Torque en Ortodoncia: Definición, Importancia y Corrección

En el contexto médico, el término torque se refiere a un tipo de fuerza que causa la rotación o el giro de un objeto alrededor de un eje. En biomecánica, el torque, también conocido como momento de fuerza, es esencial para comprender cómo se mueven y funcionan las articulaciones del cuerpo. Por ejemplo, cuando una persona levanta un objeto, los músculos del brazo generan un torque alrededor de la articulación del codo, causando que el brazo se flexione. De manera similar, los músculos que rodean una articulación de la cadera o la rodilla generan torque para permitir el movimiento de estas articulaciones.

Además, el torque es un concepto fundamental en la ortodoncia, una especialidad de la Odontología que se ocupa de la corrección de los dientes y las mandíbulas mal alineados. En este contexto, el torque se refiere a la rotación de un diente alrededor de su eje longitudinal, que es una parte integral del proceso de alineación y posicionamiento de los dientes en el tratamiento ortodóntico.

En el ámbito de la cirugía, el torque es un aspecto crucial en el uso de muchos instrumentos quirúrgicos, especialmente aquellos que implican perforación o atornillado, como en la colocación de implantes ortopédicos o dentales. En estos casos, se debe aplicar un torque adecuado para asegurar el implante de manera segura, pero sin dañar el tejido circundante o el mismo implante. Por último, el torque también es relevante en el diseño y la operación de diversos dispositivos médicos, desde los marcapasos hasta los dispositivos de asistencia mecánica ventricular.

Para entender mejor el torque en ortodoncia, es importante conocer las bases de la oclusión normal. Un artículo clave en este campo, conocido coloquialmente como “las seis llaves de la oclusión de Andrews”, fue publicado en Septiembre de 1972 en la Revista Americana de Ortodoncia (AJO-DO). Este artículo sirve de base para establecer los criterios de la oclusión normal. Es importante conocer cómo se han ido sentando las bases de la ortodoncia actual. Al igual que en otras ciencias, en ortodoncia, los avances y teorías que hoy se aceptan parten de artículos e investigaciones publicadas en revistas científicas hace unos años. Algunos de estos artículos son antiguos pero, aún hoy, siguen estando vigentes y son referencia de muchos autores actuales.

El presente artículo discute seis características significativas consideradas en un estudio realizado a 120 pacientes no ortodóncicos con oclusión normal. Estas características se denominarán como las seis claves de la oclusión normal. Este artículo también resaltará la importancia de estas claves, individual y colectivamente, en el éxito de un tratamiento ortodóncico.

Hasta el momento, los ortodoncistas tenían la ventaja de una clásica directriz para el diagnóstico ortodóncico, que era el concepto de relación molar dado a la especialidad hacía 50 años por Angle: La cúspide mesiobucal del primer molar permanente superior cae dentro del surco entre la cúspide mesial y central del primer molar permanente inferior. Pero Angle no afirmaba que éste factor sólo fuera suficiente. La experiencia clínica y la observación de tratamientos expuestos en congresos apuntan al hecho de que incluso respecto a su relación molar, el posicionamiento de la cúspide mesiobucal dentro de ese espacio específico podía ser inadecuado. Otros modelos discutían que la vital relación cúspide-fosa era, incluso tras un tratamiento ortodóncico, obviamente inadecuada a pesar de una aceptable relación molar como describía Angle.

Un cambio de enfoque parecía indicado: una búsqueda deliberada, primero de datos que son significativamente característicos en modelos que, por juicio profesional, no necesitan tratamiento ortodóncico. Tales datos, si son sistemáticamente reducidos para ordenar, paradigmas coherentes, pueden constituir un grupo de referencias o normas básicas en contra de aquellas desviaciones que puedan ser reconocidas y medidas. El concepto es, en resumen, que si se conoce lo que es “correcto”, se puede entonces directa, consistente y metódicamente identificar y cuantificar lo que es incorrecto.

La toma de datos se realizó durante un período de cuatro años, entre 1960 a 1964, 120 pacientes que no había tenido tratamiento de ortodoncia fueron recavados con la cooperación de dentistas locales, ortodoncistas y universidades. Los pacientes seleccionados tenían las siguientes características:

  • Nunca habían recibido tratamiento ortodóncico.
  • Poseían dientes aparentemente rectos y agradables.
  • Con una mordida que parece generalmente correcta.
  • En mi juicio no se beneficiarían con tratamiento ortodóncico.

Las coronas de esta muestra multifuente fueron estudiadas intensamente para verificar que características, si las hubiere, serían encontradas consistentes en todos los pacientes. Algunas teorías tomaron forma pero pronto se rechazarían, otras requirieron modificaciones y perduraron. El concepto de cúspide-fosa molar de Angle fue validado de nuevo. Había un hecho en la relación molar de los pacientes normales que reflejaba dos características cuando se veían bucalmente, no sólo la clásica, sino una segunda igualmente importante.

Otros descubrimientos emergentes. La angulación (tipo mesiodistal) e inclinación (labiolingual o bucolingual) muestran una relación natural directa con el tipo de diente individual. En los 120 casos normales no ortodóncicos no tenían rotaciones, no había espacios interdentales. El plano oclusal no era idéntico en toda la muestra pero aparecía en un rango claro y delimitado de variación que claramente suponía un atributo diferencial.

Fueron alcanzadas varias conclusiones provisionales, y seis características se formularon en términos generales. Sin embargo, era necesario una aportación al banco de información común disponible para muchos de los ortodoncistas más cualificados en las reuniones nacionales. Otros 1.150 casos fueron estudiados entre 1965 y 1971, con el objetivo de aprender qué grado de las seis características estaba presente o ausente, permitiendo predecir otros factores erróneos, como la existencia de espacios o una pobre relación oclusal posterior.

Las Seis Claves de la Oclusión Normal

Para lograr una oclusión normal, es crucial considerar los siguientes aspectos:

Clave 1: Relación Molar

Se demuestra sistemáticamente en los modelos no ortodóncicos, que la superficie distal de la cúspide distobucal del primer molar permanente superior ocluye con la superficie mesial de la cúspide mesiobucal del segundo molar permanente inferior. Por tanto, uno debe de preguntarse la suficiencia de la descripción tradicional de relación molar normal.

La Figura 1.1 muestra cómo es posible que la cúspide mesiobucal del primer molar permanente superior ocluya en el surco entre la cúspide mesial y central del primer molar permanente inferior (como decía Angle) y mientras presentarse una situación de oclusión incorrecta. Cuanto más cerca esté la superficie distal de la cúspide distovestibular del primer molar permanente superior de la superficie mesial de la cúspide mesiovestibular del segundo molar permanente inferior, mayor será la posibilidad de obtener una oclusión normal (Fig. 1.2,1.3,1.4). La figura 1.4 muestra la relación molar encontrada, sin excepción, en los 120 modelos no ortodóncicos, esto es, que la superficie distal del primer molar permanente superior contacte con la superficie mesial del segundo molar permanente inferior.

Relación Molar Ideal

Clave 2: Angulación de la Corona (Tip Mesiodistal)

No se refiere al eje mayor del diente completo, sino a la angulación del eje mayor de la corona, que en todos los dientes (excepto en los molares) es considerado el lóbulo central de desarrollo (la porción más prominente y vertical de la superficie labial o bucal de la corona). En los molares el eje mayor de la corona lo identificamos por el surco vertical de la superficie bucal de la corona.

La porción gingival del eje mayor de cada corona es distal a la porción incisal. El grado de “tip” o angulación coronal (mesiodistal) es el ángulo formado entre el eje mayor de la corona y una línea perpendicular al plano oclusal. Se expresa en grados: positivos cuando la porción gingival es distal a la porción incisal, y negativos cuando la porción gingival es mesial a la porción incisal.

Un rectángulo angulado ocupa más espacio mesiodistal que uno no angulado, esto sucede en los incisivos centrales y laterales. Una oclusión normal depende de un apropiado grado de “tip” distal de la corona, especialmente en los dientes anterosuperiores que presentan las coronas más largas. El grado de “tip” de los incisivos determina la cantidad de espacio mesiodistal que van a ocupar, por lo tanto, tienen un efecto considerable tanto a nivel posterior (en la oclusión), como a nivel anterior (en la estética). El grado de “tip” coronal varía en función del tipo de diente del que se trate.

Clave 3: Inclinación Coronal (Torque Labiolingual o Bucolingual)

La inclinación coronal o torque es el ángulo formado entre una línea tangente al lugar del bracket (en el centro del eje mayor de la corona clínica) y una línea perpendicular al plano oclusal. Se expresa en grados positivos cuando la porción gingival es lingual a la incisal, y negativos cuando la porción gingival es labial a la incisal. La inclinación de todas las coronas tiene un esquema constante:

A. Dientes anteriores (incisivos centrales y laterales): Debe ser suficiente para resistir la sobreerupción de los dientes anteriores y para permitir un apropiado posicionamiento distal de los puntos de contacto de los dientes superiores en su relación con los dientes inferiores, permitiendo una correcta oclusión de las coronas posteriores. La inclinación de los incisivos superiores e inferiores es complementaria y afecta significativamente a la sobremordida y a la oclusión a nivel posterior. Cuando los incisivos están muy rectos y bajos, pierden la armonía funcional y sobreerupcionan.

B. Dientes posterosuperiores (de canino a molar): Existe una inclinación lingual de las coronas dentales (negativa) constante y similar de caninos a segundos premolares y un poco más negativa en el primer y segundo molar.

C. Dientes posteroinferiores (de canino a molar): La inclinación lingual de las coronas dentales va aumentando progresivamente (más negativa) desde los caninos a los segundos molares.

Inclinación Coronal Correcta

Clave 4: Rotaciones

No hay rotaciones. Los dientes deben estar libres de rotaciones indeseables, ya que la rotación de un molar por ejemplo, hace que ocupe más espacio de lo normal, creando una situación inadecuada para una oclusión normal.

Clave 5: Puntos de Contacto

En los pacientes no ortodóncicos, sin excepción, no existen espacios entre los dientes y los puntos de contacto están bien ajustados. Las personas que tienen una verdadera discrepancia de tamaños dentales poseen especial problema, estas grandes discrepancias deben ser tratadas con reconstrucciones o coronas, pero, en ausencia de este tipo de anomalías, los puntos de contacto deben existir y estar bien ajustados.

Clave 6: Plano Oclusal

Los pacientes no ortodóncicos muestran un rango que va desde una curva de Spee plana a una leve curva. Aunque no todos los pacientes presentaban un plano oclusal plano, Andrews pensó que esta situación debía ser la meta de un tratamiento como una forma de sobrecorrección. Hay una tendencia natural al aumento de la curva de Spee con el tiempo.

Plano Oclusal Ideal

Torsión Dental (Rotación Dentaria o Torsiversión)

La torsión dental (también denominada rotación dentaria o torsiversión) es una forma de malposición en la que un diente se encuentra girado sobre su eje longitudinal dentro del alveolo. En otras palabras, el diente rota parcial o completamente respecto a su posición anatómica normal, de modo que sus caras no miran en la dirección esperada. Esta anomalía puede afectar a cualquier pieza dentaria y es frecuente dentro de las maloclusiones dentales de clase I (maloclusión dental simple), donde uno o varios dientes presentan posición anómala a pesar de una relación correcta entre los maxilares. La torsión dental es relevante tanto en odontología humana como veterinaria, ya que compromete la alineación de la dentadura, la función masticatoria y la estética de la sonrisa en humanos, y puede afectar la eficiencia masticatoria y la salud oral en animales. En odontología humana, la torsión dental adquiere importancia por sus implicaciones clínicas: un diente rotado puede interferir en la oclusión, dificultar la higiene oral y generar problemas funcionales como mala mordida o fonación alterada. Por ello, su corrección es parte integral de muchos tratamientos de ortodoncia.

Clasificación de la Torsión Dental

La torsión dental se puede cuantificar por el grado de rotación del diente respecto a su posición normal. Puede clasificarse de forma descriptiva como:

  • Leve: Rotaciones menores, p. ej. <15°.
  • Moderada: Rotaciones apreciables de 15-30°.
  • Severa: Cuando el diente está girado más de ~30°.

En casos extremos, el diente puede estar rotado 180°, presentando sus caras mesial y distal invertidas; aunque poco frecuentes, se han documentado casos clínicos de dientes anteriores prácticamente volteados hacia atrás. Otra forma de categorizarla es por la dirección de la rotación: se suele describir como mesial o distal según hacia dónde gira la cara vestibular del diente. En una torsión mesial, la porción del diente que debería mirar hacia adelante (mesial) rota en dirección al centro de la arcada, mientras que en una torsión distal, el giro es hacia la parte posterior de la arcada.

Etiología de la Torsión Dental

La posición final de un diente en la arcada es resultado de una compleja interacción de factores eruptivos, espaciales y funcionales. Durante el desarrollo, cada germen dental sigue un camino eruptivo programado genéticamente para emerger en una ubicación determinada de la arcada dentaria. Si este camino se desvía o el espacio es insuficiente, el diente puede erupcionar girado.

Estudios clásicos sugieren que existen factores pre-eruptivos que predisponen a la torsión: por ejemplo, cierta inclinación o rotación inicial del germen dentro del hueso puede traducirse en un diente rotado al emerger. Más comúnmente, la discrepancia entre el tamaño dentario y el tamaño del arco (apiñamiento) es el mecanismo principal detrás de muchas rotaciones.

Las fuerzas funcionales y parafuncionales en la cavidad oral también pueden inducir torsiones dentales. Hábitos orales prolongados durante la infancia, como chuparse el pulgar, empujar la lengua contra los dientes o usar chupete más allá de la edad recomendada, ejercen presiones continuas que desplazan gradualmente los dientes de su posición.

La predisposición a la torsión dental a menudo tiene un componente hereditario. Rasgos genéticos que determinan la forma de las arcadas, el tamaño dental relativo y el patrón de erupción pueden heredarse de padres a hijos, de manera que familias con sonrisas apiñadas transmiten esa tendencia.

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico de la torsión dental se realiza principalmente mediante examen clínico visual y palpatorio. El odontólogo identifica los dientes que no siguen la alineación esperada en la arcada: a simple vista se nota la orientación anómala de la corona dental (por ejemplo, un borde incisal rotado hacia vestibular en vez de mirar al frente).

El tratamiento principal de la torsión dental es la corrección ortodóntica. Mediante aparatología fija o removible, el ortodoncista aplica fuerzas controladas para derrotar (girar de vuelta) el diente a su posición ideal. Con brackets y arcos ortodónticos convencionales, la rotación se corrige típicamente usando una combinación de fuerzas: al cementar el bracket en la posición correcta en la corona dental, el arco metálico (al intentar recuperar su forma) genera un par de fuerzas que inducen el giro del diente.

Tratamiento de Ortodoncia con Brackets

Representación clínica de la relación entre Tip y Torque

Fricción en Ortodoncia

El término «fricción» es utilizado en Ortodoncia para referirse a un conjunto de fuerzas que actúan sobre el diente oponiéndose al movimiento dentario. La FR es causada por el contacto entre el arco y la superficie del slot. La fuerza friccional tiene una dirección opuesta a la dirección del movimiento que queremos realizar. Cuando el arco contacta en ambos puntos de las paredes del slot porque el bracket está angulado en relación al arco, la deflexión empieza a contribuir en la resistencia al deslizamiento. Cuando el ángulo que se genera entre el arco y el slot es mayor que el denominado ángulo crítico y se produce una deformación plástica o un enclavamiento del bracket sobre el arco ésta se añade como componente de la RS, la deformación plástica puede ser definida como el daño mecánico observado en el arco que se produce en los últimos estadios de la deflexión.

Así podemos decir que a angulaciones y torque mínimos la resistencia al deslizamiento se debe básicamente a la fricción clásica, mientras que la deflexión y la deformación permanente intervienen más en angulaciones mayores. Cuando la resistencia al deslizamiento en la interfase bracket arco aumenta, la proporción de la fuerza útil resultante, sobre los dientes para conseguir un movimiento disminuye. El movimiento dentario se dificulta si aumenta la primera (FR) y última fuerza (NO). En cambio, clínicamente la fuerza que empleamos para nuestros tratamientos es la deformación elástica de nuestros arcos.

La mecánica de arco recto basa el desplazamiento dentario en el deslizamiento del bracket en un arco guía que dirige el diente a una posición determinada. El análisis de esta relación arco/bracket y su comportamiento en especial a las fuerzas de fricción ha sido ampliamente estudiado en multitud de trabajos. Un gran número de artículos analiza aspectos parciales de esta relación, fricción estática, fricción cinética, deflexión, pulido superficial, diseño de brackets … que en su conjunto generan la denominada resistencia de deslizamiento (RS). El presente artículo expone los factores/componentes que intervienen en esta relación arco-bracket y que provocan el desplazamiento dentario.

En situaciones clínicas, el movimiento dental se inicia en el alveolo dentario cuando la fuerza aplicada supera las fuerzas de resistencia de la estructura periodontal de soporte y los componentes de la resistencia al deslizamiento. El movimiento provoca una mayor adaptación del conjunto arco/bracket aumentando las fuerzas de fricción estática, también aumenta la resistencia de los tejidos al desplazamiento radicular. Se requiere (un aumento) de la fuerza aplicada que venza este incremento de resistencia, la masticación con la deformación elástica que provoca en los arcos aumenta considerablemente de la fuerza aplicada que vence nuevamente la fricción.

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