Los abscesos cerebrales se caracterizan por la presencia de colecciones purulentas en el parénquima cerebral. Suelen surgir en respuesta a una infección por un traumatismo craneal, una intervención quirúrgica o de forma secundaria a una sepsis.
Una de las causas menos conocidas, pero igualmente importantes, es la diseminación de infecciones desde la cavidad oral, particularmente aquellas originadas por caries dentales no tratadas. A continuación, exploraremos en detalle cómo las infecciones dentales pueden conducir a esta grave complicación, cuáles son sus síntomas, y cómo se aborda su tratamiento.

¿Qué es un Absceso Dental?
Un absceso dental es la acumulación de pus en un diente como consecuencia de una infección bacteriana. Es probable que estés sufriendo un absceso dental, coloquialmente conocido como flemón si estás experimentando un intenso dolor de muelas y tu cara está hinchada y además tienes fiebre. Sus complicaciones son muchas y algunas muy graves, por lo que es importante que acudas sin demora a tu odontólogo.
Pueden darse dos tipos de abscesos: un absceso periapical, localizado en la punta de la raíz del diente, o un absceso periodontal, originado junto a la raíz del diente, pero en la zona de la encía.
Tipos de Abscesos Dentales
Los abscesos dentales se clasifican en función de la parte del diente a la que afectan.
- Absceso gingival: también se conoce como absceso de encías ya que se forma en el tejido que se encuentra justo en el borde en el que la encía se une con el diente. Aparece por el deterioro que se produce en la encía a causa de factores externos como restos de comida que se almacenan en esa zona o por heridas provocadas por el uso de palillos de madera. Si se detecta a tiempo, es fácil de tratar.
- Absceso periapical: este absceso se produce en la pulpa del diente, normalmente a causa de una caries, de una infección en una muela o de la fractura de una pieza dental a través de la cual las bacterias acceden a la pulpa. El líquido se aprecia en el tejido adyacente al diente, que muestra una inflamación bastante grande. Es habitual que este tipo de absceso aparezca en las muelas del juicio ya que son más difíciles de limpiar y al dentista le suele costar más detectar caries tempranas en esa zona.
- Absceso periodontal: este absceso tiene un origen más profundo ya que surge en los llamados bolsillos de las encías, es decir, el espacio de separación entre el diente y la encía. En esa zona no es posible efectuar un drenaje del líquido purulento por lo que la infección puede llegar a extenderse hasta el hueso de la mandíbula.
¿Cómo una Caries Puede Causar un Absceso Cerebral?
Según Schuman y Turner (1994), los procedimientos dentales que pueden causar abscesos cerebrales incluyen la cirugía dentoalveolar, la odontología operativa, la terapia periodontal y el pulido de dientes. Según una revisión sistemática llevada a cabo por Moazzam et al. (2015), la periodontitis y la caries que culminan en una afectación periapical, especialmente en los molares, tienen un mayor riesgo de causar una infección del sistema nervioso central.
Por lo general, el absceso dental es causado por una caries dental sin tratar y en estado avanzado. Además, también puede aparecer cuando un diente se ha fracturado y las bacterias han logrado introducirse por los huecos del esmalte.
Las infecciones odontogénicas son todas aquellas infecciones que encuentran su origen en las estructuras dentarias o los tejidos de soporte del diente. Éstas tienen su génesis habitualmente a partir del flujo constante de microorganismos provenientes de la flora oral hacia los tejidos periapicales. La vía de entrada de las bacterias a los tejidos pueden ser un diente cariado o desvitalizado, un tratamiento endodóntico mal realizado, inflamación gingival o un saco periodontal profundo, entre otras.
En una etapa primaria, los tejidos periapicales son el sitio inicial de proliferación bacteriana, que resulta en un foco infeccioso que induce a una respuesta inmune en el paciente. De manera habitual, el sistema inmune de forma individual o en conjunto con un tratamiento (por ejemplo dental o antibióticos) es suficiente para combatir la infección. En otros casos la infección no es capaz de restringirse a los tejidos locales y se disemina a lo largo de la vía de menor resistencia, afectando en primer lugar a espacios maxilofaciales superficiales, pudiendo llegar a comprometer espacios anatómicos profundos.

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Síntomas de un Absceso Dental
El principal síntoma del absceso dental es un dolor de muelas intenso y continuo. Además, es habitual que la persona con un absceso experimente mal sabor de boca, halitosis o mal aliento, dolor al masticar, sensibilidad al calor o al frío e hinchazón de la encía sobre el diente infectado.
Además, también puede aparecer fiebre e inflamación en la mandíbula (ambos síntomas son graves y denotan un estado avanzado de la infección). Por otra parte, una muela infectada puede ocasionar serias complicaciones. Además de la pérdida del diente, una infección bacteriana en un diente puede llegar a provocar infección de la sangre y propagación de la infección a otras partes del cuerpo como la mandíbula. En casos muy severos, un absceso dental puede ser responsable de una neumonía, inflamación en el corazón e incluso un absceso cerebral.
Otros síntomas incluyen:
- Sabor amargo en la boca
- Sensación general de estar enfermo, malestar, inquietud
- Inflamación de los ganglios del cuello
- Sensibilidad y sangrado de las encías
- Pérdida de color y firmeza en el diente
Además de estos síntomas, pueden aparecer otros más graves que indican que pueden estar surgiendo complicaciones. Van desde dolor de cabeza, náuseas o diarrea hasta dificultad para tragar o respirar, sensación de agotamiento general y dolor en el lado de la cara en el que se encuentra el diente infectado.
- Dolor de muelas ante estímulos de frío y calor o al masticar.
- Inflamación de la cara, mejillas o cuello.
Diagnóstico
Al realizar la anamnesis, síntomas como el dolor de la zona del cuello, disfagia, odinofagia y disfonía son frecuentes de encontrar. En cuanto a los signos clínicos más comunes destacan el aumento de volumen de la zona del cuello, trismus, fiebre, aumento de volumen facial o inflamación de los tejidos intraorales, entre otros (26).
En lo que compete a los exámenes de laboratorio se esperaría encontrar un aumento en la serie blanca (26). Para complementar se puede tomar una tomografía axial computarizada con contraste para identificar la extensión de la colección y poder realizar el diagnóstico. La ubicación de dicha colección determinará el riesgo y premura del tipo de tratamiento a aplicar.
Además de los síntomas clínicos, los dentistas suelen realizar una radiografía para evaluar el diente y la estructura ósea circundante. En una radiografía, un absceso periapical aparecerá como una zona oscura en la raíz del diente.

Tratamiento del Absceso Cerebral por Caries
El tratamiento del absceso dental persigue curar la infección y evitar la pérdida del diente, entre otras complicaciones. Para ello, el dentista suele prescribir antibióticos que combatan la infección y analgésicos para aliviar el dolor.
En todos los casos aquí tratados, el tratamiento consistió en el drenaje del absceso cerebral, antibioterapia y extracción de todos los dientes responsables de la infección.
Para determinar la forma de actuar, el dentista examinará cuidadosamente los dientes, la boca y las encías. Para saber qué diente es el que tiene la infección, puede ejercer golpear ligeramente las piezas dentales para comprobar cuál es la que provoca dolor. Además, ordenará radiografías y otras pruebas para confirmar el diagnóstico.
Antibióticos
La función de los antibióticos es detener la infección; sin embargo, cuando ésta se limita a la zona del absceso es probable que el dentista decida que no es necesario tomarlos. En el caso de que la infección se haya extendido a otros dientes, a la mandíbula o a cualquier otra zona, los antibióticos serán vitales para evitar que siga diseminándose. Si el paciente tiene el sistema inmunológico débil, se deben tomar antibióticos sea cual sea el estado de la infección.
Algunos de los antibióticos más frecuentas para tratar infecciones dentales son:
- Amoxicilina.
- Eritromicina.
- Cefalosporina.
- Metronidazol.
Drenaje del Absceso
Por otra parte, para eliminar la infección el odontólogo puede drenar el absceso, y es posible que sea necesario recurrir a una endodoncia para evitar la extracción del diente.
Sea cual sea el caso de absceso dental, uno de los primeros pasos que hay que realizar es drenar el pus que se ha ido acumulando y que contiene toda la infección. Este proceso suele llevarse a cabo tras un mínimo de dos semanas de toma de antibióticos.
Tras anestesiar el diente y la encía que lo rodea, el dentista utiliza un taladro dental para tratar el conducto limpiando la zona infectada y eliminando la pulpa muerta que hay dentro del diente. Conforme se va realizando esto, quedan despejada y expuesta la raíz de la pieza dental. El taladro en sí no es lo que acaba con la infección del diente sino que ayuda al odontólogo a eliminar el pus y a despejar el acceso a la raíz pudiendo llegar así al lugar en el que se ha producido la infección. Es en este momento en el que el profesional puede drenar el absceso.
Para ello, el dentista utiliza un aparato largo, estrecho y flexible, como si fuera una especie de limpiador de pipa, para eliminar los residuos de pulpa que pudieran quedar en la raíz del diente. Una vez que se han limpiado los obstáculos entre el aire y el absceso, el cúmulo de pus, sangre y bacterias que comprimen el absceso suele drenar por sí mismo. Esta fase puede durar minutos o incluso horas dependiendo del nivel de infección que tuviera el absceso.
Una vez finalizado el drenaje, el dentista sella el diente con una especie de cemento y después, lo fija con una corona que puede ser temporal o permanente.
Tratamientos Caseros para un Absceso Dental
Aunque un absceso dental debe ser tratado siempre por un profesional, existen una serie de remedios caseros que se pueden aplicar para ayudar a que la infección, la inflamación y el dolor se hagan más leves.
- Clavo de olor.
- Ajo.
- Cúrcuma y sal.
- Té negro.
- Vinagre de manzana.
- Aceite de menta.
- Agua tibia con sal.
- Aceite de orégano.
- Semillas de sésamo.
¿Cómo Prevenir un Absceso Dental y sus Complicaciones?
Como hemos explicado en líneas anteriores, un absceso dental suele comenzar como una caries no tratada, por lo que la tarea principal será prevenir las caries. Para ello, debemos seguir una rutina de cuidado bucal minuciosa que contemple el cepillado de dientes tres veces al día y el uso de hilo dental a diario.
Además, también puede aparecer cuando un diente se ha fracturado y las bacterias han logrado introducirse por los huecos del esmalte. Por otra parte, los abscesos dentales se relacionan con algunos factores de riesgo como una higiene bucal deficiente (al aumentar esta el riesgo de caries y enfermedad de las encías) y una dieta desequilibrada rica en azúcar (lo cual, igualmente, puede provocar caries dental).
Hay varias cosas que se pueden hacer para evitar sufrir uno de estos dolorosos flemones dentales. Teniendo en cuenta que la caries es la principal causa para su aparición, todo el esfuerzo debe estar orientado a evitarla.
Las medidas preventivas incluyen:
- Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta dentífrica que contenga flúor
- Usar hilo dental para eliminar los restos de comida que queden entre los dientes
- Reemplazar el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses o cuando las cerdas se vean gastadas
- Limitar en lo posible el consumo de dulces y de bebidas azucaradas así como picar entre horas
- Realizar visitas regulares al dentista para revisiones y limpiezas profesionales
- Usar enjuague bucal con flúor para eliminar las bacterias de la boca y crear una capa adicional de protección contra la acción de las bacterias.
- Abandono de costumbres perjudiciales como el tabaco o el ...
De la misma forma, es importante acudir periódicamente al odontólogo para someterse a revisiones. En ellas, el especialista estudiará el estado de nuestra boca y detectará cualquier trastorno o problema que necesitase ser tratado.
Complicaciones de un Absceso Dental
Por otra parte, una muela infectada puede ocasionar serias complicaciones. Además de la pérdida del diente, una infección bacteriana en un diente puede llegar a provocar infección de la sangre y propagación de la infección a otras partes del cuerpo como la mandíbula. En casos muy severos, un absceso dental puede ser responsable de una neumonía, inflamación en el corazón e incluso un absceso cerebral.
Si un absceso dental no es tratado de la forma correcta puede conllevar complicaciones importantes. Por ello, es importante ponerse en manos de un profesional ante las primeras molestias.
Las complicaciones que pueden surgir son:
- Pérdida del diente
- Infección de la sangre
- Propagación de la infección a los tejidos blandos. Puede llegar a provocar una necrosis, es decir la muerte de las células y, por tanto, de los propios tejidos afectados.
- Propagación de la infección al hueso de la mandíbula
- Propagación de la infección a otros órganos del cuerpo que puede provocar inflamación en el corazón, absceso cerebral y neumonía entre otras.
En casos extremos, puede aparecer una septicemia, una grave infección generalizada en todo el cuerpo que podría llevar a la muerte del paciente.

Si estás experimentando una infección en la boca, no lo dejes pasar un día más. En la Clínica Dental Cubdens podemos ayudarte a solucionarlo.
Ejemplos de Absceso Cerebral por Infección Odontogénica
Para ello se reportaron cinco casos de absceso cerebral por infección odontogénica, de pacientes atendidos en el Hospital Clínico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (HCFMUSP).
| Paciente | Edad | Descripción |
|---|---|---|
| 1 | 22 años | Mujer que desarrolló síntomas de absceso cerebral tras la extracción del tercer molar inferior derecho, que un mes antes tenía pericoronitis asociada. |
| 2 | 17 años | Varón con destrucción coronaria del segundo premolar superior izquierdo y del primer molar superior izquierdo, con pérdida del surco vestibular en ambos dientes, así como gingivitis generalizada. |
| 3 | 45 años | Mujer con mala higiene bucal, bolsas periodontales en los molares superiores derechos e izquierdos, y drenaje de secreción purulenta durante la presión digital en la zona gingival. La mandíbula mostraba una marcada pérdida ósea en la región de los molares superiores derecho e izquierdo, con afectación de la furcación y lesión periapical en el primer molar superior derecho. |
| 4 | 36 años | Hombre cuya TC de la cara mostró la presencia de gas en el tercer molar superior del lado derecho. |
| 5 | 54 años | Mujer con una corona metálica en el segundo molar inferior izquierdo, con movilidad dental de grado I y posibilidad de lesión periapical en dicho diente. Se realizó la extracción del segundo molar inferior izquierdo. |