El objetivo principal del tratamiento de conductos es prevenir o tratar la periodontitis apical. Una lesión periapical puede persistir o desarrollarse cuando hay una restauración que filtra por desgaste o fractura. En este sentido, el sellado coronal juega un papel vital en el éxito del tratamiento endodóntico.
Ante esto los clínicos intentan sellar el sistema del conducto radicular para conseguir éxitos, pero a pesar de esto, se ha demostrado que las obturaciones filtran y que no existen materiales y técnicas que proporcionen un sellado completo del sistema de conductos. Además, hay situaciones clínicas que pueden predisponer al diente a filtraciones coronarias: restauraciones perdidas o fracturadas, márgenes incorrectos de las restauraciones, caries recurrente, fracturas de estructura dentaria, etc.
Afirmaban que el sellado del conducto radicular podía ser alterado si se rompía coronalmente y añadían que el pronóstico del tratamiento de conductos dependía más del sellado coronario que de la obturación del conducto, la cual podría ser defectuosa. La escuela de Iowa confirma la importancia de la filtración coronaria en el pronóstico del tratamiento de conductos.
Al estudiar la influencia del método de preparación del conducto sobre la calidad de la obturación apical y coronaria, hacen referencia a que un sellado coronario deficiente puede contribuir a un fracaso endodóncico. En otros estudios in vitro muestran que a los tres días de exposición a saliva artificial y un colorante (tinta Pelikan) se producía una filtración coronaria a través de una obturación radicular aparentemente correcta. Igual sucedía con la técnica de condensación vertical.
Trope y col. El retraso en la colocación de la restauración coronaria permanente puede ser causa de recontaminación del conducto radicular. Sin embargo, hay situaciones cuando el diente se vaya a usar como pilar de una prótesis fija y no es abordable quirúrgicamente, en caso de persistir o aparecer patología periapical, es aconsejable retrasar la reconstrucción hasta que en exámenes a distancia se aprecie una evolución favorable; si no fuera así, se retrata el diente confiando en un resultado con éxito.
Por tanto, es recomendable que al preparar el conducto para espiga quede una obturación como mínimo de 5 mm sellando la parte apical (31), ya sea preparado inmediatamente después de la obturación o si se retrasa días después. La colocación de una barrera para prevenir la filtración coronaria puede ser muy sencilla, un paso más para mejorar el éxito en el tratamiento endodóncico.
Los molares pueden presentar conductos accesorios en el suelo de la cámara pulpar (36) y ya sea por el paso directo de microorganismos, o sus toxinas, procedentes de la cámara pulpar, habrá contaminación de los tejidos periodontales de la furca (37, 38). Entre otros factores que pueden influenciar la filtración coronaria, está la presencia del smear layer.
La restauración coronaria debe proteger y sellar el diente, impidiendo la difusión apical de saliva y bacterias, la cual puede dar lugar a fracasos en el tratamiento. Una gran variedad de materiales se han empleado como barreras coronarias, pero todos ellos demuestran filtración, pero parece que el material que proporciona un mejor sellado a más largo plazo sea el grabado dentinario.
En el tratamiento endodóncico el factor postoperatorio de fracaso más frecuente es un defectuoso sellado coronario. La necesidad de colocar una restauración coronaria inmediata y correcta después del tratamiento de conductos es imperativa.
Paso a Paso de una Endodoncia ✅ | Dra. Rosario Napa
Materiales de Obturación Temporal
Los materiales más empleados como obturación temporal, son: Cavit (ESPE, Seefeld, Alemania), que es un material premezclado compuesto entre otras sustancias por óxido de cinc, sulfato cálcico, glicol, acetato de polivinil; IRM (Caulk, Milford, Estados Unidos), que es un cemento de óxido de cinc reforzado; ionómeros de vidrio; composites (TERM: Material Restaurador Temporal Endodóncico, Caulk).

El más empleado es Cavit, que fragua en contacto con el medio húmedo de la cavidad oral; tiene la ventaja de su facilidad de manejo, al estar ya mezclado y a su buena cualidad de sellado, sin embargo, no es muy fuerte y se desgasta rápidamente, por lo que es adecuado en aperturas sencillas y por poco espacio de tiempo. El material compuesto TERM, que ha sido estudiado por varios autores (8), consigue un sellado similar al Cavit, pero tiene mayor resistencia y menor desgaste.
Otros autores (9) recomiendan, en los tratamientos de varias sesiones, el emplear materiales restauradores permanentes como obturación temporal para conseguir un mejor sellado que impida la filtración y la contaminación del conducto radicular y los tejidos periapicales. Sin embargo, lo más importante no es el material de obturación temporal sino el espesor del material y la forma de colocación en el interior de la cavidad.
En la Figura 1, vemos la colocación correcta del material de obturación temporal cuando falta mucha estructura dentaria (a) o cuando la cavidad de acceso presenta varias paredes (b); en el segundo caso, la bolita de algodón es pequeña, pero evita el bloqueo de los orificios de los conductos y el material de obturación temporal tiene un espesor como mínimo de 3-4 mm.

Si la corona dentaria está más destruida, con pérdida de la cara mesial o distal, puede emplearse una banda de ortodoncia, o de cobre; una corona de acero o ionómero de vidrio, etc.
En resumen, los materiales que hemos enumerado pueden proporcionarnos un sellado adecuado resistente a las fuerzas masticatorias, si el grosor de la obturación es suficiente y hay estructura dental remanente como soporte, evitando la filtración y que el tratamiento evolucione con normalidad.
Sellado Apical versus Sellado Coronal
En la radiografía (Figura 4) se aprecia el tratamiento de conductos bastante defectuoso de un primer molar maxilar pero que está reconstruido con una funda protésica bastante bien ajustada.

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