Anatomía de la Apófisis Alveolar del Maxilar Superior

La apófisis alveolar es una estructura anatómica esencial que forma parte de la mandíbula y el maxilar superior. Desempeña varias funciones clave en la salud bucal y la anatomía oral.

El maxilar superior se encuentra en el centro de la cara, debajo del frontal y del etmoides.

Ubicación y Características:

Presenta un orificio de comunicación con el seno maxilar, limitado por el unguis por delante, el etmoides por arriba, el cornete inferior por abajo y por el hueso palatino por detrás. También se encuentra en esta base el conducto palatino posterior, formado por esta base del maxilar y por la cara externa de la lámina vertical del palatino. Forma parte del suelo de la órbita.

Presenta un canal que pasa a convertirse en conducto y se abre a la cara facial: el conducto infraorbitario, paso del paquete vásculo-nerviosos infraorbitario. Además presenta: fosita mirtiforme (músculo mirtiforme y haces del orbicular de los labios), limitada hacia afuera por eminencias caninas (inserción del músculo tranverso de la nariz) y fosa canina (músculo canino). Denominada también tuberosidad del maxilar.

Presenta tres pequeños orificios que pasan a ser canales dentarios posteriores, permitiendo el paso de nervios y vasos dentarios posteriores.

Anatomía del Maxilar Superior

Estructuras Asociadas y Funciones

Las piezas dentales y la apófisis alveolar del maxilar superior reciben su inervación e irrigación a través de estructuras neurovasculares que discurren por el interior del seno maxilar. Unas veces se disponen en el interior de la pared posterior y anterior del seno, y otras veces más superficiales, por debajo de la mucosa sinusal, dejando a su paso canales o surcos en el hueso.

Los nervios alveolares superiores, habitualmente se dividen en tres diferentes ramas; anteriores, medios y posteriores, y pueden además, ser acompañados de vasos sanguíneos y nervios del sistema nervioso autónomo.

El seno maxilar es el mayor de los senos paranasales y es el primero que se desarrolla en la especie humana. Se origina en el tercer mes del desarrollo embrionario a partir de una evaginación lateral del epitelio del meato medio nasal. Antes del nacimiento, se produce un segundo proceso de neumatización.

El sistema de drenaje se localiza en la cara antero-superior de la pared medial y está constituido por un ostium y un infundíbulo de 7-10 mm de longitud y de varios milímetros de diámetro. El drenaje linfático se realiza, a través de la cara, hacia los colectores ganglionares submandibulares.

La parte media de la cara está formada por el hueso esfenoides, el hueso nasal, el cigomático y los huesos maxilares, el esfenoides, es una estructura compleja que contribuye a formar el suelo del cráneo, el nasal forma parte del puente de la nariz y se articula con el etmoides y el maxilar. El hueso cigomático forma las paredes laterales y el suelo de la órbita que alberga el globo ocular. El arco cigomático es lo que conforma el pómulo. Las fracturas de esta zona son importantes debido a la asociación que tienen con las lesiones que generan problemas en la visión sobre todo las fracturas con desplazamiento. Los huesos maxilares se juntan para formar el maxilar superior el paladar duro anterior y parte de las cavidades orbitarias.

Patologías y Tratamientos

Cuando hay problemas en la apófisis alveolar, pueden aparecer diferentes síntomas que pueden indicar la necesidad de atención dental. El tratamiento depende de la causa y la gravedad de la afección.

La cirugía maxilofacial es la especialidad médico-quirúrgica que se encarga de la prevención, diagnóstico y tratamiento de aquellas patologías que afecten a las estructuras anatómicas de la mandíbula, incluyendo la boca y los huesos maxilares, es decir, del esqueleto facial.

Implantes en la apófisis pterigoides

Implantes dentales en la apófisis pterigoides

Existe una alta tasa de fracasos en el tratamiento con implantes del maxilar superior reabsorbido, así como aquéllos insertados en zonas de hueso tipo IV (hueso cortical delgado que rodea a hueso trabecular de baja densidad). Sin embargo, existe una mayor predictibilidad en la colocación de implantes en la apófisis pterigoides, justificando sus indicaciones en aquellos casos donde existe un pronóstico incierto si se insertan las fijaciones en un maxilar de las características antes mencionadas.

El uso de implantes en la apófisis pterigoides tienen una tasa de éxito similar a la de los implantes usados en otras áreas del maxilar superior, proporcionando una importante ayuda a la estabilización de la prótesis sobre implantes, lo que otorga una ventaja biomecánica a este tipo de rehabilitaciones.

El protocolo quirúrgico incluye el anclaje cortical del implante en la lámina pterigoidea. Para alcanzar este objetivo, el implante deberá insertarse con una cierta angulación respecto al plano oclusal, relacionándose en su colocación con los huesos maxilar superior, palatino, y la apófisis pterigoides del hueso esfenoides.

Anatomía aplicada del Seno Maxilar. Relevancia clínica

Anatomía del Maxilar Superior y sus Implicaciones Clínicas

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