En la ortodoncia moderna, los aparatos fijos, como los brackets, asumen un papel fundamental en el tratamiento, complementando los aparatos removibles clásicos como las placas activas y los aparatos ortodóncicos funcionales.

Los brackets son aditamentos que se pegan a los dientes para conseguir que vayan a la posición correcta dentro de la arcada. Se usan en los tratamientos de ortodoncia con el fin de equilibrar la mordida, consiguiendo una dentadura alineada, firme y estética.
¿Qué son los Brackets Dentales?
Se trata de pequeñas piezas de forma cuadrangular, metálicas o cerámicas que se adhieren a la superficie dental. En la técnica de alambre recto se suelen utilizar elementos prefabricados, los cuales en caso necesario son únicamente adaptados al paciente in situ por el responsable del tratamiento. Sin embargo, no todos los movimientos pueden lograrse mediante el uso exclusivo de aparatos prefabricados. En ocasiones, por motivos del anclaje, y a veces por motivos funcionales, resultan necesarios aparatos especiales que no pueden confeccionarse directamente en la clínica.
El proceso de adaptación a la colocación de frenillos dentales demanda tiempo, dado que implica llevar un elemento adicional en la boca que ejerce presión sobre los dientes. Lo cierto es que la ortodoncia requiere de un periodo de adaptación, y esto es inevitable, pero los brackets son la mejor opción para disfrutar de una sonrisa bonita.
Efectos Secundarios Comunes de los Brackets
Si estás considerando utilizar un tratamiento de ortodoncia fija, es probable que surjan muchas preguntas acerca de sus efectos posteriores. A pesar de que los efectos secundarios de los brackets que vamos a abordar a continuación suelen ser temporales, es esencial tener toda la información y tomar las medidas necesarias.
- Dolor de dientes: Uno de los efectos de los brackets que más se experimenta es el dolor, especialmente en la primera semana tras la colocación de la ortodoncia. Se trata de una sensación subjetiva, así que cada persona es más o menos sensible al dolor, pero por lo general es conveniente evitar alimentos muy duros durante los 3 o 4 primeros días. Se puede tomar analgésicos como paracetamol durante los primeros días de la colocación de los brackets, y en las visitas de cambio de arco, que suelen ser las que más molestias causan.
- Hipersensibilidad dental: Los pacientes que ya tenían cierta tendencia a experimentar cierta hipersensibilidad dental al comer alimentos muy fríos o calientes, suelen ver aumentada esta sensación.
- Dificultad en la higiene dental: La ortodoncia fija implica tener un cuerpo extraño en los dientes, así que los brackets dificultan la higiene diaria en casa. Por ello, es fundamental que prestes especial atención a la limpieza de tu boca, haciendo mucho hincapié en los recovecos de la boca y en los espacios interdentales.
- Inflamación y sangrado de encías (Gingivitis): Consecuencia del punto anterior, y si no llevamos a cabo unas rutinas de limpieza efectivas, es la aparición de inflamación y sangrado de encías. Estos problemas se pueden evitar mejorando la higiene en casa y acudiendo a las revisiones pautadas por el dentista. La falta de higiene puede favorecer la acumulación de placa bacteriana, la principal causa de la inflamación de las encías. Es decir, ponerse brackets puede llevar al desarrollo de la gingivitis o inflamación de las encías.
- Aparición de llagas: Debido al roce de los brackets con el interior de los labios y, en el caso de la ortodoncia lingual, con la lengua, es posible que tengas aftas o llagas los primeros días. Las llagas pueden ser muy dolorosas e incómodas, especialmente a la hora de hablar o comer. Por ello, y hasta que te hayas acostumbrado a llevar los brackets, te recomendamos que uses cera para ortodoncia. La implementación de un tratamiento de ortodoncia conlleva un contacto constante de los frenillos dentales con la mucosa, lo que puede provocar la aparición de llagas, pequeñas heridas o rozaduras en la zona de los labios y las encías.
- Caries dental: Los brackets como tal no producen más caries. Dicho esto, una de las desventajas que hemos ido repitiendo a lo largo del texto, es que los frenillos dentales pueden acumular restos de alimentos, por lo que en algunos casos, la limpieza en los dientes se ve dificultada. De ahí viene el pensamiento de que llevarlas puede aumentar el riesgo de caries dental.
En cualquier caso, se recomienda una primera revisión a los 6 años. El momento idóneo variará dependiendo del tipo de problema y su gravedad. Es aconsejable consultar al ortodoncista en cuanto se tenga conocimiento de una anomalía.
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Cuidado y Prevención de Problemas
La clave para evitar brackets y encías inflamadas y con ello el perjuicio que los aparatos fijos podrían causar a la salud de la cavidad bucal, es mantener las medidas de higiene adecuadas durante el tratamiento de Ortodoncia.
- Cepilla los dientes diariamente al levantarte, después de cada comida y a la noche antes de dormir.
- Utiliza una técnica correcta de cepillado, intensificando estas medidas si eres portador de Ortodoncia Fija o retenedores fijos.
- Acude regularmente a realizar una limpieza profesional que pueda eliminar el sarro, que es la placa ya calcificada, de las zonas más difíciles o inaccesibles.
Los retenedores son un componente crucial para garantizar tratamientos de ortodoncia exitosos y duraderos en el tiempo. Los retenedores de ortodoncia son dispositivos diseñados para mantener los resultados obtenidos durante el tratamiento de ortodoncia. Tras la retirada de los brackets, los retenedores ayudan a mantener los dientes en su nueva posición, evitando que vuelvan a su posición original.
Tipos de retenedores:
- Retenedores fijos: Estos retenedores consisten en un alambre delgado que se adhiere a la parte posterior de los dientes con un cemento dental específico. Los retenedores fijos permanecen en su lugar permanentemente, por lo que no requieren la colaboración activa del paciente.
- Retenedores removibles: Estos son aparatos de plástico transparente que el paciente puede quitarse y ponerse según sea necesario. Son cómodos de usar y pueden ser retirados para comer o cepillarse los dientes.
En algunos casos pueden beneficiarse más de un tipo de retenedor que de otro, y en ocasiones se puede optar por una combinación de ambos tipos para obtener los mejores resultados. La duración del uso de los retenedores de ortodoncia puede variar según las necesidades individuales del paciente. En general, se recomienda su uso de forma permanente para mantener los resultados del tratamiento a lo largo del tiempo.
Los retenedores de ortodoncia no deberían causar dolor, aunque es posible experimentar algunas molestias leves al principio. Esto se debe a la presión que hacen los retenedores para que los dientes no se muevan. Si llevas tiempo con tus retenedores, y notas que empiezan a causarte molestias, es importante consultar con tu dentista. Ya que en algunos casos los alambres pueden soltarse y provocar heridas. Usa cera dental.