Una buena limpieza bucal diaria es el primer paso para tener una dentadura sana y bonita. Lo cierto es que, muchas veces, el simple cepillado de dientes no es suficiente y necesitamos un extra. Por eso, en el siguiente artículo te hablaremos sobre uno de los dispositivos más utilizados para mejorar y completar la higiene bucal: el irrigador dental.

¿Qué es un irrigador bucal?
Un irrigador bucal, también conocido como irrigador dental, es un dispositivo que dispara un fino chorro de agua a presión en los espacios interdentales y donde se une el diente con la encía, lo que permite eliminar los restos de alimento, placa y bacterias. Saber para qué sirve y cómo usar un irrigador dental es esencial para mantener nuestra boca realmente limpia.
Si se combina con la limpieza que realizas con el hilo dental, un irrigador mejora tu rutina de cuidado bucal.
El irrigador bucal, también conocido como irrigador dental, emplea una corriente de agua pulsante como método de limpieza. Este método resulta menos invasivo en comparación con el hilo dental, evitando posibles daños a las encías por fricción excesiva.
En resumen, el irrigador bucal se ha convertido en un instrumento fantástico para complementar la limpieza bucal doméstica.
Aunque existen muchos tipos de irrigadores bucales, todos cuentan con un depósito de agua, un motor eléctrico para accionar la bomba y una boquilla especial. El motor y la bomba generan un chorro de agua a presión que fluye desde el depósito hasta la boquilla y que puedes aplicar a los espacios interdentales para retirar las partículas de comida, placa y bacterias.
Tipos de irrigadores bucales
Por lo general, existen cuatro tipos de irrigadores bucales:
- Con cable: Es el más pesado y el más aparatoso. Se coloca en la encimera del baño y se enchufa a una toma eléctrica. También cuenta con un depósito de agua que debes rellenar cada vez que se queda vacío.
- Inalámbrico o a pilas: Habitualmente son pequeños, finos y portátiles. Este tipo de dispositivos son los más versátiles, y son ideales para las personas que viajan mucho. Sin embargo, es posible que no tengan tanta potencia como los irrigadores con cable.
- De ducha: Se conecta a la alcachofa de ducha para que puedas usarlo antes o después de ducharte. No necesita electricidad ni pilas y no hay que rellenarlo, pero son más difíciles de manejar.
- Para el grifo: Son los más comunes, parecidos a los de ducha pero con un cable que se conecta a la toma de agua en lugar de a la alcachofa de ducha. Tal y como pasa con los de ducha, su punto débil es la comodidad a la hora de manipularlos.
Es importante que conozcas todas las opciones para elegir la correcta según tus necesidades y tu estilo de vida.
También es importante que inviertas un poco más de presupuesto en tu irrigador bucal y que escojas uno de calidad para que te garantice seguridad en la limpieza.
Características a tener en cuenta
- Presión regulable: los irrigadores de gama más alta tienen la presión regulable, una opción ideal para aquellas personas con encías sensibles, implantes u ortodoncia fija. Un ajuste de agua por pulsaciones es especialmente eficaz para desprender las partículas de comida de zonas de difícil alcance.
- Tamaño: Un diseño compacto y sin cable es más manejable.
¿Cómo funciona el irrigador bucal Waterpik®? - versión 20 segundos
Ventajas de los irrigadores bucales
El irrigador dental cumple múltiples funciones para garantizar una higiene completa y eficaz. Su principal propósito es eliminar de forma precisa y potente los restos de comida y la placa bacteriana que se acumulan entre los dientes y en zonas de difícil acceso.
Además de su papel en la eliminación de residuos, es especialmente beneficioso para aquellos con ortodoncia, fundas o implantes dentales, asegurando una limpieza minuciosa alrededor de estos dispositivos. Su diseño de uso sencillo lo convierte en una herramienta práctica para cualquier persona, brindando una sensación de frescura e higiene incomparable.
Los irrigadores bucales de alta gama, como los de Oral-B, ofrecen diversos modos de funcionamiento, incluso uno para encías sensibles, algo ideal si padeces ese problema. También son una forma delicada y eficaz de limpiar coronas dentales, ortodoncias, puentes e implantes dentales.
El chorro de alta presión que va directo sobre nuestra encías y dientes, es eficaz para eliminar la placa bacteriana y los pequeños restos de comida que quedan entre nuestros dientes. Por tanto mejora mucho nuestra limpieza ayudando a prevenir enfermedades y aumentando la durabilidad de nuestras prótesis e implantes.
Otro problema relacionado con el uso del hilo dental es que a muchas personas les cuesta utilizarlo adecuadamente. Es frecuente limitarse a introducir la hebra entre los dientes, en lugar de hacer la forma de C recomendada para garantizar que entra en contacto con toda la superficie del diente. Además, un uso indebido del hilo dental puede llegar a causar daños en el tejido gingival. La eficacia de los irrigadores dentales depende menos de la técnica de uso que el hilo dental y no es necesario meter las manos en la boca ni tocar la hebra ya utilizada. Al causar menos dolor y requerir menos destreza, muchas personas prefieren utilizar este tipo de dispositivos.
Este tipo de aparatos tiene un mecanismo de funcionamiento sencillo. Evita la acumulación de placa dental e incluso las posibles caries. Ayuda a lucir unos dientes más blancos y limpios. No solo permite tener unos dientes más sanos; también cuida las encías, un punto básico dentro de la salud dental.
¿Debería utilizar un irrigador bucal?
Aunque es una gran adición a tu rutina de higiene, un irrigador bucal nunca debe sustituir el cepillado ni el uso del hilo dental. El irrigador dental, como bien hemos comentado, es un complemento de higiene bucal, por lo que no debe sustituir nunca al cepillado dental. Poner todos nuestros esfuerzos en realizar una buena higiene dental es el mejor tratamiento que podemos hacer para garantizar nuestra salud bucodental.
Existen casos en los que un irrigador bucal puede ser una buena solución:
- Sangrado de encías: existen diversas causas habituales por las que las encías pueden sangrar. La primera es la enfermedad periodontal. La enfermedad gingival o periodontitis es una infección bacteriana de las encías. Si no se trata, puede provocar la pérdida de piezas dentales. Usar el hilo dental con demasiada brusquedad también puede causar el sangrado de las encías. Los irrigadores bucales pueden ser una buena opción para limpiar zonas problemáticas sin el daño que causa el hilo. Incluso tienes la opción de utilizar tu irrigador bucal Oral-B en modo sensible antes de utilizar el hilo dental para eliminar tantos restos de comida como sea posible.
- Ortodoncia fija: la comida tiende a quedarse atrapada entre los brackets y debajo de los alambres. Los irrigadores bucales son una opción ideal para alcanzar las zonas difíciles en las que se quedan atrapadas las partículas de comida. Si no se trata, la acumulación de placa alrededor de los brackets puede causar diversos problemas dentales como, por ejemplo, la periodontitis. Pacientes con ortodoncia: utilizar el irrigador dental será un hábito altamente recomendable en personas que llevan ortodoncia, sobre todo brackets. Los restos de comida y suciedad se depositan con mayor facilidad en la boca de las personas que tienen este aparato, por lo que utilizar agua a presión mejorará enormemente la higiene de la boca de personas con ortodoncia.
- Sequedad bucal: la saliva limpia de forma natural la boca y evita la acumulación de placa. Sin embargo, algunos medicamentos o ciertos rasgos genéticos pueden provocar que no se produzca la suficiente. Esto puede provocar periodontitis y caries. Un irrigador bucal humedece de forma fácil la boca y elimina la placa dental de alta adherencia.
- Acumulación de comida entre los dientes: algunas personas sufren más este problema que otras. Puede deberse a la forma de los dientes, o a un problema de alineación. La comida también puede quedarse atrapada en las prótesis dentales o los implantes.
- Prótesis e implantes dentales: Siempre aconsejamos su uso, sobre todo a pacientes que se han realizado tratamientos de coronas sobre diente natural y tratamientos de implantes dentales. Mantener en buen estado los implantes dentales es fundamental para conservarlos adecuadamente. Y eso pasa por mantener unas rutinas de higiene oral exquisitas; de hecho, una higiene oral deficiente puede hacer que el tratamiento del implante dental fracase.
- Enfermedades periodontales: Pacientes con enfermedad periodontal: tanto si se tiene gingivitis como periodontitis (gingivitis en estado avanzado), el irrigador dental te ayudará a eliminar las bacterias y la suciedad de la boca ya que llega a zonas donde el cepillo no puede llegar, por lo que se hace una limpieza mucho más profunda. Además, el agua a presión ayudará a estimular las encías.
- Personas con sensibilidad dental: de forma general, estos pacientes sienten molestias al utilizar el hilo dental o los cepillos interdentales.
¿Cómo se utiliza un irrigador bucal?
Antes de usarlo, es necesario cepillarse bien los dientes durante, al menos, dos minutos y completar la limpieza con el hilo dental o un cepillo interproximal para eliminar los restos de bacterias y comida que queden entre los dientes.
Hay que leer las instrucciones del fabricante, ya que, en función del aparato, podrás tener algunas acciones distintas.
- Antes de comenzar, llena el depósito del irrigador con agua templada. El agua no debe estar ni muy fría ni muy caliente para evitar molestias en las encías.
- Conectamos el irrigador a una fuente de agua o llenamos el depósito con agua templada, según el dispositivo que tengamos.
- La mayoría de los irrigadores vienen con diferentes tipos de boquillas o cabezales que están diseñados para necesidades específicas. Elige una boquilla adecuada
- A continuación, colocamos la boquilla sobre la boca y comenzamos por las muelas. Es recomendable inclinarse sobre el lavabo para no salpicar la pared o el espejo.
- Muchos irrigadores permiten ajustar la presión del chorro de agua. Seleccionamos la presión más baja y vamos aumentándola progresivamente, sin que llegue a molestar. Regula la presión del agua, de tal manera que empieces utilizando una presión más suave al principio para ir aumentando progresivamente. La presión debe ser alta, pero no debe hacer daño ni molestar.
- Coloca la boquilla dentro de tu boca e inclínala en un ángulo de 90 grados hacia la línea de las encías. Para usar de manera debida el limpiador bucal a presión, coloca la cánula en dirección a la línea de la encía e inclínalo aproximadamente 90 grados. Inclina el irrigador en un ángulo de 90 grados hacia las encías para una limpieza más efectiva.
- Enciende el irrigador y comienza a mover la boquilla lentamente por la línea de las encías y entre los dientes. Seguimos la línea de la encía para pasar por todos los dientes, especialmente entre los espacios interdentales. El chorro de agua debe incidir unos dos segundos sobre cada diente y hay que repetir el proceso sobre ambas caras del diente (externa e interna). Sigue la línea de la encía y pasa el chorro por todos los dientes. También debes apuntar a los espacios interdentales para eliminar todo resto de suciedad. Realiza movimientos suaves de un diente a otro, asegurándote de cubrir toda la boca.
De forma general, se recomienda utilizar el irrigador bucal después del cepillado nocturno, que se considera el más importante del día.
Para una limpieza diaria y prevención de problemas bucales, puedes utilizarlo una vez al día, preferentemente por la noche. Generalmente, se recomienda usar el irrigador dental una vez al día, preferiblemente antes de acostarse, para asegurar que la boca esté libre de residuos durante la noche.
Recuerda reemplazar regularmente las boquillas y enjuagar el depósito.
Tipos de Irrigadores Dentales
En el mercado existe una amplia variedad de marcas de irrigadores, siendo Waterpik la más conocida.
- Irrigador de sobremesa: Funcionan como un cepillo de dientes eléctrico, pues es necesario cargarlos, y son los que incluyen una mayor variedad de cánulas.
- Irrigador dental portátil: Resultan más cómodos pues funcionan con una carga de batería y puede usarse como irrigador dental de viaje. Sin embargo, los higienistas aconsejan que se use en casos puntuales, como en la oficina.
- Irrigador sin motor: Se conectan directamente al grifo del lavabo.
Podemos distinguir entre los más apropiados para ortodoncia, para limpiar implantes o prótesis dentales, además de contar con la cánula lingual o la boquilla estándar.
Permite limpiar con menor esfuerzo las coronas, implantes, prótesis dentales y aparatos fijos de ortodoncia.
Consideraciones Finales
El irrigador puede utilizarlo cualquier persona que tenga conciencia de lo importante que es mantener unas rutinas de higiene dental rigurosas.
Ante todo, recuerda que cada persona tendrá unas necesidades y no siempre está recomendado su uso. Recuerda leer las instrucciones antes de usarlo y consultarlo con tu dentista para seguir sus recomendaciones.
Es imprescindible que te informes al respecto para que puedas decidir mejor. Los hay que requieren ser enchufados a la corriente, así que no los puedes usar en zonas donde no haya electricidad.
Una recomendación: Una vez sabes que es un irrigador dental y no estás seguro de si es o no para ti, lo mejor es que consultes con tu dentista. Él conoce bien tu boca y sus necesidades.
Podemos concluir diciendo que el irrigador dental es una excelente opción para añadir a cualquier rutina de higiene oral. No solo mejora la limpieza de los dientes y las encías, sino que también promueve una mejor salud bucal general.
Aunque no sustituye al cepillado ni el uso del hilo dental, el uso correcto del irrigador puede marcar una gran diferencia en la salud de tu boca.
Ahora que ya sabes qué es un irrigador dental, consulta con tu dentista y hazte con uno de ellos. Disfruta de una boca sana como siempre has soñado.