La Saga de los Menéndez: Historia y Opiniones de un Ortodoncista en Oviedo

Afirmar que once de tus parientes son dentistas es una aseveración cuando menos inusual. A pesar de todo, el ortodoncista moscón Armando Menéndez González del Rey se encuentra en la disposición de realizar tal apreciación.

Y es que su familia ha hecho de su vocación un modo de vida transmitido de padres a hijos y que incluso ha llegado a entroncar con la de otra estirpe de odontólogos afincada en Zamora: los Cifuentes. Tras décadas de dedicación, el apellido ha sabido mantenerse y ha afrontado los profundos cambios de los que ha sido objeto la profesión.

Árbol genealógico de la familia Menéndez, destacando su tradición en odontología.

El Comienzo de la Saga: Armando Menéndez Miranda

Una transición inimaginable hace tres cuartos de siglo, cuando el difunto Armando Menéndez Miranda inició la saga en su clínica de Grado.

Nacido en Grado en 1909 en el seno de una familia de comerciantes, Armando Menéndez Miranda demostró desde la infancia una gran habilidad en la realización de trabajos artísticos, lo que sumado a su interés por la faceta del dentista le llevó a cursar Odontología en Madrid, licenciándose en 1932.

«Mi padre nunca disfrutó de unas vacaciones durante sus cuarenta y un años al frente de su clínica», advierte Armando Menéndez González del Rey y añade que la figura de su progenitor fue determinante en el devenir profesional de sus hijos.

Afincado en la villa del Cubia junto a su esposa, María Luisa González del Rey, Armando Menéndez Miranda abrió una clínica dental en su domicilio, donde se criaron sus cinco hijos: Armando, Carlos, César, María José y Pilar.

«Mis hermanos y yo jugábamos al fútbol en una habitación contigua a la consulta de mi padre. Con cada balonazo las paredes temblaban, pero nunca nos riñó. Siempre que podía venía con nosotros a jugar», recuerda su hijo Armando.

Ese contacto directo con la profesión del «pater familias» fomentó entre los tres hermanos una gran pasión por la odontología. Armando, Carlos y César se licenciaron en Medicina y posteriormente se especializaron en Estomatología.

«Yo soy ortodoncista, mi hermano César es odontopediatra y Carlos es odontólogo en Grado», precisa Armando Menéndez hijo. Y añade: «Mi padre falleció repentinamente en 1973, justo cuando yo finalicé mi especialidad. A su muerte tuve que acabar varios tratamientos pendientes y cerramos la clínica moscona».

Tanto César como Armando Menéndez abrieron posteriormente sus consultas en Oviedo. Curiosamente, su hermano Carlos apostó por retomar los pasos de su padre y permaneció en Grado.

La Continuación de la Tradición Odontológica

No obstante, el árbol genealógico de esta saga guarda aún muchos más ejemplos de profesionales relacionados con la odontología. «Mi hermana María José trabaja en mi clínica. Sus dos hijos, Miguel y Karla González acaban de finalizar sus estudios de Odontología. Del mismo modo, mi hija María ejerce también como ortodoncista», matiza Armando Menéndez, el cual prosigue añadiendo que «su hermana Pilar está casada con el dentista zamorano Ramón Cifuentes, a su vez hermano de otro odontólogo».

«Su hijo Ramón acaba de terminar sus estudios y pretende seguir los pasos de su progenitor», subraya Menéndez González del Rey. Por si esto fuera poco, a la nómina de dentistas de la familia se suman Vicente y Teresa González del Rey, primos carnales de los Menéndez y afincados en Madrid.

Representación de las generaciones de dentistas en la familia Menéndez.

Cambios en la Profesión a lo largo de las Generaciones

El hecho de poseer tres generaciones de dentistas en la familia permite a los Menéndez González del Rey analizar los cambios experimentados por la profesión.

«Recuerdo cómo en tiempos de mi padre tan sólo se anestesiaba a los pacientes que requerían intervenciones profundas», afirma Armando Menéndez, el cual sostiene que «ahora se anestesia para todo». «Se ha perdido el miedo al dentista y las bocas son más sanas», enfatiza.

No en vano, los nuevos avances tecnológicos, tales como la incursión de la informática en las consultas o el empleo de materiales de nueva generación, y el incremento de la cultura odontológica han permitido corregir muchos errores del pasado. «Cuando empecé muchos niños tenían perdidos los molares de los 6 años. Las revisiones periódicas han limitado al máximo estos casos», sostiene Armando Menéndez González del Rey. A su vez, advierte de que «los adultos cada vez están más concienciados».

Armando Menéndez también recordó a Luis Llaca Sánchez, ortodoncista ovetense, fallecido de forma repentina en Oviedo a los 68 años. «Era un gran trabajador de la ortodoncia, tímido y enamorado de su profesión, y tenía las ideas muy claras. Sobre todo, junto con otros dentistas, peleó por poner en funcionamiento la expansión temprana de la ortodoncia; es decir, explicar y aplicar la realización de ortodoncias en edades tempranas y no como se hacía antes cuando se esperaba hasta que todos los dientes hubieran salido para realizar el trabajo».

Llaca Sánchez nació en Oviedo, estudió Medicina en la Universidad de Navarra y se especializó en Estomatología en la Universidad de Oviedo, donde coincidió con Armando Menéndez, con el que trabajó posteriormente. A lo largo de su carrera profesional asistió a más de doscientos cursos y congresos por todo el mundo. Además, en 2013 presidió el 59 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Ortodoncia.

«Ha sido muy buen profesional, apasionado por la ortodoncia y trabajó como un cosaco», aseguró Menéndez.

Evolución del tratamiento de ortodoncia con brackets en menos de 1 minuto

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