La fase de retención es la última etapa de un tratamiento de ortodoncia y se inicia cuando se retiran los aparatos. Para mantener los dientes en la posición correcta, se utilizan unos retenedores especiales. Esta fase es tan importante, o más, que el tratamiento en sí mismo, porque es en esta fase en la que se estabilizarán los resultados que hemos conseguido con tanto esfuerzo.
Es muy importante realizar revisiones periódicas cuando se ha llevado aparato, ya que los dientes después de moverlos tienen una tendencia natural a volver a su situación anterior. Ésta situación la controlamos llevando los aparatos de retención por las noches, al menos durante el primer año sin brackets.

Tipos de Retenedores
Los retenedores son aparatos que se usan después de que un paciente ha completado un tratamiento de ortodoncia. El objetivo de estos dispositivos es mantener los dientes en su nueva posición y evitar que se muevan de nuevo a su ubicación original, un fenómeno conocido como recidiva.
Los aparatos que se suelen utilizar en la fase de retención pueden ser fijos o removibles. La diferencia es que los fijos van, como su término indica, y no se pueden quitar, mientras que los removibles se pueden quitar y poner. La elección del tipo de retenedor dependerá de las necesidades específicas de cada paciente y será determinada por el ortodoncista.
Retenedores Removibles
Dentro de la gama de retenedores removibles encontramos de 2 tipos. En función del estado de la boca al inicio del tratamiento, el ortodoncista elegirá uno u otro modelo.
- Retenedor HAWLEY: Consiste en un aparato de resina y alambre que lleva un pequeño paladar y es usado por los niños que han llevado una 1ª Fase de ortodoncia y tienen dentición mixta, o por algún adulto que use férula de descarga.
- FÉRULA O ESSIX: Es un aparato transparente, sin paladar y casi imperceptible a la vista. Se suele utilizar por la noche y es el más utilizado.

En 1971, Ponitz describió una alternativa al tradicional retenedor removible: el retenedor termoplástico. Entre sus ventajas, caben destacar la fácil fabricación, el bajo coste, la estética y aceptación de los pacientes.
En 1993, Sheridan introdujo el retenedor Essix®. Otra variante es el retenedor Osamu, el cual consta de dos capas, la capa interior fabricada de copolímero de etileno-acetato de vinilo-bioplast®- con 1,5 mm de grosor, se adapta a las áreas interproximales y cubre la cara lingual y vestibular de los dientes, excepto los dos o tres milímetros incisales.
La capa externa, de plástico duro de policarbonato de 0,75 mm de grosor -imprelon s®-, cubre las caras oclusales, vestibulares y palatinas de los dientes, permitiendo una buena oclusión con la arcada antagonista.
Los retenedores termoplásticos tienen la gran ventaja de que pueden utilizarse para alinear incisivos irregulares, si se ha producido un ligero apiñamiento tras el tratamiento, aunque normalmente es necesario realizar un previo stripping interproximal y set-up en el laboratorio. En estos casos, el retenedor debe emplearse las 24 horas, excepto para las comidas, durante unos 5-7 días.
Otra variante en retenedores termoplásticos desarrollada por el Dr. Damon es la Guarda Damon, consistente en 2 retenedores removibles, unidos en una posición de avance mandibular, originando distracción y avance condilar.
Shawesh demostró que no existen diferencias significativas en el empleo de una placa de Hawley modificada con acrílico en el arco vestibular a tiempo completo -24 horas, excepto comidas- o a tiempo parcial -solo para dormir- inmediatamente después de la retirada de la aparatología ortodóncica.
Thickett y Power también encontraron una respuesta similar con el uso de placas termoplásticas, pues la recidiva en el resalte, la anchura molar y canina, el índice de irregularidad y la longitud de arcada fueron similares usando los retenedores termoplásticos a tiempo completo o parcial.
A partir de 1999, el alineador final está siendo usado también como retenedor. En el año 2007, Kuncio comparó la efectividad en la retención de Invisalign con respecto a una placa Essix® tras un tratamiento con brackets convencionales mediante el uso del Objective Grading System de la American Board of Orthodontics, con un periodo de retención de tres años.
El posicionador pueden ser útiles para detallar o afinar los objetivos oclusales siguiendo los principios gnatológicos y así hacer coincidir la máxima intercuspidación con la relación céntrica una vez retirada la aparatología multibracket.
Así pues, están indicados para mejorar las relaciones oclusales interarcadas y asentar la oclusión en relación céntrica, ante la retirada temprana de la aparatología -por falta de cooperación por parte del paciente: ante uso de elásticos, mala higiene,… - y para facilitar el desarrollo de la competencia labial y el tono muscular facial.
Roth recomendaba no usar estos aparatos si el decalaje céntrico era mayor de 3’5 mm. El posicionador se fabricará sobre los modelos articulados, envolviendo ambas arcadas, a los que se les realizará un pequeño set-up superior e inferior, con el fin de corregir la relación oclusal durante el periodo de retención, actuando éste de forma activa.
Al fabricar un posicionador, hay que separar las arcadas de 2 a 4 mm. Ello significa que, aunque no es imprescindible en todos los casos, sí es conveniente utilizar un articulador que registre el eje de bisagra real del paciente, sobre todo en pacientes con sintomatología articular y/o con patrón vertical.
Una vez entregado al paciente el posicionador, se le instruirá a que lo use 24 horas diarias -excepto comidas- durante 2 ó 3 días, a partir de los cuales se mandarán ejercicios de apretamiento de 20 segundos, y en un periodo de unas 6 semanas, se deben conseguir los movimientos dentarios deseados.
Entre las desventajas de su uso se encuentran que no mantienen bien las correcciones de rotación, tienden a aumentar la sobremordida y suelen tener poca aceptación a tiempo completo por parte del paciente.
Aunque este dispositivo presenta dos funciones principales (diagnóstica y terapéutica), también puede ser usado como método de retención, aunque existe poca evidencia científica en este apartado. Se ha demostrado que la retención con férula reduce los síntomas de otalgia, el dolor facial y la migraña frente a la retención con placa circunferencial.
Retenedores Fijos
La retención fija consiste en un alambre delgado que se pega en la parte interna de los dientes permitiendo que no se muevan con el tiempo. Generalmente se coloca en los incisivos delanteros.
Desde su introducción en 1977, estos retenedores han ido modificando su diseño inicial, así como el material en que se han fabricado, usándose blue-elgiloy, acero inoxidable, oro en distintos grosores, con o sin bucles en caninos, ….
Inicialmente eran redondos o rectangulares. Posteriormente se comenzó a usar el alambre multifilar o trenzado, compuesto por varias hebras o hilos de alambre. La ventaja del retenedor trenzado es que su superficie irregular permite una mayor retención mecánica para el composite, sin la necesidad de realizar bucles retentivos en sus extremos.
Básicamente existen dos tipos de cementado para estos retenedores: con adhesión sólo a caninos o adheridos a cada uno de los dientes del segmento anterior. En función del tipo de cementado empleado, se utilizará una sección de alambre específica.
En aquellos casos en los que los retenedores sólo se fijen a los caninos, el alambre debe de tener una sección de 0,032 pulgadas, siendo éste un diámetro relativamente rígido. Normalmente, el retenedor cementado solo en los caninos es efectivo en el mantenimiento de la anchura intercanina, pero deficiente en la prevención de rotaciones individuales de los incisivos.
En la arcada superior, resulta más complejo de utilizar, sobre todo en los casos de una sobremordida correcta, pues existen interferencias con los incisivos inferiores. Normalmente el retenedor se suele extender sólo hasta los incisivos laterales.
En cuanto a la salud gingival a corto y a largo plazo con uso de retenedores fijos inferiores, se ha demostrado que no existen diferencias significativas en el índice de placa, índice gingival y nivel de hueso, pero sí en el índice de cálculo, profundidad de bolsa y recesiones, que aumentan a largo plazo.
La literatura afirma que no existen grandes diferencias en el acúmulo de placa entre los retenedores multifilares y los retenedores redondos, aunque sí es un poco mayor en las superficies distales y mesiales de los dientes anteroinferiores con el retenedor multifilar. Además ambos retenedores no producen descalcificaciones en las superficies linguales de los dientes.
La principal diferencia hallada entre ambos es el índice de irregularidad de Little, que es considerablemente mayor con el uso de retenedores redondos.
Una alternativa a los retenedores de alambre son los retenedores de fibra de vidrio, los cuales se recubren de composite. La ventaja es que su tamaño se reduce, pero la desventaja es que se convierte en un retenedor demasiado rígido, que no permite los movimientos dentarios fisiológicos y contribuye a un mayor número de descementados.
Mencionados por primera vez en 1953 por Behrman y Egan, no fueron usados para mover dientes hasta 1978. Inicialmente, Blechman y Smiley auspiciaron su uso incluso para movimientos de inclinación, radiculares y de torque.
Más tarde, en 1985, se realizó el primer estudio in vivo usando imanes intermaxilares, concluyendo que no causaban disconfort durante el movimiento dentario y que era posible un único vector de fuerzas. También se han utilizado para retener un caso de ortodoncia, generalmente para retener un cierre de espacios.
Una variedad interesante en los retenedores fijos es usar un alambre de níquel-titanio en vez de los retenedores clásicos.
Liou propone usar un retenedor inferior de níquel-titanio, de .018” de diámetro, de canino a canino, cementado en los 6 dientes anteroinferiores como retenedor permanente. Incluso lo usa para solucionar pequeñas recidivas del apiñamiento anterior sin necesidad de volver a colocar brackets.
Para ello se pasa una ligadura de alambre de .010” ó .012” pulgadas por debajo de cada punto de contacto de canino a canino, se coloca el seccional de níquel- titanio y se vuelve a pasar el extremo lingual de cada ligadura por debajo de los puntos de contacto, hacia labial.
Ahora se atan fuertemente entre sí los 4 extremos de las ligaduras (2 extremos por cada cara interproximal de un diente), quedando el nudo en la cara vestibular del diente recidiva- do.
A veces se utilizan los dos tipos de retenedores combinándolos de manera simultánea para mayor seguridad en los resultados.

Cuidado de los Retenedores
Tanto los retenedores fijos, como los removibles, requieren ciertos cuidados, muy parecidos a los de cualquier aparato de ortodoncia. En el caso de los retenedores fijos es recomendable evitar alimentos duros que podrían provocar su rotura. También se recomienda no tocar el aparato con los dedos, etc.
En cuanto a los retenedores removibles es fundamental llevarlos el tiempo indicado por el ortodoncista, no comer con el aparato puesto y lavarlo al menos una vez al día con agua fría.
Los retenedores están expuestos a bacterias y placa, como lo está el resto de la boca. Si no se hace una higiene constante, se pueden acumular gérmenes y pueden aparecer malos olores. Para mantener limpias estas férulas, hay que limpiarlas aprovechando el rato en que te extraes la placa para comer.
Si no tienes jabón a mano, es importante que, al menos, le pases un agua. Si has pensado en utilizar la pasta de dientes para limpiar el dispositivo, piénsatelo dos veces y consúltalo con tu ortodoncista. Hay pastas de dientes que son abrasivas y que pueden dañar la férula.
Para que el retenedor esté limpio, tan importante es limpiarlo, como que los dientes que cubre estén también limpios. Si te pusieses la férula sobre unos dientes sucios, el dispositivo se ensuciará mucho antes.
Para eliminar manchas y olores impregnados que se pueden trasladar al aliento, la mejor opción es utilizar unas pastillas limpiadoras de prótesis dentales.
El retenedor ha sido diseñado de forma específica para tus dientes y boca. Para impedirlo, debes alejar la férula de retención -que está hecha de plástico- de cualquier fuente de calor.
No limpies el retenedor con agua caliente o hirviendo. Un retenedor seco es más fácil que se resquebraje. Cuando no lleves el retenedor, ponlo en la funda. Así estará seguro, se mantendrá limpio y, cuando te vuelva a hacer falta, encontrarás la férula con facilidad.
Cuando comes, te quitas el retenedor. En este caso, deberías guardarlo en la funda. Tampoco te metas el retenedor en los bolsillos. Niños pequeños y mascotas pueden sentir curiosidad si ven el retenedor en cualquier lugar de fácil acceso de la casa.
Cuando lo saques, no lo retuerzas con tu lengua o lo presiones hacia un lado. Lo que debes hacer es aflojar la férula por varios puntos, y así será muy fácil sacarla. No extraigas el retenedor siempre por el mismo lado.
Las visitas de seguimiento son fundamentales para saber si el dispositivo que tanto has cuidado sigue estando en condiciones para hacer la labor de retención dental. Por mucha calidad que tenga la férula, y por mucho cuidado que pongas, llegará un momento en que se habrá deteriorado.
Si notas el dispositivo de forma diferente en la boca, o hay daños visibles, debes ponerte en contacto con tu dentista.
Además de revisar las pequeñas recidivas que pueda haber, también debemos hacer una radiografía panorámica al finalizar el tratamiento para ver que las raíces de los dientes están en buen estado y cómo evolucionan los cordales (las muelas del juicio).
Revisiones
Revisaremos una o dos veces al año al paciente para controlar los cordales. Antes de que causen molestias o generen que los dientes se muevan le remitiríamos a su dentista para que realice la extracción de las muelas del juicio si lo cree conveniente. Ya que no siempre es necesario.
En Novasmile estamos contigo antes, durante y después del tratamiento. Siempre que nos necesites seguiremos cuidando de tus dientes. El retenedor es el último paso de cualquier tratamiento de ortodoncia. Es un dispositivo clave para consolidar unos dientes bien alineados.
La explicación tiene que ver con la anatomía de la mandíbula. Para mover los dientes, la ortodoncia estira y contrae los ligamentos periodontales que fijan el diente en el hueso. Cuando el paciente completa el tratamiento ortodóncico y los ligamentos ya no reciben ningún tipo de presión, estos tienden a volver a su posición original.
La utilidad del retenedor es mantener los dientes en su nueva alineación hasta que los ligamentos se hayan afianzado. Para muchos pacientes, el uso del retenedor se limita a unos pocos meses (un mínimo de tres). Gracias al retenedor, el paciente consolida los dientes en la posición lograda con la ortodoncia.
El manejo del tiempo posterior a la finalización de caso resulta de extremada importancia, tanto como el propio tratamiento en sí. Son muchas y variadas las formas de ejercer la contención del mismo. Existen diferentes corrientes acerca de estos métodos.
Diccionario de la lengua española. Real Academia Española. 22ª ed. Madrid: Espasa Calpe; 2001. Retener; p.
A pesar de que se han intentado consensuar las distintas opiniones para unificar criterios de actuación, la cuestión sigue sin estar resuelta de un modo definitivo. Actualmente, no existe ningún protocolo sobre qué periodo de retención es el óptimo para cada caso.
En el caso de usar retenedores removibles, un protocolo bastante generalizado es colocar retenedores tipo Hawley a tiempo completo durante 3 ó 6 meses, seguido de año o año y medio a tiempo parcial -sólo durante las noches-.
Ante los múltiples sistemas mecánicos para retener un tratamiento ortodóncico que ofrece la literatura, cada ortodoncista debe valorar cada caso independientemente y planificar la retención más adecuada desde el comienzo del tratamiento.
En principio, los retenedores fijos parecen ser más adecuados que los removibles para mantener los resultados oclusales obtenidos, son más estéticos y no requieren la colaboración del paciente. A pesar de sus inconvenientes, están indicados siempre que el paciente tenga una higiene adecuada.
Los retenedores removibles tipo Hawley están indicados fundamentalmente para la arcada superior ante compromiso transversal, en aquellos casos en que se ha realizado expansión de la arcada.

Cómo se usan los retenedores de ortodoncia - Cuidados y cómo lavarlos ✅
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