El Tercio Gingival de los Dientes: Definición y Significado en Odontología

El cíngulo dental es una característica morfológica con escasa investigación en el contexto odontológico, pero de amplio estudio en el contexto biológico y antropológico. Esta estructura morfológica se constituye en el punto de origen de diferentes rasgos morfológicos dentales.

Tradicionalmente, el cíngulo dental se ha definido como la porción de esmalte que forma una protuberancia convexa en el tercio cervical de la superficie palatina y lingual de la corona anatómica de los dientes incisivos y caninos superiores e inferiores. De allí que en el contexto odontológico haya sido considerado como una estructura morfológica exclusiva de los dientes incisivos y caninos -como clase- de la dentición humana.

Sin embargo, en el contexto bioantropológico el cíngulo dental fue definido como un puente de esmalte que en el tercio cervical conecta la base de los lóbulos de los dientes anteriores y de las cúspides de los dientes posteriores para proteger los tejidos gingivales de las posibles injurias ocasionadas por fragmentos de alimentos duros durante la masticación de los mamíferos.

Esta función original, relacionada con la protección gingival de los mamíferos primitivos, fue complementada posteriormente con la conformación del molar tribosfénico, la cual explica que el cíngulo dental se constituyó en un refuerzo estructural para disipar las fuerzas generadas desde las cúspides durante la oclusión. Por tanto, el cíngulo dental configura macro-estructuralmente una protuberancia convexa en la superficie palatina y lingual de incisivos y caninos superiores e inferiores, y una plataforma bien desarrollada que rodea el tercio cervical en los molares superiores e inferiores.

De acuerdo con la teoría tritubercular -que explica el desarrollo evolutivo de los dientes mamíferos- los dientes posteriores cuentan con un collar de esmalte denominado cíngulo (molares superiores) o cingúlido (molares inferiores) que circunscribe, a la altura del tercio gingival, la corona de todos los dientes a manera de una saliente estilar -stylar shelf- de la cual emergen durante la odontogénesis diferentes rasgos morfológicos dentales como el talón cuspídeo y los lóbulos que conforman el cíngulo mismo en los dientes anteriores y los denominados tubérculos o cúspides paramolares (paraestilos en molares superiores y paraestílidos en molares inferiores) presentes en las superficies vestibulares, palatinas o linguales de los molares superiores e inferiores respectivamente, como es el caso del protoestilo -cúspide de Carabelli-, el paraestilo y el protostílido.

Si bien en el contexto antropológico la observación, registro y análisis de la morfología dental a través de estos rasgos morfológicos dentales se ha constituido en una invaluable fuente de información para estimar las relaciones biológicas entre poblaciones humanas pasadas y presentes, en el contexto odontológico el cíngulo (el de los dientes anteriores) ha sido relegado a ser descrito como un factor anatómico proclive para la acumulación de placa bacteriana y aumento de la posibilidad de desarrollar caries o a la generación de interferencias oclusales a manera de puntos de contacto prematuros.

Una de las premisas que tienen los profesionales de la salud oral es que resulta necesario contar con las herramientas, materiales y productos adecuados para poder hacer frente a las diversas patologías o afecciones que presentan los pacientes. Precisamente hoy veremos a fondo la relevancia de este y otros materiales asociados, que resultan muy útiles para consultorios y clínicas dentales.

¿Qué son las bases cavitarias y para qué sirven?

Las bases cavitarias son una sustancia que tiene la capacidad de formar una barrera de protección, por lo general son resinas o cementos que se adecúan para espesores superiores a 1mm, su acción se ve reflejada en:

  • Aislamiento adecuado a nivel térmico, eléctrico y químico de la dentina cuando esta se ha visto afectada.
  • Protege el contacto con toxinas y bacterias.
  • Actúa como elemento de refuerzo para aquellas paredes que se encuentran débiles.
  • Beneficia la reparación de la pulpa dental.
  • Puede llegar a sustituir incluso el tejido dentario.
  • Ayuda a la reconstrucción de muñones dentales.

Algunas de las bases cavitarias que podemos encontrar y usar son:

  • El fosfato de zinc: Esta se destaca, además de lo que ya hemos mencionado, por su respuesta biomecánica que es idónea.
  • El ionómero de vidrio: Es una de las soluciones más buscadas y utilizadas en el presente, especialmente por su rápido endurecimiento y por la capacidad de adhesión en la resina y en el diente, lo cual permite la liberación de fluoruros.
  • El cemento de policarboxilato: Si bien puede ser complejo de manejar para los profesionales de la salud oral, cuenta con propiedades excelentes.
  • El óxido de zin-eugenol: Algo similar al punto anterior pasa con esta base cavitaria. Aquí es importante mencionar que no debe usarse para realizar restauraciones profundas, esto debido a que puede provocar algún tipo de irritación en la pulpa.

¿En qué escenarios se usan?

Ahora que ya tenemos claras las funciones de las bases cavitarias y cuáles tipos de estas son las mejores y más usadas, resulta importante identificar en qué circunstancias se pueden utilizar para el beneficio de los pacientes. Llegados a este punto debemos mencionar las caries y las cavidades dentales, son dos tipos de afectaciones importantes que pueden requerir el uso de las bases cavitarias y que describiremos a continuación:

La caries: Esta es una enfermedad infecciosa que impacta de manera negativa la superficie de los dientes y conforme avanza se encarga de destruir la dentina y el esmalte para conseguir penetrar hasta la parte más interna de la pieza dental.

Las cavidades dentales: En este caso debemos decir que se trata de un proceso más avanzado de la caries, lo que significa que esta última ya penetró a las capas interiores. Lo anterior se logra evidenciar porque se tiene un agujero notorio y visible en el esmalte y que lleva a que la infección llegue a la dentina y a la pulpa.

Este tipo de afectación puede tener diversas clasificaciones, ya sea por su nivel de complejidad, por el lugar del diente que afecte o la más importante que es la Black.

Clasificación de las Cavidades Dentales

Veamos cada una de ellas a continuación:

  • Por grado de complejidad o extensión:
    • Cavidades dentales simples.
    • Cavidades dentales compuestas.
    • Cavidades dentales complejas. Estas se dan cuando tiene ramificaciones en diversas direcciones.
  • Por el lugar del diente que afectado:
    • Tipo Oclusal (O).
    • Tipo Mesio Oclusal (MO).
    • Tipo Disto Oclusal (DO).
    • Tipo Mesio Ocluso Distal (MDO).

Clasificación Black: Este tipo de ranking se está relacionado con la localización de cada una de las cavidades y así agruparlas según el instrumental y la técnica adecuada:

  • Clase I: Está enfocado en los molares y premolares y las afecciones del diente se dan en fosas, puntos, fisuras y surcos.
  • Clase II: Esta segunda denominación hace referencia cuando las superficies proximales a los molares y premolares son las que se ven afectadas.
  • Clase III: Aquí entran los dientes incisivos y caninos, especialmente cuando la caries ha afectado superficies proximales a estas piezas dentales, pero no ha llegado a impactar el borde incisal.
  • Clase IV: Aquí, a diferencia del anterior, el borde incisal de incisivos y caninos sí está afectado.
  • Clase V: Esta se refiere al tercio gingival de los dientes en general. En este tipo las más habituales son las abrasiones de del esmalte o las caries que se dan en el cuello.

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¿Qué otros materiales están asociados?

Para conseguir que todo lo anterior se pueda ejecutar de la mejor forma y lograr eliminar la caries y limpiar por completo las cavidades, es necesario realizar la preparación cavitaria y la restauración, esto requiere del uso de otros elementos, sumados a los que mencionamos la comienzo de este texto.

Los otros materiales necesarios son:

  • Los Selladores dentinarios: Son recubrimientos que podemos usar para sellar los túbulos dentinatarios, logrando reducir o evitar la hipersensibilidad dental, además del paso constate de toxinas y bacterias. Su espesor suele ser de micrones.
  • Los fondos cavitarios: Este tipo de recubrimiento son especiales porque ayudan a:
    • Aislar de manera idónea las bacterias.
    • Permiten la liberación de fluoruros.
    • Facilitan la reparación de la dentina.
    Suelen usarse en espacios pequeños con cavidades más profundas, especialmente porque sus recubrimientos no superan los 0,05mm

Las bases cavitarias son cementos o resinas que se colocan para espesores superiores a 1mm.

El fosfato de zinc ha sido durante mucho tiempo una base cavitaria de referencia, por su excelente respuesta biomecánica.

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