Causas de la Caída de los Dientes: Prevención y Soluciones

¿Te preguntas qué provoca la caída de los dientes? Hay diversas razones, desde traumatismos hasta enfermedades. Sea cual sea el motivo, hay que entender que esta complicación puede llegar a ser traumática, tanto para niños como para adultos.

La pérdida dental es un hecho relativamente frecuente debido a las múltiples causas que pueden provocar su ausencia. En Clínica Dental Salamanca te hablaremos sobre este tema y cómo prevenirlo.

¿Qué provoca la caída de los dientes?

Hay muchos motivos que pueden provocar la pérdida de dientes. A continuación, mencionamos los más comunes.

1. Caries Dental

La caries es una de las patologías bucodentales más extendidas del mundo. La caries es la enfermedad dental más común, están entre las causas principales de la pérdida dental. Cuando aparece una caries y no es tratada, la estructura del diente comienza a deteriorarse.

Al llegar al nervio genera una infección que debilita el diente, hasta que se fractura o, en última instancia, la única solución que queda es extraer la pieza. Aunque ataca directamente al esmalte y al resto de estructuras del diente, se puede prevenir y luchar contra ella, evitando que llegue a generar la pérdida del diente.

¿Cómo? Gracias a los empastes dentales. Desde nuestra clínica dental de Madrid te aconsejamos tratar la caries a tiempo para poder conservar todo el tiempo posible tu diente.

No obstante, tal y como decíamos al inicio de este post, la higiene oral es clave. Así, se evita la acumulación de placa bacteriana y sarro, que pueden causar la aparición de caries.

2. Enfermedad de las Encías (Periodontitis)

Otras de las enfermedades de los dientes capaces de provocar la pérdida de una o más piezas son la gingivitis y la periodontitis. La enfermedad periodontal es otra de las grandes causas de pérdida dental.

Se trata de una infección que se genera por la acumulación de bacterias en la encía y el resto de tejidos que rodean el diente. Cuando se comienzan a acumular las bacterias y la placa alrededor del diente aparece la gingivitis.

Las señales más claras de la enfermedad gingival son enrojecimiento de las encías, inflamación y dolor. La primera fase de esta patología, denominada gingivitis, comienza con la acumulación de placa bacteriana, que irrita las encías y se manifiesta mediante su enrojecimiento, inflamación y sangrado.

Si no se hace nada para tratar la gingivitis, la placa bacteriana hace que la encía se separe del diente. De manera que en el espacio que crea se siguen acumulando más bacterias, generando el peligro de infección, lo que se conoce como periodontitis.

Si no se trata a tiempo, puede avanzar hasta llegar a la segunda fase: la periodontitis. En este momento se producen problemas más severos que pueden ocasionar la pérdida de la pieza dental. La infección provoca que se pierda la estructura que da soporte al diente y ahí es donde se produce la pérdida del mismo.

Para que la enfermedad no avance tanto, te recomendamos acudir a tu dentista, quien te proporcionará una solución eficaz y evitará, en la medida de lo posible, la pérdida de tus dientes.

3. Ausencia Congénita y Trastornos Autoinmunes

Hay casos en los que la ausencia del diente se debe a alguna enfermedad congénita. Puede ocurrir que un niño no tenga algún diente permanente para sustituir al primario. Al caer este o extraerlo será posible colocar un implante si no existe un germen dentario.

También hay enfermedades autoinmunes que afectan las defensas. De manera que al producirse una infección en las encías, provoca la perdida de las piezas dentales.

4. Traumatismos

Los traumatismos son una de las causas más comunes de pérdidas de dientes en adultos y niños. Un golpe fuerte en la boca también puede fracturar e, incluso, generar la pérdida de uno o varios dientes.

Según la Asociación Española de Endodoncia, más de 6 millones de españoles han sufrido algún accidente dental. Se pueden producir por golpes en la cara o en la boca, accidentes o actividades como morder objetos duros.

También es probable que un mal uso de tu dentadura pueda ocasionar un gran susto. Por ejemplo, abrir una botella con ayuda de los dientes está totalmente desaconsejado, puesto que podría provocar su pérdida.

Y estos provocan daños directos en los dientes, en los tejidos que le rodean o en el hueso. A veces no se nota la afección en el momento, sino cuando comienzan a aparecer las secuelas como oscurecimiento o infección.

Es importante saber que cuando hay pérdida dental por traumatismo es posible recuperarlo si se actúa de inmediato.

5. Bruxismo y Desgaste de los Dientes

Cuando la persona tiene el hábito de rechinar los dientes, conocido como bruxismo, puede causar desgaste en los dientes y daños en las encías. Por último, el bruxismo es un hábito que también podría desencadenar la pérdida de dientes a largo plazo.

Se trata de una patología que se manifiesta por una tendencia del paciente a apretar en exceso los dientes o rechinarlos de manera inconsciente, casi siempre durante el sueño. Esto provoca molestias y desgaste en los propios dientes, que pueden llegar a ocasionar su pérdida a largo plazo.

Estos problemas tienden a resquebrajar los dientes y provocar fracturas, que pueden terminar en la caída de estos. La maloclusión dental también causa presión adicional sobre ciertos dientes, ocasionando el mismo efecto que el bruxismo, es decir, desgaste y eventual pérdida.

La mejor solución en estos casos, que generalmente se agravan durante la noche, es la férula de descarga, que corrige la mordida durante la noche para que la mandíbula no tenga tendencia a apretar, relajando la zona y permitiendo un descanso excelente.

6. Otras Patologías y Factores

Condiciones como la diabetes, osteoporosis o trastornos inmunológicos pueden afectar la salud bucal, debilitando el soporte del diente. Las personas que padecen diabetes es probable que tengan más problemas en relación a la salud bucodental, en el caso de que las concentraciones de glucosa en sangre sean altas.

Por ejemplo, las personas con diabetes no controlada tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad periodontal, ya que afecta la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Este factor puede provocar que tanto los dientes como las encías empeoren, llegando incluso a la situación en la que los dientes se puedan caer.

Asimismo, la osteoporosis debilita los huesos y puede afectar la mandíbula, disminuyendo su densidad y haciendo que los dientes se aflojen. El cáncer oral y los tratamientos contra el cáncer pueden debilitar los dientes y las encías.

Por ello, lo más aconsejable es que si tienes diabetes, acudas al especialista para poder corregir cifras elevadas de azúcar en sangre y cuentes con la recomendación de tu dentista para evitar cualquier tipo de problema.

7. Malos Hábitos y Falta de Higiene Bucal

La higiene bucodental juega un papel fundamental en la salud de tus piezas dentales. No cepillarse los dientes regularmente, no usar hilo dental o no visitar al dentista, puede permitir que las bacterias se acumulen, causando un daño irreversible en la salud bucal.

La falta de nutrientes esenciales como calcio, vitamina D o vitamina C puede debilitar los dientes y las encías, aumentando el riesgo de caída de los dientes. Igual que el consumo excesivo de azúcares y alimentos ácidos puede erosionar el esmalte dental y aumentar el riesgo de caries.

Asimismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol pueden dañar los dientes y las encías con el tiempo.

¿Cuándo empieza la caída de los dientes de leche?

La caída de los dientes de leche, también conocidos como dientes primarios o temporales de los niños, generalmente comienza alrededor de los 5 o 6 años de edad. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta es una edad promedio y puede variar en cada niño, incluso un año antes o después.

El proceso suele comenzar por los incisivos centrales inferiores, luego los superiores. Después caen los incisivos laterales, tanto inferiores como superiores. A estos les siguen los caninos y primeros molares, que suelen caer entre los 9 y 10 años. Mientras que los segundos molares: son los últimos en caer, normalmente alrededor de los 11 años.

Este es un proceso natural, que permite la salida de los dientes permanentes de adultos.

Los momentos en los que se produce la caída de cada dientes es aproximada, ya que depende de la genética y otros motivos inherentes a la persona.

  • Dientes de leche inferiores. Los incisivos centrales se suelen caer a los cinco años y medio o los seis años de edad. Los incisivos laterales a los seis años y medio. Los caninos y el primer molar hacia los nueve años y medio.
  • Dientes de leche superiores. Las fechas de caída suelen ser: incisivos centrales e incisivos laterales a los seis años y medio. Los caninos a los diez años y medio. Primeros molares a los nueve años y medio.

Existen otras situaciones o motivos que pueden alterar la caída natural, ya sea porque los pequeños se cayeron por algún accidente, algún golpe o caída.

De todas formas, es importante que sepamos que los retrasos o erupción precoz en los dientes de leche se correlacionan cronológicamente con la erupción de los dientes permanentes, de manera que un retraso en la primera salida de los dientes suele relacionarse con un retraso de varios meses en el recambio de los dientes permanentes.

¿Qué hacer para evitar la caída de los dientes?

Lo más importante para evitar cualquier enfermedad dental que provoque la pérdida de piezas es una buena higiene bucal. Esto es cepillarse con una buena técnica dos o tres veces al día. También hay que acompañar el cepillado con el uso de seda dental para eliminar los restos de alimentos que quedan entre los dientes. Así como enjuague bucal.

De igual manera, hay que visitar al odontólogo con frecuencia, al menos una vez al año, para revisiones y limpiezas. En especial si aparece alguna señal de enfermedad gingival, como encías sangrantes, dientes flojos o dolor. Y en caso de tener un accidente dental, acudir de inmediato.

Mantener una buena alimentación también es básico para una buena salud dental. Consume alimentos ricos en calcio y proteínas. Evita el tabaco y el alcohol. Además, si sufres de bruxismo, utiliza férulas de descarga; y si prácticas deportes de contacto, utiliza protectores bucales.

Consecuencias de la caída de los dientes

Si le damos un cuidado apropiado a nuestra dentadura, las piezas pueden durar toda la vida. En cambio, si descuidamos la higiene, no tratamos enfermedades a tiempo o enfrentamos algún accidente, es posible que perdamos una o más piezas dentales.

La pérdida dentaria es un problema que afecta a la función masticatoria. Durante la masticación se produce un impacto de los alimentos contra la encía, que puede dañarla y generar molestias. Esto dificulta e incomoda la masticación, por lo que tendemos a masticar con otra parte de la boca, provocando desgastes.

Quizá lo primero que se viene a la mente es el problema estético, pero -aunque es una preocupación genuina- también hay que entender las consecuencias funcionales de la pérdida de dientes. Más allá de ocasionar problemas relacionados con la función masticatoria, tiene un gran inconveniente estético.

Cuando faltan una o más piezas dentales, los dientes cercanos tienden a moverse, inclinándose para ocupar el espacio vacío. A esto se le conoce como migración y no ocurre solo con los que se ubican en el mismo maxilar, los opuestos también se mueven.

Los dientes son una parte muy importante para la funcionalidad de la cavidad oral. Podemos tener la sensación de que utilizamos los dientes únicamente para comer, pero lo cierto es que sirven de apoyo a lengua y labios para crear sonidos y componen uno de los rasgos más visibles de una persona: su sonrisa. El importante papel que tienen los dientes en el día a día de un adulto se revela con claridad cuando faltan.

Es decir, al perder un diente en el maxilar inferior, el del superior tiende a bajar a ese espacio. Las consecuencias de esto son problemas en la mordida y mayor predisposición a la aparición de caries y enfermedad periodontal.

Otra consecuencia es la resorción ósea; lo que significa que el hueso donde se encontraba el diente comienza a perder tamaño. Esto comienza de inmediato y continúa en el tiempo; asimismo, afecta a la encía que lo rodea, en la que se forma una depresión.

En pacientes adultos, la principal causa de pérdida dentaria es una enfermedad periodontal no tratada o las caries. La enfermedad de las encías o periodontitis es el principal motivo de pérdida de piezas naturales. Cuando se pierde un diente el resto de piezas se desestabilizan: el hueso alveolar, encargado de sujetar toda la dentadura, tiende a reabsorberse al no tener una raíz que le otorgue estabilidad.

Para evitar que esto ocurra, es necesario suplantar los dientes perdidos con un tratamiento de implantología en Salamanca. Existen diferentes tipos de implantes y se pueden colocar a partir de los 16 años, cuando el joven ha completado su desarrollo.

En definitiva, los dientes, en su conjunto, son como un puzle.

¿Qué ocurre cuando se caen los dientes?

Existen varias posibilidades para tratar la pérdida de una o varias piezas dentarias. La más sencilla, es el tratamiento a partir de una prótesis removible, es decir, que la persona pueda instalarla o quitarla a voluntad. La prótesis se sostiene a los dientes remanentes por retenedores y se estabiliza por medio de una estructura metálica o acrílica en el paladar o en la zona de la lengua.

Son pequeños cilindros de titanio que se instalan mediante un procedimiento quirúrgico dentro del hueso y que se unen a éste, por medio de un procedimiento denominado ‘Oseointegración’, produciendo una soldadura entre el hueso y el titanio, creando raíces artificiales en el hueso, las que se utilizan como una base sólida sobre la que se pueden efectuar tanto restauraciones de dientes individuales, como prótesis parciales o totales, que funcionan en forma similar a los dientes naturales.

Actualmente, la técnica de colocación de implantes ha mejorado muchísimo y el porcentaje de éxito es cada vez más alto.

¿Qué hacer si se caen los dientes?

Cuando se cae un diente es preciso actuar lo antes posible para evitar que esto genere otros problemas. Si se trata de un traumatismo y se ha podido recuperar la pieza o la sección del diente que se ha perdido, lávalo con agua y colócalo en su lugar o mantenlo en la boca.

De no ser posible, sumérgelo en leche y llévalo así al odontólogo en menos de una hora. Es importante tomar el diente por la corona y nunca por la raíz. Si la atención es inmediata, existe la probabilidad de colocar de nuevo el diente en su lugar.

Pero si no es posible o la pérdida se debe a otros motivos, como enfermedad dental, hay otros métodos disponibles para sustituir la o las piezas. Se puede colocar un puente fijo para sustituir uno o varios dientes. Si el caso lo amerita, entonces se recurre a colocar una dentadura completa. Para ello debe haber soporte suficiente en los maxilares.

La solución más frecuente para reponer los dientes perdidos suele ser recurrir a un tratamiento con implantes dentales. Estos artefactos, generalmente fabricados con titanio, se integran en el hueso para reemplazar la raíz de la pieza que falta.

En cualquier caso, será el dentista quien recomiende el mejor método después de evaluar al paciente.

Consúltalo con tu dentista habitual y lo más probable es que te haga una revisión.

Ahora sabes qué provoca la caída de los dientes y cómo prevenirlo. Si quieres más información sobre prótesis dentales, pide cita en nuestro consultorio.

Charla para niños sobre salud bucal

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