El sistema de transmisión es un elemento primordial en el automóvil, permitiendo la transferencia de potencia desde el motor hacia las ruedas, y aportando una conducción suave y eficiente. Gran parte de la relevancia del sistema de transmisión recae en las funciones que ejerce, siendo primordial a la hora de transmitir la potencia del motor a las ruedas y controlar la velocidad y la fuerza de tracción.

El correcto funcionamiento del sistema de transmisión y sus componentes garantiza la suavidad y correcta circulación con el coche. Por lo general, las principales diferencias que se observan en las transmisiones mencionadas están relacionadas, de forma directa, en la manera en que cambian las marchas y transmiten la potencia del motor a las ruedas.
Tipos de Transmisión
- Transmisión automática: El cambio de marchas se automatiza sin necesidad de intervenir el conductor, para ello hace uso de una combinación de sistemas hidráulicos, electrónicos y computadoras.
- Transmisión manual: En esta el conductor es el responsable de cambiar las marchas de forma manual, haciendo uso del embrague y la palanca de cambios.
Cada una de las transmisiones mencionadas tiene sus propias ventajas e inconvenientes, dependiendo la elección propia del conductor y las necesidades de circulación.
Componentes Principales del Sistema de Transmisión
El sistema de transmisión es uno de los más importantes en el vehículo debido a las funciones que este realiza.
- Embrague: Permite conectar o desconectar el motor de la caja de cambios, así como transferir de forma gradual la potencia desde el motor a la caja de cambios.
- Caja de cambios: Contribuye a un rendimiento óptimo del motor y una experiencia placentera en la conducción.
- Árbol de transmisión: Además de transmitir la potencia del motor a las ruedas, el cardán conecta la salida de la caja de cambios con el diferencial y distribuye la potencia a los neumáticos.
- Diferencial de transmisión: Distribuye la potencia a los neumáticos.
Pérdida de Valvulina en la Caja de Cambios
Cuando hablamos de pérdida de aceite por la caja de cambios, nos estamos refiriendo a la valvulina -un aceite con mayor SAE- que la protege. La valvulina es el fluido encargado de mantener lubricada y operativa nuestra caja de cambios, y un rezume constante podrá tener más consecuencias negativas de las que estimamos a priori.

La caja de cambios es un componente imprescindible de la transmisión, y esta pérdida de lubricante es revisada en la inspección técnica del vehículo (ITV) y reflejada como defecto leve si no llega a gotear o grave si lo hace, ya que si nos quedamos sin valvulina en el cárter, las coronas de los cambios acabarán deteriorándose, y reemplazar la caja de cambios no es un proceso fácil ni barato. Pero es que además, el continuo goteo va engrasando el disco de embrague lo que provocará que éste patine y tenga también que ser sustituido.
Es por tanto, una de las averías más temidas por los usuarios y su aparición es más común de lo que se piensa.
Como saber de donde vienen las fugas de aceite de Transmision y que hacer
Causas de las Pérdidas de Valvulina:
- Tapones de la caja: Es bastante frecuente que los tapones de acceso que permiten la comprobación del nivel de valvulina, vaciado o llenado de la misma, no se hayan cerrado correctamente o tengan algún porito. Resultará tan sencillo de reparar como cambiar el tapón por uno nuevo.
- Exceso de aceite: No debemos nunca exceder la cantidad marcada por el fabricante. Es habitual que el vehículo requiera mucha menos valvulina que aceite motor, y todo lo que sea superar el nivel marcado, se filtrará por las salidas de los ejes para ser expulsado, así que, lejos de ayudar a alargar la vida útil de los componentes de la caja de cambios, lo que estaríamos haciendo es mojar otros elementos que podrían acabar dañados.
- Aflojamiento de los tornillos: El cárter de la caja de cambios puede ir perdiendo estanqueidad con el paso del tiempo, los kilómetros y el tipo de conducción o terreno por donde nos desplacemos. Comprobar la sujeción de los compartimentos cerrados y apretar los tornillos que fijan la carcasa del cambio puede que acabe de manera rápida y sencilla con este rezume.
- Deterioro de las juntas: Las juntas que quedan entre las carcasas también pueden haberse deteriorado hasta abrir paso a la valvulina. Para reemplazarlas será necesario desmontar el cambio, aunque hay opciones en el mercado que permiten sellarlo.
Si crees que tu automóvil está perdiendo valvulina por alguno de los retenes primarios o de los que van al palier de la transmisión, lo mejor es acudir lo antes posible a tu taller de confianza, evitando así que los daños sean irreversibles.
Antes de nada, debes asegurarte de que no se trata de una pérdida de aceite del motor, ya que por la forma en que gotea, se suele confundir con una fuga en el retén del cigüeñal.
¿Cómo Detectar Pérdidas de Valvulina?
Entre los síntomas más comunes, podemos encontrar ruidos al cambiar de marcha mientras conducimos con normalidad o dificultad en el engranado de las mismas. No obstante, para cerciorarnos, no tendremos más que buscar manchas en el pavimento. Podemos colocar un cartón bajo el vehículo, para asegurarnos de poder localizar las manchas. Éstas han de tener un olor fuerte y característico como a huevos podridos, mientras que si el goteo proviene del aceite del motor las manchas serían más oscuras y fluidas.
Si conseguimos encontrar la fuga, y no se encuentra entre los casos anteriores que sí podemos solucionar desde casa, -apriete de tuercas o cambio de tapones- tendremos que acudir al mecánico a la mayor brevedad posible, aunque si vemos que la pérdida es muy pequeña y nos queda poco tiempo para cambiar el embrague, podemos esperar reponiendo valvulina cada pocos kilómetros, para ahorrar parte de mano de obra ya que el bloque será extraído.
Otro Tipo de Solución
Otra solución que podemos encontrar en el mercado, es la adquisición de aditivos tapafugas que se añaden a la valvulina y sirven para sellar y proteger temporalmente la caja de cambios.
Para los valientes que decidan tratar de repararla por su cuenta, lo ideal es vaciar totalmente la valvulina, dejando que escurra por completo. Después, proceder a limpiar con desengrasante y agua tantas veces como sea necesario, pasando un paño con alcohol para finalizar. En el propio libro de mantenimiento del vehículo, encontraremos qué marcas de adhesivos son más adecuadas. En caso contrario, Loctite metales, esperar que seque, y una capa de Nural metal pueden ser muy útiles.
Síntomas de Averías en la Caja de Cambios
Se ha de tener en cuenta que tipo de caja de cambios viste nuestro coche, pues en función de ser una u otra, los síntomas para detectar averías en este elemento pueden variar.
- Olor a aceite quemado: La calidad del aceite de la caja de cambios puede ser un indicio de avería. Para evitar que esto pase, se recomienda cambiar el aceite recomendado por el fabricante del vehículo de forma periódica.
- Ruido en punto muerto o ruido al cambiar de marcha: Cuando esto ocurre puede ser a causa de un bajo nivel en el líquido de transmisión o por la falta de cambio de este.
- Dificultad al meter la marcha: Este síntoma, común en transmisiones con cambio manual, suele ser frecuente al momento de accionar el pedal de embrague. Para solucionar este problema, se deberá volver a ajustar este mecanismo volviendo a tensar el cable. En caso de que esto no funcione, se deberá revisar la lubricación del varillaje que acciona el cambio.
- El embrague se engancha: Surge cuando apretamos el pedal del embrague para accionar el cambio y se queda enganchado y es debido a un fallo en los discos o cables de conexión.
- Rebote en los cambios: Se da en las circunstancias en que ponemos una marcha y esta “Salta”, regresando al punto muerto. Por lo general, este tipo de síntomas no suponen un fallo grande, pues se soluciona con el cambio de las juntas (que se desgastan debido a su uso).
- El coche tiembla o chirría: Se da en aquellos casos en que nuestro vehículo chirría a la hora de realizar un cambio o tiembla cuando cambiamos de velocidad.
Cosas que Debes Evitar en la Caja de Cambios
Muchos conductores cometen errores cuando circulan con su coche sin ni siquiera darse cuenta de lo que puede provocar hacerlo.
- Colocar la mano sobre la palanca de cambios: Queda muy bien, pero, a la larga, hacerlo podría generar fallos en la transmisión.
- Descuidar el mantenimiento: Se ha de realizar un mantenimiento regular para evitar fallos u averías en la caja de cambios de nuestro vehículo.
- Ves con ojo ante un posible patinaje en barro o caso de aquaplanning siempre que la transmisión de tu vehículo sea automática.
Según los datos ofrecidos por el RACE, la reparación de una caja de cambios suele durar entre 8 y 9 horas, pudiendo alcanzar un coste de 4.500€. ¿Realmente crees que vale la pena no tratar bien a la caja de cambios de tu coche?
Precauciones al Conducir un Vehículo con Transmisión Manual
Recuerda, cada una de las precauciones listadas son generales y pueden variar en función de la marca y modelo de coche con el que circulemos. ¡Consulta el manual del usuario!
Tipos de Transmisión en el Coche
Existen distintos tipos de transmisión en los automóviles, siendo: La transmisión manual, la automática, de variación continua o CTV, la semiautomática y la de doble embrague o DCT.
- Transmisión manual: Permite un mayor control sobre la velocidad y la potencia del vehículo.
- Transmisión automática: Es más conveniente y fácil de usar, ya que no requiere el uso de un embrague.
Cada tipo de transmisión tiene sus propios beneficios y características.
¿Cuándo Cambiar el Aceite de Transmisión?
El tiempo de cambio del aceite de transmisión dependerá de varios factores como el fabricante del vehículo y el tipo de transmisión. De forma general, se recomienda realizar el cambio del aceite de transmisión cada 50.000 y los 100.000 kilómetros recorridos, o en un periodo de 3 a 7 años.
Si no sabes si el aceite de transmisión de tu coche está en buen o mal estado, o no tienes experiencia previa en este tipo de reparaciones ni cuentas con las herramientas adecuadas, busca ayuda profesional.
Pestillo de Tracción y Retenedor
Un pestillo de tracción, también conocido como cierre de tracción o pestillo de palanca, es un mecanismo de sujeción comúnmente utilizado para asegurar puertas, escotillas, habitáculos y otros cierres. Consta de dos componentes principales: un gancho o bucle unido a una superficie y un cierre o broche montado en la superficie opuesta. Este pestillo está diseñado para ser tirado para cerrar, juntando las dos superficies. El mecanismo a menudo implica una palanca o pestillo con resorte que se puede mover para enganchar o desenganchar el pestillo.
Para complementar el pestillo de tracción, se utiliza un retenedor de pestillo de tracción. El retenedor sirve como contraparte al proporcionar un punto designado para que el pestillo se enganche o "agarre" cuando el cierre está asegurado. Normalmente instalado en la superficie opuesta al pestillo de tracción, el retenedor presenta un receptáculo o ranura que coincide con la forma del gancho o bucle del pestillo.
Los pestillos de tracción y retenedores se emplean ampliamente en diversas industrias, incluyendo automotriz, industrial, aeroespacial y bienes de consumo.