectan en pocos segundos. La explicación es muy sencilla. Las personas que fuman con regularidad presentan unas características manchas marrones y amarillas en los dientes. Además, tienen un aliento identificable, y esto se debe a que el tabaco disminuye el flujo de saliva, por lo que se debe tener una excelente higiene oral.

Los dentistas detectan a un paciente fumador en cuestión de segundos, tan solo mirando su boca. El tabaquismo es una de las cosas que los dentistas pueden adivinar con mayor facilidad. A nivel visual, los componentes del tabaco dejan unas características manchas marrones o amarillas en los dientes.

Esto provoca que se acumulen bacterias y que, cuando entren en contacto con los restos de comida, generen un compuesto derivado del azufre que tiene un aroma desagradable.

Igualmente identificable resulta el aliento de un fumador, especialmente si no tiene una excelente higiene oral. Esto se debe, sobre todo, a que el tabaco disminuye el flujo de saliva. La saliva “barre” de manera natural las bacterias de la boca y ayuda a que no proliferen en exceso. Sin embargo, la reducción de saliva hace que se acumulen las bacterias y que, cuando entren en contacto con los restos de comida, generen un compuesto derivado del azufre que tiene un aroma desagradable.

Además de lo anterior, hay que tener en cuenta que el tabaco es una de las principales causas de la temida periodontitis. La periodontitis -también llamada piorrea- es una enfermedad de las encías que, aparte de provocar halitosis, puede causar la caída de los dientes.

6. Consumo de Medicamentos

El caso más evidente es el de las tetraciclinas. Las tetraciclinas son unos antibióticos prohibidos en la actualidad, pero que se utilizaron ampliamente en la década de los setenta.

La doctora Núria Obradors señala: “El tiempo demostró que el uso de tetraciclinas en mujeres embarazadas y niños menores de 8 años causaba tinciones severas y de por vida en los dientes. Estas tinciones se manifiestan mediante unas líneas oscuras (grises o marrones) que son fácilmente identificables para los odontólogos”.

El principal problema de las decoloraciones por tetraciclinas es que no se pueden eliminar ni con limpiezas bucodentales ni con blanqueamientos. La única forma de enmascararlas es mediante carillas dentales”.

7. Falta de Cepillado Dental

Una higiene bucodental deficiente también se puede “adivinar” en un solo vistazo. Además del cepillado tras cada comida, el uso del colutorio y las visitas regulares a los odontólogos, hay que mantener una dieta que ayude a que los dientes no se deterioren más de la cuenta.

La falta de higiene bucodental es otra de esas cosas realmente fáciles de adivinar para los dentistas. Y es que, un cepillado insuficiente causa una gran variedad de síntomas tanto a corto como a largo plazo: acumulación de sarro, sangrado de encías, formación de troneras (pequeños espacios triangulares entre los dientes), caries, caída de piezas dentales, etc. Por eso, si un dentista nos dice que debemos cepillarnos más los dientes o usar hilo dental, no merece la pena mentir y decir que ya lo hacemos. Con echar un vistazo rápido a la boca sabe cuáles son nuestros hábitos de higiene.

8. Edad

La edad también se ve en los dientes. La especialista señala que “con una radiografía panorámica también podemos observar el grado de maduración de la corona y la raíz dental, lo que también ofrece información a la hora de calcular la edad de un niño”. Los dientes de leche comienzan a caerse, de forma general, a los 6 años de edad.

Por último, los dentistas también tienen la capacidad de “adivinar” la edad de los niños con una exactitud sorprendente. Esto se debe a que tienen perfectamente identificado a qué edades se produce el recambio dentario.

En resumen, los odontólogos pueden detectar estrés, trastornos alimenticios o el hábito de morderse las uñas con una simple exploración rutinaria.

La insistencia de todos los dentistas y especialistas médicos en la importancia de la revisión bucodental anual no es un capricho. Nada más lejos de la realidad. Es la mejor manera de prevenir enfermedades bucales y dentales, pero también una forma de detectar precozmente otra serie de enfermedades.

Además de revisarnos la boca, los odontólogos son capaces de detectar de un simple vistazo más datos sobre nuestra salud. Nuestra manera de respirar, si usamos o no hilo dental o si se está embarazada, son algunas de las cosas que el estudiante asegura que los profesionales pueden conocer.

Es importante recordar que, además del cepillado tras cada comida y el uso del colutorio, hay que mantener una dieta que ayude a que los dientes no se deterioren más de la cuenta.

A continuación te explicamos que conexión existe entre la salud bucal y la salud general.

  • La sangre en tu cepillo de dientes o en el lavabo no es normal. Podría significar que estás desarrollando una enfermedad de las encías, también llamada enfermedad periodontal, una infección de los tejidos que mantienen los dientes en su lugar. Si no se trata, la enfermedad de las encías puede provocar la pérdida de hueso alrededor de los dientes y, finalmente, la pérdida de dientes.
  • Un poco de recesión de las encías puede ser una parte normal del proceso de envejecimiento: el 88% de las personas mayores de 65 años experimentan una recesión alrededor de al menos un diente. Pero la recesión también puede ser un signo de enfermedad de las encías. Independientemente de la causa, la retracción de las encías puede exponer las delicadas raíces de los dientes, lo que aumenta el riesgo de caries, infecciones, dolor y pérdida de dientes.
  • Una boca sana está bien lubricada por la saliva, que elimina las partículas de comida y neutraliza los ácidos producidos por la placa. Si siente la boca inusualmente seca, podría ser un signo de enfermedad. Recuerda que debes utilizar un cepillo de dientes de celdas suaves.
  • Los dientes adultos deben durar toda la vida. Si nota un movimiento leve o espacios que se ensanchan, tómelo en serio. Podría ser un signo de infección o pérdida de masa ósea.
  • Las aftas comunes desaparecen por sí solas en una o dos semanas. Pero es necesario tratar otras lesiones orales. Una infección por hongos llamada candidiasis o candidiasis puede aparecer como llagas blancas en la lengua, el interior de la mejilla, las amígdalas o el paladar. Las personas con diabetes son más propensas a la candidiasis, que se desarrolla con altos niveles de azúcar en la saliva.
  • Aunque parezca obvio, vale la pena repetir que los dolores de muelas no deben ignorarse. El dolor y la sensibilidad pueden tener muchas causas: caries, absceso, diente roto, empaste dañado o rechinar los dientes.

A menudo, no hay signos de advertencia de enfermedad de las encías temprana. Por lo tanto, debes hacerte revisiones regulares, incluso cuando no experimentes síntomas, y cuidar bien tus dientes en casa:

  • Cepilla al menos dos veces al día durante unos dos minutos cada vez.
  • Usa un cepillo de dientes con cerdas suaves; las cerdas firmes pueden dañar las encías.
  • Usa hilo dental una vez al día para limpiar las partículas entre los dientes y debajo de la línea de las encías.
  • Pregunta a tu dentista si debe usar un enjuague con flúor para ayudar a prevenir las caries.
  • Si usas dentadura postiza, límpiala todos los días. Elimina las manchas y la acumulación de placa que pueden irritar tus encías.

Las aftas bucales, también conocidas como úlceras bucales, así como las lesiones bucales, pueden ser irritantes y dolorosas, e interferir con tu capacidad para masticar, comer, hablar y beber. En algunos casos, incluso pueden llegar a ser vergonzosas, ya que pueden ser bastante notorias.

Si te preocupan los dientes torcidos o desalineados, tienes más opciones que nunca.

Tus dientes no solo sirven para sonreír o masticar: también pueden contar una historia sobre ti. Cada sonrisa es un reflejo del cuerpo y, en muchos casos, el primer lugar donde se manifiestan signos de enfermedad.

El cuerpo humano está interconectado, y la boca es una ventana privilegiada para observar su equilibrio. Tus dientes y encías pueden ser los primeros en avisarte de que algo no va bien en tu organismo. Un esmalte fino o quebradizo puede indicar falta de minerales esenciales, como calcio, fósforo o vitamina D. El bruxismo -apretar o rechinar los dientes durante el sueño o el día- suele tener relación directa con el estrés, la ansiedad o incluso alteraciones del sueño. La xerostomía (sequedad bucal) no solo genera incomodidad, sino que también aumenta el riesgo de caries, infecciones y halitosis.

Tu boca habla constantemente, aunque a veces no sepamos interpretarla. Aunque el paso de los años se nota en la piel o el cabello, los dientes también revelan información sobre la edad de una persona. A medida que envejecemos, el esmalte dental se va desgastando por la masticación, los ácidos y los hábitos alimentarios. Con el tiempo, los pigmentos de los alimentos, el tabaco o el café se van acumulando sobre el esmalte.

Cada vez más estudios confirman que la boca es una ventana a la salud del resto del cuerpo. Muchas enfermedades sistémicas -es decir, que afectan a todo el organismo- pueden manifestarse inicialmente en los tejidos bucales. La diabetes es una de las enfermedades con mayor impacto en la boca.

La investigación médica ha demostrado una relación directa entre la inflamación gingival crónica y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

No siempre prestamos atención a los pequeños cambios que se producen en nuestra boca. Sin embargo, muchos de ellos pueden ser señales tempranas de problemas dentales o incluso de alteraciones sistémicas. Acudir al dentista al menos una o dos veces al año permite detectar cualquier alteración de forma precoz.

Cada sonrisa cuenta una historia. Tus dientes no solo reflejan tu edad o tu estilo de vida, sino también el estado de tu salud general.

¿Quieres saber en qué estado se encuentras tus dientes y encías?

Este test puede servirte de guía orientativa para saber si estás cuidando tu salud oral como deberías:

Pregunta Resultado
¿Con qué frecuencia tomas dulces? Es muy probable que tengas algún problema, como caries o enfermedades periodontales (gingivitis o incluso periodontitis).
¿Te cepillas los dientes lo suficiente? No te cepillas lo suficiente ni pones especial atención en tu rutina de higiene dental. Tener una higiene dental deficiente puede provocar mal aliento, retracción de encías, la pérdida de soporte óseo y, eventualmente, la caída de dientes.
¿Cuidas tu salud oral? Tienes la teoría, pero necesitas mimar un poco más tu salud oral. Todavía no empleas todas las armas para mantener tu sonrisa en buen estado.
¿Sigues las instrucciones de tu odontólogo? Todo indica que tu salud oral se encuentra en muy buenas condiciones. Al menos, parece que tienes una rutina de higiene bucodental correcta y que sigues las instrucciones de tu odontólogo.

"La importancia de la salud bucal en su relación con enfermedades sistémicas" Ponencia de Gema Maeso

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