¡Hola, familias! Como odontóloga especializada en ortodoncia infantil, sé que uno de los momentos más emocionantes -y a veces desafiantes- en el crecimiento de vuestros pequeños es la aparición de sus primeros dientecitos. En este post te contamos todo sobre la formación de los dientes del bebé.
La erupción de los dientes de leche es un proceso natural por el cual los primeros dientes de tu bebé salen a través de las encías. Este hito en el desarrollo comienza aproximadamente a los 6 meses de edad, aunque algunos niños pueden comenzar antes y otros un poco más tarde. No debéis preocuparos por esto son estadísticas, cada niño tiene su ritmo y no hay uno mejor ni peor.
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¿Cuándo Aparecen los Primeros Dientes del Bebé?
El momento en el que suele comenzar la dentición, es decir, la salida del primer diente del bebé, es bastante variable. Cada bebé lleva su ritmo de desarrollo, pero generalmente el primer diente aparece alrededor de los 6 meses de vida.
No obstante, hay bebés en los que el primer diente erupcionará antes, sobre los 3-4 meses. Incluso, hay bebés que presentan algún diente desde el nacimiento, aunque es poco frecuente. En otros bebés, en cambio, no se podrá ver su primer diente hasta cerca de los 12 meses.
En este sentido, la genética y los antecedentes familiares influyen. Por tanto, si los padres tuvieron una dentición más tardía, es posible que su bebé también.
Sin embargo, si hay cierto retraso en la aparición de los primeros dientes (aproximadamente, una vez superado el primer año de vida), es recomendable consultar al especialista.

Orden de Erupción de los Dientes de Leche
Los dientes de leche son una pieza clave en el crecimiento ya que son los primeros dientes con los que el niño ejercitará su boca durante los primeros años de vida en los que hay más capacidad de crecimiento de las estructuras craneales.
Generalmente, la salida de los dientes de leche es simétrica (en el lado derecho e izquierdo) y sigue un orden. Cada tipo de diente tiene un rango de tiempo en el que suele aparecer. De este modo, el orden en el que suele producirse la dentición en el bebé es el siguiente:
- Incisivos centrales inferiores: entre los 6-10 meses.
- Incisivos centrales superiores: entre los 9-12 meses.
- Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
- Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
- Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
- Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.
Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente. Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.
Síntomas de la Dentición
La aparición de los primeros dientes provoca toda una serie de síntomas en el pequeño, aunque no todos los presentarán:
- Exceso de salivación: antes de la aparición del primer diente el bebé tendrá un aumento en la salivación y babeará más de lo normal. Aumentan las babas: y esto hace que el cuello y la carita estén siempre húmedas, propiciando la aparición de erupciones.
- Inflamación de las encías: las encías estarán inflamadas y sensibles y es posible que algo enrojecidas. Le duelen las encías: un poco de presión sobre ellas le aliviará, por eso el bebé morderá todo lo que encuentre, incluso sus manitas. La dentición comienza y las encías de tu bebé pueden inflamarse y enrojecerse por donde están saliendo los dientes.
- Necesidad de morder: el pequeño comenzará a llevárselo todo a la boca, incluso, sus propios puños, ya que la presión ejercida lo aliviará.
- Irritabilidad: las encías se inflaman y se rasgan para dejar paso al diente, por lo que el pequeño sentirá molestias en la boca y le producirá cierta irritabilidad. En esta etapa, el bebé estará más quisquilloso a causa de las molestias en la boca.
- Disminuye su apetito: la succión que realiza para tomar la leche aumentará el dolor de sus encías y no querrá comer mucho. Ingerir cualquier tipo de alimento, en este caso leche, ya sea materna o preparada, puede provocar algo de molestia en las encías del bebé, por lo que es normal que no le apetezca comer mucho. Es muy importante que tanto los alimentos sólidos como la leche estén a temperatura ambiente.
Finalmente, es importante mencionar que, a pesar de que la temperatura puede subir ligeramente, la dentición no produce fiebre en el bebé. De igual modo, la diarrea tampoco es un síntoma de la salida de los dientes. Fiebre y diarrea: son dos síntomas bastante comunes. De todas maneras, hay que evitar confundir un síntoma de dentición con un síntoma de alguna enfermedad viral o bacteriana.
En caso de que el bebé presente estos síntomas, se debe consultar con el especialista, ya que puede ser debido a algún tipo de infección coincidiendo con este momento o como consecuencia de los gérmenes introducidos en la boca al llevarse objetos o sus manitas.
¿Cómo Aliviar las Molestias de la Dentición en el Bebé?
Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:
- Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
- Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé. Es conveniente darle al bebé un mordedor de calidad con líquido para poder refrigerarlo. Los mordedores fríos pueden ofrecer un gran alivio.
- Si se percibe que el bebé está demasiado molesto por la salida de los dientes, se debe acudir al pediatra para que valore la situación y prescriba algún tipo de medicamento si lo considera oportuno.
Cuidado de los Dientes del Bebé
Desde que el niño es pequeño, es fundamental incorporar a su vida cotidiana conductas y hábitos saludables. Desde pequeño, se le debe enseñar que la base de una buena salud bucodental está en la prevención: no hay que esperar a tener un problema para cuidarse a diario. La alimentación es una de las claves para mantener una boca sana.
Incluso antes de que aparezca el primer diente de leche en el bebé, es recomendable frotarle suavemente las encías con una gasa limpia humedecida o con el dedo limpio, especialmente, después de la alimentación para evitar que queden restos de comida.
Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Al principio, se deben limpiar suavemente con una gasa o un cepillo con cerdas de nylon separadas. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.
Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries. Chuparse el dedo, usar el chupete demasiado tiempo o ingerir sólo alimentos blandos, son hábitos que pueden perjudicar la salud oral del niño e incluso producirle deformidades en la estructura de la boca (dientes, paladar). Intentar no utilizar el chupete en las dos primeras semanas de vida.
Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.
Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.
Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.

El Chupete
No hay ningún dato definitivo ni a favor ni en contra de su uso. La edad ideal para retirar el chupete es hacia los 3 años. Previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional. No está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes.