La xerostomía es la sensación subjetiva de sequedad bucal debida a una reducción o ausencia significativa del flujo salival. En otras palabras, el paciente percibe que no tiene suficiente saliva en la boca (comúnmente llamada “boca seca”). No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un síntoma o condición secundaria resultante del mal funcionamiento de las glándulas salivales encargadas de producir la saliva.
La xerostomía reviste gran importancia en odontología moderna por su alta frecuencia y por las complicaciones que conlleva: puede causar desde incomodidad leve hasta enfermedad oral severa, comprometiendo la salud general del paciente, su nutrición y su calidad de vida.

Ubicación de las glándulas salivales mayores.
Una sequedad bucal persistente interfiere con funciones básicas como el habla, la masticación y la deglución, dificulta el uso de prótesis dentales y favorece la aparición de halitosis (mal aliento). La xerostomía es un motivo de consulta muy común, especialmente en población adulta mayor. Estudios epidemiológicos indican que afecta aproximadamente al 20% de las personas mayores de 60 años que viven de forma independiente, y su prevalencia puede llegar hasta el 50% en este grupo etario según otros reportes. En pacientes ancianos hospitalizados o polimedicados, la incidencia comunicada supera incluso el 60-90%. Este fenómeno se relaciona sobre todo con la mayor carga de enfermedades crónicas y consumo de fármacos en la tercera edad, más que con la edad por sí misma.
A pesar de su frecuencia e impacto, la xerostomía suele infravalorarse; muchos pacientes la consideran un efecto secundario menor y no lo comunican hasta que las complicaciones (caries rampante, infecciones, dificultad para alimentarse) afectan gravemente su calidad de vida.
Xerostomía vs. Hiposalivación
Por definición, la xerostomía es un síntoma subjetivo: es la sensación de boca seca. Suele estar asociada a hiposalivación, término que designa la disminución objetiva de la producción de saliva por debajo de los valores normales. Sin embargo, no todos los casos de hiposalivación conllevan xerostomía, ni viceversa, ya que el umbral de percepción de sequedad varía entre individuos.
En condiciones normales, el flujo salival basal (en reposo) ronda los 0,3-0,4 mL/min y bajo estimulación (por ejemplo al masticar) se eleva a 1-2 mL/min. Se considera que existe hipofunción salival cuando el flujo no estimulado cae por debajo de ~0,1 mL/min (aproximadamente la mitad del valor normal). La asialia o asialorrea, por su parte, refiere a la ausencia prácticamente completa de saliva.
Manifestaciones Clínicas de la Xerostomía
Clínicamente, la xerostomía se manifiesta con signos y síntomas característicos. Los pacientes a menudo refieren una sensación pegajosa y reseca en la boca, acompañada de sed persistente o necesidad de beber agua con frecuencia. Pueden presentar dificultad para masticar, tragar e incluso hablar debido a la falta de lubricación oral. El sentido del gusto suele alterarse (disgeusia) y aparece sensación de ardor o quemazón en la lengua y mucosas bucales.
Objetivamente, al examen se observa una mucosa oral pálida o eritematosa y seca, a veces con zonas brillantes o pegajosas; la lengua frecuentemente luce seca, con papilas atróficas y fisuras prominentes en su dorso (glositis). La lengua seca, con mucosa agrietada y sin brillo, es un hallazgo típico en casos crónicos de xerostomía. La saliva, si está presente, puede ser espesa o filamentosa. Los labios tienden a agrietarse y aparecen comisuras orales resecas (queilitis).
La falta de saliva conlleva pérdida de sus efectos protectores, por lo que es común detectar múltiples caries rampantes, en especial caries de raíz y lesiones cervicales de avance rápido. También son frecuentes la gingivitis inflamatoria y las infecciones oportunistas: destacan la candidiasis seudomembranosa (placas blancas en mucosa) y la angular (boqueras), favorecidas por el ambiente seco y alto contenido de azúcar de la saliva remanente. La mucosa oral puede presentar úlceras traumáticas por falta de lubricación y menor cicatrización. Otro efecto habitual es el mal aliento crónico (halitosis), consecuencia del menor lavado salival de restos alimenticios y bacterias.

Manifestaciones clínicas de la xerostomía.
Severidad y Clasificación de la Xerostomía
La severidad de la xerostomía varía ampliamente. En casos leves, el paciente solo nota boca seca al estar nervioso, al hablar mucho tiempo o durante la noche, mientras que en casos graves la sequedad es constante y ocasiona las complicaciones mencionadas. Existen escalas clínicas para graduar la sequedad bucal; por ejemplo, el Índice de Challacombe asigna puntajes de 1 a 10 según signos clínicos (como presencia de saliva en el piso de boca, aspecto de la lengua, brillo mucoso, etc.), siendo 1-3 leve, 4-6 moderado y ≥7 severo. También los protocolos oncológicos utilizan clasificaciones (p.ej. criterios RTOG/EORTC) para xerostomía inducida por radioterapia, desde grado 1 (leve) hasta 4 (incapacitante).
En cualquier grado, es fundamental reconocer la xerostomía por sus implicaciones: compromete la integridad de dientes y tejidos blandos, y suele indicar un desbalance subyacente que requiere atención (ya sea medicamentoso, autoinmune, etc.). Cabe destacar que, fisiológicamente, cierta sequedad transitoria es normal (por ejemplo, durante el sueño la producción de saliva cae dramáticamente).
Desde el punto de vista de sus componentes etiológicos, la xerostomía puede clasificarse según su causa subyacente o contexto clínico. Por ejemplo: xerostomía farmacológica (inducida por medicamentos), xerostomía en síndrome de Sjögren (asociada a enfermedad autoinmune sistémica), xerostomía radiógena (por radioterapia en cabeza y cuello), xerostomía metabólica (p.ej. en diabetes descompensada o deshidratación), xerostomía psicógena (relacionada con ansiedad o depresión crónica), etc. Muchas veces concurren múltiples factores.
La presentación clínica en esencia es similar, aunque ciertos datos pueden orientar a la causa: por ejemplo, la xerostomía por medicamentos anticolinérgicos suele ser dosis-dependiente y reversible al suspender el fármaco; la xerostomía del síndrome de Sjögren suele acompañarse de sequedad ocular (xeroftalmía) y otras manifestaciones autoinmunes; la xerostomía post-radioterapia se instala gradualmente tras el tratamiento oncológico y a menudo es permanente, etc. En todos los casos, las características clínicas mencionadas (sequedad, caries, infección, etc.) están presentes en mayor o menor grado.
El Rol Vital de la Saliva
La saliva es un fluido biológico complejo, esencial para la homeostasis de la cavidad oral. Es producida por las glándulas salivales exocrinas: tres pares de glándulas mayores (parótidas, submandibulares y sublinguales) y centenares de glándulas salivales menores distribuidas por la mucosa oral (labios, paladar, carrillos, lengua). En condiciones normales, un adulto sano produce entre 500 y 1500 mL de saliva al día, volumen que mantiene la boca húmeda y cumple numerosas funciones protectoras.
La saliva está compuesta en un 99% por agua, pero el 1% restante contiene electrolitos (sodio, potasio, cloruros, bicarbonato, calcio, fosfato), enzimas digestivas (como amilasa y lipasa lingual), glucoproteínas mucinas que le confieren viscosidad, inmunoglobulinas (especialmente IgA secretora), lactoferrina, lisozima, factores de crecimiento y otras moléculas bioactivas. Gracias a esta compleja composición, la saliva lubrica y humedece los tejidos orales facilitando el habla y la deglución, inicia la digestión de almidones (por acción de la amilasa), neutraliza ácidos (bicarbonato) protegiendo el esmalte dental, remineraliza lesiones incipientes de los dientes (por su contenido de calcio y fosfato), limpia mecánicamente restos de comida y regula la microbiota oral mediante acciones antimicrobianas.
La producción de saliva está regulada principalmente por mecanismos neurovegetativos (autónomos), con modulación neuroendocrina. En el bulbo raquídeo se localizan los núcleos salivales (superior e inferior), que integran reflejos salivatorios. Diversos estímulos desencadenan la salivación: la estimulación química o mecánica de la mucosa bucal (por alimentos, sabores, masticación) envía señales aferentes a dichos núcleos, los cuales activan eferencias parasimpáticas a las glándulas salivales. Los nervios parasimpáticos liberan acetilcolina sobre receptores muscarínicos (especialmente subtipo M₃) en las células acinares de las glándulas, provocando un aumento intenso de la secreción de saliva acuosa.
La activación simpática, por otro lado, libera noradrenalina sobre receptores adrenérgicos de las glándulas; esto modula la composición salival (secreción de proteínas y mucina) y puede disminuir transitoriamente el flujo, sobre todo en situaciones de estrés o ansiedad, explicando por qué la boca se seca al estar nervioso. Además de los reflejos locales, existen influencias corticales: la vista, el olfato o el pensamiento de alimentos apetitosos pueden disparar salivación (reflejo condicionado), mientras que factores emocionales (ansiedad, miedo) pueden inhibirla.
A nivel de la glándula, la unidad funcional es el acinus salival. Las células acinares secretan activamente iones (Na⁺, Cl⁻, etc.) hacia la luz glandular, generando un gradiente osmótico que arrastra agua desde los capilares sanguíneos circundantes a través de canales de agua (acuaporinas) presentes en las membranas celulares. De este modo se forma la saliva primaria, que luego es modificada al pasar por los conductos: las células ductales reabsorben Na⁺/Cl⁻ y secretan K⁺/HCO₃⁻, ajustando la composición final. La secreción salival, por tanto, depende críticamente de la integridad de las células acinares y de su inervación colinérgica.
Causas Comunes de Xerostomía
Como vemos, los mecanismos fisiopatológicos de la xerostomía son variados. Pueden actuar a distintos niveles: (1) Central, alterando los centros salivatorios (ej. depresión, ansiedad, algunas enfermedades neurológicas degenerativas); (2) Neural periférico, afectando los nervios que inervan las glándulas salivales; (3) Glandular, dañando directamente el tejido glandular (ej. radiación, autoinmunidad); (4) Sistémico, alterando el balance hídrico o electrolítico del organismo.
Aquí algunas de las causas más comunes de la xerostomía:
- Fármacos: Son la causa más común de xerostomía en la población general. Más de 500 medicamentos pueden reducir el flujo salival, especialmente aquellos con efectos anticolinérgicos o simpaticomiméticos. Ejemplos clásicos son los psicotrópicos (antidepresivos tricíclicos, algunos ISRS, ansiolíticos), antipsicóticos, antihistamínicos, fármacos antiparkinsonianos, antihipertensivos (diuréticos, beta-bloqueadores), broncodilatadores anticolinérgicos (ipratropio), relajantes musculares, analgésicos opioides y medicamentos para incontinencia urinaria. Muchos quimioterápicos oncológicos también causan xerostomía; en particular, ciertos citotóxicos inducen disfunción transitoria de las glándulas o espesamiento de la saliva. El efecto medicamentoso puede deberse a bloqueo de receptores muscarínicos en las glándulas, a acción sedante central (que disminuye los impulsos salivatorios) o a deshidratación sistémica (por ejemplo, diuréticos).
- Enfermedades sistémicas y autoinmunes: Diversos trastornos afectan las glándulas salivales y provocan hipofunción. El síndrome de Sjögren es el paradigma: una enfermedad autoinmune crónica en la cual linfocitos infiltran y destruyen las glándulas salivales y lagrimales, ocasionando xerostomía y xeroftalmía severas. Puede presentarse solo (Sjögren primario) o asociado a otras enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide o lupus (Sjögren secundario). Otras patologías inmunomediadas que pueden cursar con boca seca incluyen la sarcoidosis (granulomas en glándulas), la amiloidosis, el lupus sistémico, y la enfermedad de injerto contra huésped crónica (en pacientes post-trasplante de médula). Enfermedades metabólicas crónicas mal controladas también impactan la producción salival: la diabetes mellitus descompensada causa deshidratación y neuropatía autonómica que reducen la saliva; el hipotiroidismo y hipertiroidismo pueden asociarse a cambios en la consistencia salival; la fibrosis quística altera las glándulas exocrinas incluyendo salivares. Infecciones virales como la infección por VIH/SIDA se vinculan con xerostomía por afectación directa de glándulas salivales (sialoadenitis difusa del VIH) o por medicamentos antirretrovirales. La infección por virus de hepatitis C también se ha relacionado con síntomas tipo Sjögren (síndrome sicca). Enfermedades crónicas como insuficiencia renal terminal, cirrosis hepática, tuberculosis crónica y anemia severa se listan igualmente entre las causas de sequedad bucal.
- Radioterapia de cabeza y cuello: Es una causa importante de xerostomía irreversible. La exposición de las glándulas salivales a radiación ionizante (en tratamientos de cáncer de cabeza, cuello o tiroides) produce daño acinar progresivo. La severidad depende de la dosis total acumulada y del campo de radiación. Dosis superiores a ~25-30 Gy ya pueden reducir el flujo salival, y por encima de ~50 Gy suele ocurrir una disfunción glandular profunda y permanente. Las glándulas parótidas son especialmente radiosensibles; las submandibulares y sublinguales algo menos, y las glándulas salivales menores muestran mayor resistencia relativa. La radiación daña el ADN de las células acinares y provoca su apoptosis, además de fibrosis de los tejidos glandulares que impide su regeneración. Tras la radioterapia, la saliva residual proviene principalmente de células ductales sobrevivientes, las cuales carecen de acuaporinas y no pueden secretar suficiente agua. Por ello, la poca saliva producida es densa y rica en proteínas, con aumento de sodio y cloro y disminución del pH y la capacidad tampón. Estos cambios explican la alta incidencia de caries de irradiados (“caries de cuello” agresivas) y candidiasis recurrente en sobrevivientes de cáncer oral.
- Quimioterapia citotóxica: A diferencia de la radiación, la quimioterapia sistémica suele provocar una xerostomía transitoria. Fármacos como ciertos alquilantes, análogos de nucleósidos o inhibidores de tirosina kinasa pueden alterar la función de las glándulas mientras se administran. Algunos quimioterápicos hacen que la saliva se vuelva más espesa o filante, dando sensación de boca seca sin disminuir drásticamente el volumen.
- Deshidratación y factores locales: Estados de deshidratación sistémica (vómitos, diarreas, fiebre prolongada, ingesta hídrica insuficiente) reducen temporalmente la saliva al disminuir el volumen plasmático disponible para las glándulas. En personas mayores, la deshidratación subclínica es causa frecuente de xerostomía reversible.
- Causas congénitas o anatómicas: Muy raramente, la xerostomía puede deberse a malformaciones. Existen reportes aislados de agenesia de glándulas salivales mayores (ausencia congénita de parótidas, por ejemplo) que resultan en xerostomía desde el nacimiento. Asimismo, cirugías que extirpan glándulas salivales (p. ej., parotidectomía bilateral por tumores) ocasionan hiposalivación permanente. Traumatismos craneofaciales que lesionan los nervios secretores (como sección del nervio cuerda del tímpano o del nervio lingual) también pueden provocar sequedad persistente por denervación glandular.
Remedios contra la boca seca
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