Me propuse escribir este artículo porque es frecuente escuchar este término, esta virtud, en todos los ámbitos de nuestra vida, pero no siempre queda claro qué significa. Es un concepto muy cotidiano pero a la vez muy confuso. Está presente en lo social, literario y cinematográfico, pero me atrevo a decir que no siempre es tratado de una manera acertada. Estoy hablando de valentía, un concepto que se tiende a ensalzar, pero que dependiendo de cómo lo entendamos o interpretemos, adquiere un significado u otro y puede generar muchas creencias erróneas.
¿Eres valiente? ¿Quieres ser valiente? ¿Nos compensa serlo? ¿Qué es para ti la valentía?
Y la clave de los líderes que necesitamos, es la valentía que nos hace falta, la valentía como poder de los/las líderes del futuro.
Si buscamos en el diccionario de la RAE la definición de valiente, nos encontramos con la siguiente: ‘Dicho de una persona: Capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que suscita’.
La valentía es una competencia crítica que debe de ser desarrollada por un buen líder. El entorno es cambiante y hay que tomar decisiones valientes constantemente.
Ser valiente no significa no tener miedo sino actuar a pesar de ello, seguir adelante aún ante las adversidades, salir de la zona de confort, defender lo ético y lo justo, adelantarse a los cambios, enfrentarnos a nuestros temores para llegar lejos.
En Psicología hablamos de que, en gran medida, nuestros comportamientos se expresan a partir de nuestras percepciones y de nuestro estado emocional. Cuando llevamos a cabo un acto valiente, la persona implicada pone en marcha sus estrategias de regulación emocional, trabaja con sus miedos, sus sensaciones físicas, sus preocupaciones, para la realización de esa acción que le supone un reto.
¿Sabes qué beneficios aporta a nuestro bienestar emocional una actitud valiente ante la vida?
Todos, en algún momento de nuestra vida hemos sentido la necesidad de ser valientes. Pero hay personas que lo consiguen con mayor facilidad que otras.
A grandes rasgos, las personas valientes poseen una serie de características psicológicas que las distinguen y les permiten enfrentar situaciones adversas con una actitud resiliente y decidida.
“Estos rasgos no solo son innatos, sino que también pueden desarrollarse y fortalecerse con el tiempo y la experiencia. Es importante señalar que las personas valientes no son temerarias ni imprudentes, sino que, a pesar de sentir miedo, se atreven a actuar para lograr sus metas o defender lo que creen.
Características de las Personas Valientes
Las personas valientes comparten una serie de características que les permiten enfrentar la adversidad con determinación:
- Autoconfianza: La autoconfianza es la base de la valentía. Las personas valientes tienen una alta autoestima, creen en sus capacidades y en su habilidad para manejar desafíos. Confían en que pueden superar los obstáculos y alcanzar sus objetivos.
- Autocontrol y gestión del miedo: Son capaces de controlar sus emociones, incluso en situaciones difíciles. No se dejan llevar por el miedo o la ansiedad, sino que mantienen la calma y la racionalidad. En lugar de dejarse paralizar por el miedo, lo enfrentan directamente.
- Optimismo: Ven el lado positivo de las cosas, incluso en los momentos más difíciles. Creen en que pueden encontrar soluciones a los problemas y que, al final, todo saldrá bien. No ignoran los riesgos o los desafíos, pero eligen enfocarse en los aspectos positivos y en las posibilidades de éxito.
- Resiliencia: Las personas valientes pueden enfrentar la adversidad, adaptarse a las circunstancias y emerger más fuertes. Ven las dificultades como oportunidades para aprender y crecer, en lugar de barreras insuperables.
- Empatía: La capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás, es otra característica de las personas valientes. Son capaces de ponerse en el lugar de los demás y entender sus sentimientos. Esto les permite actuar con compasión y ayudar a los demás, incluso cuando ellos mismos se sienten asustados.
- Inteligencia emocional: Ligada a la característica del autocontrol, la inteligencia emocional les hace capaces de reconocer y gestionar sus propias emociones, así como las de los demás.
- Asertividad y determinación:
- Responsabilidad: Son conscientes de las consecuencias de sus actos y asumen la responsabilidad de sus decisiones.
- Perseverancia: Son tenaces y persistentes en la consecución de sus objetivos. No se rinden fácilmente ante los obstáculos, sino que siguen adelante hasta lograr lo que se proponen.
- Integridad: Actúan de acuerdo con sus valores y principios, incluso cuando es difícil o impopular.
Personalmente me gustan esas personas que mantienen la empatía, esas que no se olvidan de cuando empezaron y se acuerdan de lo que entonces ellos pensaban de los de arriba.
Me gustan esas personas que saben el esfuerzo que exigen porqué antes lo han experimentado desde abajo. También me gustan esos responsables que contienen sus egos y ceden el paso. Los que respetan sin escalafón. Los que lo piden todo por favor y dan las gracias. Por ello, el nivel de integridad es básico para la mejora y el cambio.
Y la realidad nos dice que empezamos a no sentir las cosas con la intensidad necesaria cuando vivimos como mediocres leales y no como brillantes críticos.
Las instituciones, y más hoy en día, necesitan responsables que las protejan de la autocomplacencia y la arrogancia, que sean un ejemplo de cercanía, que escuchen, que hagan preguntas y que vuelvan a escuchar.
Y es que el ser humano tiene el tamaño de aquello que se atreve a hacer. Lo importante en definitiva es no imponer la razón del jefe. Llevar bien que le lleven la contraria y encajarlo con curiosidad e interés para vestir soluciones en equipo, creando un sentimiento de orgullo y pertenencia. Mucho es. Muy importante también.
Enfrentar la realidad de frente. Quítate las gafas de color rosa y enfréntate a lo que realmente está sucediendo. Busca hechos y no te bases en juicios a la hora de tomar decisiones.
Los líderes valientes están abierto a nuevas ideas audaces que no siempre tienen los resultados esperados, lo que significa que ante estas situaciones deben permitirse errores. El camino hacia el éxito casi siempre está lleno de fracasos, así que permítete fallar, y anima a tu equipo tomar iniciativa aunque a veces no se obtenga los esperado. Esto posibilita a ti como líder y a tu equipos aprender y crecer a partir de la experiencia.
No te imaginas cuántas veces he escuchado en mis sesiones de coaching ejecutivo: «Me gustaría tener el coraje de decir lo que quiero decir». Muchas veces, sobre todo los líderes afiliativos, cohesionadores y humanistas tienen miedo al fracaso. Tienen miedo a desatar la tormenta perfecta si sacan a relucir ciertos aspectos del comportamiento de los miembros del equipo. Pruébalo. Sé valiente y di lo que necesites decir.
Expresa un liderazgo valiente alentando acciones decisivas que mantengan las cosas en movimiento. Evita la «parálisis del análisis». Mantén el rumbo incluso cuando sea difícil. Los líderes valientes tienen un pulso firme. Cuando te caigas, vuelve a subir. Cuando falles, vuelve a intentarlo. La tenacidad es un gran componente de coraje.
No tengas miedo de recompensar a aquellos que colaboradores con un alto potencial.
Es ese poder de Pepe Mújica, expresidente de Uruguay que expresa así: En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio. El odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego y el odio nos destruye. La realidad es que no me gusta oír a la gente que odia cosas de la vida cotidiana.
Son muchas las capacidades que definen hoy en día al nuevo líder de las organizaciones: comprometido, cercano, innovador, empático, realista, menos jerárquico, creativo, facilitador….y sin duda valiente y además NO mediocre.

Infografía sobre Liderazgo
Y ante ello, la MEDIOCRIDAD. Esquivar la mediocridad es una reivindicación de la autenticidad como vertebrador de la vida. Es el intento de salvar aquella gente memorable que te has encontrado en las organizaciones y de la que no nos podemos olvidar.
El jefe mediocre es muy tóxico pues al no alcanzar la excelencia, la simula. Los jefes mediocres se orientan a la búsqueda del protagonismo y la notoriedad cono fin en sí mismo. Algunos es lo único que hacen. El jefe mediocre se orienta a la busqueda de su protagonismo y su notoriedad. Sus colaboradores deben estár al servicio de este objetivo pero ninguno puede sobresalir por que es sentido claramente como una amenaza.
Es la historia de ese jefe tirano, que utiliza técnicas maquiavélicas para alimentar su ego constantemente. Y es que la humildad no es compatible con la ostentación. No hay nada más mediocre que un responsable ostentoso. Y es que la desmedida ambición de algunos es un problema. Lo que de verdad importa no es evitar la estupidez, sino adornarla con la apariencia del poder.
¡Cuanta humildad falta en algunas personas, que creen que nunca se equivocan, además de que normalmente son altivos, bastante mediocres y sobre todo muy ostentosos!
¿Como Desarrollar Valor de y Coraje? | Salomon Abad
Estrategias para Desarrollar la Valentía
Desarrollar la valentía es un proceso continuo que requiere práctica y dedicación. Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a cultivar esta importante cualidad:
- Enfrenta tus miedos: La mejor manera de superar el miedo es enfrentarlo. Identifica tus miedos y trabaja gradualmente para superarlos.
- Aprende de tus errores: Los errores son una parte inevitable del aprendizaje. Lo importante es aprender de ellos y seguir adelante.
- Practica la autocompasión: Sé amable contigo mismo cuando cometas errores o enfrentes desafíos. Trátate con la misma compasión que le ofrecerías a un amigo.
- Rodéate de personas valientes: El apoyo de otras personas puede ser fundamental para desarrollar la valentía. Busca amigos, familiares o colegas que te inspiren y te animen a superar tus miedos.
- Busca ayuda profesional: Si te sientes incapaz de superar tus miedos por tu cuenta, buscar ayuda profesional puede ser de gran ayuda. Un terapeuta o coach puede ayudarte a desarrollar las habilidades y estrategias necesarias para enfrentar tus miedos con valentía.

Beneficios de la Valentía
Te ayudará a repasar las ideas generales planteadas en el artículo y te servirá para iniciar los cambios que deseas, en el caso que te lo estés planteando.
¿Te consideras una persona valiente? ¿Por qué sí, por qué no?
¿Hay alguna situación actual que tengas que afrontar o estés afrontando, en la qué necesites coraje para afrontarla y superarla? Puede ser una situación pequeña, leve, cotidiana… o grave, intensa, estresante.
¿Crees que necesitas ser más valiente? ¿Consideras que te vendría bien? ¿Te beneficiaría, sería bueno para ti, animarte y superar esta situación de una manera diferente?
- Tolera tus temores. No huyas, no quieras escapar de la emoción.
- Revisa qué suele producirte temor. Analiza ante qué situaciones y eventos tiendes a asustarte. ¿Qué pensamientos aparecen? ¿Cómo sueles actuar?
- Comprende tu temor. Escucha lo que ese temor te quiere decir.
- «Pon en su lugar” a tu temor. Ahora que tienes identificado y conoces mas a tu temor, “ponle en su sitio”. Hazte preguntas como ¿es para tanto? ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿por qué no voy a poder hacerlo?
- Ten claros tus objetivos te darán valor. No te anticipes, no rumies. Confía en ti.
- PONTE EN ACCIÓN. Confía en tus posibilidades. Di «yo puedo», da un primer paso, actúa, atrévete, a ver qué sucede.
- Aprende. El temor va desapareciendo con la práctica y el aprendizaje.
Anima a los integrantes de tu equipo a pensar por sí mismos. Ayúdales a ser proactivos.
Tomar decisiones y seguir adelante.
Hacerse responsable. Hagámosles saber a la gente que pueden contar con uno. Cumplamos los compromisos y asumamos los propios errores y límites.
Ser valiente como líder supone en muchas ocasiones tomar consciencia que no siempre tenemos el control de nuestra vida, ser nosotros mismos y coherente con los valores de una persona, expresar las propias ideas aceptando y escuchando las de los demás, ser flexible y con cintura para adaptarse a cada persona del equipo y al contexto o situación, ser intuitivo y actuar desde la intuición con una intención que refuerce las relaciones.
Y luego tener el coraje para pasar a la acción siendo congruente con todo lo anterior.
Como tantas habilidades, el potencial está ahí, es decisión nuestra entrenarlo y potenciarlo. Somos valientes cuando tomamos decisiones.
En definitiva, la valentía es una cualidad esencial para el liderazgo efectivo y una vida plena. Al cultivar la autoconfianza, la gestión emocional, la resiliencia y otras características asociadas con la valentía, podemos superar nuestros miedos, alcanzar nuestras metas y marcar una diferencia positiva en el mundo.
Este artículo ha sido creado por el Equipo Editorial de Área Humana, dirigido por Julia Vidal. Psicóloga Sanitaria en Área Humana. Especialista en Ansiedad y Estrés.