El Tratamiento Ortodóncico con Arco Recto se ha renovado en esta segunda edición, incorporando nuevos temas y ajustando otros para reflejar la evolución constante de los procedimientos mecánicos en ortodoncia. Esta actualización busca brindar una visión actualizada y completa en el campo de la ortodoncia, con cambios significativos en el capítulo de cierre de espacios y la adición de detalles relevantes. Esta segunda edición se destaca por su enfoque actualizado y exhaustivo en la aplicación de la ortodoncia.
Con nuevos temas que reflejan las últimas tendencias en la disciplina y ajustes que mejoran la eficacia de los tratamientos, este libro es una herramienta invaluable para profesionales y estudiantes en el campo de la ortodoncia.
Introducción a la Técnica de Arco Recto en Ortodoncia. Prescripción Roth.
¿Qué es la Técnica de Arco Recto?
La técnica de Arco Recto es el desarrollo de la aparatología fija multibracket, con el objetivo de protocolizar y sistematizar su aplicación clínica. Los conceptos de prescripción, fricción, secuencia de arcos, fases de tratamiento, formas de arcadas, objetivos dentarios y funcionales han revolucionado la forma en que entendemos actualmente la aplicación de dicha aparatología.
En la literatura se encuentran estos desarrollos reflejados en multitud de artículos y libros, pero escasea la descripción de la aplicación clínica de todos estos avances. El presente artículo pretende describir el protocolo desarrollado por Alberto J.
Creemos que además de nuevos materiales, aplicación de aparatos o técnicas de diagnóstico, la discusión de protocolos como nos apunta Costa, publicación de éstos y la evaluación de resultados en términos de «calidad» puede dar un nuevo impulso a la atención de nuestros pacientes.

Fases del Tratamiento con Arco Recto
Alineación y Nivelación
La alineación puede ser definida como aquella fase del tratamiento que busca el correcto enfrentamiento de los puntos de contacto dentarios en el sentido transversal, sagital y vertical. En esta primera fase es donde se emplea mayor variedad de sistemas y dispositivos para obtener el movimiento dentario. La eficacia de una técnica se determina en función de la rapidez y precisión de la misma en conseguir los objetivos de nivelación y alineación.
De ahí que el campo de la investigación tenga como punto de mira la invención y descubrimiento de nuevas aleaciones y perfiles de arcos con comportamientos específicos para esta fase. En la mayoría de las ocasiones esta diferenciación ocasiona una gran disminución en la eficacia de las otras fases de tratamiento, como puede ser en el acabado y ajuste oclusal final, llegando incluso a proponer técnicas que únicamente persiguen la alineación.
El grado de desalineación de los puntos de contacto obliga a la deformación de los alambres hasta límites que podrían provocar un exceso de fuerza o la deformación plástica (permanente). Por esta razón la elasticidad del alambre debe escogerse para conseguir grandes desplazamientos dentarios con fuerzas ligeras.
La gran variedad en las maloclusiones obliga a escoger arcos diferentes dependiendo de la gravedad de éstas, pero la inexistencia de parámetros objetivos que nos ayuden a sistematizar dicha elección, nos ha conducido a elegir la mayor flexibilidad posible en el primer arco independientemente del grado de desalineamiento dentario. Los brackets también se han escogido para provocar menor deformación del alambre y mayor longitud interbracket de éste.
Dos formas clásicas de abordar esta fase:
- La primera, clásica, realiza un aumento progresivo del diámetro de los alambres y emplea arcos redondos para toda la fase de nivelación.
- La segunda, utiliza arcos rectangulares y ocasionalmente un primer redondo en casos de acentuada desalineación.
Aunque por algún tiempo hemos utilizado la segunda forma, actualmente preferimos la forma clásica que permite mayor control sobre el movimiento a realizar, en especial en los pacientes con asimetrías de arcada dentaria o problemas verticales. En el caso que debamos escoger un procedimiento clínico, se evalúa según estas prioridades, de forma que para mejorar un objetivo de rango inferior no empeoramos el de rango superior. La evaluación la realizamos mediante la medición objetiva del modelo.
Evaluación Objetiva
Clásicamente, la Ortodoncia ha evaluado los resultados de un procedimiento clínico según la reproducción en un modelo de yeso, con métodos subjetivos, que dependen de la apreciación del clínico. La causa de la dificultad para la medición de distancias, ángulos, anchuras e índices, estribaba en el tedioso procedimiento de medir con instrumentos manuales.
Los nuevos sistemas informáticos basados en digitalización bidimensional o tridimensional del modelo, nos permiten en la actualidad, calcular la posición, inclinación y rotación de cada diente con respecto a la arcada inicial del paciente y el desplazamiento para conformar la situación final que deseamos obtener. Esta simulación virtual de nuestros tratamientos permite, con parámetros objetivos (distancias, ángulos y grados de gravedad) evaluar cada una de las fases de tratamiento.
El sistema permite varios escenarios de tratamiento, modificando la posición final, una vez obtenido el resultado mejor posible podemos evaluar las desviaciones según vamos realizando la aplicación de la aparatología. En la actualidad se evalúa la situación al principio y al final de cada fase de tratamiento.

Prescripción Roth: Un Enfoque Detallado
En nuestra práctica adoptamos la prescripción de Roth, motivados por los conceptos que involucra la filosofía del autor, que se sustenta en varios aspectos:
- La información de la aparatogía: contempla posiciones óptimas para alcanzar objetivos de una correcta oclusión funcional, para un mejor control del anclaje y la sobrecorrección de la posición de algunas piezas con el objetivo de alcanzar mejores niveles de estabilidad
- La mecánica de tratamiento: es relativamente sencilla y está diseñada racionalmente para alcanzar los objetivos de finalización mencionados.
En el presente trabajo, haremos algunas reflexiones referidas a los puntos anteriores, porque en ellos encontramos dos vertientes diferentes:
- Una de ellas es la influencia de la información para el logro de los objetivos de finalización del caso.
- La otra, es el comportamiento de esa información en las etapas intermedias del tratamiento.
Aquí debemos hacernos una pregunta: la información, que está destinada a lograr una finalización que respete los parámetros de posicionamiento según su diseño, ¿es siempre apropiada para la realización de los movimientos dentarios programados en el tratamiento?
La utilización de esta prescripción nos permitió observar que la información de algunos brackets y tubos se convertía algunas veces en un verdadero obstáculo para la realización del movimiento deseado. Ello provocaba alteraciones en el anclaje programado con sus secuelas de pérdida de espacios y alteraciones en las posiciones sagitales finales de los dientes que impedían alcanzar una correcta oclusión funcional.
En este trabajo, analizaremos cuáles son las dificultades debidas a esa información y la manera de evitarlas sin introducir en el tratamiento brackets o elementos auxiliares de otras técnicas, porque esto aumentaría la complejidad de la mecánica y restaría calidad a la finalización del caso.
Análisis de la prescripción Roth
Esta prescripción introduce modificaciones a la prescripción original de Andrews con el propósito de mejorar la finalización oclusal sobrecorrigiendo el caso y además para facilitar determinadas maniobras mecánicas. En la ortodoncia tradicional, el anclaje posterior demandaba mucho esfuerzo, se debía recurrir a aparatología auxiliar y aún así, en muchos casos se debía resignar un buen resultado final debido a la pérdida del anclaje.
Para facilitar la eliminación de posibles contactos prematuros del sector posterior, aumenta el torque negativo de los molares superiores. Como en los casos de extracciones realiza la retrusión en bloque de los 6 dientes anteriores y ésta es una maniobra que tiende a verticalizar el canino, aumenta ligeramente el tip para mantener una inclinación radicular adecuada.
Además, aumenta el torque de los incisivos superiores y otorga menos torque negativo a los caninos superiores, para mejorar la finalización, ya que una de las maniobras más dificultosas es lograr un buen torque anterosuperior, y también con el criterio de mejorar la funcionalidad oclusal.
Si bien estos cambios cumplen los propósitos previstos, hemos observado dificultades puntuales, como son lógicas de encontrar en cualquier prescripción estandarizada. Sería utópico pensar que una sola prescripción, cualquiera de las que existen en el mercado, es óptima para realizar con eficiencia el 100% de la infinita variedad de maniobras mecánicas a la que se enfrenta un clínico diariamente.
Podemos puntualizar algunas alternativas de planificación donde hemos observado dificultades con esta prescripción. En el presente artículo, nos referiremos al manejo de la información que presentan el bracket del canino y los tubos molares superiores cuando se planifica el distalamiento del sector anterior y una finalización molar de clase II.
Modificaciones en el posicionamiento del bracket de canino superior
Como vimos anteriormente, el bracket del canino tiene una inclinación distal de 13º y un torque de 2º. Este torque no es desfavorable para el distalamiento, pero la gran inclinación distal de 13º, si bien es apropiada para la finalización del caso, crea dificultades en la retrusión al aumentar notablemente el anclaje del sector anterior y nos exige un cuidado adicional del anclaje posterior.
Para facilitar la retrusión del sector anterior, sobre todo en casos de retrusión con anclaje máximo, se puede disminuir el anclaje del canino para facilitar su distalamiento variando la posición del bracket en lo referente a altura e inclinación:
- Una colocación del bracket más hacia incisal, se expresará con un torque más positivo, alejándolo de la cortical vestibular.
- Una mínima rotación antihoraria del lado derecho y horaria del lado izquierdo, que tiende a horizontalizar la ranura del bracket, quitará inclinación distal a la raíz.
Materiales Utilizados en la Ortodoncia de Arco Recto
El arco recto se fabrica típicamente con un alambre de acero inoxidable de alta calidad que es altamente resistente a la deformación y a la corrosión. Este material es muy duradero y mantiene su forma bien durante el tratamiento.
Los brackets que se utilizan con la ortodoncia de arco recto también pueden estar hechos de diferentes materiales:
- Los brackets metálicos tradicionales están hechos de acero inoxidable y son los más comunes.
- También hay brackets de cerámica o zafiro que son más discretos ya que se mezclan con el color natural de los dientes y son menos visibles.
En general, los materiales utilizados en la ortodoncia de arco recto están diseñados para ser seguros, duraderos y cómodos para el paciente.

Ventajas de la Ortodoncia de Arco Recto
La tecnología en odontología avanza año tras año ofreciéndonos nuevos tratamientos cada vez más efectivos, prácticos y rápidos para lograr la sonrisa sana y estética que tanto queremos. Una de ellas es la Ortodoncia de arco recto, la cual es una técnica que acorta no sólo el tiempo que pasas en el sillón de la clínica, sino el tiempo total que pasarás con los brackets.
Para que esta ortodoncia ofrezca todas las ventajas que conlleva, se debe comenzar por un buen diagnóstico inicial, en el que el especialista, en base al caso en particular de cada paciente, sepa diagnosticar la forma de proceder y el tipo de ortodoncia que mejor efecto hará y en menor tiempo.
Clínicas Dentales Especializadas en Ortodoncia de Arco Recto
Si buscas estar en las mejores manos y conocer la eficacia de la ortodoncia de arco recto, lo mejor es que los especialistas evalúen tu caso. Acércate hoy a clínicas dentales con profesionales cualificados y especializados en ortodoncia que te ofrecerán los mejores tratamientos de ortodoncia.
Evolución de la Técnica de Begg y su Relación con el Arco Recto
La filosofía en la técnica de Begg parte del hecho de que los dientes tienen una tendencia fisiológica al movimiento. Tras la observación de la dentición en el aborigen australiano, P. Raymond Begg entendió la atrición oclusal e interproximal como un mecanismo prehistórico universal para reducir el tamaño de los dientes, y estuvo convencido de que la oclusión anatómicamente correcta solo podía resultar tras la atrición. Definió así lo que se conoce como la “oclusión por desgaste”.
Convencido de que los hábitos alimenticios y el estilo de vida del hombre civilizado impedían este tipo de oclusión, comenzó a extraer dientes como compensación a esa falta de desgaste. No obstante, Begg no tardó en entender que el mecanismo del bracket de arco de canto que había aprendido de Angle con el fin de no extraer, dificultaba el cierre rápido de los espacios de extracción y creaba problemas en la reducción de mordidas profundas.
Su máxima expansión llegó en la década de los 70 coincidiendo, a finales de la misma década, con la fuerte irrupción de las técnicas de arco recto, iniciándose una nueva era en la Ortodoncia. Esto en cualquier caso hizo aún más patente el principal problema que caracterizaba a la técnica de Begg: la dificultad que entrañaba el terminado preciso de los casos.
Cierto era que el bracket de Begg permitía el movimiento de libre inclinación sin limitaciones, apenas fricción ni necesidades de anclaje. Pero, por otro lado, obligaba posteriormente a una labor de enderezamiento y torque a base de auxiliares que complicaba enormemente el manejo y precisión del acabado del caso, por la falta de control tridimensional.
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