Cultivo del Ajo de un Solo Diente: Guía Completa

El ajo es un cultivo imprescindible en todo tipo de huertos, ya que es un elemento fundamental en nuestra gastronomía, además de tener usos medicinales. Hay dos variedades principales: el ajo blanco, que se suele consumir seco y se conserva fácilmente, y el ajo rosado, que, por lo general, se consume tierno.

5 CONSEJOS PARA TENER ÉXITO EN LA SIEMBRA DEL AJO

Preparación del Terreno y Siembra

En primer lugar, hay que preparar el suelo, que debe estar previamente abonado y con una textura suelta para favorecer el desarrollo de las raíces de la planta. Para la siembra de ajo hay que utilizar los dientes de la parte de fuera. Se recomienda que sean ajos específicos para el cultivo, aunque en ocasiones algunos de los que se venden en las tiendas también pueden prosperar.

Si se trata de un terreno más bien seco, hay que colocar los dientes en el fondo de un surco que habremos hecho previamente. La profundidad adecuada para la siembra de ajo es de 3 a 5 cm y siempre con la punta hacia arriba. Cada diente tiene que colocarse a unos 15 cm del otro y las filas tienen que estar separadas al menos unos 25 cm para que estén perfectamente aireadas y evitar la aparición de hongos.

Si queremos cultivar ajos tiernos, en vez de plantar solo el diente, hay que plantar la cabeza entera, sin retirar las pieles que protegen los dientes. Las colocaremos con un palmo de separación entre unas y otras. Algunas personas dejan las cabezas semienterradas, casi a la vista, y las tapan con tierra una vez que brotan las primeras hojas.

Asociaciones Favorables y Desfavorables

Si te preguntas cómo cultivar ajo en huertos donde hay otros productos sembrados, hay que apuntar que hay algunas asociaciones favorables y otras desfavorables. No se recomienda sembrar con coles o leguminosas, ni en suelos donde se acaba de cosechar judías, espinacas, habas, guisantes o alfalfa.

No se recomienda retrasar la siembra después de enero, sobre todo si atendemos al refranero, siempre sabio, que dice que “cada día que pasa de enero, un ajo pierde el ajero”.

Cuidados Durante el Cultivo

El ajo, por otra parte, no es un cultivo que exija unas condiciones y unos cuidados muy específicos. Empieza a florecer en primavera, pero no hay que dejar que la flor crezca. La flor va a acaparar todos los nutrientes del ajo, lo que provocará una disminución del tamaño del bulbo, y esto no nos interesa si queremos una buena cosecha de ajos.

Así pues, hay que cortarlas una vez que hayan alcanzado una buena altura, y después hacer un nudo en la base del tallo. De esta forma provocamos que los nutrientes se movilicen de nuevo hacia el bulbo y este se desarrollará mejor.

El ajo no quiere otra cosa que poco riego. Y eso, si el invierno y la primavera son lluviosos, se traduce en 0 riego por nuestra parte. Fijaros en el aspecto de las hojas, si las véis tiesas, es que están bien. Aunque os parezca que no los habéis regado en más de un mes.

Control de Malas Hierbas y Enfermedades

El cultivo del ajo hay que estar precavido con las malas hierbas y los hongos ya que es muy sensible. Para prevenir las malas hierbas es aconsejable realizar tras la siembra y antes de las nascencia una aplicación con un herbicida, como puede ser pendimentalina (Prowl®). Las enfermedades del ajo también se pueden prevenir, la primera aplicación la daríamos cuando viéramos unas 4 hojas, como se trataría de algo preventivo (P).

Calendario de Tratamientos (Ejemplo)

A continuación, ponemos una tabla con un posible calendario de tratamientos.

Etapa Tratamiento Observaciones
Post-siembra Herbicida (Pendimentalina) Antes de la nascencia para control de malas hierbas
4 hojas Fungicida preventivo Prevención de enfermedades fúngicas

Cosecha y Conservación

Ya sabemos cómo cultivar ajo, ahora queda cosechar. El momento ideal será unas dos o tres semanas después de haber hecho el nudo en la planta, cuando el tallo comienza a secarse. La cabeza del ajo se extrae haciendo palanca en el suelo, a cierta distancia para no dañarla.

Tus ajos estarán listos en verano. Para hacer la prueba, levántalos un poco con una pala o un tenedor. Y colócalos en un lugar aireado para secar. Después, puedes consérvalos en un sitio seco y fresco hasta que los necesites; o colgarlos: así te durarán todo el año. Y no tires los tallos verdes: están deliciosos en ensalada o como guarnición.

Siembra en Diferentes Épocas y Tipos de Ajo

El ajo tierno se comienza a sembrar a principios de otoño. Se introduce en el suelo, a unos 2cm de hondo una cabeza de ajos entera, a una distancia de unos 10-15cm se siembra el siguiente. El ajo seco también se comienza a sembrar a principios de otoño, pero en este caso lo que se introduce en el suelo es un diente de ajo solo. Este diente dará lugar a una cabeza entera.

El bulbo del ajo elegido para el ajo seco es de mejor calidad que para el ajo tierno, ya que han de sembrarse los dientes solos y estos han de ser grandes y con buena cantidad de nutrientes. La época de la siembra da ajos es amplia, va desde octubre a febrero, este último solo en zonas muy frías, aunque hay un refrán que dice: “En enero pierde dinero el ajero.”.

Cultivo en Macetas

Después de la lechuga, el ajo es esa otra planta que cualquiera debería intentar cultivar en casa. Entierra un diente de ajo ahora y espera. Antes del próximo verano te sorprenderás recogiendo una cabeza de ajo completa. Una apetitosa demora que puede multiplicar entre cinco y diez veces la cantidad que tenías. Hay motivos para intentarlo: el ajo es uno de los cultivos más sencillos; y crece bien tanto en maceta como en el suelo.

Por eso, hay que empezar ahora, durante octubre y noviembre: la tierra permanece lo suficientemente caliente en otoño como para permitir que el ajo empiece a crecer. Pero la verdadera magia se produce bajo tierra, y una vez que el frío del invierno se instala: el diente plantado engrosa y empieza a multiplicarse para conformar toda una nueva cabeza de ajo. En primavera, a medida que los días vuelvan a alargarse y la tierra a calentarse, tu pequeña planta de ajo volverá a la actividad, y crecerá.

Haz un agujero en la tierra con una pala, o usa los dedos, para enterrar el diente en lugar de empujarlo, ya que podrías dañar su base, de donde saldrán las raíces. Si vas a plantar varios dientes (algo muy aconsejable), sepáralos entre 10 y 15 cm: de otro modo, los bulbos acabarán por robarse espacio y obtendrás dientes más pequeños que no han terminado su crecimiento. O usa varias macetas.

Ahora bien: si plantas tu ajo en maceta, usa una que sea profunda; y necesitarás añadir fertilizante una vez a la semana a partir de abril, ya que los nutrientes de tu tierra habrán empezado a acabarse. Ahora bien, evita regar los bulbos una vez que ya están formados, porque puedes hacer que se pudran.

Ajo del Supermercado para Sembrar

Sí; de hecho, plantar el ajo del súper es la forma más sencilla de iniciarse; sobre todo si tienes en casa un diente que ya ha empezado a echar tallo. Ahora bien, escoge solo los mejores, los más grandes, firmes y gruesos. Así te aseguras de que el ajo es de la mejor calidad, no contiene inhibidores de crecimiento y está adaptado a crecer en tu clima. Otra opción es adquirir ajos para plantar en un vivero o en una tienda online. O pedirle algunos a un vecino o amigo o amiga que ya se haya iniciado en este sabroso arte.

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