Reconstrucción de Muela Endodonciada: Pasos y Consideraciones

La restauración de un diente tratado con endodoncia es un reto para el odontólogo, requiriendo un amplio conocimiento en odontología restauradora, endodoncia y periodoncia. El motivo principal por el que se pierde un diente tratado con endodoncia es su mala reconstrucción.

Actualmente, los conceptos clínicos relacionados con la restauración de dientes tratados con una endodoncia siguen sin estar del todo claros y con frecuencia se basan en conjeturas debido a la falta de datos empíricos sólidos. La diversidad de las opiniones publicadas es confusa y puede llevar a elegir un tratamiento menos que óptimo. Existe además un debate abierto acerca de la necesidad o no de utilizar postes.

El objetivo de este artículo es organizar este tema en principios basados en la evidencia y proporcionar a los odontólogos generales unas directrices claras sobre un tratamiento restaurador para los premolares y los molares.

Estado Actual de los Dientes Tratados con Endodoncia

Se supone que los dientes tratados con endodoncia son estructuralmente diferentes a los dientes vitales no restaurados. Se ha sugerido que los dientes tratados con endodoncia con el tiempo se deshidratan y se producen cambios en el colágeno reticulado de la dentina. Por este motivo también se ha sugerido que este tipo de dientes son más frágiles y pueden fracturarse con mayor facilidad que los dientes vitales.

Más aún, tras haber aplicado una endodoncia, los dientes solían presentar una estructura coronal remanente inadecuada. Se cree que la pérdida de estructura dental debido a la caries, traumatismos o ambos hace que un diente tratado con endodoncia sea más propenso a las fracturas.

Cuando una gran parte de la corona clínica se ha perdido debido a una lesión, suele ser imposible obtener el suficiente anclaje para sostener la restauración sobre la dentina remanente. En estas situaciones se propone una restauración con anclaje radicular.

Opciones de Restauración con Anclaje Radicular

Durante muchos años la espiga-muñón colado de oro se ha considerado el estándar de referencia para las restauraciones con este tipo de anclaje por tener un índice de éxito superior. Se han desarrollado otras alternativas de poste-muñón. El uso de postes prefabricados y de revestimientos de composite individualizados simplifica el procedimiento restaurador, puesto que todos sus pasos pueden llevarse a cabo en la misma consulta y cabe esperar un resultado clínico satisfactorio.

Inicialmente, los postes prefabricados eran de acero inoxidable revestidos de oro, pero posteriormente mejoraron al fabricarse con una aleación de titanio como material de base. La utilización de postes metálicos comportó un índice de fractura radicular del 2-4 %, lo que se atribuyó a la concentración de las fuerzas.

Cuando se unen dos materiales con propiedades mecánicas distintas, la fuerza se concentra en el material más frágil. Este hecho es claramente visible en los postes de metal y circonio, mecánicamente más fuertes que la estructura del diente natural. Por esta razón se desarrollaron postes de fibra que presentaban un módulo de elasticidad (E) muy cercano al de la dentina (poste de fibra = 20 GPa, dentina = 18 GPa) cuando se comparan los postes colados, los postes prefabricados metálicos (E = 200 GPa) y los postes de cerámica (E = 150 GPa). Consecuentemente esto permite la absorción y la distribución uniforme de las fuerzas de la estructura radicular remanente, en lugar de concentrarlas.

Inicialmente se diseñó el poste de fibra de carbono, al que siguieron los postes de fibra de cuarzo y los de fibra de vidrio. Estos dos últimos se desarrollaron para compensar determinadas limitaciones estéticas de la fibra de carbono, dado que todos estos postes presentan características similares desde el punto de vista mecánico. Actualmente, los postes prefabricados de composite reforzado con fibra (CRF) están siendo cada vez más utilizados en la práctica clínica diaria.

Sin embargo, recientemente algunos artículos abogan por el uso de una restauración directa, sin emplear postes, para restaurar los dientes endodonciados. En un reciente estudio de Krejci y cols. se comentaba la necesidad de reevaluar el uso del poste, especialmente en aquellos casos en los que se emplean técnicas adhesivas para construir el muñón. Fokkinga y cols. no hallaron diferencias en el modo en que se producía el fracaso entre los conductos radiculares de los premolares restaurados con poste y los que no tenían poste. Anteriormente, algunos estudios comparativos in vitro demostraron que el uso de los postes no había incrementado significativamente la resistencia a la fractura.

Los postes se emplean para retener el material del muñón, de manera que la indicación para insertarlos depende de la cantidad de tejido duro que se haya perdido y de la extensión, tanto de la destrucción dental como de la estructura viable del diente que requiere ser tratado con endodoncia.

Efecto Ferrule

Adicionalmente, el efecto ferrule ejerce una enorme influencia sobre la resistencia a la fractura, especialmente en los dientes exentos de corona. El ferrule es una banda que rodea el perímetro externo del diente residual, similar a las bandas metálicas colocadas alrededor de un tonel. Este efecto ferrule, o abrazadera, reduce la incidencia de fractura en los dientes desvitalizados, dado que refuerza la superficie externa del diente y dispersa las fuerzas que se concentran en el perímetro menor del diente.

La preparación dentaria en la que existe al menos 1 mm. de dentina por encima del margen ofrece el doble de resistencia a la fractura que aquellas preparaciones en las que el muñon termina en una superficie plana inmediatamente encima del margen. Cuando la intensa destrucción del diente hace imposible la existencia de ferrule puede realizarse un alargamiento de corona o una extrusión ortodóntica. A través de varios estudios in vitro se ha demostrado que la resistencia a la fractura puede aumentar significativamente con el uso de ferrule; la importancia de la longitud o el diseño de un poste son aspectos secundarios para la resistencia a la fractura si puede proporcionarse un ferrule suficiente.

Bolhuis y cols. postulan que la existencia de este efecto es más importante que el hecho de elegir entre poste y muñón, o una reconstrucción de muñón únicamente con obturaciones adhesivas. Los investigadores examinaron premolares sin estructura corona y tratados con endodoncia, cuya reconstrucción se llevó a cabo, por grupos, con muñón sin poste perno-muñon colado y composite con poste de silice; el tercer grupo adicional no recibió ningún tipo de poste. Entre los diferentes grupos no pudo demostrarse que existieran diferencias significativas en cuanto a la resistencia de la fractura.

Restauración de Molares Endodonciados frente a Premolares Tratados con Endodoncia

Para el odontólogo general es importante aprovechar la anatomía de los molares. A no ser que la destrucción de la estructura dental sea muy extensa, la cámara pulpar y los conductos radiculares proporcionan una retención adecuada para la reconstrucción del muñón. Gracias a estas características anatómicas los molares tratados con endodoncia no precisan de postes. No obstante, en caso de pérdida total del tejido duro natural, puede requerirse un poste.

Los premolares poseen menos tejido duro y cámaras pulpares más pequeñas que los molares para retener la reconstrucción del muñón tras un tratamiento endodóntico. Los premolares, además, tiene más probabilidad que los molares de estar sujetos a fuerzas laterales durante la masticación. El hecho de que la resistencia de un diente a la fractura dependa del ángulo con el que se aplica una carga ha sido ampliamente documentado, siendo las fuerzas oblicuas las más adversas. En estudios clínicos retrospectivos se constató que los premolares eran los dientes que se fracturaban con mayor frecuencia. Por este motivo, pueden precisar postes con más frecuencia que los molares.

En un estudio reciente, Ferrari y cols. llegaron a la conclusión de que tras un período de observación de 2 años, la colocación de los postes de fibra resultó en una reducción significativa del riesgo de fractura para los premolares tratados con endodoncia. Los postes de fibra, en particular, parecía que contribuían a proteger frente a las fracturas radiculares. Debido a la delicada morfología radicular presente en algunos premolares, cuando se prepara el espacio para colocar el poste debe procederse con sumo cuidado.

Es importante que el poste que se coloque tenga al menos la misma longitud de la restauración coronal, pero con un mínimo de 4 a 5 mm de gutapercha final para asegurar un sellado apical adecuado. Aunque algunos informes recientes no describen beneficios en cuanto a la resistencia a la fractura con el uso de postes de fibra, los investigadores recalcaron que la fractura dental presentaba un patrón de restauración más favorable cuando se colocaban postes de fibra en los premolares. Los estudios in vitro realizados con premolares tratados con endodoncia han mostrado fracturas radiculares nefastas cuando no se aplicaron postes de fibra.

El consenso alcanzado actualmente sobre odontología restauradora defiende que la descementación o el fracaso de los postes es preferible a la fractura de la estructura del diente residual. Independientemente de los motivos por los que se elija un método, con poste o únicamente con reconstrucción del muñón mediante composite, será importante, siempre que sea posible efectuarlo de inmediato después del tratamiento endodóntico. Los estudios in vitro han demostrado que la exposición de la gutapercha coronal a la contaminación bacteriana puede conllevar la migración de las bacterias hacia el ápice en cuestión de días.

Reconstrucción del Muñón

Actualmente, el composite es el material de reconstrucción más utilizado y posee algunas características que lo convierten en ideal. Puede adherirse con facilidad a los postes actuales y a la estructura dental remanente para aumentar la retención. Posee una potencia tensil elevada, una baja solubilidad y el diente puede prepararse para una restauración inmediata indirecta tras la polimerización.

Algunas de las características negativas del composite son la contracción por polimerización, la expansión hidroscópica, como resultado de la adsorción del agua, y la incorporación de huecos durante la reconstrucción, especialmente cuando se aplican composites autopolimerizables. El factor C, definido como la proporción del área de la superficie adherida respecto a la no unida de las cavidades, es altamente desfavorable en los conductos radiculares cuando su valor se halla comprendido en el intervalo de 20 a 200.

La adhesión a la dentina del suelo pulpar no suele ser, por lo general, tan fuerte o tan fiable como la de la dentina coronal. Más aún, el composite es incompatible con el óxido de cinc-eugenol presente en la mayoría de selladores del conducto radicular, y su combinación podría desencadenar una polimerización incompleta.

En el caso de los molares, en los que no se utilizan postes, es importante aumentar la superficie de la dentina eliminando el material de gutapercha remanente en el orificio de los conductos radiculares. Se ha demostrado que la contaminación de la dentina por parte de los cementos temporales aplicados, la saliva y la sangre pueden llegar a reducir la eficacia del sellado. Por este motivo, es obligado el uso de un dique de goma durante el procedimiento restaurador, así como llevar a cabo una limpieza rigurosa de la superficie dentinaria.

Cuando se aplica composite fotopolimerizable como material de reconstrucción, debe tenerse sumo cuidado a la hora de calcular cuál es el tiempo apropiado para la polimerización y qué intensidad de la lámpara es la adecuada. En cuanto a la restauración final, existen datos convincentes que abogan por aplicar un recubrimiento cuspídeo en los dientes posteriores que hayan sido tratados con endodoncia.

Sorense y cols., a partir de una evaluación retrospectiva llevada a cabo en 1.273 dientes tratados con endodoncia, llegaron a la conclusión de que la presencia de un recubrimiento cuspídeo era la única variable restauradora significativa para predecir el éxito de una restauración a largo plazo.

Aplicaciones Clínicas

El artículo presenta dos informes de casos clínicos para ejemplificar las diferentes situaciones clínicas. El primer caso expone una restauración conservadora de un molar tratado con endodoncia, en el que se conservó una cantidad adecuada de tejido residual sano, y del que únicamente se cubrió con material restaurador la cúspide que no se apoyaba sobre una dentina sana. En el segundo caso, el hecho de que el premolar se hallara tan intensamente destruido por caries obligó a utilizar un pin para anclar el material de composite, y la cúspide fue cubierta por completo.

El artículo persigue explicar el concepto de aplicación de un poste de fibra basándose en estos dos informes clínicos y en una revisión de la literatura.

Reconstrucción de una Muela Muy Rota

Reconstruir muela muy rota quizá sea una de las consultas sobre una de las dolencias más comunes que nos encontramos cada vez que acudimos a un dentista. Las muelas son piezas dentales de gran dureza que, como el resto de los dientes, pueden fracturarse en algunas ocasiones. Un mal golpe o un traumatismo muy fuerte pueden ser los causantes de que la pieza acabe rajada, partida por la mitad, o que incluso quede al ras de la encía.

La muela puede sufrir de afecciones como caries en estados avanzados, o desgaste del propio diente provocada por otros motivos. Finalmente, si la muela se rompe, deja al paciente en una situación muy incómoda. Puede desprenderse un pequeño fragmento, o, por el contrario, quedarse muy rota hasta llegar al punto de quedar prácticamente insalvable.

A veces no es sencillo detectar una muela muy rota, bien porque está partida, bien porque se encuentra muy atrás. Cuando se da esta situación, las preguntas que nos vienen a la cabeza son inevitables. ¿Se puede salvar una muela partida? ¿Cómo se puede reconstruir una muela muy rota?

Opciones de Tratamiento

  • Endodoncia y reconstrucción: Esta opción se ejecuta cuando la infección ya está en la pulpa del diente. Se vacía y se extraen los vasos sanguíneos para rellenar posteriormente esta cavidad con un material específico.
  • Incrustación dental: La clave de la incrustación dental deberá ser que la muela partida sea capaz de conservar su capacidad de retención y soporte. Estas incrustaciones con las que se reconstruyen las muelas rotas pueden estar hechas de diferentes materiales: composite, porcelana y amalgama.

El composite es polimerizado con luz LED y sufre de bastante desgaste, por lo que se deberá reemplazar a medio plazo para su correcto funcionamiento. La incrustación de amalgama es una pieza de metal, cuya ventaja reside en su larga duración o vida útil. La muela partida, hoy en día, no se suele tratar con este compuesto porque es bastante visible. Y, por último, las de porcelana son las más adecuadas si se busca discreción y un aspecto natural del diente.

Sin embargo, reconstruir muela muy rota no siempre es una opción viable. Habrá casos en los que la muela presentará un estado muy grave y habrá quedado muy dañada. Para la endodoncia y la posterior reconstrucción de la muela rota, es necesario realizar un aislamiento de goma que esté anclado en los dientes en los que se va a trabajar.

Para reconstruir muela muy rota el especialista hará una radiografía digital o un escáner a través de un mapa de la zona que permitirá intervenir la muela de la forma más precisa posible.

¿Qué se hace cuando una muela no tiene arreglo?

A la hora de reconstruir muela muy rota, si los tratamientos aplicados de odontología conservadora no dan resultado, la muela rota, con o sin dolor, será extraída para la colocación de un implante dental. Al no poder reconstruirla, será necesario dar este paso para completar la dentadura y evitar los posibles efectos de la extracción.

Una vez que la restauración esté lista, se colocará en la muela logrando un ajuste perfecto. El tipo de material utilizado para la reconstrucción puede influir en el precio. Las opciones incluyen amalgama (material de plata), composite (material del color del diente) o cerámica.

Existen varias técnicas de reconstrucción de muelas que se pueden utilizar según las necesidades específicas del paciente y la extensión del daño dental.

Técnicas Comunes de Reconstrucción

  1. Obturación o Empaste Dental: También conocida como empaste dental, esta técnica se utiliza para tratar cavidades o caries.
  2. Incrustaciones: Se utilizan cuando la extensión del daño en la muela es demasiado grande para una obturación convencional, pero no tan extensa como para requerir una corona completa.
  3. Coronas Dentales: Se utilizan en casos de daño dental severo, fracturas extensas, dientes debilitados o después de un tratamiento de endodoncia.

Endodoncia completa PASO A PASO - Video 3D

Tras una endodoncia muchas son las preguntas de cómo deberían ser la reconstrucción del diente. ¿Quedará bien? ¿Será un tratamiento complejo o doloroso? ¿Qué se puede esperar? ¿Tendré más sensibilidad? El nervio dental o pulpar es un tejido nervioso que se encuentra en el interior del diente y que proporciona sensibilidad térmica y táctil cuando masticamos o bebemos. Una vez finalizada la endodoncia es necesario reconstruir la estructura dental destruida por la caries.

Si por el contrario el empaste es muy grande, la reconstrucción con composite debilitará al diente. Esto ocurre porque tras colocar el composite, éste se endurece aplicándole una luz especial que fragua el empaste. No obstante, la luz polimerizadora no solo endurece el composite, sino que también provoca su contracción, generando tensiones internas en el diente que con el tiempo puede favorecer la rotura dental. Por ello, cuanto más grande es el composite, más débil será el diente.

Para solventar este inconveniente, los dentistas debemos colocar incrustaciones parciales de resina o cerámica, también llamadas incrustaciones, inlays, onlyas overlays. ¡Así que recuerda! Si tienes una caries en una pieza que ha sido tratada con una endodoncia, es importante saber cuánta estructura dental residual queda y si la reconstrucción es grande o pequeña. Si es pequeña, bastará con un simple empaste de composite o resina, pero si es grande, debemos cubrir ese empaste mediante una incrustación dental que permita fortalecer el diente y evitar su fractura a medio-largo plazo.

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