El Burro con Dientes Feos: Un Reflejo en Dichos y Expresiones Populares

En el rico tapiz de la tradición oral, los animales a menudo sirven como espejos de la condición humana, reflejando tanto nuestras virtudes como nuestros defectos. El burro, con su imagen de animal de carga y, en ocasiones, de torpeza, no es una excepción. La expresión "burro con dientes feos" puede evocar una imagen grotesca, pero su significado trasciende lo puramente estético, adentrándose en el terreno del humor y la crítica social.

Para comprender mejor esta expresión y su contexto, es útil explorar algunos de los dichos y juegos de palabras que circulaban en el habla popular, especialmente en regiones como Segovia, España, durante los años 60 y 70. Estas expresiones, a menudo utilizadas por los jóvenes en sus interacciones, revelan una forma de ingenio y picardía que hoy en día puede resultar curiosa y hasta sorprendente.

En la ejecución de las burlas y bromas destacan dos personajes, el anfitrión, que es el que se encarga de realizarla o "gastarla" y el ingenuo o incauto que es quien la padece y sobre el que recaen las risas de los demás.

El mecanismo que conllevan estas burlas es sencillo, sorprender al contrario con preguntas, respuestas o juegos "de pega" en verso que ridiculicen la última frase dicha por éste.

Los versos utilizados no tienen una métrica exacta, y no responden a ninguna regla fija, solamente con que tengan una cierta asonancia con la frase dicha por el contrario para cumplir con su cometido: sencillamente pasar el rato a costa del ingenuo.

Consideremos algunos ejemplos de estas interacciones lúdicas:

  • Anfitrión: ¿Cuántas son veinte y veinte? Ingenuo: Cuarenta. Anfitrión: Cuando caga la burra echa la cuenta.
  • Anfitrión: ¿Cuántas son cuatro y cuatro? Ingenuo: Ocho. Anfitrión: Para ti la mierda y para mí el bizcocho.
  • Anfitrión: ¿Qué día es mañana? Ingenuo: Lunes. Anfitrión: Mierda desayunes. Ingenuo: Martes. Anfitrión: De mierda te hartes. Ingenuo: Jueves. Anfitrión: Dame la peseta que me debes.
  • Anfitrión: ¿Quién puso el huevo en la paja? Ingenuo: La gallina. Anfitrión: Mierda para quien tanto adivina.
  • Anfitrión: ¡Mira quien te llama! Y cuando el ingenuo volvía la cabeza, se le decía: El burro por la ventana.

A lo que seguía, para más regodeo, la siguiente canción cantada a coro por el grupo de chicos:

A los tontos de Carabañase los engaña con una cañamenos a mí que estoy aquí.

Una versión de esta última con el mismo mecanismo de la broma era:

  • Anfitrión: ¡Mira lo que ha pasado! que un burro se ha matado. Anfitrión: ¡Mira lo que has hecho! un agujero en el techo. Ingenuo: Tápalo tú que yo no lo he hecho. Anfitrión: Ha llegado tu prima. Ingenuo: "¿Qué prima? Anfitrión: La primavera.

También existían juegos de palabras más elaborados, como:

  • Anfitrión: ¿Quieres que te cuente un cuento? Ingenuo: Sí. Anfitrión: Que no se dice que sí, que se dice que no. Que mi abuela tiene un gato con las orejas de trapo y el culo del revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez? Ingenuo: No. Anfitrión: Que no se dice que no, que se dice que sí. Que mi abuela tiene un gato. (Se repetía alternativamente cuantas veces se quisiera).
  • Anfitrión: ¿Sabes lo que te digo? Ingenuo: ¿Qué? Anfitrión: Que la pasa no es un higo.

Otras burlas se apoyaban en frases que el ingenuo decía en su conversación:

  • Ingenuo: Tengo frío. Anfitrión: Pues te metes en las bragas de tu tío.
  • Ingenuo: Tengo calor. Anfitrión: Pues te metes en el pilón.
  • Ingenuo: ¿Dónde? Anfitrión: En casa del conde para que te pele y te monde y te ponga otra molleja que esa está muy vieja.
  • Ingenuo: De oro. Anfitrión: De lo que cagó el moro. Ingenuo: De plata. Anfitrión: De lo que cagó la gata.
  • Ingenuo: ¿Me ajuntas? Anfitrión: Sacapuntas. Ingenuo: ¿Me quieres? Anfitrión: Alfileres.
  • Ingenuo: ¡No me da la gana! Anfitrión: Pues chupa el culo a la marrana. Ingenuo: Yo como no la tengo contigo me entretengo.
  • Ingenuo: ¿Qué miras? Anfitrión: Los pedos que te tiras. Ingenuo: Tu madre los recoge y los echa a la comida. Ingenuo: Yo me los voy tirando y tú te los vas tragando.

Incluso existían "juegos de pega" que consistían en engañar al ingenuo con respuestas predefinidas:

  • Anfitrión: Subí al primer piso. Ingenuo: y yo también. Anfitrión: Subí al segundo. Ingenuo: y yo también. Anfitrión: Subí al tercero. Ingenuo: y yo también. Anfitrión: Me subí al tejado. Ingenuo: y yo también. Anfitrión: y había dos pájaros. Ingenuo: y yo también. Anfitrión: Comiendo mierda. Ingenuo: y yo también.

Otra versión de este juego es con la respuesta: Nudo. Finalizando el juego de la siguiente manera:

  • Anfitrión: Subí al tercero. Ingenuo: Nudo. Anfitrión: Me subí al tejado. Ingenuo: Nudo. Anfitrión: y había un cojo... Ingenuo: Nudo.

Una versión más con la respuesta: Adios.

  • Anfitrión: Me subí al tejado. Ingenuo: Adios. Anfitrión: y había un cuchillo. Ingenuo: Adios. Anfitrión: Para matar ...? Ingenuo: A Dios.

Otro juego de pega se plantea de la siguiente forma:

  • Anfitrión: Juan y Pinchamé se fueron a bañar. Juan se ahogó. ¿Quién quedó? Ingenuo: Pinchamé. Con lo que el anfitrión se pondrá a pinchar al ingenuo hasta que quiera.

El siguiente es un juego para efectuarlo en el río cuando hay un grupo de chicos bañándose.

  • Anfitrión: Tienes que sumergirte por completo dentro del agua y cuando saques la cabeza del agua tienes que decir la palabra: Yo. Mientras el ingenuo está dentro del agua, el anfitrión dice, en alto: ¿Quién es más tonto de los dos, tú o yo? El ingenuo al salir del agua dirá: Yo, con las risas de los demás.

Este mismo juego se puede repetir a otro chico, pero invirtiendo la pregunta: ¿Quién es más listo de los dos, tú o yo?

El anfitrión plantea el siguiente juego diciendo al ingenuo:

  • Anfitrión: A que no puedes decir con los dientes juntos: Yo no quiero comer carne. El ingenuo, poniendo los dientes juntos, se esforzará en decir la frase: Yo no quiero comer carne. A lo que el anfitrión responderá, también con los .dientes juntos: jPues come mierda!

Un juego más de pega es el siguiente:

  • Anfitrión: Si al que roba se le llama robón y al que quita, quitón. Al que coge...? Ingenuo: Cojón.

También existían rimas para mofarse del nombre de un chico o de alguno de sus defectos:

  • Mariano toca el piano con la mano izquierda vete a la mierda.
  • Arturo come pan duro se limpia el culo con un billete de cinco duros.
  • Bartolo tenía una flauta con un agujero solo y a todos daba la lata con la flauta de... Bartolo tenía una flauta...(se repetía el verso cuantas veces se quisiera)
  • Tengo un perro chiquitín, chiquitín cazador de golondrinas cuando ve a las chicas guapas (bis) se le empina la minina.
  • ¿Qué es el viento? Las orejas de Vicente en movimiento.
  • Chico perico tapón de botijo.
  • Y otra que te meto Aniceto.
  • Domingo: Si vas el domingo a casa de Domingo le dices a Domingo que venga el domingo porque si Domingo el domingo no viene no se casará Domingo hasta el domingo que viene.
  • Al revés te lo digo Andrés para que lo entiendas al revés.
  • Charito tiene un gato que le manda a por tabaco y le trae una corbata que le llega hasta la pii... Charito tiene un gato. .. (se repetía las veces que se quisiera)

Al que no pronunciaba la "r":

Debajo un cago había un pegovino oto pego y le mogdió el gabopobe pego que se quedó sin gabo

O también:

No se que toguegoNo se en que coguidaNo se si cogtó dos oguejaso un gabo al pgincipio o al final de la tempogada.

Al que se ponía enfrente de uno y le quitaba la luz o le hacía sombra:

  • La carne de burro no es transparente.
  • Siempre estás en medio como el jueves.

Al que portaba gafas:

  • Cuatro ojos y no ve.

Un insulto:

  • Eres más feo que el culo de una mona cuando tiene "disipela".

Estos ejemplos, aunque puedan parecer simples o incluso crueles, nos ofrecen una ventana a una época y a una cultura en la que el humor y el ingenio eran herramientas importantes para la interacción social. La figura del "burro con dientes feos", en este contexto, puede interpretarse como una representación de la fealdad, la torpeza o la falta de gracia, pero también como un recordatorio de la importancia de no tomarse demasiado en serio a uno mismo.

En resumen, la expresión "burro con dientes feos" no solo describe una imagen física, sino que también evoca una serie de connotaciones culturales y sociales que se manifiestan en los dichos, juegos de palabras y burlas populares. Al explorar estas expresiones, podemos obtener una mayor comprensión de la riqueza y complejidad del lenguaje y la cultura popular.

Expresión Significado Implícito
"Cuando caga la burra echa la cuenta" No te apresures a sacar conclusiones.
"Para ti la mierda y para mí el bizcocho" Reparto injusto o desigual.
"El burro por la ventana" Engaño o distracción.
"La carne de burro no es transparente" Crítica a la obstrucción o falta de claridad.
"Eres más feo que el culo de una mona cuando tiene disipela" Insulto directo y despectivo.

La riqueza de estas expresiones radica en su capacidad para transmitir significados complejos de manera concisa y memorable. A través del humor y la exageración, se critican vicios, se celebran virtudes y se establecen normas sociales.

Es importante recordar que estas expresiones, aunque forman parte de nuestra herencia cultural, deben ser analizadas y comprendidas en su contexto histórico y social. Algunas de ellas pueden resultar ofensivas o inapropiadas en la actualidad, y es fundamental utilizarlas con sensibilidad y respeto.


Un burro, animal presente en muchas expresiones populares.

En definitiva, el estudio de las expresiones populares como "burro con dientes feos" nos permite adentrarnos en la idiosincrasia de una comunidad, sus valores y sus formas de relacionarse. Es un viaje fascinante a través del lenguaje y la cultura que nos ayuda a comprender mejor quiénes somos y de dónde venimos.

Escucharon Hablar - Origen de los REFRANES ARGENTINOS.

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