La higiene bucal es tan importante como el resto del cuidado corporal. Una mala limpieza bucal puede causar enfermedades e infecciones que repercuten directamente en el estado de nuestra salud. Afortunadamente, mantener una correcta higiene bucal es fácil si seguimos una serie de rutinas diarias que nos ayudarán a evitar problemas mayores.

Rutina diaria para una higiene bucal adecuada
El cepillado
El cepillado diario constituye el primer paso para una limpieza bucal adecuada. Debemos elegir un cepillo de dureza media, que evite daño en nuestras encías, y realizar el cepillado, como mínimo, tres veces al día. Lo más recomendable es cepillarse los dientes después de cada comida. Si no es posible, al menos tres veces al día.
Es necesario cepillarse los dientes durante, al menos, dos minutos y no dejar pasar más de 20 minutos desde que se terminó de comer. Para realizar un cepillado correcto, inclinaremos 45º el cepillo y realizaremos movimientos circulares desde la encía, para arrastrar la placa. Lo adecuado es cepillarse lentamente, con movimientos cortos y suaves.
Se debe combinar un frotado en dirección elíptica con movimientos hacia arriba y hacia abajo, prestando especial cuidado a las encías, los dientes posteriores y las zonas que rodean las coronas de los dientes y empastes. Se debe combinar esta técnica con la inclinación de las cerdas del cepillo en un ángulo de 45º, para asegurarnos de que el cepillo también accede a la zona que esta por debajo de la encía.
En el caso de que utilicemos un cepillo eléctrico, lo haremos realizando una ligera presión sobre cada diente, sin movimiento, ya que éste ya se realiza por sí solo. En ambos casos, no olvides cepillar siempre la lengua. La superficie exterior de la lengua está cubierta con bacterias que pueden provocar mal aliento. Podemos utilizar raspadores linguales o, incluso, el cepillo de dientes.
Con el uso diario los cepillos de dientes se desgastan. Las cerdas del cepillo se debilitan y pierden su firmeza, lo que hace que el cepillado sea menos efectivo y la higiene dental que se obtiene sea más laxa. Es necesario cambiar el cepillo cada tres meses.
Hilo dental y cepillo interdental
Para conseguir una buena higiene bucal, es necesario eliminar restos de la zona interdental y evitar que se acumulen. El hilo dental permite limpiar la placa bacteriana que se acumula entre los dientes, donde el cepillo no llega. Introduciendo el hilo entre los dientes, con un pequeño movimiento de arrastre, conseguiremos una higiene bucal completa. Es necesario usar hilo dental todos los días.
Para un buen uso del hilo en la limpieza dental en casa, tenemos que pasarlo suavemente sin forzar su paso, para no causar daños en la encía. Lo recomendable es pasar una parte nueva de seda dental por cada pieza para no trasladar los restos de alimentos.
El cepillo interdental cumple la misma función, pero se utiliza cuando el hueco entre los dientes es más amplio. Algunos pacientes prefieren utilizar los cepillos interdentales en su rutina de limpieza dental en casa. Son también una buena opción, y deben tener el tamaño adecuado, amoldándose al espacio entre los dientes al pasar. Consulta a tu dentista sobre cuál es mejor para tu caso.
Enjuagues bucales
Un enjuague oral completa los pasos diarios para una correcta higiene bucal. Existen muchos tipos de enjuagues en el mercado. Dependiendo de tus necesidades, puedes utilizarlo de forma diaria o específica, siguiendo las indicaciones de tu dentista. De manera opcional se pueden incluir enjuagues bucales en tus hábitos de limpieza dental en casa, que sirven de ayuda para prevenir caries o evitar diferentes problemas como infecciones o halitosis.
Irrigadores bucales
El irrigador bucal no debe sustituir al cepillado, sino que tiene que ser una herramienta complementaria para mejorar la limpieza dental en casa. Este instrumento retira restos de comida y de placa bacteriana a través de un chorro de agua a presión que dirigimos hacia nuestras encías y dientes.

Limpieza profesional
La limpieza dental profesional es uno de los procedimientos más recomendados y efectivos para mantener una boca sana. Realizarse una limpieza bucodental regular va mucho más allá de una cuestión estética. La limpieza dental es fundamental para una buena salud bucal es crucial para el bienestar general, y uno de los tratamiento que hay que realizarse de forma recurrente.
Pese a la necesidad de una buena limpieza dental en casa, es recomendable realizar una limpieza profesional una o, incluso, dos veces al año. En general, es recomendable realizar un chequeo odontológico rutinario, al menos, una vez al año. Es importante escuchar las recomendaciones específicas de nuestro dentista. El profesional valorará la frecuencia con la que debemos realizar esta limpieza profunda.
Invertir en limpiezas rutinarias como medida proactiva para mantener la salud bucodental puede ayudar a evitar intervenciones dentales más extensas y costosas en el futuro.
¿Cuándo realizarla?
Antes de determinados tratamientos dentales, suele recomendarse una limpieza dental completa para garantizar el éxito y la longevidad del tratamiento. Por ejemplo, antes de iniciar un tratamiento de ortodoncia o de colocarse implantes dentales es importante hacerse una limpieza completa para crear un entorno bucal sano y libre de bacterias.
Procedimiento de la limpieza dental profesional
Antes de comenzar, el odontólogo realiza una revisión general del estado de tu boca. El siguiente paso es eliminar el sarro y la placa bacteriana acumulada, especialmente en la línea de las encías y entre los dientes. Esta es la fase clave del tratamiento, y es donde la mayoría se pregunta qué te hacen en una limpieza dental. La eliminación de la placa y el sarro se realiza mediante un ultrasonidos, que es un aparato que mediante vibración ultrasónica consigue despegar el sarro que está adherido a la superficie de los dientes y que con un cepillado normal no nos es posible.
Una vez retirada toda la placa y el sarro, se realiza el pulido de los dientes. En algunos casos, el odontólogo aplica un barniz de flúor para reforzar el esmalte dental y protegerlo frente a la formación de nuevas caries. Muchos profesionales optan por utilizar limpiadores ultrasónicos, que emiten vibraciones de alta frecuencia para descomponer el sarro adherido sin dañar los tejidos blandos.
Limpieza del sarro supragingival y depósitos infragingivales
Las zonas superiores e inferiores de las encías son lugares donde se acumula sarro, que puede provocar problemas serios de encías y otras infecciones. La limpieza profesional garantiza una higiene bucal de todas las zonas de la boca, así como la eliminación de posibles manchas por la acumulación de placa dental.
Pulido dental
Limpieza completa con un cepillo y dentífrico especiales para completar la higiene bucal profesional.
Recomendaciones después de una limpieza dental
- Espera entre 30 y 45 minutos antes de comer o beber.
- Evita las comidas y bebidas calientes las 4 horas posteriores a la limpieza.
- Cepíllate los dientes suavemente antes de acostarte.
- Avisa al dentista si se produce un sangrado por más de 24 horas.
Después de una limpieza dental, es habitual que los dientes y las encías se sientan excepcionalmente limpios y frescos. Algunos pacientes pueden experimentar una leve sensibilidad, sobre todo a los cambios de temperatura durante un breve periodo de tiempo después de la limpieza. En los casos en que haya sido necesaria una limpieza profunda o un tratamiento más extenso, puede haber alguna molestia o sensibilidad leve en las zonas que se trataron durante la limpieza.
El equipo clínico dará las recomendaciones o sugerencias oportunas para ayudar a controlar las molestias posteriores a la limpieza dental. Después de una limpieza dental, es importante mantener una rutina de higiene bucal constante y completa. Esto incluye cepillarse los dientes al menos dos veces al día y usar hilo dental una vez al día para eliminar la placa y las partículas de comida de los dientes y las encías.
Además, es esencial acudir regularmente a las revisiones y limpiezas dentales recomendadas por un profesional de la odontología. Para las personas con problemas o afecciones específicos de salud bucodental, el clínico ofrecerá recomendaciones personalizadas para el cuidado y mantenimiento en casa, con el fin de abordar las necesidades individuales.

La importancia de una buena higiene bucal
Uno de los beneficios más importantes de la limpieza de boca profesional es la prevención de patologías como gingivitis, periodontitis o caries. Por eso, incluso si te cepillas correctamente y usas hilo dental, es probable que queden restos en zonas donde solo el dentista puede llegar. Los beneficios que conlleva una correcta higiene dental repercuten en la salud en general, tanto en la calidad de vida como en las interrelaciones sociales.
Además del impacto positivo en la boca, se ha demostrado que una buena salud bucal repercute en la salud general. Hay estudios científicos que han demostrado la relación existente entre la enfermedad de las encías (gingivitis y periodontitis) con otras afecciones sistémicas, como las cardiopatías y la diabetes.
Las limpiezas dentales periódicas son una parte fundamental de un enfoque integral de la salud bucodental. Al eliminar la placa y el sarro, prevenir las enfermedades bucales y favorecer el bienestar general, las limpiezas dentales desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de una sonrisa sana y radiante.
Factores que influyen en la higiene bucal
Tabaco
El tabaquismo influye directamente, y de manera muy agresiva, en el cuidado bucal. Si no se abandona el hábito, es necesario reducirlo y realizar una limpieza profesional profunda de manera más frecuente, para revisar el estado de las encías y la acumulación de sarro, provocada por el tabaco. Existen, además, productos específicos para una mejor higiene bucal en el caso de las personas fumadoras. Reduce el consumo de tabaco para evitar que se produzcan coloraciones en tus dientes.
Productos azucarados
Las bebidas carbonatadas, las bebidas alcohólicas y los alimentos azucarados son perjudiciales para nuestros dientes. Hay que tratar de evitarlos y cepillar los dientes tras su consumo. Alimentos y bebidas como el café, el té o productos ácidos como el limón, pueden dañar tu esmalte. Realiza un enjuague después de consumirlos.
Hidratación
La falta de hidratación puede favorecer la acumulación de placa y los problemas de encías. Beber agua abundantemente y realizar enjuagues con agua durante el día favorecen nuestra higiene bucal.
Utilizar productos adecuados
Dada la amplia oferta de productos para la higiene bucal, en ocasiones no compramos los productos adecuados para nuestro caso. Nuestro dentista nos recomendará qué tipo de cepillo, pasta y herramienta interdental es mejor para nosotros. La pasta de dientes con flúor debe usarse para protegerse de las caries dentales.
Alimentos y restos
Cuando comemos, pequeños restos de alimento quedan atrapados entre algunas de nuestras piezas dentales. Dependiendo de la dentadura a algunas personas esto les ocurre en mayor medida que a otras. En cualquier caso, esos fragmentos atrapados, en caso de no ser adecuadamente limpiados, pueden ser fuente de placa bacteriana y derivar en caries interdentales.
Por la noche, tras la cena, si ya nos hemos cepillado los dientes, no conviene volver a ingerir alimentos o bebidas (excepto agua).
Mitos sobre la limpieza dental
Una de las frases más repetidas es: “la limpieza desgasta el esmalte”. Esto es falso. La limpieza bucal profesional no daña el esmalte si la realiza un profesional cualificado. Otro mito frecuente es que “la limpieza duele”. También es falso que con una limpieza al año sea suficiente. Ni el mejor cepillo ni la pasta más avanzada sustituye una limpieza bucodental profesional. Por eso, lo ideal es combinar una rutina diaria eficaz con revisiones periódicas.
Mantener unos hábitos correctos de limpieza y tomarse en serio la higiene bucal son esenciales para nuestra salud y nos ayudarán a prevenir patologías que pueden complicarse.