Anatomía y Curiosidades del Caballito de Mar: Un Pez Óseo Singular

Los caballitos de mar son unas criaturas peculiares y misteriosas que pertenecen al grupo de los peces óseos. Los peces óseos son los que vemos con más frecuencia en playas o durante el buceo. Se diferencian de otros tipos de peces por su raspa de espinas, tienen un esqueleto óseo que está formado por calcificaciones.

Los caballitos de mar son de esos seres hipnóticos y cargados de magia que aún nos podemos encontrar en las costas. Desgraciadamente se han convertido en los unicornios del mar: bellos, frágiles y mágicos, pero que cada vez es más complicado verlos en directo.

Características Físicas y Adaptaciones

Tiene un tamaño que va desde el centímetro a los 35 y viven en aguas costeras y tropicales. Su tamaño puede oscilar entre un centímetro y medio y 35 centímetros. Para moverse hacia arriba y hacia abajo, ajustan el volumen de aire en sus vejigas natatorias, que es una bolsa de aire dentro de sus cuerpos.

Es un pez óseo (como una lubina) pero en vez de ser óseo por dentro, lo es por fuera, que su armadura le cubre todo el cuerpo. Esta armadura, un de las más curiosas de todo el género animal, está hecha de placas y ángulos. Esta -obvia- similitud con el caballo le viene por la gran nota característica de esta especie: la cabeza en ángulo recto con respecto al tronco.

Tienen el cuerpo cubierto por pequeñas placas de espinas y poseen colas rizadas y flexibles. La mayoría de caballitos de mar tienen motas o manchas y sus colores varían. Son capaces de cambiar el color gracias a que contraen un músculo. Esto les permite camuflarse o señalar al enemigo o a una pareja potencial. Los caballitos de mar parecen ser una mezcla de distintos animales, pero su mayor peculiaridad quizá sea su manera de reproducirse: son los machos, y no las hembras, las que dan a luz.

La cola en sí es otra peculiaridad del caballito de mar. En su caso es prénsil, a similitud de lo que puede ser un reptil, y la utiliza para agarrarse a arrecifes, corales y demás objetos marinos. Exceptuando a los cefalópodos, ¿cuántos animales marinos conoces con cola prensil? Ninguno, como nosotros.

Al ser pequeño, es pieza fácil para otros animales. Se caracteriza por ser lento: solo una aleta dorsal muy lejos no va. Es duro: eso sí que ayuda que no le coman.

Alimentación y Ausencia de Dientes

Carecen de dientes y sus ojos pueden moverse de manera independiente uno de otro. Con sus hocicos alargados se alimentan de plancton y pequeños crustáceos. Utilizan sus colas prensiles para anclarse a los corales y las algas del fondo marino.

No tiene dientes, así que solo come lo que se puede tragar. No tiene estómago para almacenar alimentos, con lo que succiona casi constantemente los pequeños animales que depreda. En definitiva, si durante una inmersión tienes la oportunidad de avistar uno: mira, observa, no toques y sobre todo no te lo lleves.

Reproducción: Un Rol Invertido

Increíbles imágenes de un CABALLITO de MAR macho pariendo a más de 2000 crías | NatGeo en Español

Pero si hay algo verdaderamente curioso y fascinante de los caballitos de mar es su modo de reproducción que rompe con todas las normas. Los caballitos de mar machos son los que gestan y dan a luz a sus crías y no las hembras como es habitual en casi todas las especies.

Llevan a cabo una especie de baile ceremonial para aparearse. En este baile entrelazan las colas y ambos progenitores unen sus cloacas. La hembra introduce dentro del macho los huevos. Esto es posible porque en el apareamiento entre macho y hembra, la hembra transfiere sus óvulos con forma a la bolsa incubadora del macho a través del ovopositor, una protuberancia equivalente al pene, en la parte inferior del torso.

En un mismo proceso de gestación, un caballito de mar común puede cargar hasta 2 mil huevos en su vientre. La misma forma de sus cuerpos les permite mantenerse erguidos durante el embarazo. La gestación dura entre 14 y 28 días, según la especie. Después, el macho expulsa a las crías - hasta 1.500 en cada camada - totalmente formadas. De estas, solo unas pocas sobrevivirán. Depués de esto, la hembra ya tiene huevos listos para entregar y la pareja vuelve a aparearse de inmediato. Esta inversión en el cuidado de la descendencia por parte del macho permite a la hembra conservar energía y tiempo para producir más huevos, lo que puede aumentar la frecuencia de reproducción.

Hábitat y Distribución

Los caballitos de mar prefieren aguas tranquilas y poco profundas, prosperan en praderas marinas, manglares, estuarios y arrecifes de coral de aguas templadas y tropicales de distintas latitudes, aunque también pueden encontrarse en zonas más frías, como Nueva Zelanda, Argentina, el este de Canadá y el Reino Unido.

Así que vive escondido entre algas, arrecifes y corales. En definitiva, si durante una inmersión tienes la oportunidad de avistar uno: mira, observa, no toques y sobre todo no te lo lleves.

Amenazas y Conservación

Lamentablemente, como decíamos al principio, cada vez es más difícil ver a un caballito de mar en una inmersión. De hecho, en los años ochenta podía encontrar miles de ellos en la zona del Mar Menor, aunque ahora es prácticamente una especie en peligro extinción.

La razón básica es la pérdida y degradación de su hábitat, y como es habitual, siempre por culpa de la actividad humana. Las dragas y las redes de arrastre, además del turismo, son sus grandes enemigos. Si a esto le añadimos que es un pez muy cotizado en acuarios, que se utiliza en algunas medicinas tradicionales chinas -se le atribuyen propiedades afrodisiacas- y que también se utiliza como amuleto, tenemos un combo perfecto para que cada vez haya menos ejemplares.

La sobrepesca, la destrucción del hábitat y el cambio climático amenazan a estos peces tan delicados, lo que renueva los esfuerzos de las organizaciones conservacionistas para protegerlos. El 2004, la convención CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas) acordó establecer una protección internacional mediante el establecimiento de una talla mínima de captura que les permitiera reproducirse y al mismo tiempo ser capturados, pero no ha evitado que algunas especies, como el caballito de mar de El Cabo (H. Capensis) durante la reproducción.

En definitiva, si durante una inmersión tienes la oportunidad de avistar uno: mira, observa, no toques y sobre todo no te lo lleves.

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