Puede que algún día hayas oído hablar de Torus mandibular o de bultos que aparecen en zonas específicas de la boca. Los médicos especialistas te explican qué es el torus, cuáles son sus posibles causas y cómo tratarlo.
Los torus son protuberancias óseas benignas que pueden adquirir diferentes formas y cuya base está formada por tejido óseo recubierto de mucosa sana. Se estima que hasta un 15% de la población puede tener algún pequeño torus en la boca. Se estima que un 20-25% de la población tiene alguna manifestación de torus en la boca. Es muy raro que se malignicen, y su tamaño es inferior a 2 centímetros.
En este post explicaremos por qué aparecen los torus mandibularis y cómo tratarlos. El objetivo de este blog, es explicaros que son los torus, porqué aparecen, qué tipos existen y si fuera necesario quitarlos.
TORUS 👅 PORQUE SALEN❓y TRATAMIENTO
¿Qué es el Torus?
Los torus salen en el maxilar superior y en la mandíbula. Son unas protuberancias óseas que en el caso del maxilar superior aparecen en la línea central del paladar y en el caso de la mandíbula están en la parte interior, es decir en la parte lingual y acostumbran a ser bilaterales.
El torus mandibularis o rodete mandibular, tal y como hemos explicado anteriormente, consiste en el crecimiento inapropiado de la estructura ósea. Suele ubicarse en la parte lingual de la boca, es decir, en la parte interna, siendo difícil de apreciar a simple vista. Si el torus se ubica en la zona superior cercana al paladar, es común que esté localizado en el centro del cielo de la boca. Dicho crecimiento del hueso de la parte inferior de la boca puede manifestar gran variedad de formas y tamaños, llegando a ser asimétrico.

Tipos de Torus
- Torus Palatino: Se ubica en la línea media del paladar duro, en el llamado rafe del paladar.
- Torus Mandibular: Se localiza en la superficie lingual de la mandíbula, en la cortical interna a nivel de premolares. En la mayoría de los casos en la cara interna o lingual de los premolares, aunque también pueden verse por la cara externa o vestibular.
Características y síntomas de los torus
- Tienen un crecimiento lento a lo largo de los años y no tienen comportamiento de malignidad.
- Suelen aparecer desde la pubertad hasta la edad adulta (más habitual en la segunda o tercera década de la vida), siendo más frecuente en mujeres que en hombres y en el lado derecho más que en el izquierdo.
- Su forma más frecuente es la de nódulo redondo u oval y de consistencia indurada.
- Pueden ser unilobulados, fusiformes o multilobulados. Pueden ser únicos o múltiples, aunque los de la línea media suelen ser únicos.
- Pueden alcanzar un tamaño de 3-4 centímetros de diámetro, aunque usualmente son menores de 2 centímetros.
En la mayoría de los casos no son sintomáticos y suelen pasar desapercibidos.
Sin embargo, con el crecimiento progresivo pueden llegar a dar molestias, especialmente en pacientes portadores de prótesis u ortodoncia y en bruxistas. Si el torus es demasiado prominente, el paciente experimentará problemas para hablar adecuadamente. Al presentar una forma irregular, los rodetes traerán problemas para llevar a cabo la higiene bucal diaria, generando, por ejemplo, mal aliento. Si el paciente utiliza prótesis dentales removibles, el torus podría afectar el ajuste correcto de las mismas.
Los síntomas más frecuentes que pueden ocasionar son:
- Compromiso estético (cuando son visibles al sonreír, por ejemplo).
- Compromiso terapéutico (cuando su ubicación imposibilita el plan de tratamiento de una rehabilitación oral como puede ser la colocación de un implante o de una prótesis fija no removible).
- Síntomas locales por microfricción durante la masticación (como puede ser una úlcera en su superficie).
- Imposibilidad de una correcta fonación.
- Compromiso de la higiene bucal (es una posible causa de halitosis).
Causas de los Torus
Si bien la aparición de torus es arbitraria en la población, se asocia a una predisposición familiar hereditaria. El torus palatino es frecuente en asiáticos (coreanos), esquimales o indios americanos.
No existe un origen claro, pero se hipotetiza que se debe a factores genéticos y al bruxismo. De hecho es muy común que en pacientes con bruxismo, posean torus muy marcados.
Otra causa es el bruxismo dental. Llamamos bruxismo al hecho de apretar y rechinar los dientes. Al apretar continuamente se forman los torus, sobre todo los de la mandíbula.
Los conceptos «torus mandibularis» y «bruxismo» tienen una estrecha relación entre sí, ya que si se aprietan los dientes de manera muy prolongada en el tiempo se puede favorecer el crecimiento desproporcionado del hueso.

Además, diferentes estudios revelan una relación entre el hiperparatiroidismo como causa del desarrollo del torus.
Las complicaciones o anomalías en el desarrollo de la ATM dañan directamente la apertura de la cavidad oral y, además, traen afectación al hueso. Por ello, en determinados casos es posible que la incorrecta formación de esta articulación sea la causante del crecimiento del torus mandibular.
Tratamiento para los Torus
Ante la detección de un torus la conducta a seguir es tan solo expectante, no estando indicado su tratamiento si no ocasiona síntomas. El torus mandibularis es inocuo, así que no es necesario tratarlo. Como norma general, los torus no requieren ningún tratamiento, y solo es necesario intervenir cuando estos son excepcionalmente grandes.
En caso de que el tamaño o la ubicación interfieran en el funcionamiento bucal, estaría indicada su exéresis quirúrgica que debería hacerse en el quirófano, bajo anestesia local y en situación estéril. Deberá fresarse el hueso para su extracción y, posteriormente, se deberá suturar la mucosa para evitar el sangrado local.
El tratamiento para eliminar el torus consiste en una extirpación parcial o total del hueso. Es un método sencillo con el que, a través de una exclusión quirúrgica de manera parcial o total, se extrae el hueso afectado por medio de una osteotomía en la base.
Esta intervención la realiza el cirujano maxilofacial bajo anestesia local: se levanta encía para llegar a hueso y este se lima con fresas quirúrgicas hasta eliminarlo y devolver al maxilar su forma normal.

Para la resección quirúrgica, se hará un corte óseo en la base. Esta extracción es un procedimiento muy sencillo que se realiza bajo anestesia local. Una vez extraído, lo único que queda por hacer es saturar la herida y protegerla en el postoperatorio, como si se tratara de un procedimiento más de extracción.
Para finalizar, se retira parte de la mucosa sobrante y se cierra la herida con puntos de aproximación. Al día siguiente, debe realizarse enjuagues con agua con sal 2 veces al día durante una semana. Estos enjuagues no deben ser efusivos, sino simplemente dejar actuar sobre la zona de la herida.
Los cuidados postoperatorios harán que alivies y mantengas un buen control del dolor y la inflamación causada en la intervención, restableciendo tu ritmo de vida normal al cabo de cinco a siete días.
Consideraciones especiales
- Implantes dentales: No siempre es necesario eliminarlos, pero sí que se tiende a evitar la colocación en esta zona, por la presencia de hueso muy corticalizado y poco vascularizado, que puede comprometer la osteointegración de los implantes dentales por sobrecalentamiento del hueso o incluso la necrosis de éste.
- Higiene bucal: Si son exageradamente prominentes puede acumularse comida entre los torus y ulcerar a la encía ya que no te deja cepillar correctamente los dientes y esto puede producir llegar halitosis.
A pesar de que pueden palparse en la boca, a veces puede ser necesaria la realización de alguna prueba complementaria para la confirmación diagnóstica. Dado que tiene consistencia ósea en su interior, sería detectable en la radiografía intraoral, la ortopantomografía y el TAC dental.
Siempre que se realiza su extracción se analiza la pieza extraída en el laboratorio de anatomía patológica para descartar signos de malignidad, entre otras cosas. Si hiciéramos un corte por la línea media del torus extraído veríamos un tejido óseo denso en su interior rodeado de mucosa gingival.
A pesar de que la detección de un torus asintomático en la boca no requiere tratamiento, debemos controlarlo periódicamente. Un cambio en el tamaño puede ocasionar alteración en la función, la masticación o la fonación. Asimismo, al adquirir un tamaño considerable es frecuente que genere un microtraumatismo con las estructuras vecinas pudiéndose ulcerar su superficie mucosa.
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