Yung Beef: Dientes, Música y Más Allá

Yung Beef, un nombre que resuena en la escena musical urbana, ha capturado la atención tanto por su estilo único como por su controvertida personalidad. En este artículo, exploraremos diversos aspectos de su carrera y su impacto, así como otros temas relacionados con la estética y la salud.

El Fenómeno Yung Beef

Yung Beef nunca ha pasado inadvertido, y su mixtape ‘El Plugg’ llega en un momento donde está especialmente en el candelero, tanto por su posición respecto a la industria musical como por las críticas tras su célebre patada. La mixtape, en cambio, va a su rollo, siendo continuista con respecto a la anterior, pero a la vez apostando por un punto más callejero, y en la producción aparecen viejos conocidos y nombres nuevos.

Las letras de ‘El Plugg’ dan lo que prometen, tanto para quienes prefieren su faceta más de vacile como para los que son más de la descrita antes. Esta última faceta brilla también junto a guitarras y a un tono melódico cercano a Lil Peep en ‘Guns N Roses‘, que además puede servir para presentar a más gente a Goa: el reciente fichaje de La Vendición está genial aquí.

Influencias y Colaboraciones

En numerosas ocasiones, Yung Beef ha expresado su gusto por los temas de Lana del Rey, y la capacidad de ambos para transmitir con autenticidad su propia tristeza está sobradamente demostrada en sus trabajos. Tanto la letra (“y es que si tú no me quieres voy a explotarme los sesos / y voy a manchar tu habitación”) como la sombría producción de Saox consiguen un tema que se cuela entre los mejores del granadino, donde destaca ese estribillo que podría pertenecer a la Tove Lo más decadente.

Podemos encontrar a Lowlight, Nely “El Arma Secreta”, Pochisempere, Enry-K, Saox, Dolan Beats, MexikoDro, DP Beats y, por supuesto, Steve Lean. Junto a Poor Gang (La banda de los pobres) ha conformado el grupo más sólido de este estilo que ahora mismo puede encontrarse en el panorama nacional. Yung Beef ya ha colaborado con sus paisanos Dellafuente-Maka y tiene a Khaled, otro granadino de origen árabe, como otro de sus lugartenientes en el desarrollo de estos temas cargados de referencias a la vida en los barrios bajos.

La Vendición: Un Movimiento en Ascenso

Junto a gente como Mimi Barbz, Xina Mora o Warmi, promete ser un nombre que dará bastante que hablar en el movimiento urbano de nuestro país, demostrando que La Vendición en absoluto se limita a quienes ya tienen hecho un lugar.

En conclusión, solo hace unos meses de su anterior mixtape, lo que podría hacernos pensar que la calidad de ésta iba a dejar mucho que desear, pero no ha sido el caso: ‘El Plugg’ es un paso más en el camino de Fernando, de La Vendición y de lo que están suponiendo para la escena. “Pa mí es la realidad / pa ti es una canción”, dice en la propia ‘Intro’.

Los Dientes de Oro de Yung Beef

En su caso Yung Beef ya tiene incluso entrada en la Wikipedia y en ella se dan detalles de dónde pueden proceder esos dientes de oro que coronan su boca. Igual que a Dellafuente a ambos se les percibe su acento original de Graná y la misma advocación a cierto flamenco quinqui y a Camarón de la Isla.

Para parte de la crítica ellos pasan por gitanos, siendo a todas luces, no más que simples chicos del extrarradio nazarí.

El Cuidado de las Uñas: Más Allá de la Estética

Las uñas han cobrado un protagonismo absoluto en nuestros looks, vistiéndose con los esmaltes de moda y convirtiéndose en el perfecto complemento de nuestro estilo. Pero no sólo hay que mimarlas por un tema estético. Los dermatólogos apuntan que las uñas son el ‘chivato’ también de algunos problemas de salud. Aprender a diferenciar sus síntomas es de vital importancia para prevenir o atajar enfermedades.

El doctor Vicente Delgado, dermatólogo de la AEDV y profesor de Dermatología de la Universidad de Granada, apunta, además, que muchos de los tópicos más escuchados acerca de las uñas no son ciertos. ¡Apunta!

  1. Uñas estriadas:
    • Longitudinales: Aparecen a menudo con la edad, a partir aproximadamente de los 60 años, y su origen es, habitualmente, hereditario. No existe un tratamiento específico y eficaz para acabar con las estrías, aunque algunas firmas cosméticas cuentan con geles que forman una pequeña capa que ópticamente aporta uniformidad a la uña.
    • Transversales o ‘Líneas de Beau’: Se dan tras una alteración en el crecimiento de la uña.
  2. Uñas blandas y débiles:
    • Finas, sin consistencia: Puede deberse a enfermedades crónicas, reumáticas, etc.
    • Se rompen con facilidad o les sale una ‘rajita’ (Onicorresis).
  3. Separación por capas: Llamada Onicosquisis Lamelar, se produce a partir de los 50 o 60 años, por el mismo motivo antes expuesto: un exceso de lavado de manos.
  4. Uñas encarnadas: Ocurre cuando ésta se clava en la carne, inflamándola. La solución es llevar un zapato menos apretado y evitar los que acaban en punta; no recortar los picos de la uña del dedo gordo del pie, hay que dejar los bordes y cortarla preferentemente en forma cuadrada. También se puede empapar un algodón en antiséptico y colocar en dichos bordes, entre la uña y la carne.
  5. Hongos (Micosis): Un error muy común es pensar que todas las enfermedades de las uñas están producidas por hongos, aunque sí son la causa más frecuente.
    • Cambio de color distal (de la parte libre o «blanca»). A menudo puede aparecer una zona amarillenta o blanquecina.
    • Hiperqueratosis. La uña se separa, debido a engrosamiento en algunas zonas de la uña.
  6. Microtraumatismo: Por presión con el calzado o por realizar algunos deportes agresivos, como correr o jugar al tenis, en ocasiones las uñas ‘mudan’, o aparecen rayitas violáceas o amarillentas.
  7. Manchas blancas: El doctor desmiente que el origen sea una falta de calcio. Las pequeñas manchitas blancas se deben a leves microtraumatismos cerca de la cutícula, por gestos tan sorprendentes como meterse las manos en los bolsillos de unos vaqueros ajustados.
  8. Uñas mordidas (onicofagia): Además de los problemas estéticos que ocasiona, morderse las uñas puede alterar la forma de los dientes o afectar a la salud de las uñas: éstas no crecen bien por el continuo mordisqueo al que son sometidas, y se crean microtraumatismos a lo largo de todo el lecho ungueal (la parte que se encuentra bajo las uñas), alterándose así su anatomía.
  9. Falta de proteínas: En realidad, si seguimos una alimentación correcta, no haría falta tomar suplementos nutricionales para reforzar las uñas, el problema es que actualmente no comemos tan bien como deberíamos. En ese caso la nutricosmética para cabello y uñas débiles puede ayudar. El calcio, que siempre se ha pensado interviene en la dureza de la uña, no tiene tanta relevancia en la misma.

No está probado que las lacas sean perjudiciales, aunque de usarlas demasiado y sin dejar respirar a la uña, esta puede mostrarse áspera, sin brillo y amarillenta debido a que los pigmentos de la laca penetren en la capa superior (dado que la uña está formada por capas). A su vez, los aceites para la cutícula y las lacas endurecedoras pueden mejorar las calidades cosméticas de toda la zona, pero no otorgar fuerza o engrosar la uña misma.

José Ángel Mañas y ‘Historias del Kronen’

Le gustaba decir que escribía nobelas, así, con b. O novelas punks, y acabó enseñando ortografía a la Policía Nacional. Paradojas de la vida, una experiencia rara entre otras mil posibles, y veinticinco años que han pasado desde su gran éxito: Historias del Kronen, su ópera prima y con la que quedó finalista del Nadal en enero de 1994. Tenía veintidós años y contaba lo que podía haber sido su vida, o la de sus colegas: catorce días llenos de drogas y excesos. También de angustia y nihilismo.

La novela revolucionó el panorama editorial e incluso se convirtió en un fenómeno que copaba portadas y tertulias en la televisión. A él, tanto éxito se le atragantó. Pero su carrera no ha parado desde entonces: más de diez novelas y diversos ensayos le avalan. La editorial Bala Perdida ha reeditado sus dos mejores obras de los noventa: Historias del Kronen y Ciudad rayada.

Obsesivo y disperso, salta de un tema a otro y siempre vuelve a los mismos: el pasado, porque es lo que toca y no queda más remedio, y porque da la impresión de que aún existen heridas abiertas; y el trap y Yung Beef, porque eso es lo que ahora le entusiasma.

En septiembre del 93 mandé el manuscrito. La primera redacción es del verano del 92, lo trabajé el resto de ese año y el primer semestre del siguiente. Yo estaba muy contento pero no sabía qué pasos había que dar para publicarlo. El padre de una amiga era escritor y le pasé el texto para que me diera su opinión, si merecía la pena o no. Pasó un tiempo sin decirme nada y le entré. Ella no quería contármelo pero a su padre no le había gustado nada. Decía que era no era literario.

En Navidades me fui a Francia. Yo había estudiado Historia, aunque siempre digo que pasé por la facultad como un turista. No fui un modelo de nada. Pasaba más tiempo en la cafetería jugando al mus que en clase. Estuve un año en la Autónoma de Madrid, otro en Sussex, otro en Grenoble y cuarto y quinto los hice a la vez en Madrid porque mi idea era quitármelo de encima y darme un año sabático para escribir. En mitad de ese año fue el Nadal. No sé qué hubiera hecho si no. Hablé con un profesor que a mí me gustaba para hacer una tesis y me dijo que no veía el tema. Pero llegó esto, cambió mi vida y encontré una salida profesional.

El primero en entrevistarme fue Llàtzer Moix, director de Cultura de La Vanguardia. Yo ni me había preparado ni tenía ninguna experiencia. Estaba atacadísimo y me tuve que tomar no sé cuántas pastillas esa semana para aguantar. No lo voy a decir. Pero es gracioso, porque me dio un buen consejo: ten cuidado con los derechos audiovisuales. Yo ni había firmado el contrato. Luego ya conocí a Teixidor y al primer periodista en persona: Pepe Ribas, de Ajoblanco, que fue mi primera portada, tampoco he tenido muchas más.

Siempre. El primer cuento que envié a un premio nacional lo gané. Fue el Miguel Hernández, con catorce años, y no sé por qué no volví a mandar más. Es un chorrada que no suelo contar, pero para mí fue un espaldarazo. Todo el mundo necesita que en un momento dado alguien le diga que tiene talento. Ganar ese premio con lo primero que escribí fue muy importante. Después de eso, el primer manuscrito que envié fue Historias del Kronen. Tampoco quiere decir nada porque sé que hay una cuestión de suerte.

Imposible. La tradición de los premios españoles es diferente a la de otros países. En Francia se premia a libros ya editados. Aquí el concepto es el de premio de descubrimiento y lo lógico sería dárselo a gente desconocida o gente con un talento ya cuajado que no ha tenido proyección suficiente. Durante un tiempo funcionó así, y el Nadal fue el gran premio de descubrimiento durante el franquismo, porque está muy vinculado y vertebra ese periodo en lo cultural.

Siempre me decía que estaba muy celosa [risas] y yo le preguntaba: «¿En el buen sentido?». Y ella me respondía: «No, no, tengo envidia cochina» [risas]. Nos llevábamos bien, pero es otro perfil, era una señora. Ella tenía una trayectoria que yo descubrí después. No sabía quién era. Me salté el escalafón. No tenía ni idea y entré como un elefante en un cacharrería, a diferencia de gente como Lucía Etxebarría, que ya había jugado ese juego antes. Cometí muchas torpezas.

Ese primer párrafo: «Me jode ir al Kronen los sábados por la tarde porque está siempre hasta el culo de gente. No hay ni una puta mesa libre y hace un calor insoportable». Son cuatro frases pero en esas cuatro frases estás dentro, hay una adecuación absoluta entre el lenguaje y el personaje. No cuestionas nada. Está funcionando. Eso parece sencillo, pero es muy complejo. Ojalá tuviera siempre esa magia. Es su mayor cualidad: su capacidad de convicción. Yo la he releído estos días y me ha parecido muy buena novela, mejor ahora que en los noventa.

Me decía antes alguien que su hija se lo ha leído en dos días con quince años y evidentemente odiaba al protagonista, porque el contexto ha cambiado, eso ya es otra historia, pero creo que ha envejecido bastante bien. Yo siempre abro el libro con miedo. No sé qué escribió ese chaval de veinte años y digo: «Joder, tampoco está tan mal». Con el tiempo se le notan más las cualidades que los defectos y sí que hay esa sabiduría narrativa de la que hablas. En algunos casos quizá he sido sobreexplicativo, pero ese minimalismo da mucho juego. Es lo más sencillo, lo más eficaz, lo más cercano. Esa es la línea estilística. Aldecoa, Baroja… Concentrar el máximo en pequeñas frases.

Hombre, ahora igual vende entre quinientos y mil ejemplares al año, pero son veinticinco años. Sí, es la que más me gusta. Si hay que decir tres o cuatro, serían: Ciudad rayada, El secreto del oráculo, a lo mejor Todos iremos al paraíso y Soy un escritor frustrado. Y luego Kronen, pero es que mi relación con ella es muy problemática. Siempre la comparo con la de Enrique Urquijo con «Déjame».

Hay una obra que es tu buque insignia y acabas harto. Puedes hacer como Ferlosio y decir: «No hablo más de El Jarama». Yo he optado por otra cosa. Debo mucho a esta novela, le estoy agradecido y lo asumo. Hay un momento que escribes con libertad. Kronen estaba escrito para mis amigos. No tenía otro público. Cuando estaba acabado, lo mandé al Nadal y luego te empieza a pesar. Entras en contacto con otros escritores, con críticos, cada cual te da una opinión, y empiezas a cambiar, y cambia tu manera de escribir.

Fue otra etapa. Los preparas para las oposiciones porque les hacen un test que para ellos es crucial. Muy bien, pero es gente que no está ahí para perder el tiempo. Es un público agresivo en el sentido de que tienes que tenerlo muy claro. Un poco, pero me salí de eso. A Lorenzo Silva le funciona muy bien porque es hijo de militar y abogado. Conoce muy bien los mecanismos del funcionariado. Pero yo he chocado mucho contra eso, tengo un desconocimiento total del mundo administrativo. Me documenté lo que pude pero no me sale natural. Me siento más cómodo utilizando el prisma del criminal en la novela negra, del tío que está un poco aislado, como en Todos iremos al paraíso. Dejé lo policiaco por eso. No podía.

Sí, sí, sí, leí a Manchette en su día. Y Pérez Merinero es muy bueno, muy, muy bueno. Días de guardarme pareció buenísima. Me la recomendó un francés. Ese desplazar el foco en la novela negra del policía al asesino… Me encantó el personaje. Yo soy un poco así. Me di cuenta de que estoy un poco desubicado y ahí funciono muy bien. Volviendo a la ortografía, era muy curioso el uso que hacías de ella en Ciudad rayada en función de si el personaje iba puesto de coca, entonces lo escribías todo con b y k, de forma muy agresiva, o si estaba puesto de maría, y entonces metías esas vocales en mayúsculas.

Es una inversión radical de los valores estéticos y repetir lo que decían las brujas de Macbeth: «Lo bello es feo y lo feo es bello». Una apología del ruido. Yo buscaba hacer ruido con mis novelas, ruido literario. Esto se entiende muy bien en la música y la pintura, pero no tanto en la literatura. El concepto de novela punk ayudaba a entender lo que yo buscaba. Lo de las k, las b y las mayúsculas formaba parte de eso. Había alguna otra cosa: también aparecía una página en blanco cuando él se quedaba en blanco. Son pequeños hallazgos que dentro del conjunto, si está bien hecho, le dan una atmósfera, y potencian el aspecto visual de la literatura, porque la literatura también es visual.

Te leo cosas que has escrito sobre el éxito de Kronen y esa etapa: «Siempre consideré que fue demasiado. Demasiado pronto. Demasiado violento. Fue una patada hacia arriba, que es igual de traumática que una patada hacia abajo. No estaba preparado. Si ese éxito te llega con cuarenta años, lo gestionas y lo disfrutas, es lo ideal. Si el éxito te llega demasiado pronto, no lo entiendes, no entiendes lo extraordinario que es, y sacas conclusiones erróneas. Piensas: esta novela está razonablemente bien y ha vendido cien mil ejemplares, si hago una mediana, venderá cincuenta mil. No entiendes nada. Es una cuestión de madurez, y está claro que yo no estaba preparado. De hecho, mi reacción fue violenta. Corté. Me pareció demasiada exposición. Necesitas oscuridad para brotar, como una planta.

Vivía en plena borrachera de vida y sensaciones. Si además de ser demasiado joven, te encuentras con mucho dinero… Y a mí, Kronen, al principio, me dio mucho dinero. Y lo invertí en lo que tenía más a mano: un bar con un amigo. El amigo lo perdí, lógicamente. Era demasiada libertad. Estás alterado y estás alterado por todo. La situación era compleja y la noche se convirtió en un refugio. El cóctel molotov de pronto estalla y yo me marché. Tuve la necesidad de hacerlo y tirarme unos años fuera. Todos hemos tenido nuestras crisis de pánico y de ansiedad, esas cosas. Estás con tus pastillas y luego te recuperas. Como todo el mundo.

En esa novela yo me noto que tenía las neuronas fundidas. Tiene un punto superpunki, pero ya demasiado. En Kronen ese punto punki está controlado pese a todo y en Sonko no hay control. Mensaka luego la he retocado y en la edición de Stella Maris está bien. Mis novelas las asumo todas, pero Sonko es la única que ahora mismo no la reeditaría. Karen tampoco, pero por otras razones, porque está muy cuajada. Aunque hay quien es muy fan de Sonko, pero yo la asocio con esa época. De ese momento he sacado petroleo. De ahí sale mi primera etapa: Kronen, Mensaka, La pella y Ciudad rayada. Pero Sonko la tengo aparcada.

Hay quien se pasea por los bares y no ve nada, pero yo tuve esa suerte. Es una visión. Como la película Juegos secretos, de Todd Field. Trata de un tío que tiene hijos y va a los parques infantiles. Él ahí ve un universo. Yo eso jamás lo habría visto. He estado en esos parques con mis hijos y no lo he visto. Pues al revés igual: mucha gente se ha pasado por esos bares y no lo veía. Y también es verdad que la literatura de antes iba en otra línea y despreciaba totalmente el realismo.

El Trap y la Esperanza en Granada

La Granada de Lorca, García Montero, Mike Ríos o Morente sigue produciendo nombres que suenan y se veneran en todo el país. El caso es que la Granada extrarradial y lumpen, tan mediática a veces por sus sucesos, tiene nuevos héroes surgidos del fango. Otras cosas que contar.

Pasó la época en que Los Chichos y Los Chunguitos se hicieron con los corazones de todos esos chavales barrieros del país sin apenas esperanzas de una vida mejor y ahora llega el sonido trap para evidenciar que hay una salida; más decorosa pero realmente una salida a esos barrios atravesados por la droga, el desempleo y la rapiña. Ha llegado el fin de la civilización musical lamentarán algunos.

El caso es que no he podido dejar de escuchar desde hace días ‘La vida es’ de Dellafuente y Maka, dos ases de este estilo representando a Armilla-Almanjayar, y sentir que hay esperanza, que las flores pueden seguir creciendo en el barro. Las rimas de este dúo no son peores que la poesía decadente e insulsa de tantos y tantos grupos mal llamados ‘indies’ que han copado la comercialidad en nuestros días sin hablar claro de las espinas con las que sangran muchos de los vecinos de nuestras ciudades. O de otros problemas del mundo.

En este tema, por ejemplo, Dellafuente y Maka, sin dejar su apariencia cani de lado, hacen un homenaje a las amas de casa y a las mujeres que trabajan de sol a sol en ocupaciones duras, con situaciones personales difíciles. Dellafuente y Maka, que tienen otros temas dignos de analizarse, por la calidad de algunos fraseos y reflexiones, ya están empezando a dar conciertos en salas importantes, hace muy poco en la sala Caracol de Madrid y agotar cita tras cita las entradas, al alcance de pocos grupos de rap hoy día.

Otro paisano de estos artistas también está dando mucho que hablar en estos mentideros del ‘rap cani’ y se llama Yung Beef. Su flow chulesco, lo explícito de sus ‘trapis’ y su mala lengua arrasan en la red hasta el punto de sumar millones de descargas de algunos de sus temas.

En Barcelona, como suele ser habitual son únicos en cazar a ‘talentos’ del Sur y este personaje, también originario de Granada, con mucho de escualido chaval entregado a las drogas y otros vicios ya ha estado incluso en pasarelas de Madrid y Barcelona desfilando para grandes firmas como Gucci.

YUNG BEEF - RELIGION VIDEOCLIP (Official Audio)

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