Sarro en los Riñones: Causas, Síntomas y Tratamientos

La formación de cálculos renales, comúnmente conocidos como "piedras en el riñón", es una condición que afecta a muchas personas. Comprender las causas, los síntomas y los tratamientos disponibles es crucial para manejar y prevenir esta condición. En este artículo, exploraremos en detalle estos aspectos, ofreciendo una guía completa para el cuidado de la salud urinaria.

¿Qué son los Cálculos Renales?

Un cálculo renal, también conocido como piedra en el riñón o litiasis renal, es una masa sólida que se forma en este órgano del cuerpo cuando las partículas -minerales o sales ácidas- que nuestra orina contiene y que habitualmente van disueltas se cristalizan. Estas masas pueden quedarse ahí o desplazarse hasta el uréter y, normalmente, aunque no siempre, se expulsan al orinar. En caso contrario, pueden provocar problemas como dificultad para expulsar la orina y dolor.

Tipos de Cálculos Renales

Estos cálculos pueden variar en tamaño, forma y composición, clasificándose principalmente en cuatro tipos, según su composición química:

  • Cálculos de calcio: Son los más comunes (representan entre un 60%-80% de todos). El calcio que nuestro organismo no usa se dirige a los riñones, donde es retenido y puede combinarse con sustancias como el oxalato.
  • Cálculos de estruvita: Entre un 5%-15% de los cálculos son de este tipo. Resultan más frecuentes en mujeres y, a menudo, son producto de infecciones repetidas o crónicas en el sistema urinario.
  • Cálculos de ácido úrico: Del 5% al 10% de los cálculos. Más habituales en las personas que ingieren mucha carne, mariscos y pescado.
  • Cálculos de cistina: Un 1% de las piedras renales tienen esta composición. Afectan a ambos sexos, aunque son poco frecuentes y están provocados por un trastorno genético llamado cistinuria.

Cada tipo de cálculo renal tiene características y tratamientos específicos, lo que hace esencial una correcta identificación para su manejo adecuado.

Factores de Riesgo

Diversos factores pueden influir en la aparición de los cálculos renales:

  • Tener antecedentes familiares: Es más probable que desarrollemos cálculos si un familiar nuestro los ha sufrido antes.
  • La dieta: Una alimentación rica en grasas, azúcares y proteínas animales y la ingesta de cantidades elevadas de sodio (sal) aumentan el riesgo de sufrir cálculos de calcio.
  • La cantidad de líquido que se ingiere: La deshidratación puede provocar que la orina sea demasiado concentrada, lo que, a su vez, favorece la formación de cristales.
  • Trastornos metabólicos derivados de algunas enfermedades genéticas.
  • Las infecciones del tracto urinario y algunos trastornos renales.
  • Anomalías en las vías urinarias (estrechamiento, dilatación, padecer una obstrucción en la unión del uréter con el riñón…).
  • Otras enfermedades: La gota, afecciones de las glándulas tiroideas o paratiroideas u otras de carácter gastrointestinal como la Enfermedad de Crohn, entre otras, aumentan también el riesgo de padecer piedras. La obesidad, la diabetes mellitus o la hipertensión arterial son factores de riesgo que favorecen su aparición.
  • La ingesta de algunos medicamentos también puede influir en la aparición de piedras en el riñón de diferentes composiciones.

No obstante, en la mayoría de las ocasiones, tras la aparición de los cálculos, no se identifica una enfermedad de base subyacente.

Síntomas de los Cálculos Renales

Los síntomas y signos de los cálculos renales pueden variar en función de factores como el tamaño y la localización de la piedra. Los más comunes son:

  • Dolor intenso (cólico renal): Se produce cuando la piedra bloquea el flujo de la orina a través del uréter. Suele tratarse de un dolor agudo en la zona lumbar y el costado, que puede irradiarse a la ingle, el muslo o los genitales.
  • Sangre en la orina.
  • Náuseas y vómitos.
  • Orina con mal olor o aspecto turbio.
  • Dolor al orinar.
  • Fiebre y/o escalofríos.
  • Infecciones de orina.

Si los cálculos son pequeños o no llegan a bloquear el flujo de la orina, pueden no producir síntomas.

Tratamientos para los Cálculos Renales

De acuerdo con la Asociación Europea de Urología (EAU), hay un 95% de probabilidades de eliminar una piedra pequeña en las seis semanas siguientes a sufrir un cólico renal. Para ello, existen varios tipos de tratamientos:

  • Tradicionalmente, se viene recomendando que, en caso de piedras de poco tamaño o en las asintomáticas, se deben beber de seis a ocho vasos de agua al día para aumentar la cantidad de orina y ayudar a expulsar el cálculo.
  • La aplicación de calor local es también útil como tratamiento complementario para aliviar el dolor y las náuseas.
  • En el caso de dolores fuertes, es necesario ingerir fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) como el diclofenaco. En algunos casos, pueden ser necesarios analgésicos diferentes o, incluso, la hospitalización.
  • También existen otros medicamentos que se utilizan para el tratamiento del cálculo, favoreciendo su expulsión o su disolución.
  • Si los medicamentos no funcionan y los síntomas persisten, se precisa un tratamiento activo para la retirada de la piedra de la vía urinaria y permitir el adecuado flujo de orina, ya que el cálculo renal puede causar infección renal y daño permanente del órgano o complicaciones muy graves.
  • Para piedras de gran tamaño y/o de difícil acceso no abordables por las técnicas anteriores, se requiere cirugía.

9 Remedios caseros para eliminar cálculos renales.

Recomendaciones para Prevenir los Cálculos Renales

Las siguientes pautas de estilo de vida pueden ayudar a evitar la aparición de piedras en el riñón, sobre todo en las personas con mayores probabilidades de desarrollarlas:

  1. Bebe diariamente de 2,5 a 3 litros de agua. Hazlo de manera regular a lo largo del día, sobre todo si vives en un clima caluroso o realizas mucho ejercicio físico. Opta por bebidas de pH neutro como el agua o la leche.
  2. Limita la ingesta de refrescos. Estos productos presentan un alto contenido en ácido fosfórico, que puede contribuir a la formación de cálculos.
  3. Intenta evitar el alcohol. Aparte de no ser recomendable para la salud, puede favorecer también la aparición de gota, que es un factor predisponente para la aparición de cálculos renales.
  4. Mantente alerta con el calcio. Asegúrate de que tu organismo recibe al menos un aporte de mil miligramos al día, pero consulta al profesional sanitario antes de tomar suplementos.
  5. No abuses de la sal. Dado que los cálculos renales están asociados a ingestas elevadas de sodio, trata de tomar entre 3 y 5 gramos al día como mucho.
  6. Opta por la proteína vegetal antes que por la de origen animal. Es decir, procura moderar el consumo de carnes, sobre todo de las menos magras, y, en cambio, aumentar el de alimentos como aguacate, la coliflor y los guisantes, ricos en proteína vegetal.
  7. Controla el oxalato en tu dieta. Ya que es una de las sustancias presente en muchos cálculos, es recomendable optar por los alimentos en los que la concentración de oxalato es baja (huevos, lentejas, arroz blanco, manzanas peladas, uvas, coliflor o calabacín) y evita otros como las espinacas, las nueces, el ruibarbo y el salvado de trigo.
  8. Vigila tu orina. Debe tener color claro y alcanzar un volumen de entre 2 y 2,5 litros y medio al día. Si el médico lo indica, puede ser necesaria recolectarla para controlar la cantidad.
  9. Mantente en forma. Intenta evitar que tu índice de masa corporal (IMC) rebase los límites saludables (18-25 kg/m2) y cuida tu peso. Practicar ejercicio físico de manera regular te ayudará a conseguirlo y también, a sentirte mejor.

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