Alberto Cacho Casado es un reconocido ortodoncista con un Máster en Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial por la Universidad Internacional de Cataluña. Su trabajo se centra en la relación entre la oclusión dental y los trastornos temporomandibulares (TTM), un área de gran interés y debate dentro de la odontología. En este artículo, exploraremos la perspectiva de Cacho y sus colegas sobre este tema, basándonos en investigaciones y revisiones bibliográficas.
La etiología de la disfunción temporomandibular es un tema controvertido y ampliamente estudiado en odontología. Aunque no siempre se encuentra una relación directa de causa y efecto, existe un consenso en la comunidad científica de que se trata de un trastorno multifactorial. Estos factores se dividen en:
- Factores predisponentes: Aumentan el riesgo de aparición del trastorno.
- Factores desencadenantes: Provocan el comienzo del trastorno.
- Factores perpetuantes: Impiden la curación y favorecen el agravamiento.
Es importante destacar que un mismo factor puede pertenecer a más de una de estas categorías, e incluso tener múltiples efectos.

Diagrama de la Articulación Temporomandibular
Historia de la Oclusión como Causa de los TTM
En los tratamientos ortodóncicos, los objetivos terapéuticos se ampliaron para conseguir la estabilidad de los resultados con el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico. Sin embargo, a pesar de esta evolución, tratamientos con resultados óptimos presentaban problemas de estabilidad, abrasiones dentarias, movilidad y problemas en la articulación temporomandibular.
Para resolver este problema, el diagnóstico de la anomalía debe considerar la posición de las bases esqueléticas en una correcta relación céntrica, teniendo en cuenta la influencia que sobre los dientes ejercen los músculos y ligamentos circundantes. La literatura respecto a este campo es extensa y, por tanto, un tanto contradictoria en ciertos puntos, aunque la mayoría apuntan a una relación entre la presencia de una maloclusión y la aparición de la disfunción craneomandibular (DTM).
Fue Costen en 1934 quien describió un complejo de síntomas que incluyen la pérdida del soporte oclusal dentario acompañado de síntomas de audición como dolor y tinnitus o dolor en el seno. Desde entonces, otros investigadores han demostrado los efectos beneficiosos del ajuste oclusal para eliminar esta sintomatología. En 1980, Weinberg y Linn comprobaron que una modificación súbita en la oclusión puede causar dolor craneomandibular agudo. Por otra parte, se ha encontrado un aumento, pequeño pero significativo (+5 %), del porcentaje de mordidas abiertas anteriores y mordidas cruzadas posteriores en los pacientes con DTM.
De hecho, parece que estos individuos con problemas verticales y transversales desde edades tempranas podrían ser más propicios a desarrollar patologías articulares. En este sentido, Pullinger y colaboradores, en 1993, relacionaron maloclusiones como la mordida abierta anterior, la mordida cruzada unilateral, un resalte mayor de 6 mm, una pérdida de cinco o más dientes posteriores y la discrepancia entre RC y OC mayor de 5 mm, con un mayor riesgo de padecer DTM.

Mordida Abierta Anterior
Otras maloclusiones dentoesqueléticas y dentales como las Clases II, ya sean división I o II, y las Clases III han sido asociadas a trastornos articulares por Riolo en 1987, Al Hadi en 1993 y otros muchos autores. En lo que se refiere al tratamiento con ortodoncia de estos desajustes oclusales, no representa un factor de riesgo en el desarrollo de la DTM, pero si se ha observado que los individuos que recibieron tratamientos de ortodoncia en la adolescencia presentan menos tendencia a padecer trastornos relacionados con la ATM en la edad adulta como refieren Egermark y Thilander en 1992.
No debemos dejar de mencionar en esta revisión un factor tan importante como es el estrés. Autores como Moody en 1982 nos mostraron que los pacientes con DTM mostraban niveles de unidades estresantes mayores que los pacientes con otras dolencias. Stein en 1982 y Fearon y Serwatka un año más tarde afirmaban que el nivel de estrés de pacientes con DTM era significativamente mayor que en el grupo de pacientes control. En la misma dirección, Niemi y Le Bell, en 1993, mostraron que los pacientes con DTM presentaban mayores niveles de estrés.
5 ejercicios para aliviar el dolor Dolor de mandibula o ATM
Si profundizamos más en este sentido podemos llegar a encontrar relaciones establecidas entre la DTM y ansiedad, sentimientos de culpa, tristeza, hipocondría e incluso otros trastornos neurodepresivos severos descritos por autores como Schnurr en 1990, Parker en 1993, Curran en 1996 o Ruf en 1997, entre otros.
Nosotros consideramos que el papel de la oclusión debe adquirir el grado justo de participación en la etiopatogénesis de los TTM. Y éste no es otro que el determinado por el estudio pormenorizado de todos los factores posibles en función de los parámetros individuales de cada paciente. En este estudio que presentamos se describen las posibles alteraciones a nivel temporomandibular que pueden concurrir a partir de un estado oclusal alterado.
Posiblemente, la única presencia de un estado oclusal alterado nunca será suficiente para desencadenar un TTM, si bien la asociación con otros factores de riesgo (como los expuestos anteriormente y en la tabla I) podrían desencadenar o perpetuar el trastorno. Por lo tanto se debe siempre valorar el estado oclusal como un peldaño más en la búsqueda del factor o los factores etiopatológicos diferenciales.
Relaciones Estáticas y Dinámicas
Una de las razones por las cuales es posible que los estudios sobre la oclusión sean tan variables es por considerar la oclusión desde un punto de vista estático. La estabilidad ortopédica existe cuando la posición intercuspídea estable de los dientes está en armonía con la posición musculoesquelética estable de los cóndilos en las fosas articulares. Cuando existe una discrepancia entre estas dos posiciones, uno de los cóndilos o ambos no se sitúa en una posición estable con el disco y la fosa y aumenta el riesgo de alteraciones intracapsulares.
Existen dos factores que marcan la gravedad y repercusión clínica de ésta inestabilidad ortopédica:
- EL GRADO DE INESTABILIDAD. A partir de 2-3 mm, el riesgo de alteraciones intracapsulares aumenta.
- LA MAGNITUD DE LA CARGA. Si el paciente asocia la inestabilidad con episodios de bruxismo o cualquier parafunción que aumente la carga, el riesgo aumentará también.
Por eso, es posible encontrarse casos con una gran maloclusión con mordida abierta, por ejemplo, pero sin inestabilidad ortopédica o sin bruxismo y por lo tanto el paciente puede vivir sin sintomatología dolorosa ni alteraciones intracapsulares. Sin embargo, otro paciente con una oclusión aparente más correcta, pero que presenta una gran inestabilidad ortopédica y bruxismo, podría padecer dolor y disfunción temporomandibular.
Todos estos parámetros son sin duda el caballo de batalla en la atribución del papel de la oclusión y su grado de implicación en la etiopatología de los trastornos temporomandibulares que han suscitado, en las distintas escuelas, no pocas polémicas y controversias.
Estudio de la Posible Repercusión del Estado Oclusal en la Homeostasia Temporomandibular
La oclusión dental está determinada por el crecimiento óseo, el desarrollo de la dentición y la madurez neuromuscular y representa un posible factor etiológico en patología disfuncional, sobretodo si se asocia al stress. Existen multitud de estudios para clasificar las distintas alteraciones y disarmonías oclusales en base a diferentes parámetros.
En resumen, el trabajo de Alberto Cacho y otros investigadores destaca la complejidad de la relación entre la oclusión dental y los TTM. Si bien la maloclusión puede ser un factor contribuyente, es crucial considerar otros factores como el estrés, la biomecánica individual del paciente y la presencia de parafunciones. Un enfoque integral y personalizado es esencial para el diagnóstico y tratamiento de los TTM.

Tratamiento para la ATM
tags: #alberto #cacho #ortodoncia