Después de una copiosa comida, toca levantarse y lavarse los dientes para luchar contra la placa, los gérmenes y todos los enemigos de una sonrisa bonita, incluso cuando la pereza es el mayor enemigo.
La investigación y la cosmética se han puesto al servicio de una necesidad mundial: facilitar el momento de lavarse los dientes para que, estés donde estés y tengas el tiempo que tengas, siempre puedas cumplir con tu higiene bucal.

Colocar unas gotitas en la boca, enjuagar y escupir. ¿Cómo puede simplificarse tanto la tarea de lavarse los dientes? Se llama Fresh Tooth Oil de Ringana y, además de eliminar la placa dental con un detergente natural y suave de ácido silícico, hace las veces de colutorio, convirtiéndose en una alternativa al método tradicional.
Es la mezcla de varios aceites que funcionan como un remedio rápido y salvavidas para esos momentos en los que no puedes acceder a la higiene bucal que desearías. Un bote pequeño que no ocupa espacio en tu neceser y cumple con las medidas perfectas para subir en el avión sin tener que facturar.
Ingredientes Activos y Beneficios
Este revolucionario aceite está elaborado con sustancias activas. Cúrcuma de Java, aceite de anís estrellado, aceite de canela o aceite de eucalipto, entre otros ingredientes naturales, contribuyen a la creación de una microflora saludable y con funciones antioxidantes.

El uso de aceites en la higiene bucal no es un invento de este siglo. La medicina ayurveda ya lo utilizaba, concretamente el aceite de sésamo y, según explican en Ringana, en Rusia y en Ucrania es tradición preparar la boca para el posterior cepillado de los dientes con aceite de girasol, ya que protege frente a gérmenes nocivos, además de prevenir el sangrado de las encías y la periodontitis. A este tipo de tratamientos con aceite se les llama ‘cura de aceite’. Funcionan a modo de ‘purga’ y su popularidad está creciendo con el nombre de ‘oil pulling’.
Aceite y Bálsamo dental RINGANA
¿Cómo Usar el Fresh Tooth Oil de Ringana?
¿Significa que lavarse los dientes con aceite destierra para siempre el uso de la pasta dentífrica y del cepillo de dientes? No, la vida es un poquito mejor y más cómoda, pero tampoco hay que venirse tan arriba.
Primero vierte en la boca una cucharada del Fresh Tooth Oil de Ringana (15 ml por 2,70 €, 125 ml por 12,90 €) y espárcelo por todos los recovecos de tu boca con ayuda de la lengua. La sensación te resultará extraña al principio por su textura oleosa, pero todo es acostumbrarse.
Aunque la tradición ayurveda recomienda aguantar hasta 20 minutos para alcanzar mejores resultados, con resistir 5 minutos es suficiente.

A continuación hay que escupir todo el aceite y eliminar el producto restante con ayuda de una servilleta o pañuelo. Por último, toca cepillarse los dientes, eso sí, sin necesidad de utilizar pasta, así que tu economía también puede verse beneficiada con esta técnica.
Moja tu cepillo de dientes solo con agua y utilízalo como siempre, con movimientos circulares, deteniéndote en cada diente y sin ejercer demasiada presión, que luego las encías sufren. Ahora tu cepillo de dientes solo con agua.
El Compromiso de Ringana con la Sostenibilidad
Ringana, la marca detrás de este completo producto, es una de esas a las que seguir la pista porque no solo apuesta por una producción sostenible, sino que además es vegana, no testa en animales y no utiliza sustancias tóxicas, aditivos sintéticos ni conservantes.
Una de sus máximas es el uso de sustancias activas potentes y antioxidantes procedentes de la naturaleza. Así que ahora solo queda interiorizar las enseñanzas ayurvédicas y darle una oportunidad a la cura de aceite en formato mini para llevarla a todas partes y mantener los dientes limpios y protegidos de bacterias.
¿Por qué Elegir Productos Naturales?
¿Alguna vez habéis comprado un champú o una crema creyendo que sería más ecológico porque en la etiqueta pone ‘con ingredientes naturales’? Pues, al igual que nosotras, habéis sido víctimas del engaño de lo natural.
Pero ¿es lo mismo natural, ecológico, orgánico, bio y biológico? ¿qué significa que un gel esté hecho en un 95% de ingredientes naturales? ¿cómo diferencio una marca biológica de una que no lo es? Esas son algunas de las dudas que nos asaltan a la hora de comprar un producto, sobre todo si hemos leído algo de parabenos, aceites minerales, SLS y SLES y queremos empezar a cuidarnos eligiendo fórmulas más saludables.
Atrás quedaron esos tiempos en los que todo con química era mejor y el hombre se maravillaba de poder alejarse de la naturaleza y, embelesado por su poder creador, hacía productos 0% naturales. Pero que lo natural esté de moda también provoca que determinadas marcas se suban a este carro con productos que anuncian a bombo y platillo como naturales cuando llevan la misma química de siempre con algún añadido natural en ínfimas proporciones.
La Legislación y el Término "Bio"
En España no hay mucha tradición de consumo de productos ecológicos en comparación con otros países de la UE como Alemania, Francia, Bélgica, países nórdicos…, bien casi toda Europa. Por eso el sistema legislativo español ha sido muy laxo con lo que se podía etiquetar como Bio y lo que no.
Las que tengáis un poco de memoria histórica (por la edad más que nada) recordaréis que antes todo era Bio: la leche, los yogures…, todo lo que se quisiera revestir de sano se etiquetaba como Bio. Esto era así por un Real Decreto de 2001 que permitía el uso indiscriminado de las palabras biológico, orgánico, bio y ecológico, incluso en productos hechos con ingredientes transgénicos o tratados con pesticidas químicos. Así, la UE expedientó a España por permitir este uso tan ‘al tun tun’ del término Bio.
¿Qué Significa "Natural" en Cosmética?
El término natural designa eso: ingredientes naturales. Hoy en día es muy complicado encontrar cosméticos SIN ingredientes naturales. El agua mismo es un ingrediente natural que está en casi todos ellos (aunque para las certificaciones no cuenta, ¡eh!
Así, podemos encontrar un gel de ducha al que le hayan puesto el aceite de dos pepitas de uva y una de tomate y ya se puede poner en la etiqueta que lleva ingredientes naturales (¡y no miente!), incluso puede poner que lleva polifenoles y licopeno, una foto de una señora dándose una ducha en una cascada paradisíaca, una foto de una uva y de un tomate y ¡ta chán!
Eso no quita para que el producto en cuestión lleve Sodium Laureth Sulfate, parabenos, polietilenglicol, y toda la química que quiera el fabricante echarle. Además, si esas dos pepitas de uva o esa semilla de tomate proviniera de la agricultura ecológica podría poner un asterisco y una leyenda que rezara **provenientes de la agricultura ecológica… ¡Y no estaría mintiendo!
Cómo Identificar Productos Verdaderamente Naturales
Si vamos a la sección de perfumería de un supermercado o hipermercado podremos ver un sin fin de productos para el cuidado de la piel (principalmente cremas para el cuerpo, geles y champús) llenos de fórmulas ‘naturales’. Aloe vera, aceite de argán, manteca de karité, jalea real, bayas de Goji, frutos del bosque, mango, aceite de macadamia, lavanda, melisa y romero, té verde… cualquier fruta y verdura nos la podemos encontrar en las etiquetas de la sección de cosmética.
La respuesta parece sencilla, aunque no lo es. Para empezar hay que mirar la composición. En toda formulación cosmética, por imperativo legal, los ingredientes han de ir de mayor a menor concentración.
Por otro lado, casi todas las marcas llevan los ingredientes descritos en lo que se denomina el código INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos). Este código es internacional y, por supuesto, los ingredientes también van de mayor a menor concentración pero en este caso los ingredientes activos naturales se ponen con su nombre botánico, es decir en latín.
El Engaño del Marketing "Natural"
Con lo que queremos que os quedéis es con el uso que se hace del marketing. Una firma que dice que su cosmética es natural… y sueca ¡cuándo han hecho algo malo los suecos! Segundo tenemos una línea que se llama nature bath and shower y tercero es un gel para pieles sensibles con mango y yogur.
Dos cosas he de decir en descargo de Oriflame. Dos: que publique el INCI de los ingredientes en su web es un ejercicio de transparencia que ya nos gustaría en otras empresas. En la mayoría de páginas web de cosmética sólo se pone las virtudes de lo que lleva y se oculta el INCI deliberadamente, así que esto les honra.
Bueno, después de este enorme paréntesis os resumimos: «leed la etiqueta». Ahora sabemos un poco más cómo distinguir los productos ‘naturales’ y si sus etiquetas llevan más literatura o más ingredientes naturales.
Cosmética Ecológica, Biológica u Orgánica (Bio/Eco)
Una marca ecológica, biológica u orgánica, más conocida como Bio u Eco a secas (En Europa todos son sinónimos dado que no hay legislación que los diferencie), es aquella que utiliza para la producción de sus productos un método de producción ecológica.
De acuerdo con el Reglamento (CE) no 834/2007 del Consejo de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) no 2092/91 (ese que permitía llamar Bio a casi todos los productos y por el que la UE nos regañó) “la producción ecológica es un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados consumidores por productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales.
Y hablando de cosmética en particular, es aquella cuyos ingredientes proceden de explotaciones ecológicas, orgánicas o biológicas, basadas en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, u organismos genéticamente modificados (OGMs) logrando de esta forma obtener productos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera sostenible y equilibrada.
Hay cosmética 100% sintética y vegana, nada ecológica, con el sello del conejito y que, lamentablemente, su producción hace más daño al medio ambiente con sus tóxicos ingredientes que muchos productos ecológicos en los que se usa leche de burra, propóleo, cera o miel (no los que llevan cochinilla que supone el sacrificio animal, por supuesto). Asi que veganismo no es sinónimo de ecología.
Sellos Ecológicos y Certificaciones
Si bien la UE tiene un sello ecológico que se aplica a los geles y champús (y a la ropa, los detergentes, las maderas, los ordenadores, la hostelería, vamos a casi todo…), en España este sello está más asociado a la ropa de algodón orgánica y a los detergentes que a la cosmética.
Pero, en el seno de la UE, no hay ninguna ley que obligue a las empresas que producen productos naturales o ecológicos a certificar éstos, de hecho hay muchas casas de cosmética ecológica que no certifican todos sus productos. Es un poco como que una empresa cumpla con normas ISO de AENOR (una empresa certificadora independiente), no sólo da prestigio sino que asegura a los clientes y proveedores que esa empresa cumple con unos requisitos medidos y evaluados por un ente ajeno a la propia empresa y que son idénticos para todas.
Pues lo mismo con los sellos ecológicos. Nosotras siempre leemos los ingredientes, pero para empezar cuando veas un sello de una certificadora ¡ya sabes a qué atenerte!…, porque ya sabemos lo que NO nos vamos a encontrar en ese producto y lo que SI nos vamos a encontrar.