Calcio: El Mineral Esencial para Huesos, Dientes y la Salud General

El calcio (Ca) es un micronutriente del grupo de los minerales que debe formar parte de nuestra dieta. Es el elemento mineral más abundante en nuestro organismo, ya que forma parte importante del esqueleto y los dientes. El calcio es uno de los minerales esenciales que el cuerpo necesita para tener huesos y dientes sanos. También mantiene los tejidos fuertes y flexibles, permitiéndole moverse correctamente. Además, el calcio ayuda a la coagulación de la sangre y regula los latidos del corazón.

Este valioso mineral es esencial para una vida saludable y el cuerpo no produce calcio de forma natural, por lo que es importante asegurarse de obtenerlo a través de la dieta. La mayor parte del calcio se almacena en los huesos (99%), junto con las proteínas. El 1% restante circula por el organismo desempeñando otras funciones. Los huesos liberan calcio a otras partes del cuerpo a medida que lo necesitan. Los huesos forman el esqueleto, un órgano vivo que comprende muchas células y representa aproximadamente el 20% del peso corporal.

El calcio supone alrededor del 2% del peso corporal; en cifras absolutas, aproximadamente 1.200 g (1,2 kg). De todo el calcio corporal, el 99% se encuentra en el esqueleto y los dientes en forma de hidroxiapatita, un compuesto cristalino que incluye fósforo (Ca10 [PO4]6 [OH]2). El resto (1%) se encuentra en los tejidos blandos y en los fluidos corporales (1). Esta particular distribución corporal justifica sus funciones esenciales en el organismo, la mineralización de huesos y dientes y la regulación de las funciones celulares en prácticamente todos los tejidos corporales. Como ejemplos, el Ca es imprescindible para la contracción muscular y la función del sistema nervioso (1,2).

Funciones del Calcio en el Organismo

Las funciones del calcio se pueden concretar en dos: a) funciones esqueléticas y b) funciones reguladoras (1).

Función Esquelética

El Ca es parte fundamental de nuestro esqueleto (huesos) y de los dientes. El hueso está formado por una matriz proteica que se mineraliza de forma mayoritaria con calcio (el más abundante), fosfato y magnesio; para ello es imprescindible un correcto aporte dietético de Ca, fósforo y vitamina D. El tejido óseo está formado por dos tipos diferentes, el hueso compacto (cortical) (80%), cuya función es la de dar dureza al esqueleto y ejercer la función estructural, y el hueso trabecular (20%), cuya función es metabólica.

A pesar de su apariencia compacta, el hueso es una estructura dinámica que está en constante remodelación, destruyéndose (resorción) y formándose (formación) continuamente (1). Las tasa relativas de resorción y formación ósea van a depender de la edad. A partir de los 20-30 años, donde se alcanza un pico máximo de mineralización, la formación predomina sobre la resorción, y a partir de los 30-35 comienza a prevalecer la resorción frente a la formación, con una pérdida de la densidad ósea. Este último proceso es especialmente relevante en la mujer tras la menopausia, donde se ve acelerado y puede comprometer la salud ósea (osteoporosis) si no hay un aporte adecuado de Ca, P, Mg y vitamina D, fundamentalmente, junto con unos estilos de vida saludables entre los que se incluya una actividad física habitual (1,3). El diente está formado por tres tipos de tejidos: esmalte, dentina y cemento. El esmalte y la dentina están formados por hidroxiapatita.

Función No Esquelética

El Ca (el Ca iónico: Ca2+) es un componente celular imprescindible para mantener y/o realizar las diferentes funciones especializadas de prácticamente todas las células del organismo. Estas funciones, no esqueléticas, podemos dividirlas en estructurales y propiamente reguladoras. Dentro de las primeras, el Ca está implicado en el mantenimiento de estructuras celulares (orgánulos), gránulos de secreción, membranas celulares y subcelulares y estructuras nucleares (como los cromosomas) (1,4).

En relación con su función reguladora, este mineral puede ejercer su función de forma pasiva o activa. Pasivamente, los niveles de calcio plasmáticos regulan las reacciones enzimáticas. La función reguladora activa la ejerce la concentración intracelular de Ca2+. Los cambios en su concentración intracelular, en respuesta a un estímulo (hormona, neurotransmisor, etc.), modifica el comportamiento, la respuesta funcional, de esa célula. Estas respuestas funcionales incluyen la división, secreción, agregación, contracción muscular, transformación y metabolismo celulares. El mantenimiento de una concentración adecuada de Ca2+ citoplasmático (del orden de 0,1 µmol/l), respecto al extracelular (del orden de 1,1 mmol/l), puede mantener una función óptima de la célula; en cambio, un incremento no regulado en el citoplasma puede iniciar un proceso de daño y muerte celular (4,5). Debido a su actuación como segundo mensajero intracelular, el calcio interviene en la proteólisis intracelular, apoptosis y autofagia, activación/desactivación enzimática (por fosforilación/desfosforilación), secreción (incluida la de neurotransmisores y neuromoduladores en el sistema nervioso), contracción muscular, agregación plaquetaria, bioenergética celular, transcripción génica, etc. (4,6).

Homeostasis del Calcio

Debido a sus importantes funciones, el Ca2+ debe estar estrechamente regulado, manteniéndose sus concentraciones plasmáticas dentro de unos rangos estrechos (1,1 y 1,3 mmol/l). Para ello existe una respuesta precisa frente a la hipocalcemia o la hipercalcemia en la que intervienen la parathormona y el 1,25 dihidroxicolecalciferol (1,25 [OH]2 vitamina D3), y la calcitonina, y recientemente se ha involucrado a la vitamina K por su relación con la osteocalcina. Estos reguladores humorales actúan a nivel óseo, renal e intestinal, afectando la movilización y depósito de calcio en el hueso, su absorción intestinal y su excreción renal. La homeostasis del calcio se relaciona estrechamente con la de los fosfatos a través del factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF23) y el factor Klotho (7).

Ingestas Recomendadas de Calcio

Las ingestas recomendadas de Ca se relacionan con la edad, debido a las diferentes necesidades de este mineral en distintas etapas de la vida. Así, en etapas de crecimiento activo (primeros años de vida y estirón puberal) las demandas son mayores para atender al crecimiento en longitud de los huesos largos. Posteriormente, sobre todo en mujeres tras la menopausia, la mayor pérdida ósea de calcio aumenta los requerimientos para mantener una densidad ósea adecuada que evite la mayor incidencia de fracturas óseas de estrés, más frecuentes en esta etapa.

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Fuentes Dietéticas de Calcio y Biodisponibilidad

La principal fuente de Ca en la dieta son la leche y todos sus derivados. Algunos quesos contienen más de 1 g de Ca por 100 g de alimento, siendo la mantequilla la que presenta un contenido menor, 15 mg/100 g. La leche líquida presenta una media de 124 mg/100 g. Dos tercios del Ca en la leche se encuentran unidos a caseína y el resto libre (1). Después se encuentran las verduras de hoja verde, frutas y legumbres, que pueden tener importancia en un patrón alimentario mediterráneo, en el que pueden aportar hasta 400 mg/día.

Los cereales no son una fuente rica en Ca excepto si están suplementados con él, como ocurre en algunos países como el Reino Unido. Por último, no debemos olvidar el agua y los complementos alimenticios. La biodisponibilidad del Ca de la dieta depende de factores fisiológicos y dietéticos. Los fisiológicos incluyen la edad, situación fisiológica (gestación y lactación) el estatus de Ca y vitamina D, y la enfermedad.

Los factores dietéticos dependen de cada alimento y su composición, lo que puede afectar de forma positiva o negativa sobre su absorción intestinal. Así, la forma física del Ca (solubilidad relativa y presencia de oxalatos, fitatos y uronatos), la presencia en la dieta de alimentos ricos o no en vitamina D, el contenido en grasa y en proteína y otros factores (cafeína, alcohol, etc.) pueden afectar la absorción del mineral y, por tanto, modificar su biodisponibilidad.

Por ejemplo, el Ca presente en la leche tiene una alta biodisponibilidad, mejor que la de cereales y verduras y semejante a las fuentes inorgánicas (CO3Ca). Así, la biodisponibilidad de la leche es de un 30% frente al 5% de la espinaca. Esta alta biodisponibilidad es debida a la ausencia de factores inhibidores y a la presencia de otros componentes como la lactosa, que evita su precipitación, la caseína (fosfopéptidos) y los oligosacáridos no digestibles (inulina y oligofructosa). Un caso particular es la leche materna, con una biodisponibilidad aún mayor (35%) que se basa en el perfil de ácidos grasos y en la relación Ca:P (1).

Por otro lado, la menor biodisponibilidad del Ca presente en las verduras se debe a la presencia de sustancias como los oxalatos, uronatos y especialmente fitatos, que afectan negativamente la absorción del mineral y en consecuencia su biodisponibilidad. Respecto al Ca presente en el agua (del grifo o minerales embotelladas), su biodisponibilidad es alta; sin embargo, presenta una gran variabilidad en el contenido de este mineral y, en general, presenta concentraciones menores que la leche y sus derivados (1).

Calcio y Enfermedad

El calcio es uno de los minerales fundamentales para la salud de nuestro organismo y el desarrollo de muchas de las estructuras que lo componen. Junto con una buena higiene bucal, los expertos en odontología recomiendan seguir una dieta equilibrada y rica en todo tipo de nutrientes. El calcio es uno de los minerales más abundantes en el cuerpo humano.

El calcio participa en muchos de los procesos más importantes que se producen en el cuerpo humano. Pero donde es más notorio su papel, sin duda, es en el tejido óseo y en el tejido dental. Desde los alimentos, y gracias a la digestión, el calcio pasa al torrente sanguíneo y de ahí a los distintos tejidos del cuerpo. En la etapa adulta, el recambio mineral que se produce en los huesos es mínimo. El tejido óseo apenas pierde calcio, y, por lo tanto, no es necesario estar reponiéndolo constantemente. Pero, ¿qué pasa en la etapa de crecimiento infantil?

El esqueleto y los dientes de los niños están en constante crecimiento. Se conoce como hipocalcemia al déficit de calcio en el organismo. El déficit de calcio está asociado a una serie de síntomas que se manifiestan sobre todo en la boca. Existen dos vías de aporte de calcio para los dientes importantes en el cuidado de la salud bucodental. Para ello, es importante seguir una dieta rica en este mineral y en vitamina D. En el caso de los niños pequeños, destacamos otra vía de aporte de calcio, como es el uso de productos de higiene bucodental que fortalecen el esmalte.

Beneficios del Calcio para la Salud Bucal

  1. El calcio fortalece el esmalte dental, la primera línea de defensa contra las caries.
  2. Los huesos maxilares son la base que sostiene tus dientes.
  3. El calcio forma parte de la dentina, la capa interna de los dientes.

Fuentes de Calcio para una Buena Salud Bucal

  • Productos lácteos: los lácteos como la leche, el queso y el yogur son algunas de las fuentes más ricas en calcio.
  • Alternativas fortificadas: muchas bebidas vegetales, como la leche de almendras o de soja, están fortificadas con calcio.
  • Planifica comidas equilibradas: asegúrate de incluir alimentos ricos en calcio en cada comida del día.

Combina calcio con vitamina D: es esencial para la correcta absorción del calcio. Por eso, es importante consultar a tu dentista regularmente y asegurarte de mantener una dieta rica en este mineral esencial.

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