Solomillo a la Pimienta: Una Receta Clásica y Deliciosa

¿Buscando inspiración antes de ponerte manos a la obra en los fogones? El solomillo a la pimienta es un clásico de las mesas de celebración al que muchas guarniciones le sientan de maravilla. Es una receta sencilla que nos permite dedicar más tiempo en la elaboración de los aperitivos o el postre, sabiendo que con el plato principal tendremos el éxito asegurado.

Solomillo a la Pimienta, un plato clásico y elegante.

A continuación, te guiaremos paso a paso para preparar este exquisito plato, ya sea que prefieras usar solomillo de ternera o de cerdo.

Ingredientes y Preparación Inicial

Para su elaboración necesitamos la parte central de un solomillo de ternera, de la que sacaremos todos los medallones del mismo tamaño. El solomillo de cerdo acompañado de una rica salsa es siempre una apuesta segura.

Lo primero que haremos será preparar nuestra pieza de carne, limpiando toda grasa que pueda tener en su superficie, retirándola con ayuda de un cuchillo afilado. Lo mejor es que usemos solomillo, pero otras piezas como la espaldilla pueden ser también buenas para esta preparación.

Preparación de la Carne

Saca el solomillo de ternera de la nevera al menos 30 minutos antes de cocinarlo, permitiendo que alcance temperatura ambiente. Corta el solomillo de cerdo en medallones grandes y salpimienta la carne al gusto. El solomillo es una carne que se hace muy rápido, así que os recomendamos hacer medallones anchos, de alrededor de 3 centímetros de grosor, para que la carne quede bien jugosa.

Una vez que tenemos los medallones listos, salpimentamos al gusto. Embadurnamos los solomillos en aceite y sal.

Medallones de solomillo listos para cocinar.

Elaboración de la Salsa de Pimienta

Para empezar esta receta comenzaremos primero de todo por la salsa. Para hacer la salsa de pimienta podemos utilizar mantequilla o aceite de oliva virgen extra. En cuanto al brandy, es el licor que mejor le va a este plato.

Para preparar la salsa a la pimienta ponemos la nata en un cazo y añadimos la pimienta verde seca o encurtida. En cuanto veáis que empieza a hervir apagamos el fuego y tapamos el cazo (tapadera o plato) y dejamos que repose durante 10 minutos.

Para ello, pelaremos y picaremos finamente la cebolla. Calentaremos la mantequilla en una sartén y añadiremos un poco de aceite. Cuando la mezcla esté caliente, pocharemos la cebolla a fuego suave durante unos 15 minutos. Acto seguido machacaremos los granos de pimienta y los incorporaremos a la mezcla. Acto seguido, regaremos la cebolla con la pimienta con el caldo y la nata líquida. Sazonaremos al gusto y coceremos el conjunto a fuego suave durante 10-15 minutos. Una vez tengamos la salsa, la vamos a triturar.

Cuando la mantequilla se derrita, añadimos ½ cebolla picada y dejamos que se poche un poco. Por último, bajamos el fuego y añadimos los 200 ml de nata para cocinar. Dejamos que la salsa espese poco a poco y ligue. No debemos de subir demasiado el fuego pues podría cortarse.

Salsa de pimienta cremosa y aromática.

Cocción del Solomillo

Los marcamos en una sartén o plancha, que esté bien caliente, durante un par de minutos por cada lado. Si los queremos menos hechos, reducimos el tiempo. En cualquier caso, cuando los solomillos estén listos los retiramos de la sartén o plancha y dejamos que reposen antes de laminar y emplatar. Con esto conseguimos que se asienten sus jugos.

Pasa a sellar el solomillo en la sartén. Para ello, calienta un poco de aceite en la sartén y cocina los medallones por ambos lados a fuego fuerte. Retira el solomillo de la sartén y reserva mientras preparas la salsa de Pedro Ximénez.

Embadurnaremos los solomillos en aceite y sal y los pondremos en una sartén (o plancha) bien caliente. Los dejaremos un par de minutos por cada lado -aunque si queremos la carne muy hecha, los deberemos dejar un poco más-. Cuando la carne esté lista, la retiraremos de la sartén (o la plancha) y dejaremos que reposen antes de laminar y emplatar. Así, logramos que se asienten sus jugos.

Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto. Cocinar al Gusto: Reduce el fuego a medio y añade el romero y el vino tinto. Cocina el solomillo al punto deseado, rociándolo ocasionalmente con el jugo de la sartén.

Finalización y Presentación

Servimos con la guarnición que más nos plazca (nosotros con puré de calabaza) y con la salsa de pimienta. Colocamos los medallones en un plato y los bañamos con la salsa de pimienta caliente.

Con la salsa lista en la sartén, incorpora los medallones de solomillo. Cocina todo junto durante 4 minutos más para acabar de hacer la carne y tome el sabor de la salsa. A media cocción, da la vuelta a los medallones para que se hagan por ambos lados.

Para terminar, vamos a servir con la salsa de pimienta por encima. Este plato es tan versátil que nos ofrece un sinfín de propuestas para acompañarlo.

Es crucial dejar reposar el solomillo durante unos 10 minutos antes de cortarlo.

Solomillo a la pimienta listo para servir.

Guarniciones Sugeridas

El solomillo a la pimienta es un clásico de las mesas de celebración al que muchas guarniciones le sientan de maravilla. Os recomiendo acompañar el asado con la guarnición más socorrida y utilizada en nuestro país, las patatas. Las patatas son un recurso fácil y acertado para acompañar de manera perfecta esta receta.

Sólo queda acompañar tus solomillos con una guarnición de patatas fritas o arroz blanco. En casa normalmente sólo con pan para mojar. El protagonista, la carne.

😋 SOLOMILLO A LA PIMIENTA ⚫ Receta con nata y un toque SECRETO

Solomillo al Pedro Ximénez

Si os gustan los guisos de carne y el solomillo en salsa, ¡esta receta del mejor solomillo al Pedro Ximénez es para vosotras! En otras ocasiones hemos preparado el solomillo al horno con mojo rojo, el solomillo en salsa española, solomillo al whisky o el solomillo con salsa de champiñones, pero esta receta al Pedro Ximénez poco tiene que ver con estos platos.

Solomillo al Pedro Ximénez, una variante dulce y deliciosa.

El vino dulce con aroma a pasas le ofrece un toque a la salsa irresistible que acompaña a la carne en una espiral de aromas y sabores realmente especial. Nos encanta prepararla para ocasiones especiales, en fin de semana o para la mesa de Navidad. Es fácil, barata y, lo mejor, siempre queda deliciosa.

Corta el solomillo de cerdo en medallones grandes y salpimentar la carne al gusto. El solomillo es una carne que se hace muy rápido, así que os recomendamos hacer medallones anchos, de alrededor de 3 centímetros de grosor , para que la carne quede bien jugosa.

Pasa a sellar el solomillo en la sartén. Para ello, calienta un poco de aceite en la sartén y cocina los medallones por ambos lados a fuego fuerte. Retira el solomillo de la sartén y reserva mientras preparas la salsa de Pedro Ximénez.

En la misma sartén, añade un poco más de aceite si lo ves necesario y pocha la cebolla y los dientes de ajo picados. Cocina la cebolla hasta que esté traslúcida y en ese momento, incorpora el vino Pedro Ximénez. A fuego fuerte, deja que el alcohol se evapore durante 2 minutos aproximadamente.El Pedro Ximénez ya tiene el toque dulce que le añadirían las pasas, así que a vuestro gusto. Agrega la maicena o harina refinada. Intégrala en la salsa con ayuda de unas varillas y vierte el caldo de pollo o carne en la sartén. Deja reducir la salsa 10 minutos.Con la salsa lista en la sartén, incorpora los medallones de solomillo. Cocina todo junto durante 4 minutos más para acabar de hacer la carne y tome el sabor de la salsa. A media cocción, da la vuelta a los medallones para que se hagan por ambos lados.Sirve el solomillo de cerdo al Pedro Ximénez y disfruta de un plato sabroso de resultado tierno y muy jugoso.

Solomillo al Roquefort

Cocinar en casa platos que gusten a todos, no tiene porqué ser sinónimo de mucho trabajo ni demasiado gasto. Podemos preparar recetas de carne muy sencillas con ingredientes fáciles de encontrar y económicos, y conseguir platos de primera categoría. Por un lado el solomillo de cerdo, una de las partes más sabrosas y tiernas del cerdo, con una mínima cantidad de grasa.

Limpiamos los solomillos de posibles restos de pielecillas o grasa que puedan tener y cortamos en medallones más bien gorditos, de 1,5 o 2 cm. En una sartén calentamos 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva y salteamos la carne salpimentada. Yo prefiero no cocinarla demasiado ya que podría quedarse dura, continuará su cocción más adelante con la salsa.

En la misma sartén donde hemos cocinado la carne, para aprovechar los jugos, añadimos la nata. Servimos los solomillos bien calientes. Tengo que reconocer que me gusta esta salsa en concreto como buen amante de todo tipo de quesos que soy. Por eso la cantidad de queso no es excesiva, sólo lo justo para que aporte el toque de sabor inconfundible de este queso.

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