Vivir para gozar: Un Clásico de la Comedia con Cary Grant y Katharine Hepburn

Vivir para gozar (Holiday) es una película que destaca por su ingenio, sofisticación y humor, cuyo mensaje romántico perdura a través del tiempo, gracias a la química innegable entre Cary Grant y Katharine Hepburn.

¿Qué es "Vivir para gozar"? ¿Una Comedia?

En los años de la Gran Depresión americana, se popularizó mucho un subgénero cinematográfico conocido como screwball comedy. Resultaba ser que en aquellos momentos tan difíciles para la economía norteamericana los espectadores querían ver pelis con un alto contenido de crítica y sátira hacia las clases sociales altas, que al mismo tiempo fuesen esperanzadoras, y que sirvieran a modo de catarsis o vía de escape a tanto problema.

Estas cintas suelen tener un personaje femenino fuerte cuya relación con el protagonista centra la historia: diálogos rápidos y ocurrentes, situaciones grotescas, episodios que implican el noviazgo y el matrimonio, y una intención clara de provocar la diversión y la evasión del espectador. Además, una gran cantidad de estas screwball comedies, refieren conflictos entre clases sociales, como la ganadora del Oscar Sucedió una noche (It happened one night, 1934), de Capra, considerada la auténtica primera screwball comedy; o Al servicio de las damas (My man Godfrey, 1936), de Gregory La Cava. La screwball comedy fue sin duda uno de los subgéneros cinematográficos más notorios y duraderos. Aún en el cine contemporáneo pueden observarse elementos de este subgénero.

Esta película es en gran medida una screwball comedy, lo que no quita que tenga tintes cercanos al drama en su estilo y su contenido.

La Trama: Un Espíritu Libre en la Alta Sociedad

Adaptada de una obra de Broadway de Philip Barry, la historia se centra en Johnny Case (Cary Grant), un hombre de ideas avanzadas para su época, un hombre hecho a sí mismo, que conoce y se enamora de Julia Seton (Doris Nolan), la hija de un potentado burgués, y decide casarse con ella rápidamente. Ahora bien, el joven Case desea vivir la vida libremente cuando está en plena juventud. Pero este alocado plan tropieza frontalmente con las costumbres de la alta sociedad de Nueva York y con las ideas de su futuro suegro en particular, que pretende que nada más casarse se ponga a trabajar en la oficina de un banco de su propiedad y abandone sus fantasías para otro momento.

La relación entre los novios se ve empañada por esta incompatibilidad de ideas en la que resalta con brillantez la figura de la hermana de la novia, la vivaz y rupturista Linda (Katharine Hepburn), quien comprende, se alía y también se enamora del joven soñador.

Cary Grant y Katharine Hepburn

La película se ambienta en su tiempo histórico, a finales de los años treinta del siglo XX, en Estados Unidos. Conocemos a Johnny Case, un solterón que va a casarse, aunque sus amigos íntimos intentan impedirlo. La novia, de una familia rica, es Julia, y su familia, en especial su padre, no ve con buenos ojos el matrimonio, sobre todo por la muy distinta posición social de los enamorados. La hermana de Julia, Linda, es un espíritu libre que pronto sintoniza con Case, que es también poco dado a remilgos y mucho a la libertad. En el transcurso de la película veremos si Case finalmente se casa con Julia, o si la cosa termina de otra manera...

Linda, la extravagante hermana de Julia, encariñada de Johnny, los apoya incondicionalmente.

El Toque Único de George Cukor

Dicho lo dicho hasta aquí, quiero añadir algo en favor del importante sesgo que Cukor imprime a esta screwball que la hace tan original y portadora del sello de un genio. O sea, no es una screwball en estado puro con la que meramente nos quiere hacer reír. Pensemos que, en el año de su estreno, este subgénero de comedia ya había sido muy explotado. Entonces la forma de Cukor consiste en reenfocar el tópico screwball, coger sus característicos personajes y situaciones, y súbitamente aplacar el alocado humor y ponerlos a reflexionar sobre su situación de vida.

El momento álgido de lo dicho antes se escenifica en la cena de Nochevieja, cuando se anuncia el compromiso de boda. Entonces Linda se niega a asistir produciendo el obvio malestar y enfado. La importancia de este episodio radica en que, para Linda, Johnny es un espíritu libre, un soplo de aire fresco, una persona genuina y vital que va presumiblemente a convertirse en todo lo contrario, en alguien aburrido y adocenado. Al principio parece que estos elementos devendrán pura comedia, pero en la pedida de mano se comprobará que no es así. Es el propio Ned quien, con un improvisado discurso de beodo, transmite al espectador que su vida como hijo varón único en una familia burguesa no ha sido fácil, lo que le ha convertido en un alcohólico fracasado.

Linda tampoco acuerda que la frescura de Johnny se vea contaminada por un ritual falso y aburrido, en vez de disfrutar de una celebración más familiar y auténtica. También los espacios juegan un gran papel en toda esta puesta en escena. También es significativa la habitación de juegos del piso alto en que se refugia Linda, la única legítima y apropiada para Johnny. Es un espacio alegre y natural en oposición al fasto aburrido de la planta inferior donde se está produciendo el festejo. Y en ese piso alto y lúdico confluirán accidentalmente los amigos de Johnny, el profesor Nick Potter y su esposa, el propio Johnny, el hermano, y, en fin, ahí Johnny se dará cuenta de que su camino no está en el terreno de un matrimonio abocado al fracaso, sino en vivir su vida, la que él ha imaginado para su juventud pujante.

Escena de Vivir para gozar

Incluso hay alguna crítica a los plutócratas que en aquella época denostaban el gobierno de Roosevelt en detrimento de “otros gobiernos” de Europa, en clara referencia al de los nazis; y es que estábamos en 1938, en la antesala de la invasión de Polonia por el Tercer Reich, que desencadenaría la Segunda Guerra Mundial, conflicto bélico en el que Estados Unidos sería renuente a entrar hasta el ataque japonés a su base de Pearl Harbor; ya entonces había una parte de la clase dirigente yanqui, mayormente de sus sectores conservadores, que buscaba un entendimiento fructífero con la Alemania de Hitler, traicionando con ello la tradición democrática de su país.

Pero el grueso del film va de la historia romántica a tres bandas, con los prometidos y una tercera en discordia, que finalmente se revelará como la persona adecuada, por amor y carácter, para esa boda. Con una narración sin fisuras, marca de la casa, con buenos y acerados diálogos, en los que sobre todo Cary Grant y Katharine Hepburn eran maestros, estamos ante una comedia romántica pero también de enredo, con dos peculiares personajes, el del protagonista masculino, individualista, hecho a sí mismo, pero con un muy particular sentido del humor, y el no menos interesante de la hermana de la supuesta novia, un espíritu libre dentro de una familia empingorotada y podrida de dinero, en la que el protocolo, las buenas formas y la educación más exquisita lo son todo. Habrá, por supuesto, una acerba sátira sobre las tonterías de la alta sociedad, en una comedia suntuosa pero que se ríe bastante de sí misma.

Con ciertos toques de humor absurdo y varios personajes (al margen de los protagonistas) también bastante peculiares, Vivir para gozar resulta una divertida locura, un canto al “joie de vivre”, a la alegría de vivir, con su poquito de mensaje en ese personaje principal que evita comprometerse profesionalmente hasta encontrarse a sí mismo y decidir qué quiere hacer con su vida.

Actuaciones Estelares

Cukor era un maestro dirigiendo actores y no iba a ser menos con el reparto de lujo que le toca en este film, pero sin caer en una apariencia teatral. Todos los intérpretes, pues, están sencillamente geniales, sobresaliendo Cary Grant y Katharine Hepburn, que son actores que no fallan. Muy bien Grant y Hepburn, una pareja que tuvo siempre muy buena química en las cuatro películas en las que compartieron cabeza de cartel, pero también buen trabajo de los intérpretes secundarios, que en el Hollywood clásico eran garantía de éxito.

Un Drama Disfrazado de Comedia

Esta cinta no es meramente otra screwball comedy, sino que Cukor la reconvierte en drama, al dar la vuelta a este subgénero, mostrando la otra cara de la moneda. Manteniendo los mismos personajes y situaciones, nos confronta con una premisa conmovedora vinculada al mundo en el que se encuentran. Una acervada crítica al orbe del dinero, a la plutocracia y la burguesía neoyorquina del momento, y al mismo mundo en que se había iniciado el simpático film.

Vivir para Gozar(1938)

El Legado de "Vivir para gozar"

Vivir Para Gozar está dirigida por el ganador del Oscar® George Cukor (mejor Director en 1964 por My Fair Lady). La películavuelve a emparejar a dos leyendas de la pantalla, como la ganadora de cuatro Oscar® Katharine Hepburn y Cary Grant tras La fiera de mi niña.

Ingeniosa, sofisticada y muy divertida, el mensaje romántico del film no pasa de moda, y la química entre Grant y Hepburn traspasa la pantalla.

Vivir para gozar resulta una divertida locura, un canto al “joie de vivre”, a la alegría de vivir.

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