Sin abandonar la clausura, Sor Beatriz y Sor Liliana se han convertido en estrellas de la televisión. El milagro lo obra Bendito Paladar, un programa de 13tv donde estas religiosas concepcionistas franciscanas dan vida a recetas de elaboración sencilla con las que nos enseñan a disfrutar cocinando y compartiendo delicias. Relajadas y espontáneas, se lo pasan bien ante las cámaras. Y así han transformado la cocina de su convento en un hogar entrañable para el espectador.

El programa Bendito Paladar de 13tv, protagonizado por Sor Beatriz y Sor Liliana, religiosas concepcionistas franciscanas, ha ganado popularidad gracias a su enfoque en recetas sencillas y la alegría que transmiten al cocinar. Su éxito ha trascendido la pantalla chica, llegando a inspirar a muchos a disfrutar del arte culinario en casa.
"Nuestro Pan de Cada Día": Un Recetario Inspirador
Sor Liliana y Sor Beatriz, las monjas de clausura del monasterio de Concepcionistas Franciscanas de Segovia convertidas en estrellas de televisión con sus recetas, nos ofrecen ahora 80 variedades de panes caseros de distintas culturas y países, para comerlos solos o acompañando todo tipo de platos y para cada momento del día.

La elaboración del pan tiene sus pasos: selección de los ingredientes adecuados, un buen amasado, fermentación primaria, troceado, boleado, reposo, moldeado y formado, fermentación final, horneado, enfriado, almacenamiento y consumo. Dicho así, da la impresión de que hacer pan es una cosa complicada. No lo es, aunque es una tarea que exige esmero y práctica.
Hacer pan es un proceso casi mágico que se pone en marcha aunque tengamos pocos conocimientos técnicos. Y cualquiera que lo intente podrá comprobar que el placer que proporciona comer un pan hecho en casa, con las propias manos, compensa sin duda ninguna el trabajo y el tiempo que se le dedica.
Receta Menu de Cuaresma - Bendito Paladar #6
Más allá de la cocina: Reflexiones sobre la vida y las emociones
A veces, algo muy pequeño, casi insignificante, ocurre y, de repente, sin que tenga que ver mucho con nosotros, nos mueve otro algo dentro. Como un pellizco. O una emoción. No sé vosotros, pero yo a veces, cuando esto pasa, no sé muy bien qué hacer con ello. Así que continúo con lo que estaba haciendo. Que bien puede ser dar un paseo, mantener una conversación o bajar a tirar la basura. Cualquier cosa mundana en realidad.
Como si algo importante pudiera ocurrir sin que pasara absolutamente nada. De alguna manera también, esa es la misma sensación que uno tiene mientras lee *El periodista deportivo*. Que te pellizca y luego todo pasa. O todo pasa y luego te pellizca. Así que no. A pesar de su título, la novela de Richard Ford, a quien posiblemente conozcáis por su última publicación, *Canadá*, no tiene mucho que ver con los deportes -aunque el deporte sea de por sí un generador bastante común de emociones-, si no más bien con el espacio que la literatura puede reservarle a la vida. La vida así, en bruto. Sin quitarle las aristas a la fealdad de lo superficial y lo irrelevante.